Irán culpa a EE.UU. de posiciones contradictorias que alargan negociaciones de paz

Los ataques aéreos continuos entre Irán y EE.UU., así como operaciones israelíes en Líbano, generan riesgo de bajas civiles y desplazamiento de poblaciones en la región.
Posiciones contradictorias que prolongan indefinidamente lo que ambos dicen querer resolver
El portavoz iraní acusa a Estados Unidos de cambiar sus demandas mientras avanzan las negociaciones de paz.

En el tercer mes de un conflicto que mantiene bloqueado el estrecho de Ormuz, Irán y Estados Unidos negocian una salida mientras se siguen atacando mutuamente. Teherán acusa a Washington de sostener posiciones que cambian sin aviso, envenenando un proceso diplomático que ya nace en un clima de desconfianza profunda. El portavoz iraní Ismail Bagaei lo dijo sin rodeos: no es la guerra lo que impide la paz, sino la incoherencia del interlocutor. Así, la humanidad observa una vez más cómo la lógica del poder y la lógica del diálogo coexisten, incómodas, en el mismo momento.

  • Tres meses de guerra y el estrecho de Ormuz permanece cerrado, asfixiando el comercio mundial y elevando la presión sobre ambas capitales para encontrar una salida.
  • Irán denuncia que cada vez que las conversaciones se acercan a un acuerdo, Washington cambia las condiciones, convirtiendo la negociación en un laberinto sin salida.
  • Teherán pone sobre la mesa dos condiciones innegociables: alto el fuego en Líbano —donde Israel sigue bombardeando los alrededores de Beirut— y la liberación de sus activos congelados en el extranjero.
  • Trump aceptó un preacuerdo en principio, pero luego exigió enmiendas sobre el control del uranio enriquecido iraní y la reapertura del estrecho, reabriendo fisuras que parecían cerradas.
  • Mientras los diplomáticos hablan, los militares actúan: EE.UU. bombardeó Goruk y la isla de Qeshm esta madrugada, e Irán respondió de inmediato contra la base de origen, perpetuando el ciclo de golpe y contragolpe.

Las conversaciones entre Irán y Estados Unidos para poner fin a más de tres meses de guerra avanzan a trompicones, atrapadas en un ciclo de desconfianza que el portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Ismail Bagaei, describió sin ambages el lunes en Teherán: las posiciones contradictorias de Washington son las responsables del estancamiento. El conflicto mantiene bloqueado el estrecho de Ormuz, arteria vital del comercio global, y su cierre prolongado ha comenzado a ejercer una presión económica que se siente mucho más allá de la región.

Para Irán, dos condiciones no son negociables sino previas a cualquier acuerdo: un alto el fuego en Líbano —donde Israel continúa atacando los alrededores de Beirut— y la liberación de activos iraníes congelados en el extranjero durante años. Bagaei fue enfático: ninguna tregua final puede separarse de esas exigencias. Del lado estadounidense, la situación es más enredada. A finales de la semana pasada circularon reportes de un preacuerdo entre ambas partes, pero el presidente Trump pidió enmiendas: quería mayor concreción sobre cuándo y cómo EE.UU. obtendría control sobre las reservas de uranio enriquecido de Irán, además de garantías sobre la reapertura del estrecho. Cambios que, aunque parecen técnicos, tocan el núcleo de lo que cada bando considera su seguridad más vital.

La diplomacia, sin embargo, no ha detenido los cañones. Esta madrugada, fuerzas estadounidenses bombardearon Goruk y la isla de Qeshm; Irán respondió de inmediato atacando la base desde la que partió el bombardeo. Es el patrón que define esta guerra: cada movimiento en la mesa de negociación tiene su espejo en el campo de batalla, como si ambas partes necesitaran demostrar que aún tienen poder de daño mientras buscan, en teoría, la paz.

Las negociaciones entre Irán y Estados Unidos para terminar una guerra que lleva más de tres meses en curso avanzan lentamente, atrapadas en lo que los diplomáticos iraníes describen como un ciclo de desconfianza mutua y posiciones que cambian sin previo aviso. El portavoz del Ministerio de Exteriores iraní, Ismail Bagaei, señaló el lunes en una rueda de prensa en Teherán que la culpa recae en Washington, cuyas contradicciones están alargando indefinidamente un proceso que ambas partes dicen querer resolver. El conflicto ha dejado bloqueado el estrecho de Ormuz, una de las arterias más críticas del comercio mundial, lo que ha comenzado a ejercer presión sobre la economía global.

Bagaei fue directo en su diagnóstico: las posiciones contradictorias de los estadounidenses son la razón por la cual las conversaciones se estiran sin llegar a puerto. Pero más allá de la acusación formal, el diplomático iraní reveló algo más profundo: el clima en el que se desarrollan estas negociaciones está envenenado. Hay, dijo, una profunda sospecha y desconfianza que permea cada intercambio de mensajes, cada propuesta, cada respuesta. Es el ambiente de una negociación donde ambas partes sospechan que la otra está ocultando sus verdaderas intenciones.

Para Irán, hay dos demandas que no están sobre la mesa de negociación sino que son condiciones previas. La primera es que cualquier acuerdo de paz debe incluir un alto el fuego en Líbano. Bagaei fue enfático: esto no es negociable, es inseparable de cualquier tregua final. Esta exigencia cobra peso particular ahora, cuando Israel continúa lanzando ataques contra los alrededores de Beirut, manteniendo viva la violencia en un frente que Irán considera central para su seguridad regional. La segunda demanda es la liberación de activos iraníes que han sido congelados en otros países durante años. Irán está estudiando activamente cómo recuperar esos fondos, pero considera que su descongelamiento es igualmente no negociable.

Del lado estadounidense, la situación es más complicada. A finales de la semana pasada, reportes sugerían que Teherán y Washington habían llegado a un preacuerdo, algo que parecía ser el punto de quiebre después de meses de estancamiento. Pero entonces el presidente Donald Trump pidió enmiendas. No rechazó el acuerdo completo, pero quiso cambiar partes específicas. Según fuentes citadas por Axios, Trump buscaba mayor claridad sobre dos cuestiones centrales: el programa nuclear iraní y la reapertura del estrecho de Ormuz. En particular, en el tema nuclear, Trump exigió detalles más concretos sobre cuándo y cómo Estados Unidos obtendría control sobre las reservas de uranio enriquecido de Irán. Estas enmiendas, aunque parecen técnicas, tocan el corazón de lo que ambas partes consideran sus intereses de seguridad más vitales.

Mientras los diplomáticos hablan en salones de conferencias, la violencia no se detiene. Esta madrugada, Estados Unidos bombardeó Goruk y la isla de Qeshm, objetivos que Irán considera estratégicos. La respuesta fue inmediata: Irán atacó la base desde la que procedió el bombardeo estadounidense. Es un patrón que se ha repetido durante toda la guerra: cada paso diplomático es acompañado por un paso militar, como si ambas partes quisieran recordar a la otra que tienen capacidad de daño mientras negocian. El bloqueo del estrecho de Ormuz continúa, sofocando el comercio global y creando presión económica que podría eventualmente forzar un acuerdo, pero por ahora solo ha profundizado la postura defensiva de ambos bandos.

Las posiciones contradictorias de los estadounidenses son la razón de la prolongación del proceso de negociación
— Ismail Bagaei, portavoz del Ministerio de Exteriores iraní
El alto el fuego en Líbano es parte inseparable de cualquier tregua o acuerdo final para poner fin a la guerra
— Ismail Bagaei
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué Irán insiste en que el alto el fuego en Líbano es parte de cualquier acuerdo si la guerra actual es entre Irán y Estados Unidos?

Model

Porque para Irán, Líbano no es un teatro separado. Es donde sus aliados están siendo atacados por Israel, y Irán ve eso como parte del mismo conflicto regional. Si firma un acuerdo que deja a sus aliados bajo fuego, pierde credibilidad y seguridad.

Inventor

Trump pidió enmiendas sobre el uranio enriquecido. ¿Eso significa que no confía en que Irán cumpla?

Model

No es solo confianza. Es control. Trump quiere saber exactamente cómo Estados Unidos verificaría y aseguraría que Irán no puede volver a enriquecer uranio. Los detalles técnicos son en realidad detalles de poder.

Inventor

¿Por qué continúan los ataques si están negociando?

Model

Porque ninguno de los dos cree que el otro está negociando de buena fe. Los ataques son un mensaje: "Podemos seguir peleando si esto no funciona." Es una forma de mantener presión mientras hablan.

Inventor

¿Qué pasa con el estrecho de Ormuz? ¿Cuánto tiempo puede permanecer bloqueado?

Model

Esa es la pregunta que probablemente forzará un acuerdo. El bloqueo daña la economía global, no solo la de Irán o Estados Unidos. Eventualmente, otros actores presionarán para que se resuelva, sin importar cuán profunda sea la desconfianza.

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