ETECSA instala paneles solares mientras Cuba sufre su peor crisis eléctrica

Más del 70% de los clientes de telecomunicaciones en Cuba sufren cortes de electricidad prolongados que afectan servicios esenciales mientras la infraestructura militar recibe protección prioritaria.
hay que cuidar la gallinita de oro que trae los dólares
La expresión que usan los cubanos para describir cómo el régimen prioriza ETECSA mientras el país sufre apagones.

En un país donde la electricidad se ha vuelto un privilegio, Cuba revela sus jerarquías más profundas: la empresa estatal ETECSA instala sistemas solares autónomos en Matanzas para blindar su infraestructura de telecomunicaciones mientras más del 70% de la población soporta apagones prolongados. La decisión no es técnica sino política — ETECSA genera divisas para el aparato militar GAESA, y eso la convierte en bien protegido del Estado. Lo que se cuida y lo que se abandona dice más sobre un régimen que cualquier discurso oficial.

  • Cuba atraviesa la peor crisis eléctrica de su historia reciente, con un déficit que alcanzó los 2,147 MW y al menos siete colapsos totales del sistema en dieciocho meses, incluyendo un apagón nacional de casi treinta horas en marzo de 2026.
  • Mientras la población general sufre cortes diarios sin solución a la vista, ETECSA despliega silenciosamente paneles solares autónomos en cabeceras municipales de Matanzas, desconectados por completo de la red nacional que colapsa.
  • La calle cubana traduce la contradicción sin rodeos: 'hay que cuidar la gallinita de oro que trae los dólares', porque ETECSA, monopolio del grupo militar GAESA, es fuente de divisas y por tanto prioridad de seguridad del Estado.
  • En Santiago de Cuba, la escasez se convirtió en acción: desde mayo se registra una ola de robos de paneles solares de ETECSA, dejando tres nodos fuera de servicio el 13 de junio, y el régimen respondió tipificando los robos como sabotaje con penas severas.
  • El plan de ETECSA en Matanzas contempla tres programas escalonados que cubrirán desde pequeños gabinetes hasta cabeceras municipales, consolidando una red energética paralela para la infraestructura del poder mientras el resto del país espera en la oscuridad.

En Limonar, Matanzas, ETECSA acaba de activar un sistema solar de 24 kilovatios con cinco baterías capaces de almacenar 80 kilovatios-hora, diseñado para operar completamente al margen de la red eléctrica nacional. Cuando el Sistema Electroenergético Nacional colapsa — algo que ha ocurrido al menos siete veces en los últimos dieciocho meses — las antenas y gabinetes de ETECSA siguen funcionando.

Esta instalación forma parte de un programa provincial más amplio que contempla tres niveles de intervención: sistemas pequeños de 2 kW para municipios como Cárdenas y Colón, kits medianos para 29 radiobases, y sistemas de entre 16 y 24 kW para cabeceras municipales. El jefe de inversiones de ETECSA en Matanzas confirmó que el despliegue comenzó en mayo y se extenderá hasta julio, avanzando municipio por municipio.

El discurso oficial habla de 'reducir vulnerabilidades' y 'priorizar fuentes renovables'. Lo que no dice es que Cuba atraviesa la peor crisis eléctrica de su historia reciente, con un déficit que rozó los 2,147 MW en mayo y con más del 70% de los clientes de telecomunicaciones sufriendo cortes prolongados cada día. La razón real del trato preferencial es más directa: ETECSA es el monopolio de telecomunicaciones del país y genera divisas para GAESA, el conglomerado empresarial del ejército cubano. Eso la convierte en infraestructura de seguridad nacional.

La tensión entre esa lógica y la vida cotidiana estalló en Santiago de Cuba, donde desde mayo se registra una ola de robos de paneles solares instalados en las propias instalaciones de ETECSA. El 13 de junio, tres nodos quedaron fuera de servicio. El régimen respondió calificando los robos de sabotaje y aplicando penas severas — pero la ironía es transparente: los cubanos roban esos paneles porque son uno de los pocos bienes energéticos disponibles en un país donde encender una bombilla se ha convertido en privilegio.

En el municipio de Limonar, en Matanzas, la empresa estatal de telecomunicaciones ETECSA acaba de instalar un sistema de paneles solares de 24 kilovatios diseñado para mantener sus servicios funcionando cuando el resto del país se queda sin luz. El equipamiento incluye cinco baterías que almacenan 80 kilovatios-hora de energía y opera completamente desconectado de la red eléctrica nacional, lo que significa que puede seguir transmitiendo llamadas y datos incluso cuando el Sistema Electroenergético Nacional colapsa por completo.

Esta instalación es solo una pieza de un plan más amplio. Jorge Caraballo, jefe de inversiones de ETECSA en Matanzas, informó que a finales de mayo comenzó un programa para instalar paneles solares en 30 radiobases, con conclusión prevista para julio. Las cabeceras municipales han recibido estos sistemas de manera escalonada: primero Unión de Reyes, luego Pedro Betancourt, después Martí, y ahora Limonar. El plan provincial contempla tres programas diferenciados: dieciocho sistemas fotovoltaicos de 2 kilovatios para pequeños gabinetes tecnológicos en municipios como Cárdenas, Jovellanos, Jagüey Grande y Colón; un segundo programa con kits de entre cinco y siete kilovatios para 29 radiobases; y un tercer programa con sistemas de entre 16 y 24 kilovatios para cabeceras municipales.

Los directivos de ETECSA justifican estas inversiones con un lenguaje técnico: buscan reducir la vulnerabilidad de los servicios de telecomunicaciones ante las interrupciones del sistema electroenergético nacional y priorizan el uso de fuentes renovables en sitios tecnológicos clave. Lo que ese discurso oficial no menciona es el contexto brutal en el que ocurren estas decisiones. Cuba atraviesa la peor crisis eléctrica de su historia reciente. El déficit de energía alcanzó un pico de 2,147 megavatios el 25 de mayo. En los últimos dieciocho meses ha habido al menos siete colapsos totales del sistema, incluyendo un apagón nacional de casi treinta horas en marzo de 2026. Más del 70 por ciento de los clientes de telecomunicaciones en todo el país sufren cortes de electricidad prolongados.

La ironía es brutal y los cubanos la entienden perfectamente. Mientras ETECSA blinda su infraestructura con energía solar, la población general no tiene acceso a esa tecnología. En la calle, la expresión es directa: «hay que cuidar la gallinita de oro que trae los dólares». Esa frase resume cómo muchos cubanos ven el trato preferencial que recibe ETECSA frente al abandono energético del resto de la sociedad. ETECSA es el monopolio de telecomunicaciones del país, y genera divisas para el grupo empresarial militar GAESA. Es decir, genera dinero en moneda extranjera para la estructura de poder militar. Eso la convierte en una prioridad de seguridad nacional.

La tensión entre esa prioridad y la realidad cotidiana se hizo visible en Santiago de Cuba. Desde mayo, se registra una ola de robos de paneles solares instalados en radiobases y gabinetes de la propia ETECSA. El 13 de junio, tres nodos quedaron fuera de servicio por esos robos. El régimen respondió tipificando los robos como sabotaje y aplicando penas severas. Pero la ironía no escapa a nadie: los cubanos roban los paneles solares de ETECSA porque son uno de los pocos bienes energéticos accesibles en un país donde la electricidad se ha convertido en un privilegio, no en un derecho. Mientras la empresa estatal protege su infraestructura de telecomunicaciones con tecnología solar de última generación, la población general sigue sin poder cargar un teléfono o encender una bombilla durante horas cada día.

Este cambio de matriz energética busca reducir la vulnerabilidad de los servicios de telecomunicaciones ante las interrupciones del sistema electroenergético nacional y prioriza el uso de fuentes renovables en sitios tecnológicos clave del territorio
— Directivos de ETECSA en Matanzas
hay que cuidar la gallinita de oro que trae los dólares
— Expresión común entre cubanos
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
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¿Por qué ETECSA invierte en paneles solares ahora, en medio de una crisis tan profunda?

Model

Porque ETECSA genera divisas en moneda extranjera. Es el monopolio de telecomunicaciones, y esas ganancias van al grupo empresarial militar GAESA. En una crisis de divisas, eso la convierte en infraestructura crítica que debe protegerse a cualquier costo.

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Pero ¿no sería más lógico usar esos recursos para estabilizar la red nacional?

Model

Sería más lógico, sí. Pero la lógica aquí no es económica en el sentido tradicional. Es política. ETECSA debe funcionar porque su funcionamiento financia al Estado. El resto de la población es secundario.

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¿Qué explica los robos de paneles solares en Santiago?

Model

La desesperación. Los paneles solares de ETECSA son prácticamente los únicos bienes energéticos accesibles en el país. La gente los roba porque necesita energía y no tiene otra forma de obtenerla. El régimen los tipifica como sabotaje, pero en realidad es un acto de supervivencia.

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¿Cuál es el tamaño real de la crisis eléctrica?

Model

Enorme. Un déficit de 2,147 megavatios en mayo, siete colapsos totales en dieciocho meses, un apagón nacional de treinta horas en marzo. Más del 70 por ciento de los clientes de telecomunicaciones sufren cortes prolongados. Es la peor crisis eléctrica de la historia reciente del país.

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¿Qué dice esto sobre las prioridades del régimen?

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Que protege lo que genera dinero y abandona lo que no lo genera. ETECSA es una gallinita de oro. El resto de la sociedad es prescindible.

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