Informe militar alerta de «alta vulnerabilidad» de España por uso de Palantir

No hay forma de saber exactamente qué ocurre con esos datos
La conclusión central del informe militar sobre por qué Palantir representa una vulnerabilidad inaceptable para España.

En el cruce entre la soberanía digital y la dependencia tecnológica, España ha descubierto que las herramientas que reforzaban su inteligencia militar también abrían una puerta trasera hacia potencias extranjeras. Un informe clasificado del Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas ha concluido que el software de Palantir —empresa nacida del capital de la CIA— representa una vulnerabilidad sistémica para el Estado español, al no existir garantías reales sobre el destino final de los datos que gestiona. Moncloa ha respondido con una orden de desconexión que revela, más que una decisión técnica, una toma de conciencia sobre el precio oculto de externalizar la inteligencia nacional.

  • Un informe reservado del Cifas eleva a riesgo crítico la posibilidad de que datos confidenciales del Estado español terminen en manos de los servicios de inteligencia de Estados Unidos o Israel.
  • Palantir no era una herramienta periférica: operaba en el corazón del CNI, el Cifas, Indra y Telefónica, con un contrato de 16,5 millones adjudicado sin concurrencia pública.
  • La empresa fue fundada con capital de In-Q-Tel, fondo vinculado a la CIA, y uno de sus fundadores mantiene lazos con la Unidad 8200 israelí, lo que alimenta la desconfianza sobre la neutralidad de sus sistemas.
  • El Gobierno niega oficialmente haber emitido una orden de ruptura, pero en la práctica ha instruido a todas las empresas participadas por el SEPI a abandonar de inmediato las plataformas de Palantir.
  • España enfrenta ahora la pregunta más difícil: cómo reemplazar un sistema que se ha vuelto estructural en sus operaciones de defensa sin comprometer capacidades operativas durante la transición.

Un informe clasificado del Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas españolas ha puesto en movimiento a la cúpula del Gobierno al concluir que el software de inteligencia artificial de Palantir representa una amenaza seria para la seguridad nacional. El documento sostiene que existe un riesgo real de que información confidencial del Estado termine en manos de servicios de inteligencia estadounidenses o israelíes, y la respuesta de Moncloa ha sido ordenar el desmantelamiento completo de estas herramientas en la administración pública.

La presencia de Palantir en España era profunda: la compañía operaba dentro del CNI y del propio Cifas, y sus plataformas almacenaban buena parte de la inteligencia generada por los equipos españoles. También estaba integrada en Indra y Telefónica, ambas participadas por el SEPI. En 2023, el Estado Mayor de la Defensa le adjudicó un contrato de tres años por 16,5 millones de euros, negociado sin publicidad y justificado por la supuesta exclusividad técnica del producto, pese a que la normativa exigía solicitar ofertas a al menos tres empresas.

La inquietud tiene raíces históricas. Palantir fue fundada con capital de In-Q-Tel, fondo vinculado a la CIA, y hoy cerca del 50 por ciento de sus ingresos proviene de organismos como el FBI, la OTAN o el ejército británico. El informe del Cifas también subraya los vínculos de Peter Thiel, uno de sus fundadores, con Carbyne, empresa relacionada con la Unidad 8200 israelí. A ello se suma el escándalo de Cambridge Analytica, en el que Palantir tuvo un papel central.

Lo que más preocupa al análisis militar es la opacidad sobre qué ocurre con los datos una vez bajo control de la empresa. Aunque Palantir afirma no vender la información que gestiona, el informe es claro: en la práctica, no hay forma de verificarlo. El Gobierno ha negado públicamente haber emitido una orden de corte definitivo, pero las instrucciones reales apuntan en sentido contrario: todas las empresas participadas por el SEPI deben abandonar de inmediato estas herramientas. Lo que comenzó como una solución técnica se ha convertido en una vulnerabilidad sistémica, y la pregunta ahora es cuánto tardará España en completar una transición que aún no tiene alternativa clara.

Un informe clasificado del Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas españolas ha llegado a una conclusión que ha puesto en movimiento a la cúpula del Gobierno: el software de inteligencia artificial que Palantir proporciona a buena parte de la administración militar española representa una amenaza seria para la seguridad nacional. El documento, al que ha tenido acceso The Objective, sostiene que existe un riesgo real de que información confidencial del Estado termine en manos de servicios de inteligencia estadounidenses o israelíes. La respuesta ha sido inmediata: Moncloa ha ordenado el desmantelamiento completo de estas herramientas en toda la administración pública.

La presencia de Palantir en España es profunda. No se trata de una solución marginal o experimental. La compañía estadounidense opera dentro del CNI, dentro del propio Cifas, y sus plataformas almacenan buena parte de la inteligencia que generan los equipos españoles. Además está en Indra y Telefónica, dos empresas participadas por la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales. En 2023, el Estado Mayor de la Defensa le adjudicó un contrato de tres años por 16,5 millones de euros. Fue un acuerdo negociado sin publicidad, justificado por la supuesta exclusividad técnica del producto, aunque expertos en contratación pública han señalado que la normativa exigía solicitar ofertas a al menos tres empresas capacitadas.

La inquietud sobre Palantir no surge de la nada. La compañía fue fundada con capital inicial de In-Q-Tel, un fondo de inversión estrechamente vinculado a la CIA. Hoy, aproximadamente el 50 por ciento de sus ingresos proviene de organismos de seguridad como el FBI, la OTAN, el ejército británico y las fuerzas ucranianas. Su historial incluye escándalos significativos: fue central en el caso de Cambridge Analytica, donde se recopilaron datos de millones de usuarios de Facebook sin consentimiento. El informe del Cifas también subraya los vínculos corporativos con Israel. Uno de los fundadores, Peter Thiel, es inversor en Carbyne, una empresa íntimamente relacionada con la Unidad 8200, la división de inteligencia israelí.

Lo que más preocupa al análisis militar es la falta de transparencia sobre qué sucede con los datos una vez que están bajo control de Palantir. La empresa sostiene que no vende la información que gestiona a terceros, pero el informe del Cifas es claro: en la práctica, no hay forma de saber exactamente qué ocurre con esos datos. El documento recalca que la ausencia de supervisión cuando empresas privadas se apropian de información pública puede resultar problemática. Aunque reconoce que el uso de estas herramientas puede estar justificado en operaciones específicas, la conclusión es contundente: la dependencia de una corporación privada de inteligencia conlleva una alta vulnerabilidad para España.

El Gobierno ha negado públicamente haber emitido una orden de corte definitivo con Palantir, pero la realidad sobre el terreno cuenta otra historia. Las instrucciones desde Moncloa han sido claras: todas las empresas participadas por SEPI deben abandonar inmediatamente el uso de herramientas de esta compañía. La orden refleja una desconfianza creciente hacia los proveedores tecnológicos extranjeros en asuntos de defensa y seguridad nacional. Lo que comenzó como una solución técnica para mejorar capacidades de inteligencia se ha convertido en una vulnerabilidad sistémica que el Estado español ha decidido que ya no puede tolerar. La pregunta ahora es cuánto tiempo tardará en completarse la transición y qué alternativas existen para reemplazar un sistema que se ha vuelto tan central en las operaciones de defensa.

La dependencia de una corporación privada de inteligencia conlleva una alta vulnerabilidad para España
— Informe del Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas
La falta de supervisión que se produce cuando empresas privadas se hacen con la propiedad de datos públicos puede resultar preocupante
— Análisis del Cifas sobre contratación de Palantir
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
Inventor

¿Por qué un informe militar sobre una empresa de software se convierte en una orden presidencial de desconexión inmediata?

Model

Porque no se trata solo de software. Es quién controla los datos que genera tu inteligencia militar, dónde van esos datos, y si puedes confiar en que se quedan donde deben quedarse.

Inventor

Pero Palantir dice que no vende información a terceros. ¿No debería ser suficiente?

Model

El Cifas lo dice claramente: no hay forma de verificarlo. Cuando una empresa privada de un país extranjero tiene las llaves de tu información clasificada, la promesa no es suficiente. Necesitas control.

Inventor

¿Qué hace que los vínculos con Israel sean relevantes aquí?

Model

Uno de los fundadores invierte en empresas conectadas con servicios de inteligencia israelíes. En seguridad nacional, esos vínculos importan porque crean rutas potenciales de acceso que no puedes monitorear.

Inventor

El contrato fue de 16,5 millones de euros. ¿Es mucho dinero?

Model

Es suficiente para que sea importante, pero lo relevante no es la cantidad. Es que se adjudicó sin competencia, argumentando exclusividad técnica, cuando expertos dicen que debería haberse abierto a otras empresas.

Inventor

¿Qué pasa ahora con toda esa información que ya está almacenada en sistemas de Palantir?

Model

Esa es la pregunta incómoda que nadie responde públicamente. El Gobierno ordena desconectar, pero los datos ya están ahí. Tendrán que migrar, verificar, asegurar que nada se perdió o se copió en el camino.

Inventor

¿Esto significa que España no puede confiar en proveedores tecnológicos extranjeros?

Model

Significa que en defensa e inteligencia, la confianza tiene límites. Puedes usar tecnología extranjera, pero no cuando cedes el control total de información clasificada a una empresa privada de otro país.

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