Cifras de homicidios caen en primeros meses de 2026, pero expertos advierten que no refleja mejora real

Los homicidios continúan siendo una amenaza significativa en Perú, afectando directamente la seguridad y vida de ciudadanos en múltiples regiones del país.
Un número verdadero puede ser profundamente engañoso sin contexto
Los expertos advierten que las cifras de reducción de homicidios, aunque reales, ocultan limitaciones metodológicas que impiden evaluar mejoras genuinas en seguridad.

En los primeros meses de 2026, cifras parciales de homicidios en Perú muestran una reducción respecto al mismo período de 2025, alimentando un debate sobre si el país avanza realmente en seguridad ciudadana. Un video viral en TikTok encendió la discusión al atribuir datos a la Policía Nacional, que negó haberlos compartido, mientras especialistas advierten que comparar trimestres aislados —sin desglose regional ni contexto anual— es una forma de ver el bosque a través de una sola hoja. La humanidad tiene una tendencia antigua a confundir la pausa con el progreso, y los números, sin su historia completa, pueden convertirse en espejismos de tranquilidad.

  • Un usuario de TikTok difundió cifras de homicidios atribuidas a la PNP, que las desmintió de inmediato, sembrando desconfianza sobre quién controla el relato de la seguridad en Perú.
  • Los datos del Sinadef confirman una caída real —de 569 a 487 homicidios en los primeros días de marzo— pero esa reducción existe en un vacío estadístico sin contexto regional ni histórico.
  • Analistas señalan que enero a marzo son meses atípicamente tranquilos en criminalidad, lo que hace que cualquier comparación en ese período sea estructuralmente engañosa.
  • Homicidios no denunciados, víctimas de extorsión que prefieren pagar en silencio y registros provisionales de la policía dejan agujeros invisibles en las estadísticas oficiales.
  • Expertos y el propio marco de política nacional de seguridad exigen ventanas de análisis de al menos dos años para distinguir tendencias reales de fluctuaciones estacionales.

Un usuario de TikTok llamado Miguel Montalván publicó lo que presentó como datos oficiales de la Policía Nacional del Perú, argumentando que los homicidios habían disminuido en los primeros meses de 2026 —582 casos entre el 1 de enero y el 21 de marzo, frente a 646 en el mismo período de 2025— y que el país merecía reconocimiento por ese avance. Cuando El Comercio consultó directamente a la PNP, la institución negó haber compartido esa información y aclaró que su División de Operaciones no gestiona estadísticas de homicidios.

Sin embargo, los registros del Sistema Nacional de Defunciones (Sinadef) sí confirmaban una reducción: 487 homicidios en los primeros 24 días de marzo de 2026, frente a 569 en el mismo período de 2025. Los números eran reales, pero su interpretación, advirtieron los especialistas, era profundamente problemática.

El analista de datos Juan Carbajal explicó que comparar períodos cortos genera sesgos de selección inevitables. Los meses de enero a marzo son estacionalmente más tranquilos en materia criminal en Perú; julio y diciembre, cuando las calles se llenan y los extorsionadores tienen más víctimas potenciales, cuentan una historia muy distinta. Aislar el primer trimestre produce cifras más bajas por naturaleza, no necesariamente por mejora real. Además, la ausencia de un desglose regional impide saber si la reducción nacional oculta un deterioro grave en zonas específicas donde la violencia se concentra.

Otro factor silencioso: muchos homicidios nunca se denuncian. Cuando las víctimas de extorsión pagan para evitar represalias, el crimen desaparece de los registros sin desaparecer de la realidad. Las estadísticas miden entonces el comportamiento de la denuncia, no la magnitud real de la amenaza.

Víctor Manuel Quinteros, especialista en seguridad y exdirector de política criminal del Ministerio de Justicia, añadió que incluso el Sinadef captura casos de referencia, no el universo completo de homicidios intencionales, y que los reportes policiales son provisionales y se actualizan con el tiempo. Para evaluar si las intervenciones funcionan, sostuvo, se necesita una ventana de al menos dos años —en línea con los horizontes de la Política Nacional de Seguridad Ciudadana vigente hasta 2030—. Cualquier conclusión extraída de unos pocos meses corre el riesgo de convertir un fragmento de datos en una declaración de victoria prematura, exactamente lo que el video viral ejemplificó.

A TikTok user named Miguel Montalván posted what he claimed was official data from Peru's National Police, suggesting that homicide numbers had actually improved in the first months of 2026. He framed it as a corrective to relentlessly negative news coverage, arguing that the country deserved credit for incremental progress. The figures he shared—582 homicides between January 1 and March 21, 2026, compared to 646 in the same period of 2025—seemed to support his point. But when El Comercio contacted the National Police directly, they flatly denied having shared any such information. The police stated that their Operations Division handles only traffic accidents, minor infractions, and motorcycle incidents, not homicide statistics. They made clear they had not provided the data Montalván cited.

Yet the underlying claim contained a grain of truth. Official records from Peru's National Mortality Information System (Sinadef) did show a decline: 487 homicides in the first 24 days of March 2026 versus 569 in the same window of 2025. The numbers were real. The reduction was measurable. But specialists who examined the data warned that the apparent improvement masked deeper problems with how the statistics were being interpreted.

Juan Carbajal, a data analyst, explained the core issue: comparing short time periods creates what statisticians call selection bias. You're looking at only a slice of the whole picture. January through March are atypical months for crime in Peru. They tend to be quieter than July and December, when more people are on the streets and criminals have greater opportunity to extort and prey on crowds. When you isolate just the first quarter, you naturally see lower numbers—but that tells you almost nothing about whether crime is actually improving. It tells you only that you're measuring a seasonally calm period.

Carbajal pressed further on what the data was missing. No regional breakdown existed in these comparisons. Peru's crime rates vary dramatically by geography; some areas face far higher homicide rates than others. A national average that shows improvement might mask deterioration in specific regions where the violence is concentrated. Without that granular view, the public gets a false sense of security. They believe things are getting better when, in fact, the full picture—when you account for all twelve months and all regions—suggests crime is rising, not falling.

Another blind spot: many homicides go unreported. When extortion victims choose to pay rather than file complaints, the official count drops, but the actual threat to citizens does not. The statistics become a measure of reporting behavior, not of real criminal activity.

Víctor Manuel Quinteros, a security specialist and former director of criminal policy at the Justice Ministry, added that even Sinadef's data has fundamental limits. The system captures reference cases, not the true total of intentional homicides. Police reports, meanwhile, are provisional and updated over time as information is processed. Neither source guarantees complete accounting. Both are incomplete.

For meaningful analysis, Quinteros argued, you need to look across years, not months. Peru's National Citizen Security Policy runs through 2030. The security plan approved last month covers 2026 through 2028. Evaluating whether interventions actually work requires at least a two-year window, ideally longer. Anything shorter risks the exact kind of premature conclusion that Montalván's post exemplified: a fragment of data presented as vindication, when the full context remains unknown.

The question now is whether policymakers and the public will resist the temptation to declare victory based on a few months of numbers. The decline from January to March 2026 is real. Whether it signals genuine progress in citizen security remains, for now, unknowable.

Al no considerar todo el contexto, se incurre en sesgos de selección. El hecho de que la cifra del 2026 sea menor que la del 2025 no necesariamente significa que haya una mejora
— Juan Carbajal, analista de datos
El Sinadef aborda casos referenciales y no expresa el número real de homicidios dolosos. Contamos con datos importantes, pero insuficientes
— Víctor Manuel Quinteros, especialista en seguridad ciudadana
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
Inventor

¿Por qué un usuario de TikTok pudo difundir cifras que la policía negó haber compartido sin que nadie lo verificara de inmediato?

Model

Porque la gente quería creerlo. Vivimos en un contexto donde las noticias sobre criminalidad son constantemente negativas, y alguien que dice "en realidad estamos mejorando un poco" suena reconfortante. La verificación requiere esfuerzo; la esperanza no.

Inventor

Pero los números del Sinadef sí muestran una reducción. ¿No es eso una buena noticia?

Model

Es una reducción en esos tres meses específicos. Pero enero, febrero y marzo son meses tranquilos en Perú. Los delincuentes no trabajan igual en esos periodos que en julio o diciembre. Comparar solo esos meses es como mirar una película de dos minutos y declarar que entiendes toda la trama.

Inventor

¿Entonces los datos están mal?

Model

No están mal. Están incompletos. Son verdaderos, pero no dicen lo que la gente cree que dicen. Un número verdadero puede ser profundamente engañoso si no incluye el contexto.

Inventor

¿Qué contexto falta?

Model

Primero, qué pasó en otras regiones. Lima puede mejorar mientras Ucayali empeora. Segundo, qué pasó en los meses anteriores. Tercero, cuántos crímenes nunca se denuncian porque las víctimas pagan extorsión en lugar de ir a la policía. Los números oficiales miden lo que se reporta, no lo que realmente ocurre.

Inventor

¿Cuánto tiempo necesitaríamos para saber la verdad?

Model

Al menos dos años, según los expertos. La política de seguridad del país se mide en años, no en trimestres. Cualquier conclusión antes de eso es prematura, sin importar cuán tranquilizadora suene.

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