Coordinaba la comunicación entre Houston, Florida y California en tiempo real
Desde las alturas del Cusco hasta las consolas del Johnson Space Center, Jackelynne Silva-Martínez ha trazado una trayectoria que desafía fronteras geográficas y gravitacionales. La ingeniera aeroespacial peruana, reconocida entre las 50 mujeres más poderosas de Perú en 2026, lleva más de una década coordinando los sistemas humanos del programa Gateway de la NASA, el proyecto que busca establecer presencia humana permanente en la Luna. Su participación en la misión Artemis II —la primera con astronautas en órbita lunar en más de cincuenta años— recuerda que detrás de cada gran salto de la humanidad hay personas que, en silencio y con precisión, mantienen todo en su lugar.
- La misión Artemis II marcó el regreso de astronautas al entorno lunar por primera vez desde 1972, con Silva-Martínez coordinando en tiempo real las comunicaciones entre Houston, Florida y California desde la consola de integración.
- Gestionar sistemas humanos en un programa de miles de millones de dólares significa que cada decisión tiene consecuencias directas sobre la seguridad de los astronautas y el éxito de la misión.
- Desde 2015, Silva-Martínez lidera la Integración de Sistemas Humanos para el Gateway, el proyecto que la NASA diseña como plataforma orbital lunar y eventual trampolín hacia Marte.
- Su inclusión en la lista de las 50 mujeres más poderosas de Perú señala un cambio en cómo el país valora a sus profesionales que operan en la vanguardia tecnológica global, más allá de sus fronteras.
- El programa Gateway continuará expandiéndose, y Silva-Martínez permanecerá en el núcleo de las decisiones que determinarán si la humanidad puede habitar la Luna de forma sostenida.
Jackelynne Silva-Martínez creció en Cusco, pero su carrera se desarrolla en uno de los entornos más exigentes del planeta: los centros de control de la NASA. Recién nombrada entre las 50 mujeres más poderosas de Perú en 2026, la ingeniera aeroespacial lleva más de una década en el Johnson Space Center de Houston, donde dirige la Integración de Sistemas Humanos para el programa Gateway.
El Gateway no es un proyecto ordinario. Es la apuesta de la NASA para establecer una presencia humana sostenida en la Luna y, con el tiempo, abrir el camino hacia Marte. Silva-Martínez ocupa ese rol desde 2015, tomando decisiones en tiempo real que afectan a astronautas, equipos y misiones de escala histórica.
Su perfil internacional se consolidó durante la misión Artemis II, la primera en más de cinco décadas en llevar astronautas al entorno lunar. Desde la consola de integración en Houston, Silva-Martínez coordinó las comunicaciones entre tres centros críticos —Houston, Florida y California— asegurando que cada mensaje y cada ajuste técnico llegara sin margen de error.
Lo que hace significativo su reconocimiento es el mensaje implícito: Perú comienza a celebrar a quienes operan en la frontera de la tecnología global, no solo a quienes trabajan dentro del país. Silva-Martínez no representa una excepción, sino una señal de lo que profesionales peruanas pueden alcanzar en los programas más ambiciosos del mundo. Y con el Gateway aún en pleno desarrollo, su trabajo central apenas comienza.
Jackelynne Silva-Martínez creció en Cusco, pero su trabajo ahora orbita mucho más alto. La ingeniera aeroespacial peruana acaba de ser nombrada entre las 50 mujeres más poderosas de Perú en 2026, un reconocimiento que refleja una carrera construida en los centros de control más exigentes del mundo: la NASA.
Silva-Martínez trabaja como gerente de Integración de Sistemas Humanos para el programa Gateway, un puesto que ocupa desde 2015 en el Johnson Space Center de Houston. El Gateway es el proyecto que la NASA está desarrollando para establecer una presencia humana sostenida en la Luna y, eventualmente, servir como plataforma para viajes a Marte. No es un trabajo de escritorio. Es coordinación en tiempo real, decisiones que afectan a astronautas, equipos y misiones de miles de millones de dólares.
Su visibilidad internacional creció significativamente cuando participó en la misión Artemis II. Esta fue la primera vez en más de cinco décadas que astronautas regresaban a la Luna—la última vez fue en 1972. Cuatro astronautas viajaron en esa misión, y Silva-Martínez fue parte del equipo que lo hizo posible. Su rol específico fue coordinador en la consola de integración del Johnson Space Center en Houston, donde manejaba la comunicación entre tres puntos críticos: Houston mismo, Florida y California. Cada mensaje, cada confirmación, cada ajuste técnico pasaba por su coordinación. Era el tipo de trabajo donde un error no es una opción.
Lo que hace notable este reconocimiento es que Silva-Martínez no es una ingeniera peruana que trabaja en Perú. Es una ingeniera peruana que lidera equipos internacionales en uno de los programas espaciales más ambiciosos del planeta. Su nombramiento en la lista de las 50 mujeres más poderosas de Perú sugiere algo más amplio: que el país está comenzando a reconocer y celebrar a sus profesionales que operan en la frontera de la tecnología global, no solo a quienes trabajan dentro de sus fronteras.
El Gateway seguirá siendo central en los planes de la NASA durante los próximos años. Habrá más misiones, más coordinación, más momentos donde decisiones tomadas en Houston determinarán si los humanos pueden vivir y trabajar en la Luna de manera segura y sostenible. Silva-Martínez estará en el centro de eso, coordinando sistemas, integrando información, asegurando que todo funcione. Es el tipo de trabajo que no siempre aparece en los titulares, pero que es absolutamente esencial para que la exploración espacial suceda.
Citas Notables
Desde su labor en la consola de integración en Houston coordinó la comunicación entre su punto, Florida y California— NASA
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Qué significa exactamente "integración de sistemas humanos" en el contexto del Gateway?
Es el trabajo de asegurar que todos los sistemas técnicos—vida, comunicación, propulsión, habitabilidad—funcionen juntos de manera que los astronautas puedan vivir y trabajar de forma segura. No es solo ingeniería; es orquestación.
¿Cómo cambió su rol después de Artemis II?
Artemis II validó muchas de las cosas que el equipo había estado diseñando. Ahora el trabajo es aplicar esas lecciones al Gateway, que es mucho más complejo porque no es una misión de días—es una estación.
¿Por qué crees que su nombramiento en esta lista es importante para Perú?
Porque muestra que la excelencia peruana no está limitada a sectores tradicionales. Silva-Martínez está compitiendo y liderando en la escala más alta de la tecnología global.
¿Cuál es el siguiente hito grande para el Gateway?
Cada lanzamiento de componentes, cada integración de sistemas. El Gateway se construye en órbita, pieza por pieza. Cada paso es crítico.
¿Qué tipo de presión tiene un trabajo como ese?
Es la presión de saber que miles de personas dependen de tu trabajo, y que no hay margen para errores. Pero es también la satisfacción de ser parte de algo que trasciende fronteras.