Teherán está intercambiando mensajes con Washington en un clima de extrema desconfianza
Israel completó ataques contra defensas antiaéreas iraníes; Irán lanzó 30 misiles balísticos sin causar heridos, marcando la escalada más peligrosa desde el alto el fuego de abril. Irán amenaza con atacar infraestructuras energéticas regionales si Israel continúa bombardeando su industria petroquímica; Trump presiona a Netanyahu para detener represalias.
- Irán lanzó 30 misiles balísticos contra Israel en dos oleadas; Israel bombardeó defensas antiaéreas iraníes en Teherán, Isfahán y Tabriz
- Israel atacó un complejo petroquímico en Mahshahr causando daños parciales; Irán amenaza con atacar infraestructuras energéticas regionales si continúan los bombardeos
- Trump exigió a Netanyahu no responder; Netanyahu ordenó represalias de todas formas
- Cien días de conflicto desde que Trump predijo una guerra de dos o tres días
Israel e Irán interrumpen intercambio de misiles tras bombardeos cruzados. Trump exige alto el fuego inmediato mientras ambas potencias amenazan con nuevos ataques si continúan las operaciones militares.
El lunes 8 de junio amaneció con las alarmas antiaéreas sonando en Jerusalén, Tel Aviv y Beerseba. Irán había lanzado una nueva oleada de misiles contra territorio israelí en la madrugada, la segunda tanda de ataques en menos de veinticuatro horas. Los sistemas de defensa israelíes interceptaron los proyectiles sin reportar heridos, pero el mensaje era claro: la tregua que Washington y Teherán habían pactado en abril se había roto.
La escalada comenzó el domingo cuando Israel bombardeó los suburbios de Beirut, cruzando una línea roja que la Guardia Revolucionaria iraní había trazado semanas atrás. Horas después, Irán respondió lanzando once misiles balísticos contra Israel, los primeros en dos meses. Donald Trump llamó casi de inmediato a Benjamín Netanyahu para exigirle que no tomara represalias. El presidente estadounidense fue claro: no debía responder. Netanyahu ignoró la petición. En la madrugada del lunes, la Fuerza Aérea israelí bombardeó objetivos militares en el oeste y centro de Irán, ciudades como Teherán, Isfahán y Tabriz sintieron las explosiones. Irán respondió con otra oleada de misiles que llegó a primera hora de la mañana.
Para el mediodía del lunes, ambos países anunciaban que habían detenido sus operaciones. Israel confirmó que había concluido su ofensiva contra Irán, principalmente dirigida contra sistemas de defensa antiaérea. El mando unificado de las fuerzas armadas iraníes anunció el fin de sus operaciones militares contra Israel. Pero las amenazas no cesaron. Irán advirtió que si Israel continuaba bombardeando el Líbano, los ataques serían más severos. La Guardia Revolucionaria fue más específica: si sus complejos petroquímicos volvían a ser atacados, respondería contra objetivos energéticos en toda la región, incluyendo instalaciones en países vecinos del golfo Pérsico.
Esa amenaza no era teórica. Horas antes, Israel había atacado un complejo petroquímico en Mahshahr, en el suroeste de Irán, causando daños parciales. La instalación fue evacuada. En represalia, la Guardia Revolucionaria aseguró haber atacado industrias similares en la ciudad israelí de Haifa. El conflicto había alcanzado una dimensión nueva: ya no se trataba solo de objetivos militares, sino de infraestructura civil y económica.
Trump publicó un mensaje en Truth Social exigiendo que Israel e Irán dejaran de dispararse inmediatamente. Luego declaró que ambas naciones buscaban un alto el fuego inmediato y que las negociaciones finales sobre la paz estaban en curso, aunque advirtió que mantendrían el bloqueo del estrecho de Ormuz hasta que se alcanzara un acuerdo final. Pero en Teherán, el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores, Esmaeil Baghaei, acusó a Estados Unidos de responsabilidad directa por las violaciones del alto el fuego. Los intercambios de fuego, dijo, solo empeoraban un proceso diplomático ya caótico. Teherán estaba intercambiando mensajes con Washington en un clima de extrema desconfianza.
Desde Europa llegaban llamadas a la desescalada. José Manuel Albares, ministro español de Asuntos Exteriores, condenó la ruptura del alto el fuego y reclamó una desescalada inmediata, insistiendo en que solo el diálogo y la diplomacia garantizaban la paz. Kaja Kallas, alta representante de la Unión Europea, pidió que las partes se sentaran a la mesa de negociaciones. Arabia Saudí y Catar, naciones directamente afectadas por la guerra en Oriente Próximo, instaban a todas las partes a responder a los esfuerzos de mediación de Pakistán para alcanzar un acuerdo que pusiera fin al conflicto en el golfo Pérsico.
El ejército israelí, mientras tanto, se preparaba para varios días o el tiempo que fuera necesario de enfrentamientos con Irán. Una fuente militar de las Fuerzas de Defensa de Israel confirmó que no se trataba de una operación nueva, sino de una continuación de la ofensiva lanzada en febrero. Cien días habían pasado desde que Trump anunciara que la guerra duraría dos o tres días. Ahora, en la mañana del 8 de junio, el conflicto atravesaba su momento más peligroso desde que la tregua se había firmado. Los hutíes de Yemen habían regresado a la escena, lanzando un misil que fue interceptado. Las negociaciones diplomáticas que supuestamente avanzaban se tambaleaban. Y aunque ambos bandos habían anunciado el fin de sus ataques, las amenazas de represalias más severas flotaban en el aire como una promesa incumplida de paz.
Notable Quotes
Estados Unidos tiene responsabilidad directa por cualquier acción que el régimen sionista emprenda en relación con la violación de la paz y la seguridad regional contra Irán— Esmaeil Baghaei, portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores iraní
Las Fuerzas de Defensa de Israel se están preparando para un abanico de opciones que van desde varios días hasta el tiempo que sea necesario— Fuente militar de las Fuerzas de Defensa de Israel
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué Netanyahu decidió bombardear Beirut sabiendo que Trump le había pedido específicamente que no lo hiciera?
Porque Netanyahu está jugando un juego político más amplio. Tiene elecciones en cuatro meses y no puede permitirse parecer débil ante la presión estadounidense. Los proyectiles de Hezbolá contra suelo israelí le dieron la justificación que necesitaba para actuar según su propia lógica, no la de Trump.
¿Qué significa realmente cuando Irán dice que atacará infraestructuras energéticas en la región?
Significa que está amenazando a sus vecinos árabes del golfo Pérsico. Arabia Saudí, Catar, los Emiratos. Irán está diciendo: si Israel sigue bombardeando nuestras instalaciones petroquímicas, haremos que el daño económico se extienda a toda la región. Es una forma de presionar a esos países para que medien.
¿Por qué Trump sigue hablando de negociaciones cuando claramente están fallando?
Porque admitir el fracaso sería admitir que su estrategia no funciona. Es más fácil declarar que las negociaciones avanzan mientras presiona a Netanyahu para que se detenga. Pero la realidad es que Teherán no confía en Washington, Netanyahu no obedece a Trump, y los mediadores están desesperados.
¿Cuál es el verdadero riesgo aquí?
Que esto se convierta en un conflicto regional más amplio. Los hutíes ya están atacando. Si Irán sigue bombardeando infraestructuras energéticas en el golfo, los precios del petróleo se disparan, la economía mundial sufre, y entonces otros actores se ven obligados a entrar. Lo que comenzó como un conflicto bilateral se convierte en algo que nadie puede controlar.
¿Hay alguna salida diplomática realista en este punto?
Solo si alguien logra hacer que Netanyahu se detenga y que Irán crea que Estados Unidos tiene autoridad sobre Israel. Ninguna de esas cosas parece probable ahora mismo. Los saudíes y los cataríes están intentando algo con Pakistán, pero es un esfuerzo desesperado. El momento para la diplomacia fue hace semanas, antes de que Netanyahu cruzara la línea roja.