Irán lanza nueva oleada de ataques contra Israel y países del Golfo en sexto día de guerra

Sin reportes de víctimas civiles confirmadas hasta el momento, aunque hay derrame de petróleo en el Golfo Pérsico y potencial impacto económico masivo en poblaciones dependientes de energía.
La incertidumbre se ha convertido en la nueva normalidad
Advertencia de la directora del FMI sobre cómo el conflicto en Oriente Medio está transformando la economía global.

En el sexto día de un conflicto que comenzó como un enfrentamiento entre Irán e Israel, la guerra ha adquirido una dimensión regional y global que ninguna de las partes parece capaz de contener. Teherán lanzó su decimonovena oleada de ataques con misiles y drones mientras las consecuencias se extendían hacia Irak, Turquía, el Golfo Pérsico y los mercados energéticos mundiales. Lo que estaba en juego ya no era solo la seguridad de dos naciones, sino la estabilidad económica de poblaciones enteras que dependen del petróleo y de un orden internacional que se resquebraja con cada nueva explosión.

  • Irán lanzó su decimonovena oleada de ataques nocturnos contra posiciones israelíes y bases estadounidenses, mientras explosiones sacudían Teherán y ciudades como Isfahan y Qom eran bombardeadas.
  • El conflicto se desbordó hacia Irak con ataques a cuarteles kurdos, y Turquía reportó haber interceptado un misil iraní sobre el Mediterráneo oriental, tensando aún más a la OTAN.
  • El FMI advirtió desde Bangkok que una guerra prolongada amenaza los precios energéticos y la inflación global, mientras China ordenó a sus refinerías suspender exportaciones de combustible ante la incertidumbre petrolera.
  • Un petrolero frente a las costas de Kuwait fue alcanzado por una explosión que provocó un derrame de petróleo en el Golfo Pérsico, señal tangible del riesgo para las rutas marítimas de energía.
  • España evalúa enviar apoyo militar a Chipre, Francia y Grecia ya respondieron al llamado de la isla, y Canadá no descarta su participación si el conflicto continúa escalando.

En la madrugada del jueves, la Guardia Revolucionaria iraní anunció su decimonovena oleada de ataques con misiles y drones contra posiciones israelíes y bases estadounidenses en la región. Las explosiones resonaron en Teherán mientras Israel, sin reconocer ataques nocturnos sobre la capital iraní, difundía imágenes de bombardeos a sistemas de defensa en Isfahan y Qom. Era el sexto día de una guerra que había comenzado el sábado anterior con operativos estadounidenses e israelíes contra Irán.

El conflicto ya no era bilateral. Irán atacó cuarteles de grupos kurdos en el Kurdistán iraquí con tres misiles, en un movimiento que llegaba justo después de que Trump sostuviera conversaciones con líderes kurdos sobre bases estadounidenses en el norte de Irak. Al mismo tiempo, Turquía reportó haber interceptado un proyectil iraní sobre el Mediterráneo oriental, aunque Teherán negó haber lanzado misiles contra ese país.

Las consecuencias económicas comenzaban a alarmar a los organismos internacionales. Kristalina Georgieva, directora del FMI, advirtió desde Bangkok que un conflicto prolongado tendría un impacto evidente sobre los precios energéticos y la inflación mundial, subrayando que la incertidumbre se había convertido en la nueva normalidad global. China reaccionó de inmediato: su máximo órgano de planificación económica ordenó a las principales refinerías suspender exportaciones de gasolina y diésel, cancelar contratos ya firmados y detener la firma de nuevos acuerdos.

En el Golfo Pérsico, una gran explosión frente a la costa meridional de Kuwait provocó un derrame de petróleo y obligó a evacuar la tripulación de un petrolero. La imagen del mar manchado de crudo resumía, de forma concreta, lo que estaba en juego para las rutas energéticas globales.

Mientras tanto, los aliados occidentales calibraban su respuesta. España consideraba enviar apoyo militar a Chipre —miembro de la UE y presidencia de turno del bloque— siguiendo los pasos de Francia y Grecia. Canadá, desde Australia, no descartó una eventual participación si la situación se agravaba, aunque su primer ministro Mark Carney insistió en la necesidad de desescalada y coordinación con aliados. El sexto día terminaba sin señales de que la espiral fuera a detenerse.

En la madrugada del jueves, mientras Teherán dormía, las defensas antiaéreas iraníes se activaron nuevamente. Era el sexto día de una guerra que había comenzado el sábado anterior con operativos estadounidenses e israelíes contra Irán, y ahora la Guardia Revolucionaria anunciaba su decimonovena oleada de ataques: una combinación de misiles y drones dirigidos contra posiciones israelíes y bases estadounidenses dispersas por toda la región. Las explosiones sacudieron la capital iraní mientras los medios regionales reportaban al menos dos impactos confirmados. Las Fuerzas de Defensa Israelíes, sin admitir haber lanzado ataques nocturnos contra Teherán, difundieron después imágenes de bombardeos a sistemas de defensa y lanzadores de misiles en Isfahan y Qom, ciudades alejadas de la capital, sin precisar cuándo habían ocurrido las destrucciones.

El conflicto había dejado de ser un asunto bilateral. Irán había expandido sus operaciones hacia Irak, donde sus fuerzas armadas anunciaron el ataque a cuarteles de grupos kurdos opositores en el Kurdistán iraquí con tres misiles. La maniobra llegaba después de que el presidente Donald Trump sostuviera conversaciones con líderes kurdos sobre las bases estadounidenses en el norte iraquí. Simultáneamente, Irán negaba haber lanzado misiles contra Turquía, aunque las defensas de la OTAN en ese país reportaban haber interceptado un proyectil iraní sobre el Mediterráneo oriental el miércoles, cuyos restos cayeron en el extremo sur sin causar víctimas.

La escalada militar estaba generando consecuencias económicas globales que preocupaban a los organismos internacionales. Kristalina Georgieva, directora gerente del Fondo Monetario Internacional, advirtió durante la conferencia Asia en 2050 celebrada en Bangkok que si el conflicto se prolongaba, tendría potencial evidente de afectar los precios, los mercados energéticos y la inflación a nivel mundial. La economista subrayó que la resiliencia económica global estaba siendo puesta a prueba nuevamente en un contexto marcado por conmociones cada vez más frecuentes e inesperadas, donde la incertidumbre se había convertido en la nueva normalidad. Para gran parte de Asia, lo que estaba en juego era la seguridad energética.

China reaccionó rápidamente a la crisis petrolera. El máximo órgano de planificación económica del país, la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma, se reunió con ejecutivos de las principales refinerías para pedirles que suspendieran inmediatamente sus exportaciones de gasolina y diésel. La medida respondía a la incertidumbre sobre la llegada de crudo desde Oriente Medio tras los ataques estadounidenses e israelíes a Irán y las represalias de Teherán. Los funcionarios pidieron detener la firma de nuevos contratos y cancelar los ya cerrados, con excepciones limitadas para combustible de caldera, aviación y suministros a Hong Kong y Macao.

En el Golfo Pérsico, la agencia británica de Operaciones Comerciales Marítimas reportó una gran explosión frente a la costa meridional de Kuwait, a unos 55 kilómetros de Mubarak al-Kabeer. El incidente provocó un derramamiento de petróleo en el agua, aunque la tripulación fue evacuada con seguridad. El capitán del petrolero afectado reportó haber visto y oído la explosión mientras una pequeña tripulación abandonaba la zona.

Los aliados occidentales comenzaban a evaluar su participación en el conflicto. España meditaba enviar apoyo militar a Chipre, isla del Mediterráneo que enfrentaba creciente tensión por su cercanía a la zona de conflicto. Fuentes gubernamentales españolas señalaban que mientras no permitir a Estados Unidos el uso de las bases de Morón y Rota para operaciones contra Irán era una posición clara, apoyar a un miembro de la Unión Europea era otra consideración, especialmente siendo Chipre la presidencia de turno de la UE en ese semestre. Francia y Grecia ya habían respondido al llamado de Chipre; España podría hacerlo próximamente.

Canadá, por su parte, no descartaba su implicación. El primer ministro Mark Carney afirmó durante una rueda de prensa conjunta en Australia con su homólogo Anthony Albanese que su país no podía descartar categóricamente una eventual participación si la situación se agravaba, aunque subrayó la necesidad de desescalada y coordinación con aliados. Cuando se le preguntó sobre la posibilidad de involucrarse si el conflicto se ampliaba, Carney señaló que se trataba de un escenario hipotético difícil de descartar por completo. Estarían junto a sus aliados cuando tuviera sentido hacerlo, dijo.

Mientras la diplomacia se movía lentamente y las potencias occidentales calibraban sus respuestas, los ataques continuaban. La guerra que había comenzado como un enfrentamiento entre Irán e Israel se había convertido en un conflicto regional con implicaciones globales, afectando mercados energéticos, economías nacionales y obligando a gobiernos de tres continentes a tomar decisiones sobre su participación. El sexto día apenas terminaba, y no había señales de que la escalada fuera a detenerse.

Si el conflicto se prolonga, tiene potencial evidente de afectar los precios, los mercados energéticos y la inflación a nivel mundial
— Kristalina Georgieva, directora gerente del FMI
Nunca se puede descartar categóricamente la participación. Estaremos junto a nuestros aliados cuando tenga sentido hacerlo
— Mark Carney, primer ministro de Canadá
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
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¿Por qué el FMI está tan preocupado por esto si los ataques son principalmente militares?

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Porque la energía es el nervio de la economía global. Cuando hay incertidumbre sobre el petróleo del Golfo Pérsico, los precios suben, y eso afecta todo: transporte, manufactura, calefacción. Georgieva estaba diciendo que el mundo ya está frágil.

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¿Y China suspendiendo exportaciones de combustible? ¿Eso no empeora las cosas?

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Es un movimiento defensivo. China está diciendo: no sabemos cuánto petróleo va a llegar, así que vamos a guardar lo que tenemos. Es como cerrar la puerta de tu casa cuando ves que se acerca una tormenta.

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¿Qué significa que Irán haya atacado a grupos kurdos en Irak? ¿Está expandiendo la guerra?

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Sí, pero también está enviando un mensaje. Trump había hablado con líderes kurdos sobre bases estadounidenses en el norte iraquí. Irán está diciendo: no vamos a permitir que se usen esas bases contra nosotros, ni siquiera indirectamente.

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¿Por qué España está dudando sobre apoyar a Chipre?

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Porque España ya dijo que no a Estados Unidos para usar sus bases. Apoyar a Chipre sería un giro de 180 grados. Pero Chipre es de la UE y preside este semestre. Es un dilema político real.

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¿Hay civiles muriendo?

Model

No hay reportes confirmados de víctimas civiles hasta ahora, pero hay un derrame de petróleo en el Golfo y explosiones en ciudades. El verdadero daño podría ser económico: si los precios de la energía se disparan, afecta a millones de personas que dependen de esa energía para vivir.

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¿Esto puede escalar más?

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Canadá ya está diciendo que no puede descartar su participación. Cuando los aliados occidentales empiezan a hablar así, significa que están preparándose mentalmente para involucrarse. El sexto día apenas termina.

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