Inmunoterapia chilena TAPCells avanza hacia ensayos clínicos en China

Una tecnología chilena abriendo espacio en el mayor centro mundial de ensayos clínicos
Flavio Salazar destaca lo inusual de que una plataforma desarrollada en Chile avance hacia validación clínica en China.

Durante más de veinte años, investigadores de la Universidad de Chile cultivaron una idea silenciosa: enseñarle al sistema inmunológico a reconocer y combatir el cáncer. Hoy, esa idea tiene nombre —TAPCells— y está a punto de cruzar el Pacífico para someterse a la prueba más exigente del mundo biomédico contemporáneo. La empresa Oncobiomed negocia un acuerdo marco con socios en la provincia china de Liaoning, donde el primer ensayo clínico se centraría en cáncer de próstata, replicando el camino ya trazado en Brasil. Es el momento en que una ciencia nacida en los márgenes del mapa global busca demostrar que la geografía del origen no limita el alcance de una idea.

  • Una inmunoterapia chilena con más de dos décadas de desarrollo está a punto de entrar al ecosistema biomédico más competitivo del planeta: China, el país que hoy lidera el mundo en ensayos clínicos.
  • El investigador y exministro Flavio Salazar viajó a Liaoning para negociar en persona, y un acuerdo marco ya está sobre la mesa, aunque quedan condiciones comerciales críticas por resolver.
  • La solidez de la propuesta descansa en datos reales: más de 350 pacientes tratados en Chile con TAPCells, una base clínica que pocos desarrollos nacionales pueden exhibir al entrar a mercados internacionales.
  • El modelo de expansión replica la estrategia ya en marcha en Brasil, convirtiendo el cáncer de próstata en el primer campo de validación en suelo chino.
  • Si el acuerdo se concreta, representaría un hito sin precedentes para la investigación biomédica chilena: una terapia de laboratorio universitario alcanzando escala global en uno de los centros científicos más exigentes del mundo.

Hace más de veinte años, un grupo de investigadores de la Universidad de Chile comenzó a explorar una pregunta fundamental: ¿puede el propio sistema inmunológico aprender a destruir el cáncer? La respuesta tomó forma en TAPCells, una plataforma de inmunoterapia que hoy está en el umbral de un salto histórico.

Oncobiomed, la empresa que licenció la tecnología universitaria para llevar adelante su desarrollo clínico, se encuentra en negociaciones avanzadas con socios en la provincia de Liaoning, en el noreste de China. Flavio Salazar, investigador y exministro de Ciencias que conduce la estrategia científica de la compañía, viajó personalmente a esa región para reunirse con autoridades, académicos y potenciales socios comerciales. El resultado: un acuerdo marco firmado y condiciones finales aún en discusión.

"China es actualmente el país que más estudios clínicos realiza en el mundo. Lo poco habitual es que una tecnología originada en Chile logre abrirse espacio para continuar allí su desarrollo clínico", explicó Salazar, subrayando la rareza del momento. De concretarse el acuerdo, el primer ensayo en China se enfocaría en cáncer de próstata, siguiendo el mismo esquema que Oncobiomed ya ejecuta en Brasil.

Detrás de esta apuesta hay una base clínica sólida: más de 350 pacientes tratados con TAPCells en Chile, cuyos datos permiten proyectar con mayor certeza las siguientes etapas de validación internacional. La tecnología, nacida en laboratorios universitarios y refinada durante dos décadas, podría alcanzar una escala global que pocos desarrollos biomédicos chilenos han logrado. Los detalles comerciales aún deben cerrarse, pero la dirección es inequívoca.

Hace más de dos décadas, investigadores en la Universidad de Chile comenzaron a trabajar en una idea: entrenar el sistema inmunológico del cuerpo para atacar el cáncer. Hoy, esa investigación está a punto de cruzar el Pacífico. La empresa biotecnológica Oncobiomed está en conversaciones avanzadas para llevar su plataforma TAPCells a China, el país que actualmente realiza más ensayos clínicos en el mundo.

Flavio Salazar, investigador y exministro de Ciencias que dirige la estrategia científica de Oncobiomed, viajó recientemente a la provincia de Liaoning, en el noreste de China, para reunirse con autoridades regionales, académicos y socios comerciales. Esas conversaciones han dejado un acuerdo marco sobre la mesa. "Estamos negociando las condiciones. Tenemos un acuerdo marco con socios chinos y estamos bastante convencidos de que esto va a funcionar, pero todavía debemos resolver algunos aspectos comerciales con la contraparte china", explicó Salazar.

Lo que hace notable este movimiento es que una tecnología originada en Chile logre abrirse paso en un ecosistema biomédico tan competitivo como el chino. China se ha convertido en la última década en uno de los principales centros mundiales para el desarrollo de nuevas terapias médicas, concentrando una capacidad científica, regulatoria y hospitalaria sin igual. "China es actualmente el país que más estudios clínicos realiza en el mundo. Lo poco habitual es que una tecnología originada en Chile logre abrirse espacio para continuar allí su desarrollo clínico", señaló Salazar.

Si el acuerdo se concreta, el primer estudio clínico en China se enfocaría en el cáncer de próstata, siguiendo una estrategia similar a la que Oncobiomed ya está implementando en Brasil. Esa experiencia acumulada es lo que da solidez a la propuesta: más de 350 pacientes han sido tratados con TAPCells en Chile, generando datos clínicos que permiten proyectar nuevas etapas de validación internacional con mayor certeza.

La plataforma TAPCells es el resultado de más de veinte años de investigación en la Universidad de Chile. Posteriormente, la tecnología fue licenciada a Oncobiomed para que la empresa llevara adelante su desarrollo clínico e internacional. Ahora, con la posibilidad de realizar ensayos en China, la inmunoterapia chilena podría alcanzar una escala global que pocos desarrollos biomédicos nacionales han logrado. El acuerdo aún requiere resolver detalles comerciales finales, pero la dirección está clara: una terapia nacida en laboratorios chilenos está a punto de validarse en uno de los mayores centros de investigación médica del planeta.

Estamos negociando las condiciones. Tenemos un acuerdo marco con socios chinos y estamos bastante convencidos de que esto va a funcionar, pero todavía debemos resolver algunos aspectos comerciales con la contraparte china
— Flavio Salazar, director científico de Oncobiomed
Lo poco habitual es que una tecnología originada en Chile logre abrirse espacio para continuar allí su desarrollo clínico
— Flavio Salazar
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué es tan significativo que una tecnología chilena llegue a China para ensayos clínicos?

Model

Porque China concentra la mayor capacidad de investigación clínica del mundo. No es solo que haya dinero o laboratorios; es que el sistema regulatorio, la infraestructura hospitalaria y la población de pacientes disponibles hacen que sea el lugar donde se validan las terapias más innovadoras. Que una tecnología chilena logre entrar allí es casi inédito.

Inventor

¿Qué significa que ya hayan tratado a más de 350 pacientes en Chile?

Model

Significa que no es un experimento teórico. Esos 350 pacientes generaron datos reales sobre seguridad, eficacia, efectos secundarios. Eso es lo que convence a los reguladores chinos de que vale la pena invertir recursos en un ensayo más grande.

Inventor

¿Por qué cáncer de próstata como primer objetivo en China?

Model

Probablemente porque ya tienen experiencia con eso en Brasil. Cuando repites una estrategia que funcionó, reduces riesgos. Es una forma de demostrar que el modelo es reproducible, no solo un caso aislado.

Inventor

¿Cuánto tiempo lleva resolver esos "aspectos comerciales" que mencionó Salazar?

Model

Eso depende de muchas variables: negociación de derechos, financiamiento, regulaciones locales. Podría ser meses o años. Lo importante es que el acuerdo marco ya existe, así que la puerta está abierta.

Inventor

¿Qué pasa si los ensayos en China funcionan?

Model

Entonces TAPCells tendría validación internacional en el mayor mercado de investigación clínica del mundo. Eso abre puertas a otros países, a financiamiento global, a que la tecnología chilena se convierta en un tratamiento disponible para millones de pacientes.

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