Infecciones respiratorias podrían reactivar células cancerosas dormidas, según estudio

Millones de sobrevivientes de cáncer enfrentan mayor riesgo de mortalidad y metástasis si contraen infecciones respiratorias virales.
Una infección respiratoria podría despertar células cancerosas dormidas desde hace años
Investigación reciente revela el mecanismo mediante el cual virus comunes reactivan tumores latentes en sobrevivientes de cáncer.

Durante décadas, los médicos sabían que el cáncer podía regresar, pero no siempre comprendían por qué. Un estudio publicado en Nature revela ahora que las infecciones virales respiratorias —como la gripe o el COVID-19— pueden despertar células cancerosas dormidas a través de una proteína inflamatoria llamada IL-6, aumentando el riesgo de metástasis incluso en pacientes que habían sido declarados libres de la enfermedad. Este hallazgo no solo redefine la comprensión médica de la recurrencia del cáncer, sino que coloca a millones de sobrevivientes ante una vulnerabilidad invisible que se renueva cada temporada de invierno.

  • Una proteína inflamatoria producida durante infecciones respiratorias comunes puede despertar células cancerosas que llevaban años inactivas en el organismo.
  • En sobrevivientes de cáncer de mama, contraer COVID-19 elevó 1.44 veces el riesgo de que el cáncer progresara hacia metástasis pulmonar.
  • Millones de personas que han superado el cáncer enfrentan ahora una amenaza renovada cada vez que llega la temporada de gripe o emerge una nueva variante viral.
  • Los expertos advierten que no existen aún directrices médicas formales, pero recomiendan precauciones adicionales para este grupo durante los meses de mayor circulación viral.
  • La investigación está en sus primeras etapas: los científicos exploran si el estrés u otros factores podrían activar células dormidas de manera similar a las infecciones virales.

Un estudio publicado en Nature ha confirmado lo que muchos oncólogos sospechaban: las infecciones virales respiratorias como la gripe y el COVID-19 pueden reactivar células cancerosas que permanecían dormidas en el cuerpo, incluso en pacientes declarados libres de la enfermedad años atrás.

El mecanismo central es la interleucina-6 (IL-6), una proteína inflamatoria que el organismo produce para combatir infecciones. Como efecto secundario inesperado, esta proteína parece capaz de despertar células cancerosas latentes y desencadenar metástasis. La imagen clásica del cáncer como un proceso lento y predecible se complica: las células malignas pueden estar presentes desde etapas tempranas, esperando una señal para activarse.

Los investigadores analizaron datos de sobrevivientes de cáncer en Inglaterra y Estados Unidos. Los resultados mostraron que quienes contrajeron SARS-CoV-2 presentaron mayor mortalidad relacionada con el cáncer y mayor riesgo de metástasis pulmonar, especialmente en los meses posteriores a la infección. En cáncer de mama, el riesgo de progresión hacia metástasis pulmonar fue 1.44 veces mayor en quienes tuvieron COVID-19.

El doctor Elmer Huerta señaló que, aunque los hallazgos son significativos, quedan muchas preguntas abiertas. No existen aún directrices médicas formales, pero el sentido común apunta hacia medidas preventivas básicas para los sobrevivientes, sobre todo en invierno. Los científicos también comienzan a explorar si el estrés emocional o físico podría jugar un papel similar al de los virus en la reactivación de estas células.

Lo que queda claro es la urgencia de desarrollar estrategias de protección para los millones de sobrevivientes que viven con este riesgo latente, renovado cada vez que una infección respiratoria común cruza su camino.

Un estudio publicado recientemente en la revista Nature ha puesto al descubierto algo que los oncólogos temían pero no podían demostrar con claridad: las infecciones virales respiratorias comunes, como la gripe y el COVID-19, pueden despertar células cancerosas que permanecían inactivas dentro del cuerpo. El hallazgo abre una línea de investigación que podría cambiar la forma en que los médicos entienden la recurrencia del cáncer y cómo los pacientes que han superado la enfermedad deben protegerse en el futuro.

La mecánica detrás de este fenómeno es relativamente simple, aunque sus implicaciones son profundas. Cuando una persona contrae una infección respiratoria viral, su organismo produce una proteína inflamatoria llamada interleucina-6, o IL-6. Esta proteína, que normalmente ayuda al cuerpo a combatir la infección, parece tener un efecto secundario inesperado: activa células cancerosas que habían permanecido dormidas, potencialmente desencadenando metástasis, es decir, la propagación del cáncer a otras partes del cuerpo. Esto ocurre incluso en pacientes que habían sido declarados libres de cáncer años atrás.

Durante décadas, los científicos creían que la metástasis era un proceso lento y predecible: un tumor primario crecía y eventualmente se diseminaba. Pero esta investigación sugiere un escenario más complejo. Las células cancerosas pueden estar presentes desde las primeras etapas de la enfermedad, dormidas y esperando el momento adecuado para activarse. Una infección respiratoria podría ser ese momento.

Los investigadores no trabajaron solo con teoría. Analizaron datos de sobrevivientes de cáncer en Inglaterra y Estados Unidos, comparando a quienes habían contraído COVID-19 con aquellos que no lo habían hecho. Los resultados fueron claros: la infección por SARS-CoV-2 aumentó significativamente el riesgo de mortalidad relacionada con el cáncer y de metástasis pulmonar. El riesgo fue especialmente pronunciado en los meses inmediatamente posteriores a la infección. En el caso específico del cáncer de mama, las mujeres diagnosticadas con COVID-19 después de su diagnóstico inicial de cáncer mostraron un riesgo 1.44 veces mayor de que el cáncer progresara hacia metástasis pulmonar comparadas con aquellas que no contrajeron el virus.

Estos números no son abstractos. Representan a millones de personas en todo el mundo que han sobrevivido al cáncer y ahora enfrentan una amenaza adicional cada vez que llega la temporada de gripe o cuando surge una nueva variante viral. El doctor Elmer Huerta, asesor médico, señaló que aunque estos descubrimientos son significativos, todavía quedan muchas preguntas sin responder. Una de las más urgentes es si los sobrevivientes de cáncer deberían tomar precauciones especiales para evitar infecciones respiratorias, particularmente durante los meses de invierno cuando estas enfermedades son más comunes.

Por ahora, no existen directrices médicas formales al respecto. Sin embargo, el sentido común sugiere que medidas básicas de prevención podrían ser beneficiosas para este grupo de riesgo. Huerta también mencionó que la investigación en este campo está apenas en sus primeras etapas. Quedan muchos mecanismos por entender, y los científicos están comenzando a explorar si otros factores, como el estrés emocional o físico, podrían jugar un papel similar al de las infecciones virales en la reactivación de células cancerosas dormidas.

Lo que está claro es que estos hallazgos subrayan la necesidad urgente de desarrollar nuevas estrategias para proteger a los millones de sobrevivientes de cáncer que viven con el riesgo latente de que una infección respiratoria común pueda cambiar el curso de sus vidas. La investigación continúa, y con ella, la esperanza de encontrar formas de mantener esas células dormidas en su estado de reposo.

Este campo de investigación está en pleno desarrollo y aún queda mucho por aprender sobre los mecanismos que despiertan las células cancerosas dormidas
— Dr. Elmer Huerta, asesor médico
The Hearth Conversation Another angle on the story
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¿Por qué una infección respiratoria común tendría el poder de reactivar células cancerosas que habían estado inactivas durante años?

Model

La clave está en la respuesta inflamatoria del cuerpo. Cuando luchas contra un virus respiratorio, tu sistema inmunológico produce proteínas inflamatorias, especialmente la interleucina-6. Esa inflamación, aunque es necesaria para combatir la infección, parece crear un ambiente que despierta a las células cancerosas dormidas.

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¿Esto significa que cada resfriado o gripe que tenga un sobreviviente de cáncer es potencialmente peligroso?

Model

No necesariamente de forma inmediata, pero el riesgo existe. Los datos muestran que el riesgo es más alto en los meses posteriores a la infección. No todos los sobrevivientes que contraen una infección respiratoria desarrollarán metástasis, pero el riesgo aumenta significativamente, especialmente en ciertos tipos de cáncer como el de mama.

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¿Cómo descubrieron esto los investigadores? ¿Infectaron deliberadamente a pacientes con cáncer?

Model

No, fue mucho más ético que eso. Analizaron datos históricos de sobrevivientes de cáncer en Inglaterra y Estados Unidos, comparando a quienes habían contraído COVID-19 con quienes no lo habían hecho. Los números hablaron por sí solos: mayor mortalidad, más metástasis en el grupo infectado.

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¿Qué debería hacer ahora un sobreviviente de cáncer? ¿Aislarse completamente?

Model

Todavía no hay directrices oficiales, pero el sentido común sugiere precauciones razonables. Vacunarse contra la gripe e influenza, mantener buena higiene, evitar multitudes durante las temporadas de alto riesgo. No es necesario vivir en una burbuja, pero sí ser más cuidadoso que la población general.

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¿Hay algo que pueda hacer un paciente para mantener sus células cancerosas dormidas?

Model

Esa es la pregunta que los investigadores están comenzando a hacer. Saben que las infecciones virales pueden despertar estas células, pero todavía están explorando si otros factores, como el estrés o ciertos cambios en el estilo de vida, podrían tener un efecto similar o protector. Es un campo completamente nuevo.

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