El gasto en IA sigue sorprendiendo a los analistas que lo subestiman
En el umbral de 2026, la humanidad se encuentra ante una de las apuestas de capital más grandes de su historia tecnológica: Goldman Sachs proyecta que la inversión global en inteligencia artificial superará los 500.000 millones de dólares, una cifra que los propios analistas han subestimado sistemáticamente. Lo que comenzó como una carrera por la infraestructura digital se transforma ahora en una reconfiguración profunda de la economía, donde el valor migra de quienes construyen los cimientos hacia quienes edifican sobre ellos.
- El gasto de capital en IA creció un 75% interanual en el tercer trimestre de 2025, superando con creces las proyecciones de los expertos por segundo año consecutivo.
- Los analistas que estimaban un crecimiento del 20% se encontraron ante una realidad del 50%, lo que sugiere que las cifras actuales podrían aún quedarse cortas en 200.000 millones de dólares.
- La desaceleración se acerca: Goldman Sachs prevé que la tasa de crecimiento caiga del 75% al 25% para finales de 2026, poniendo en riesgo las valoraciones de las empresas líderes del sector.
- El mercado ya se fragmenta: la correlación entre acciones de IA cayó del 80% al 20% desde junio, señalando que los inversores distinguen ganadores de rezagados con creciente precisión.
- Las empresas de infraestructura acumulan ganancias del 44% en el año, pero la mirada inversora se desplaza hacia plataformas de software y herramientas de desarrollo que prometen la próxima ola de valor.
Los números que Goldman Sachs acaba de publicar revelan la escala real de la apuesta tecnológica global: el gasto de capital de los hiperescaladores alcanzó 106.000 millones de dólares en el tercer trimestre de 2025, un salto del 75% respecto al año anterior. Si la tendencia se mantiene, la inversión total en IA podría superar los 500.000 millones en 2026.
Lo que resulta llamativo es que estos números siguen sorprendiendo a los analistas. Las proyecciones de crecimiento del 20% para 2024 y 2025 quedaron muy por debajo de la realidad, que superó el 50% en ambos años. Goldman Sachs advierte que si el patrón se repite, las estimaciones actuales podrían crecer otros 200.000 millones adicionales. Con todo, la inversión en IA representa apenas el 0,8% del PIB global, lejos del 1,5% que alcanzaron otros auges tecnológicos históricos.
La desaceleración es inevitable pero gradual: se espera que la tasa de crecimiento caiga del 75% actual al 25% para finales de 2026. Ese punto de inflexión podría ser crítico para las valoraciones de las empresas que han liderado el movimiento, según advierte el analista Ryan Hammond.
En los mercados, la unanimidad ya se rompió. La correlación entre las principales acciones de IA cayó del 80% al 20% desde junio, reflejando cómo los inversores comienzan a distinguir entre empresas dentro del ecosistema. Las de infraestructura —semiconductores, centros de datos, hardware— acumulan rentabilidades del 44%, pero la atención se desplaza ahora hacia plataformas de software y herramientas de desarrollo que prometen capitalizar la expansión de la IA entre organizaciones. El ciclo que construyó los cimientos está cediendo paso a quienes edificarán sobre ellos.
Las grandes empresas tecnológicas están volcando recursos sin precedentes en inteligencia artificial, y los números que Goldman Sachs acaba de publicar revelan la escala real de esa apuesta. El gasto de capital de los hiperescaladores —esas compañías masivas que construyen la infraestructura de la IA— alcanzó 106.000 millones de dólares en el tercer trimestre de 2025, un salto del 75% respecto al mismo período del año anterior. Si la tendencia continúa, la inversión total en IA podría superar los 500.000 millones de dólares en 2026, transformando no solo el sector tecnológico sino la economía en su conjunto.
Lo notable es que estos números siguen sorprendiendo a los analistas. A principios de 2024 y 2025, los expertos proyectaban un crecimiento del gasto de capital cercano al 20%. La realidad fue más del doble: superó el 50% en ambos años. Goldman Sachs advierte que si se repite este patrón histórico, las estimaciones actuales podrían crecer otros 200.000 millones de dólares adicionales. Aún así, el informe subraya un dato que pone en perspectiva el fenómeno: la inversión en IA representa actualmente el 0,8% del producto interno bruto global. Durante otros auges tecnológicos en los últimos 150 años —como el boom de las telecomunicaciones a finales de los años 90— ese porcentaje alcanzó el 1,5% o más. Para igualar esos picos históricos, el gasto en hiperescaladores de IA tendría que llegar a 700.000 millones de dólares en 2026.
La desaceleración es inevitable, aunque gradual. Goldman Sachs espera que la tasa de crecimiento del gasto de capital caiga del 75% actual al 49% en el cuarto trimestre, y luego al 25% para finales de 2026. Esa ralentización plantea un riesgo real para las valoraciones de las empresas que han liderado el movimiento. Ryan Hammond, analista de Goldman Sachs Research, lo expresó con claridad: el momento en que el crecimiento del gasto de capital comience a desacelerarse podría ser un punto de quiebre para estas compañías.
Mientras tanto, el mercado de valores está mostrando señales de cambio. A principios de año, las principales acciones del sector de IA subían juntas, con una correlación de precios del 80%. Desde junio, esa correlación se desplomó al 20%, lo que refleja una dispersión creciente en cómo los inversores ven a diferentes empresas dentro del ecosistema. Las ganancias se han concentrado en empresas de infraestructura: fabricantes de semiconductores, hiperescaladores, operadores de centros de datos, proveedores de hardware y compañías eléctricas. Estas empresas han generado una rentabilidad promedio del 44% en lo que va de año, muy por encima del crecimiento estimado del 9% en ganancias por acción a dos años vista para el grupo en su conjunto.
Lo que está cambiando ahora es hacia dónde miran los inversores. Aunque muchas empresas de software y servicios han tenido dificultades para traducir la IA en crecimiento real de ingresos, un grupo de compañías denominadas "Plataformas de IA" —que incluye proveedores de bases de datos y herramientas de desarrollo— está superando las expectativas. Goldman Sachs anticipa que estas empresas continuarán beneficiándose conforme la adopción de IA se expanda entre las organizaciones. El ciclo de inversión masiva en infraestructura está sentando las bases para una segunda ola de oportunidades, donde el valor se trasladará de quienes construyen los cimientos a quienes construyen sobre ellos.
Citas Notables
El momento de una posible desaceleración del crecimiento del gasto en capital supone un riesgo para las valoraciones de estas empresas— Ryan Hammond, analista de Goldman Sachs Research
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Por qué Goldman Sachs cree que la inversión podría llegar a 500.000 millones en 2026 si ya está desacelerándose?
Porque la desaceleración es relativa. Pasar del 75% al 49% de crecimiento sigue siendo crecimiento acelerado. Además, los analistas han subestimado sistemáticamente el gasto durante dos años seguidos, así que hay margen para sorpresas al alza.
¿Qué significa que la correlación de precios cayera del 80% al 20%?
Significa que los inversores dejaron de ver a todas las empresas de IA como un bloque monolítico. Ahora están diferenciando: algunos ganan mucho, otros no tanto. Eso refleja confianza en que la IA está generando beneficios reales, no solo especulación.
¿Entonces las empresas de infraestructura ya ganaron todo lo que podían ganar?
No necesariamente. Ganaron el 44% este año, pero el crecimiento estimado a dos años es solo del 9%. Eso sugiere que el mercado espera que las ganancias se moderen, no que desaparezcan. El riesgo es si esa desaceleración llega más rápido de lo previsto.
¿Por qué Goldman Sachs menciona el boom de las telecomunicaciones de los años 90?
Porque es un punto de referencia. En ese ciclo, la inversión alcanzó el 1,5% del PIB. Ahora estamos en el 0,8%. Si la IA sigue el mismo patrón, hay mucho más espacio para crecer, pero también mucho más riesgo si el ciclo se invierte.
¿Quiénes son los ganadores reales en este momento?
Las empresas que venden los ladrillos: semiconductores, centros de datos, electricidad. Pero Goldman Sachs dice que la atención se está moviendo hacia las plataformas de IA —bases de datos, herramientas de desarrollo— porque ahí es donde los clientes reales comenzarán a ganar dinero.