Ingenieros coruñeses crean IA que detecta aves y detiene aerogeneradores en tiempo real

Más de 57.000 aves documentadas muertas por colisión en parques eólicos españoles entre 2008-2018, con aproximadamente 10.000 buitres leonados y cientos de rapaces afectadas anualmente.
Las redes neuronales permiten detectar y clasificar aves de especial interés
El sistema Makemake identifica especies específicas para activar respuestas automáticas antes de que ocurra el impacto.

En el cruce entre la ambición energética y la responsabilidad ecológica, dos organizaciones gallegas han creado Makemake, un sistema de inteligencia artificial que vigila el cielo alrededor de los aerogeneradores para detenerlos antes de que maten un ave. La iniciativa responde a una herida silenciosa en la transición verde española: más de 57.000 aves documentadas muertas en una sola década. En un país que aspira a duplicar su capacidad eólica antes de 2030, esta tecnología plantea una pregunta que toda civilización en tránsito debe hacerse: ¿a qué precio, y para quién, es el progreso?

  • Más de 57.000 aves han muerto en parques eólicos españoles en diez años, incluyendo miles de buitres leonados y rapaces protegidas, una cifra que las tecnologías anteriores no lograron reducir.
  • En el complejo eólico de Cavar, Navarra, apenas 32 turbinas registraron 89 colisiones de rapaces en sus primeros diez meses, ilustrando la escala del problema en instalaciones concretas.
  • Instra Ingenieros y Gradiant han desarrollado Makemake, un sistema de cámaras de 360 grados y redes neuronales que procesa imágenes en tiempo real sin depender de servidores remotos, identificando aves por envergadura o forma del pico.
  • Cuando el sistema detecta un ave de interés, activa automáticamente disuasores acústicos o detiene la turbina, integrándose directamente con el sistema de control SCADA del parque.
  • Con España planificando alcanzar 50 gigavatios eólicos en 2030 y nuevos parques en territorios de alto valor ecológico, la presión sobre especies vulnerables como el quebrantahuesos o el milano real solo aumentará.

España tiene más de 22.000 aerogeneradores repartidos en 1.345 parques eólicos, y sus planes apuntan a 50 gigavatios de capacidad instalada en 2030. Pero detrás de esas cifras de progreso existe un costo que rara vez aparece en los informes de producción: entre 2008 y 2018, SEO/BirdLife documentó más de 57.000 aves muertas por colisión, entre ellas aproximadamente 10.000 buitres leonados y cientos de rapaces protegidas. En Aragón, más del 72% de los ingresos de fauna por traumatismos tienen origen en los aerogeneradores. Las soluciones desplegadas durante la última década no cumplieron las expectativas.

Desde Galicia llega ahora una propuesta distinta. Instra Ingenieros, empresa coruñesa, ha desarrollado junto al centro tecnológico Gradiant un sistema de inteligencia artificial llamado Makemake. Cuatro cámaras de alta resolución instaladas en la góndola o en una torre auxiliar cubren los 360 grados alrededor del aerogenerador. Las imágenes se procesan en tiempo real mediante computación en el borde —con hardware de NVIDIA— sin enviar datos a servidores externos. Los algoritmos identifican las aves por características visuales como la envergadura alar o la forma del pico, distinguiendo entre especies comunes y aquellas de especial interés para la conservación.

Cuando Makemake detecta un ave en riesgo, envía una señal al sistema de control SCADA del parque para activar disuasores acústicos, ralentizar la turbina o detenerla por completo. Todo queda registrado para los informes de seguimiento ambiental. Cada instalación requiere una calibración previa que tiene en cuenta la avifauna local, la climatología y las exigencias de la Declaración de Impacto Ambiental. El modelo comercial es de leasing tecnológico, con actualizaciones de software incluidas durante toda la vida útil del parque.

A medida que el sector eólico español se expande hacia territorios de mayor valor ecológico, la urgencia de tecnologías como Makemake crece. Proteger al quebrantahuesos, al milano real o al buitre leonado mientras se acelera la transición energética no es una contradicción que pueda ignorarse: es, precisamente, el equilibrio que definirá si esa transición puede llamarse verdaderamente sostenible.

España ha apostado fuerte por la energía eólica. A finales de 2023, el país contaba con más de 22.000 aerogeneradores distribuidos en 1.345 parques eólicos, generando el 24% de la demanda eléctrica nacional. Los planes de expansión son ambiciosos: alcanzar 50 gigavatios de capacidad instalada para 2030. Pero debajo de estas cifras de progreso energético existe un costo ambiental que rara vez aparece en los reportes de producción: los aerogeneradores matan aves.

Entre 2008 y 2018, la organización SEO/BirdLife documentó más de 57.000 aves muertas por colisión en parques eólicos españoles. La lista de víctimas incluye buitres, rapaces y especies protegidas que figuran en catálogos de conservación. En el complejo eólico Cavar, en Navarra, apenas 32 aerogeneradores registraron 89 colisiones de rapaces en sus primeros diez meses de funcionamiento. Los buitres leonados han sido especialmente afectados, con aproximadamente 10.000 muertes documentadas en parques eólicos del país. En Aragón, más del 72% de los ingresos de fauna por traumatismos tienen origen en los aerogeneradores. Las tecnologías desplegadas durante la última década para evitar estas colisiones no han cumplido con las expectativas que se depositaron en ellas.

Ahora, desde Galicia surge una propuesta diferente. Instra Ingenieros, empresa coruñesa especializada en proyectos de ingeniería y consultoría, ha desarrollado junto al Centro Tecnológico de Telecomunicaciones de Galicia (Gradiant) un sistema de inteligencia artificial llamado Makemake. Su objetivo es detectar aves que se aproximen a un aerogenerador y activar una respuesta automática antes de que el impacto ocurra. «Makemake es un sistema que utiliza una red de cámaras de alta resolución para cubrir los 360 grados alrededor de un aerogenerador», explica Laura Rodríguez Couce, responsable del proyecto en Instra. «Las redes neuronales permiten detectar y clasificar aves de especial interés».

El funcionamiento del sistema combina hardware y software de forma integrada. Al menos cuatro cámaras de alta resolución se instalan en la góndola del aerogenerador o en una torre auxiliar, garantizando cobertura completa. Las imágenes se procesan en tiempo real mediante computación en el borde, utilizando hardware de NVIDIA, sin necesidad de enviar datos a servidores remotos. Los algoritmos identifican las aves por características visuales como el tamaño del pico o la envergadura alar. Las redes neuronales están entrenadas para distinguir entre especies comunes y aquellas de especial interés para la conservación. Cuando detecta un ave, el sistema envía una señal al sistema de control del aerogenerador (SCADA) para que adopte la medida más adecuada: desde la activación de disuasores acústicos hasta la ralentización o la parada completa de la turbina. Todo queda registrado para los informes de seguimiento ambiental.

Cada instalación requiere un trabajo previo de calibración. «Estos sistemas se estudian y el software se entrena para cada ubicación, teniendo en cuenta las exigencias de la Declaración de Impacto Ambiental, la avifauna existente en la zona y la climatología del entorno», señala Rodríguez Couce. El sistema funciona tanto en instalaciones terrestres como en parques marinos. El modelo comercial adoptado es el del leasing tecnológico: Instra cubre las actualizaciones del software y la integración con el control del parque durante toda su vida útil.

La urgencia de soluciones como Makemake aumenta conforme se expande el sector eólico español. Con planes de alcanzar 50 gigavatios de capacidad instalada en 2030, nuevos parques se instalarán en territorios de alto valor ecológico. Cuantos más aerogeneradores se desplieguen, mayor será el riesgo para especies vulnerables como el buitre leonado, el quebrantahuesos o el milano real. La tecnología desarrollada en Galicia representa un intento de conciliar la transición energética con la protección de la biodiversidad, un equilibrio que será cada vez más crítico en los próximos años.

Makemake es un sistema que utiliza una red de cámaras de alta resolución para cubrir los 360 grados alrededor de un aerogenerador. Las redes neuronales permiten detectar y clasificar aves de especial interés.
— Laura Rodríguez Couce, responsable del proyecto en Instra Ingenieros
Estos sistemas se estudian y el software se entrena para cada ubicación, teniendo en cuenta las exigencias de la Declaración de Impacto Ambiental, la avifauna existente en la zona y la climatología del entorno.
— Laura Rodríguez Couce, Instra Ingenieros
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
Inventor

¿Por qué ha sido tan difícil resolver este problema hasta ahora?

Model

Las tecnologías anteriores se basaban principalmente en disuasores pasivos—sonidos, luces—que funcionan de forma genérica. Makemake es diferente porque identifica específicamente qué ave se aproxima y responde en consecuencia. Es activo, no reactivo.

Inventor

¿Cuál es la diferencia real entre parar una turbina y activar un sonido?

Model

El sonido puede ahuyentar a un ave común. Pero un buitre leonado o un quebrantahuesos necesitan una respuesta más contundente. Si la turbina se detiene, el riesgo desaparece completamente. El sistema aprende qué respuesta funciona mejor para cada especie en cada lugar.

Inventor

¿Qué significa que el software se entrena para cada ubicación?

Model

Cada parque eólico tiene su propia comunidad de aves, su propio clima, sus propios patrones de vuelo. El sistema necesita aprender eso. Una red neuronal entrenada en Navarra no funcionará igual en Aragón. Por eso el modelo es de leasing: el software evoluciona constantemente.

Inventor

¿Cuál es el verdadero costo de estas muertes?

Model

Más de 57.000 aves documentadas en una década. Pero eso es solo lo que se ha contabilizado. El buitre leonado está en peligro de extinción. Cuando pierdes 10.000 de ellos, no es un número abstracto. Es una población que no se recupera fácilmente.

Inventor

¿Por qué no se había implementado algo así antes?

Model

Porque requiere tecnología que no existía hace diez años. Cámaras de alta resolución, procesamiento en el borde, redes neuronales entrenadas. Todo eso es reciente. Además, la industria eólica crecía rápido. La presión por proteger la fauna llegó después.

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