Inversores llegan a Caracas mientras madres buscan a sus hijos desaparecidos en cárceles

Cientos de personas permanecen detenidas arbitrariamente sin garantías legales; madres buscan a hijos desaparecidos en cárceles; nuevas detenciones continúan registrándose en 2026 por motivos políticos.
El aparato represivo opera con lógica del doble mensaje
Martha Tineo explica cómo el gobierno permite cambios selectivos mientras mantiene el control mediante vigilancia y amenazas.

Ejecutivos petroleros e inversores mundiales aterrizan en Venezuela para explotar recursos naturales, pero el temor a detenciones arbitrarias sigue presente en las calles. Organizaciones de derechos humanos registran entre 454 y 665 presos políticos aún encarcelados, con nuevas detenciones continuando en 2026 a pesar de amnistías anunciadas.

  • Entre 454 y 665 presos políticos aún encarcelados en Venezuela
  • Más de 700 excarcelaciones en los primeros meses de 2026, pero la mayoría con medidas cautelares
  • Siete nuevas detenciones registradas en 2026 por motivos políticos
  • Madres como Carmen Navas, de 82 años, buscan a hijos desaparecidos en cárceles

Mientras inversores internacionales llegan a Caracas buscando oportunidades económicas, persisten detenciones arbitrarias y desapariciones de presos políticos, con cientos aún encarcelados sin garantías de derechos fundamentales.

José Perozo tenía 24 años cuando lo detuvieron la primera vez, en 2024, durante la represión de las protestas electorales. Hace poco volvió a desaparecer. Salió de su casa en Mariara, un pueblo del estado Carabobo, a llenar unos botellones en un depósito de agua cercano. Una patrulla lo interceptó. Le pusieron una capucha y se lo llevaron. Su madre, Yuraima Piñero, ha recorrido todas las sedes policiales del pueblo buscándolo sin encontrar rastro. "¿Hasta cuándo esto, que uno no puede ni salir a la calle?", pregunta ella, con la voz rota por la impotencia.

Mientras tanto, en Caracas, ejecutivos de empresas petroleras y mineras descienden de aviones privados. Inversores de todo el mundo llegan buscando oportunidades. La intervención estadounidense en Venezuela forzó reformas rápidas para abrir el país al capital extranjero y facilitar la explotación de sus recursos naturales. Los negocios avanzan. Las libertades fundamentales, no tanto. El temor a la detención arbitraria sigue siendo tan real en las calles venezolanas como lo era hace meses. La ley de amnistía que la presidenta encargada Delcy Rodríguez anunció hace poco ya llegó a su fin. Las liberaciones de presos políticos se estancaron. El sistema judicial se reforma con lentitud. Los cargos clave del gobierno siguen en manos de figuras afines al régimen.

Faustino Hermoso es estudiante universitario. Lo detuvieron en un puesto de control en los Valles de Tuy, a las afueras de Caracas, días después de recibir un mensaje amenazante de un policía por un conflicto relacionado con una expareja en común. Su tío es profesor universitario y dirigente del partido opositor Bandera Roja. Los abogados de Hermoso intentaron presentar un recurso de habeas corpus ante el Palacio de Justicia y el Tribunal Supremo. Ninguno lo recibió. Organizaciones de derechos humanos han documentado esta práctica como sistemática. "Un problema doméstico, en dictadura, se convierte en una vulneración grave a los derechos humanos. Por eso hay miles de inocentes en las cárceles de Venezuela", explicó Eduardo Torres, abogado de Hermoso y ex preso político liberado en febrero.

Carmen Navas tiene 82 años. Lleva un cartel con la foto de su hijo, Víctor Quero Navas. Funcionarios de inteligencia militar lo interceptaron en Caracas a inicios de 2025. Su detención estaría relacionada con su paso por el servicio militar, según Foro Penal, la ONG que asiste a la familia. Lo encerraron en la cárcel del Rodeo, donde se concentra el mayor número de presos políticos. Luego desapareció. Navas ha recorrido calabozos, prisiones y tribunales sin respuesta. Se reunió con la nueva defensora del pueblo, Eglée González Lobato, sin resultado. Los únicos que le han dado información son compañeros de celda que aseguran haberlo visto por última vez en agosto, cuando estaba delicado de salud por problemas de colon. El lunes pasado, la madre protestó en la Plaza Altamira de Caracas. "¿Dónde está mi hijo? ¿Por qué no lo dejan ver?", se repite cada día.

Las organizaciones de derechos humanos contabilizan entre 454 y 665 presos políticos todavía encarcelados en distintas cárceles de Venezuela. Las excarcelaciones comenzaron en diciembre, cuando Nicolás Maduro aún estaba en el poder, pero se aceleraron en enero cuando Estados Unidos ya había atacado el país. En los primeros meses de 2026 se produjeron más de 700 excarcelaciones de detenidos por motivos políticos, pero la mayoría salió con medidas cautelares. Con la ley de amnistía, apenas se liberó a poco más de un centenar. Sin embargo, el contador de nuevas detenciones no se ha frenado. La ONG Justicia, Encuentro y Perdón ha registrado siete nuevos casos de personas arrestadas en 2026. Uno de ellos es Juan Luis Guédez, trabajador de una institución pública en Guárico. Las fuerzas policiales se lo llevaron porque en su escritorio había un papel con el mensaje "fuera la mona", un insulto de connotación racista dirigido a Delcy Rodríguez que se coreó en un acto de la oposición en Madrid en abril. Guédez fue imputado por delitos de odio y liberado posteriormente con medidas cautelares.

Martha Tineo, activista y directora de Justicia, Encuentro y Perdón, explica que el aparato represivo del chavismo es lo suficientemente sofisticado como para activarse y desactivarse según la coyuntura. "Está operando una lógica del doble mensaje: aunque puedes ceder en algo, siempre se envían señales sobre los límites", dice. Así, se permite a un grupo protestar por un salario digno hasta cierta zona de la ciudad y a otro no. Las liberaciones por amnistía también terminaron siendo discrecionales. Algunos defensores y miembros del Comité de Familiares de Presos Políticos piden que se concedan indultos procesales a quienes todavía siguen detenidos. Tineo recuerda el antecedente de Hugo Chávez, quien en la década de 1990 recibió un indulto que le devolvió la libertad y los derechos políticos. "Si hay una verdadera voluntad de cambio, que la ley de amnistía no logró, esta medida podría ser una vía para restituir las libertades de estas personas, y solo depende de la presidenta en funciones", concluye.

Un problema doméstico, en dictadura, se convierte en una vulneración grave a los derechos humanos. Por eso hay miles de inocentes en las cárceles de Venezuela
— Eduardo Torres, abogado de Faustino Hermoso
Está operando una lógica del doble mensaje: aunque puedes ceder en algo, siempre se envían señales sobre los límites
— Martha Tineo, directora de Justicia, Encuentro y Perdón
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
Inventor

¿Por qué siguen ocurriendo detenciones si supuestamente hay un nuevo gobierno?

Model

Porque el aparato represivo nunca fue desmantelado. Los cargos clave siguen en manos de las mismas personas. Es como si cambiara la cara pero no la estructura.

Inventor

Pero ¿no liberaron a cientos de presos políticos?

Model

Sí, pero con un truco. La mayoría salió con medidas cautelares, no con amnistía real. Y mientras tanto, siguen deteniendo gente nueva por cosas como un papel en un escritorio.

Inventor

¿Qué significa eso de "lógica del doble mensaje"?

Model

Que el gobierno permite algunas cosas para parecer que cambió, pero mantiene la amenaza activa. Te dejan protestar en una zona pero no en otra. Te liberan pero te vigilas. Es control selectivo.

Inventor

¿Y las madres que buscan a sus hijos?

Model

Siguen buscando. Recorren cárceles, tribunales, oficinas. Nadie les da respuestas. Una madre de 82 años sigue yendo a la Plaza Altamira cada semana con una foto.

Inventor

¿Hay alguna salida?

Model

Los activistas piden indultos procesales, como los que recibió Chávez en los noventa. Pero eso depende de la presidenta. Y mientras tanto, los inversores siguen llegando a Caracas.

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