En el sótano encontraron un espacio que parecía una sala de tortura
En el espacio donde se cruzan la geopolítica, el crimen organizado y los aparatos de inteligencia, la muerte de Anastasiia Berezovska —sospechosa de un atentado contra un oligarca ucraniano en Mónaco— revela que quienes son usados como instrumentos rara vez escapan ilesos. Encontrada con heridas de bala en la cabeza en Ucrania días después de regresar a su país, su caso arrastra consigo a un empleado activo de la agencia de espionaje ucraniana GUR y a un exmiembro de las fuerzas del orden, cuyo sótano guardaba lo que la policía describió como una sala de tortura. Lo que parecía una búsqueda internacional por una sospechosa se ha convertido en una pregunta más oscura: ¿hasta dónde llegan las redes que mueven a las personas como piezas?
- Berezovska regresó a Ucrania el 1 de julio y fue hallada muerta con disparos en la cabeza y casquillos de revólver esparcidos junto a su cuerpo, apenas días después del atentado en Mónaco.
- Los dos hombres detenidos por su asesinato incluyen a un empleado activo de la Dirección General de Inteligencia de Ucrania, lo que enciende alarmas sobre una posible implicación estatal en una cadena de violencia transfronteriza.
- En el domicilio del exmiembro de las fuerzas del orden, los investigadores encontraron un sótano habilitado como sala de tortura, señal de que esta operación tenía una infraestructura criminal organizada.
- Las autoridades monegascas ahora deben determinar si estos mismos hombres estuvieron detrás de la bomba que el 29 de junio hirió a tres personas, incluido el oligarca Vadim Irmolaiev, sancionado por Zelensky desde 2023.
- La policía ucraniana ha compartido toda su investigación con Mónaco, convirtiendo un crimen local en una causa judicial que atraviesa fronteras y pone en cuestión los límites entre el Estado y el crimen.
Anastasiia Berezovska, una mujer ucraniana de 39 años buscada por intentar asesinar a un empresario en Mónaco, fue encontrada muerta a tiros en Ucrania. Había regresado al país el 1 de julio; su cuerpo apareció con heridas de bala en la cabeza y casquillos de revólver dispersos cerca de ella. La policía ucraniana anunció el hallazgo y, casi al mismo tiempo, detuvo a dos hombres acusados de su asesinato.
Los detenidos son un exmiembro de las fuerzas del orden y un empleado activo de la Dirección General de Inteligencia de Ucrania, la GUR. Ambos habrían realizado múltiples transferencias de dinero a cuentas vinculadas a Berezovska, y los investigadores sospechan que también participaron en el atentado ocurrido días antes en Mónaco. El 29 de junio, una bomba dentro de un paquete explotó en el Principado, hiriendo a tres personas. El blanco, según fuentes cercanas al caso, era Vadim Irmolaiev, un oligarca ucraniano con nacionalidad chipriota que reside allí con su familia y que desde diciembre de 2023 está bajo sanciones ordenadas por el presidente Zelensky.
Lo que agrava el caso es el hallazgo en el domicilio del exmiembro de las fuerzas del orden: en su sótano, los investigadores encontraron lo que la policía describió como una sala de tortura. Este detalle transforma la investigación, sugiriendo una operación coordinada con infraestructura propia. La presencia de un agente de inteligencia activo entre los arrestados abre preguntas sin respuesta sobre si hubo participación institucional o si individuos dentro del aparato estatal actuaron por cuenta propia.
La policía ucraniana ha compartido toda la información con las autoridades monegascas, que ahora deben determinar si los dos detenidos también estuvieron implicados en el atentado con explosivos. Lo que comenzó como una búsqueda internacional por una sospechosa se ha convertido en una investigación sobre una posible red criminal que cruza fronteras europeas y deja un rastro de violencia en ambos países.
Una mujer ucraniana de 39 años que era buscada por intentar matar a un empresario en Mónaco fue encontrada muerta a tiros en su país de origen. Anastasiia Berezovska regresó a Ucrania el 1 de julio y fue hallada con heridas de bala en la cabeza y casquillos de revólver dispersos cerca de su cuerpo. La policía ucraniana anunció el martes el descubrimiento y, casi simultáneamente, detuvo a dos hombres acusados de su asesinato.
La investigación que llevó a estos arrestos revela conexiones inquietantes entre el crimen en Ucrania y el atentado que ocurrió días antes en el Principado de Mónaco. Los dos detenidos son un exmiembro de las fuerzas del orden ucraniano y un empleado activo de la Dirección General de Inteligencia de Ucrania, la agencia de espionaje conocida como GUR. Según la policía, ambos hombres realizaron múltiples transferencias de dinero a cuentas vinculadas a Berezovska y podrían haber estado involucrados también en el intento de asesinato en Mónaco.
El atentado en Mónaco ocurrió el 29 de junio cuando una bomba dentro de un paquete explotó, hiriendo a tres personas. Las autoridades monegascas no confirmaron públicamente la identidad de la víctima principal, pero fuentes cercanas al caso identificaron al blanco como Vadim Irmolaiev, un oligarca ucraniano que adquirió nacionalidad chipriota y reside en Mónaco con su pareja e hijo. Irmolaiev ha estado bajo sanciones desde diciembre de 2023 por decisión del Consejo Nacional de Seguridad de Ucrania, ordenadas por el presidente Volodymyr Zelensky.
Lo que hace este caso particularmente perturbador es lo que los investigadores descubrieron cuando allanaron el domicilio del exmiembro de las fuerzas del orden. En el sótano encontraron un espacio que la policía describió como una sala de tortura. Este hallazgo sugiere una operación coordinada que va más allá de un simple crimen pasional o una disputa comercial. La presencia de un empleado activo de inteligencia entre los detenidos añade otra capa de complejidad, planteando preguntas sobre si agencias estatales estuvieron involucradas o si individuos dentro de esas agencias actuaron por cuenta propia.
La policía ucraniana ha compartido toda la información de su investigación con los servicios de investigación de Mónaco. Los monegascos ahora deben determinar si los dos hombres detenidos en Ucrania también participaron en el atentado con explosivos del 29 de junio. Lo que comenzó como una búsqueda internacional por una sospechosa de intento de asesinato se ha convertido en una investigación más amplia sobre una posible red de operaciones criminales que atraviesa fronteras europeas, involucrando a agencias de inteligencia y dejando un rastro de violencia tanto en Mónaco como en Ucrania.
Citações Notáveis
Se ha encontrado el cuerpo— Policía ucraniana
Durante el registro en el domicilio del exmiembro de las fuerzas del orden, se descubrió en el sótano un local que parece una sala de tortura— Policía ucraniana
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
¿Por qué una mujer que estaba siendo buscada por un atentado en Mónaco regresaría a Ucrania sabiendo que la policía la perseguía?
Quizás creía que estaría más segura en su propio país, o tal vez fue contactada por alguien que le prometió protección. Lo que sabemos es que apenas llegó, entró en contacto con los dos hombres que ahora están detenidos.
¿Qué sugiere el descubrimiento de esa sala de tortura en el sótano?
Que esto no era un crimen aislado. Una sala de tortura implica operaciones sostenidas, múltiples víctimas posibles, una infraestructura. No es algo que alguien improvisa por venganza personal.
¿Cómo es posible que un empleado activo de inteligencia esté involucrado en un asesinato?
Esa es la pregunta que probablemente se están haciendo también en Kiev. Podría haber actuado por su cuenta, o podría haber estado siguiendo órdenes. Ambas posibilidades son igualmente preocupantes.
¿Qué conexión hay entre el oligarca sancionado y esta mujer?
Eso aún no está claro públicamente. Pero el hecho de que Irmolaiev estuviera bajo sanciones desde 2023 sugiere que alguien en el gobierno ucraniano lo consideraba una amenaza. Berezovska podría haber sido un instrumento para eliminar esa amenaza.
¿Por qué compartir la información con Mónaco si hay agencias de inteligencia involucradas?
Porque un crimen ocurrió en territorio monegasco. No compartir sería admitir que no puedes controlar lo que hacen tus propias agencias. Es un equilibrio delicado entre transparencia y proteger secretos de estado.