Su silencio permanente es más valioso que su testimonio
En el espacio donde se cruzan el poder, el exilio y la violencia de Estado, el cuerpo de Anastasiia Berezovska apareció en Ucrania con heridas de bala en la cabeza, semanas después de un atentado con explosivos contra el oligarca Vadim Ermolaev en las calles de Mónaco. Un agente de inteligencia militar confesó su asesinato, aunque intentó presentarlo como un acto privado, no institucional. Lo que comenzó como la investigación de un crimen en uno de los rincones más vigilados de Europa ha revelado transferencias de dinero, criptomonedas y una presunta sala de torturas, recordándonos que las guerras entre el poder y sus testigos rara vez terminan en los tribunales.
- Un artefacto explosivo detonó en la Plaza de los Molinos de Mónaco, hiriendo gravemente al oligarca Ermolaev, su pareja y su hijo de trece años, convirtiendo una de las zonas más exclusivas de Europa en escena de un atentado terrorista.
- Berezovska, señalada como sospechosa del atentado, fue encontrada muerta en Ucrania con disparos en la cabeza, lo que sugiere que alguien quería silenciarla antes de que pudiera hablar.
- Un agente de inteligencia militar ucraniano confesó el asesinato, pero intentó desvincularlo de cualquier responsabilidad institucional, abriendo la pregunta de si actuó solo o siguiendo órdenes que nadie admitirá.
- Los investigadores rastrearon transferencias bancarias y movimientos de criptomonedas hacia Berezovska, y hallaron una instalación subterránea descrita como sala de torturas en propiedades de los detenidos.
- Ermolaev, sancionado por Ucrania desde 2023 por presuntos negocios en Crimea ocupada, vive en el exilio monegasco, y su caso revela un triángulo de poder, venganza y complicidad que no respeta fronteras.
El cuerpo de Anastasiia Berezovska apareció en Ucrania con heridas de bala en la cabeza, semanas después de que un artefacto explosivo hiriera gravemente al oligarca ucraniano Vadim Ermolaev, su pareja y su hijo de trece años en la Plaza de los Molinos de Mónaco. Lo que comenzó como la investigación de un atentado en uno de los enclaves más exclusivos de Europa terminó revelando una red de dinero, complicidad y posibles torturas sistemáticas.
Cuando los investigadores del SBU rastrearon el dinero, encontraron un patrón claro: transferencias bancarias y movimientos de criptomonedas fluyendo hacia las cuentas de Berezovska desde dos hombres que pronto se convirtieron en sospechosos principales: un oficial de inteligencia militar y un exfuncionario. Durante los interrogatorios, el agente admitió haber matado a Berezovska junto a su cómplice, aunque intentó desvincularse de cualquier responsabilidad institucional, como si el crimen fuera un asunto privado.
En las propiedades de los detenidos, los equipos de seguridad hallaron algo que va más allá de un simple asesinato: una instalación subterránea descrita por la policía sin rodeos como una sala de torturas. Las autoridades no han establecido un vínculo directo con la muerte de Berezovska, pero su existencia abre preguntas que pesan sobre todo el caso.
Ermolaev no es un empresario cualquiera. Construyó su fortuna a través del Grupo Alef, con negocios en bienes raíces y agricultura, y aunque es ciudadano chipriota y reside en Mónaco desde 2021, Ucrania lo mantiene bajo sanciones desde diciembre de 2023 por presuntas actividades comerciales en Crimea, acusaciones que él niega. La pregunta que flota sobre todo este caso es si Berezovska fue realmente la arquitecta del atentado o simplemente alguien que sabía demasiado, y si quienes la mataron actuaban por cuenta propia o siguiendo órdenes que nadie admitirá.
El cuerpo de Anastasiia Berezovska apareció en Ucrania con heridas de bala en la cabeza, semanas después de que un artefacto explosivo destrozara la vida de un oligarca ucraniano en las calles de Mónaco. Lo que comenzó como una investigación sobre un atentado en uno de los enclaves más exclusivos de Europa terminó revelando una red de dinero, complicidad estatal y, posiblemente, torturas sistemáticas.
Todo apunta a un crimen de cobertura. Cuando los investigadores del SBU —el servicio de seguridad ucraniano— rastrearon el dinero, encontraron un patrón claro: múltiples transferencias bancarias y movimientos de criptomonedas fluyendo hacia las cuentas de Berezovska desde dos hombres que pronto se convirtieron en sospechosos principales. Uno era un oficial de inteligencia militar; el otro, un exfuncionario. Durante los interrogatorios, el agente de inteligencia admitió haber matado a Berezovska en colaboración con su cómplice. Pero en su confesión intentó algo crucial: desvincularse de cualquier responsabilidad institucional, como si el asesinato fuera un asunto privado y no un acto del Estado.
Lo que descubrieron en las casas de estos dos hombres sugiere que el crimen fue apenas la punta de algo más oscuro. En la propiedad del exmiembro de las fuerzas del orden, los equipos de seguridad ucranianos hallaron una instalación subterránea que la policía describió sin rodeos como una sala de tortura. Las autoridades no han establecido un vínculo directo entre este lugar y la muerte de Berezovska, pero su existencia abre preguntas que van más allá de un simple asesinato.
El atentado que desencadenó todo esto ocurrió en la Plaza de los Molinos, una de las zonas más vigiladas y exclusivas de Mónaco. Vadim Ermolaev, un empresario ucraniano que construyó su fortuna a través del Grupo Alef —con negocios en bienes raíces y agricultura— caminaba por esa plaza cuando una mochila con explosivos detonó a su paso. El ataque fue brutal en su precisión. Tres personas resultaron gravemente heridas: el propio Ermolaev, su pareja y su hijo de trece años. Los tres fueron trasladados de urgencia a hospitales en Niza. Un niño de trece años fue víctima de un atentado terrorista.
Ermolaev no es un empresario cualquiera. Posee una de las mayores fortunas de Ucrania, aunque técnicamente es ciudadano chipriota y ha vivido en Mónaco desde 2021, lejos de su país de origen. Pero Ucrania no lo ha olvidado. Desde diciembre de 2023, el presidente Volodímir Zelenski lo ha mantenido bajo sanciones. Las acusaciones son específicas: actividades comerciales en Crimea, la península ocupada por Rusia. Ermolaev ha negado repetidamente estas acusaciones, pero las sanciones permanecen.
Lo que emerge de este caso es un triángulo de poder y venganza que trasciende las fronteras. Un oligarca ucraniano vive en el exilio europeo bajo sanciones de su propio gobierno. Una mujer aparentemente vinculada a un atentado contra él es asesinada por agentes de seguridad. Y en las casas de esos agentes, la policía encuentra lo que parece ser infraestructura para torturar. La pregunta que flota sobre todo esto es si Berezovska fue realmente la arquitecta del atentado o simplemente alguien que sabía demasiado. Y si los hombres que la mataron actuaban por cuenta propia o siguiendo órdenes que nadie admitirá.
Notable Quotes
El oficial de inteligencia militar admitió haber asesinado a Berezovska en colaboración con el exfuncionario, pero intentó desvincularse de cualquier responsabilidad institucional— Investigación del SBU
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué matan a Berezovska después del atentado? ¿No es más riesgoso?
Exacto. Pero si ella podía vincular a los agentes con el plan, o si sabía quién ordenó todo, su silencio permanente es más valioso que su testimonio. El asesinato es una forma de control.
¿Y esa sala de torturas? ¿Qué tiene que ver con Berezovska?
Oficialmente, nada. Las autoridades lo niegan. Pero su existencia en la casa de un exoficial sugiere que estos hombres tenían otras actividades. Quizás Berezovska fue torturada antes de ser ejecutada. Quizás otros lo fueron también.
¿Crees que el gobierno ucraniano está detrás de esto?
El agente de inteligencia intentó separar a la institución del crimen. Eso es revelador. Sugiere que aunque él actuó, quería que pareciera personal. Pero los gobiernos rara vez permiten que sus agentes actúen sin autorización.
¿Y Ermolaev? ¿Por qué lo sancionan si es víctima de un atentado?
Porque en Ucrania, ser víctima y ser culpable no son categorías excluyentes. Ermolaev hizo negocios en Crimea ocupada. Eso lo hace enemigo del Estado, incluso si alguien intenta matarlo. Las sanciones permanecen.
¿Quién gana con todo esto?
Nadie, realmente. Un niño de trece años está herido. Una mujer está muerta. Y los verdaderos responsables probablemente nunca serán nombrados públicamente.