No hubo combate. Hubo un ataque unidireccional contra civiles desarmados.
En las primeras horas de un operativo en Colcabamba, Huancavelica, cinco civiles perdieron la vida y dos quedaron gravemente heridos cuando efectivos militares abrieron fuego contra una camioneta cuyos ocupantes, según testigos y pericias preliminares, estaban completamente desarmados. Lo que el Comando Operacional del Este presentó como un enfrentamiento legítimo se revela, ante la ausencia de armas o sustancias prohibidas en el vehículo, como un posible uso excesivo de la fuerza. Ocho militares han sido detenidos, y el caso ha quedado en manos de la Fiscalía, mientras las comunidades locales reclaman que la verdad sea nombrada con la gravedad que merece.
- Las pericias preliminares contradicen de forma directa la versión oficial: no hubo combate, sino un ataque unidireccional contra personas que no ofrecieron resistencia.
- La camioneta atacada no contenía armas ni sustancias prohibidas, derrumbando la justificación inicial del operativo.
- Cinco personas murieron y dos jóvenes de 23 años, Eber Soto Quispe y Jonathan Águila Gutiérrez, fueron trasladados de urgencia al Hospital de Pampas en estado grave.
- Ocho militares, incluido el capitán Luis Montenegro, fueron detenidos y puestos a disposición de la Divincri en Huanta bajo sospecha de homicidio.
- La Fiscalía Antidrogas y la Fiscalía Penal asumieron el caso para establecer responsabilidades, mientras la población de la zona sale a las calles exigiendo justicia.
En la madrugada de un operativo en Colcabamba, provincia de Tayacaja, una camioneta fue interceptada por efectivos militares. El Comando Operacional del Este lo describió como un enfrentamiento contra presuntos delincuentes, pero los testimonios de testigos presenciales y las pericias preliminares cuentan una historia radicalmente distinta: los ocupantes del vehículo estaban desarmados, no opusieron resistencia, y cuando los investigadores revisaron la camioneta, no encontraron armas ni sustancias prohibidas.
El saldo fue de cinco muertos y dos heridos graves. Eber Soto Quispe y Jonathan Águila Gutiérrez, ambos de veintitrés años, fueron trasladados de urgencia al Hospital de Pampas. Mientras tanto, ocho militares —entre ellos el capitán Luis Montenegro— fueron detenidos y puestos a disposición de la Divincri en Huanta, Ayacucho, bajo sospecha de homicidio.
La Fiscalía Antidrogas de Huancayo y la Fiscalía Penal asumieron el caso para determinar quién ordenó qué y quién responde por cada muerte. Las autoridades trabajan también en la identificación oficial de las cinco víctimas. En los pueblos de la zona, la gente ha salido a las calles: no aceptan la versión del enfrentamiento y exigen que se reconozca lo que los testigos vieron. La brecha entre la narrativa oficial y la realidad descrita por quienes estuvieron presentes ya no puede ignorarse.
En la madrugada del operativo en Colcabamba, provincia de Tayacaja en Huancavelica, una camioneta fue interceptada por efectivos militares. Lo que el Comando Operacional del Este reportó como un enfrentamiento contra presuntos delincuentes vinculados a actividades ilícitas terminó siendo algo muy distinto. Las pericias preliminares y los testimonios de quienes estaban en la zona cuentan una historia que contradice frontalmente la versión oficial: no hubo combate. Hubo un ataque unidireccional contra civiles desarmados.
Los militares abrieron fuego contra la camioneta sin que sus ocupantes ofrecieran resistencia alguna. Los testigos presenciales fueron categóricos al describir lo que vieron: las personas dentro del vehículo estaban completamente desarmadas en el momento en que los disparos comenzaron. Cuando los investigadores revisaron la camioneta después, no encontraron armas de fuego ni sustancias prohibidas. No había nada que justificara lo que había sucedido.
El saldo fue devastador. Cinco personas murieron en el ataque. Dos más resultaron gravemente heridas: Eber Soto Quispe y Jonathan Águila Gutiérrez, ambos de veintitrés años, fueron trasladados de urgencia al Hospital de Pampas. Mientras ellos luchaban por sus vidas en la cama de hospital, las autoridades comenzaban a moverse. Ocho militares, entre ellos el capitán Luis Montenegro, fueron detenidos y puestos a disposición de la Divincri en Huanta, Ayacucho, bajo sospecha de homicidio.
La Fiscalía Antidrogas de Huancayo y la Fiscalía Penal asumieron el caso casi de inmediato. Su tarea es clara pero compleja: determinar exactamente qué sucedió, quién ordenó qué, y quién es responsable de cada muerte. Las autoridades judiciales también trabajan en la identificación oficial de las cinco víctimas mortales, un proceso que en sí mismo refleja la confusión y el caos del momento.
En los pueblos de la zona, la gente ha salido a las calles. No aceptan la versión del enfrentamiento. Saben lo que vieron, saben lo que pasó. Las manifestaciones locales exigen justicia, exigen que se nombre lo que fue: un uso excesivo de la fuerza contra civiles indefensos. La brecha entre la narrativa oficial del Comando Conjunto y la realidad que los testigos presenciales describen es ahora imposible de ignorar. Lo que sigue es un proceso judicial que tendrá que reconciliar esas dos versiones irreconciliables, y determinar si habrá consecuencias reales para quienes dispararon.
Citações Notáveis
Las pericias preliminares y testimonios de la zona sugieren que no hubo tal enfrentamiento, sino un uso excesivo de la fuerza mediante un ataque unidireccional contra una camioneta ocupada por civiles— Corresponsal de RPP en la zona
Testigos presenciales han sido enfáticos al afirmar que las personas a bordo se encontraban totalmente desarmadas al momento en que los efectivos abrieron fuego— Testimonios de la zona
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
¿Cómo es posible que un operativo reportado como un enfrentamiento resulte ser un ataque unidireccional contra civiles?
Porque la versión inicial vino del Comando Operacional del Este, que tenía incentivos para presentar la operación como un éxito contra delincuentes. Los testigos en el terreno vieron algo completamente diferente.
¿Qué tan claro es que los ocupantes de la camioneta estaban desarmados?
Los testigos presenciales fueron enfáticos al respecto. Y la evidencia física lo confirma: cuando revisaron el vehículo después, no había armas ni drogas. No hay nada que sugiera que esas personas representaban una amenaza.
¿Por qué detienen a ocho militares si el operativo fue ordenado desde arriba?
Porque alguien tiene que responder. Los ocho detenidos son los que estaban en el terreno, los que apretaron los gatillos. Pero la investigación tendrá que determinar si actuaron por iniciativa propia o si recibieron órdenes.
¿Qué significa que dos heridos de veintitrés años estén internados en Pampas?
Significa que sobrevivieron cuando otros no. Significa que pueden testificar sobre lo que sucedió. Sus testimonios serán cruciales para la Fiscalía.
¿Por qué la población local rechaza la versión oficial?
Porque viven allí. Ven a sus vecinos muertos. Saben que no había delincuentes en esa camioneta. La versión del Comando Conjunto no tiene credibilidad en el terreno.