Necesita intervención constante de los científicos para seguir funcionando
En un laboratorio de Minnesota, un equipo de científicos ha ensamblado una estructura sintética llamada SpudCell que imita funciones fundamentales de la vida: crecer, replicarse y dividirse. El anuncio, hecho a principios de julio de 2026, ha encendido un debate filosófico y científico sobre qué significa exactamente 'crear vida', en un momento en que la frontera entre la química y la biología se vuelve cada vez más difusa. El hallazgo aún no ha sido validado por revisión de pares, lo que invita a la cautela ante la euforia mediática, pero no disminuye la profundidad de la pregunta que plantea: ¿puede la materia organizada por manos humanas llegar a merecer el nombre de vida?
- SpudCell completa un ciclo de vida completo —crecimiento, replicación y división— usando ADN artificial dividido en siete fragmentos, sin ser una célula viva en el sentido tradicional.
- El estudio fue presentado directamente a periodistas con un documento de 190 páginas, saltándose la revisión científica independiente, lo que genera desconfianza en parte de la comunidad académica.
- Varios expertos internacionales advierten que los medios exageran al hablar de 'creación de vida', cuando en realidad se trata de biotecnología que ensambla componentes biológicos ya conocidos.
- Otros científicos, como el profesor Yuval Elani del Imperial College London, ven en SpudCell una puerta hacia sistemas biológicos diseñados para hacer lo que la naturaleza no puede o no quiere hacer.
- El mayor obstáculo que enfrenta el proyecto es lograr que SpudCell produzca sus propias proteínas; sin eso, la célula depende de intervención constante y no puede considerarse autónoma.
En la Universidad de Minnesota, la bióloga Kate Adamala y su equipo anunciaron a principios de julio la creación de SpudCell, una célula sintética capaz de crecer, copiar su material genético, absorber nutrientes y dividirse para generar nuevas células. Según los investigadores, es la primera vez que un sistema construido íntegramente con componentes químicos no vivos completa un ciclo de vida comparable al de una célula natural.
Lo que distingue a SpudCell es su arquitectura modular: su ADN artificial, mucho más pequeño que el humano, está dividido en siete fragmentos independientes que permiten programar funciones específicas. Su mecanismo de división también es inusual —proteínas que se acumulan en la membrana hasta romperla— y en experimentos de laboratorio, una variante modificada para crecer más rápido desplazó a la original tras cinco generaciones, un comportamiento que los científicos comparan con la selección natural, aunque con una diferencia crucial: cada cambio fue introducido deliberadamente por los investigadores.
El anuncio generó controversia inmediata porque el estudio no ha pasado por revisión de pares. El equipo compartió un documento de 190 páginas a través de Biotic, organización sin ánimo de lucro cofundada por Adamala, pero sin la validación científica habitual. Expertos como Víctor de Lorenzo y Juan Pérez-Mercader señalan que no se trata de crear vida desde cero, sino de ensamblar componentes biológicos preexistentes para replicar algunas funciones celulares, un logro de biotecnología más que una demostración del origen de la vida.
Sin embargo, voces como la del profesor Yuval Elani del Imperial College London celebran el avance: diseñar células sin las restricciones de la evolución natural abre posibilidades que la biología convencional no puede ofrecer. El reto inmediato es que SpudCell logre producir sus propias proteínas, pues actualmente depende de ribosomas que se degradan y requieren intervención constante. Si ese obstáculo se supera, el camino hacia sistemas biológicos verdaderamente autónomos —y las preguntas filosóficas que los acompañan— se volverá más urgente que nunca.
En un laboratorio de la Universidad de Minnesota, la bióloga Kate Adamala y su equipo han logrado algo que hasta hace poco parecía confinado al terreno de la ciencia ficción: construir una célula que funciona como un ser vivo. La llamaron SpudCell, y según el anuncio que hicieron a principios de julio, esta estructura sintética puede crecer, copiar su material genético, absorber nutrientes y dividirse para crear nuevas células. Es, según los investigadores, la primera vez que un sistema armado completamente con componentes químicos no vivos completa un ciclo de vida comparable al de una célula natural.
Lo que hace a SpudCell diferente de una célula común es su arquitectura. Su ADN artificial es mucho más pequeño que el de una célula humana y, en lugar de estar organizado en un solo bloque, está dividido en siete fragmentos independientes. Esta modularidad permite a los investigadores programar funciones específicas con mayor facilidad. El mecanismo de división celular también es peculiar: mientras que las células naturales usan un esqueleto interno para separarse, SpudCell depende de proteínas que se acumulan en su membrana hasta que esta se rompe y genera dos nuevas células.
Uno de los hallazgos más intrigantes surgió cuando los científicos modificaron una versión de SpudCell para que creciera más rápido. Después de cinco generaciones, esa variante desplazó a la original y mostró una ventaja aún mayor cuando los nutrientes escaseaban. Para los investigadores, este comportamiento se parece a un proceso de selección natural. Sin embargo, hay una salvedad importante: para que esto ocurra, los científicos deben estar introduciendo cambios deliberados, haciendo intervenciones constantes, lo que es lo opuesto a lo que plantea la teoría de Darwin sobre la evolución sin dirección.
El anuncio ha generado un debate considerable en la comunidad científica, en parte porque el estudio aún no ha sido publicado en una revista científica revisada por pares. Los investigadores convocaron a periodistas y compartieron un documento de 190 páginas publicado en el sitio web de Biotic, una organización sin ánimo de lucro cofundada por Adamala dedicada al desarrollo de células sintéticas. Pero ese documento aún no ha pasado por el proceso habitual de evaluación científica independiente, un paso crucial para validar hallazgos de esta magnitud.
La cobertura mediática ha sido exagerada, según varios investigadores de diferentes países. Algunos medios han afirmado que se trata de la creación de vida en el laboratorio, una aseveración que ni la misma Adamala ha hecho. Víctor de Lorenzo, licenciado en Química y doctor en Ciencia, explicó a El País que "en ningún momento se crea vida de novo. Lo que se demuestra es la capacidad de ensamblar manualmente, utilizando componentes bioquímicos y partes celulares preexistentes, un sistema similar a una célula que reproduce algunas de sus funciones". Juan Pérez-Mercader, investigador de la Universidad de Harvard, sostiene que el avance corresponde principalmente al campo de la biotecnología, porque utiliza componentes biológicos ya conocidos para construir una célula con funciones específicas, algo diferente a demostrar cómo surge la vida desde materia completamente inerte.
Pero otros científicos ven el trabajo de manera más optimista. Yuval Elani, profesor asociado de Tecnologías Bioquímicas en el Imperial College London, argumentó a CNN que "construir una célula desde cero significa que ya no se está sujeto a las limitaciones ni a la carga evolutiva de la biología natural. Abre la posibilidad de diseñar sistemas y programarlos para que hagan cosas que las células vivas quizá no puedan hacer con facilidad o que simplemente no puedan hacer". Para Elani, este es un verdadero avance en la búsqueda de responder si la química puede organizarse de una manera tan convincente que comencemos a llamarla vida.
El siguiente reto es considerable. Las SpudCell dependen de ribosomas, estructuras que producen proteínas, pero estos se degradan con el tiempo y hacen que la célula deje de funcionar. Esto explica en parte por qué estas células no tienen vida propia: necesitan intervención constante de los científicos. Si los investigadores lograran que SpudCell fabricara sus propias proteínas, eso marcaría un paso significativo hacia sistemas biológicos completamente autónomos. Por ahora, Adamala ha admitido que estas células no pueden producir algo que sea "suficientemente eficiente", pero el equipo busca poner a disposición del mundo la tecnología con que fue creada SpudCell y continuar su desarrollo para que en el futuro brinde soluciones en múltiples áreas de conocimiento.
Citações Notáveis
En ningún momento se crea vida de novo. Lo que se demuestra es la capacidad de ensamblar manualmente, utilizando componentes bioquímicos y partes celulares preexistentes, un sistema similar a una célula que reproduce algunas de sus funciones— Víctor de Lorenzo, licenciado en Química y doctor en Ciencia
Construir una célula desde cero significa que ya no se está sujeto a las limitaciones ni a la carga evolutiva de la biología natural. Abre la posibilidad de diseñar sistemas y programarlos para que hagan cosas que las células vivas quizá no puedan hacer— Yuval Elani, profesor asociado de Tecnologías Bioquímicas en el Imperial College London
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
¿Por qué el anuncio de SpudCell ha causado tanta controversia si los propios investigadores no dicen que crearon vida?
Porque los medios de comunicación saltaron a esa conclusión. Cuando ves que algo crece, se replica y se divide, es fácil pensar que es vida. Pero los científicos fueron más cuidadosos con sus palabras.
¿Cuál es la diferencia real entre lo que hicieron y crear vida?
SpudCell depende de ribosomas que se degradan. No puede fabricar sus propias proteínas. Necesita que los científicos estén constantemente interviniendo. Una célula viva verdadera sería autónoma.
Entonces, ¿es un paso hacia la vida artificial o simplemente una máquina biológica sofisticada?
Probablemente ambas cosas. Es una máquina biológica muy sofisticada ahora, pero si logran que fabrique sus propias proteínas, entonces sí estaremos hablando de algo más cercano a lo que llamaríamos vida.
¿Por qué dividieron el ADN en siete fragmentos en lugar de mantenerlo en uno solo?
Porque así pueden programar funciones específicas más fácilmente. Es como modularidad en ingeniería. Cada fragmento puede hacer algo diferente, y eso les da más control sobre lo que SpudCell hace.
¿Qué preocupa más a los científicos escépticos: que sea vida artificial o que no haya pasado revisión por pares?
Ambas cosas, pero la revisión por pares es lo más inmediato. Sin eso, no sabemos si los resultados son reproducibles o si hay errores en la metodología. Es el paso que valida todo lo demás.