Guede no renunció a Alianza, pero el ambiente es tenso previo al Clausura

El técnico ganó un campeonato pero enfrenta un panorama menos favorable
Guede permanece en Alianza pero sin los refuerzos ni la pretemporada que había planificado para el Clausura.

En el fútbol, como en la vida, los triunfos del pasado rara vez garantizan la paz del presente. Pablo Guede, el entrenador que condujo a Alianza Lima al título del Apertura, permanece en su cargo pese a los rumores de renuncia, pero lo hace en medio de una institución en plena transición administrativa que ha congelado fichajes y cancelado planes de pretemporada. La llegada de nuevos acreedores y un administrador entrante ha puesto al club en modo de espera, dejando al técnico con el mismo plantel con el que ganó, pero sin las herramientas que consideraba necesarias para defender ese logro.

  • Los rumores de renuncia de Guede tras la derrota ante Deportivo Cali sacudieron al entorno íntimo, aunque el propio técnico desmintió su salida con su permanencia en el cargo.
  • El verdadero malestar no es la derrota, sino la sensación de abandono: sin refuerzos y sin pretemporada internacional, Guede siente que compite con las manos atadas.
  • Alianza Lima vive una transición de poder real: Antonio Armejo y Fernando Farah, nuevos acreedores, impulsan la llegada de Alfredo Arosemena como administrador, lo que ha paralizado las finanzas del club.
  • El equipo que levantó el Apertura arrancará el Clausura sin incorporaciones, con planes cancelados y una tensión interna que ningún título reciente ha logrado disipar.

Pablo Guede no renunció a Alianza Lima. Eso debe quedar claro antes que cualquier otra cosa, porque el rumor circuló con fuerza tras la derrota 2-0 ante Deportivo Cali en el Alejandro Villanueva. El técnico argentino sigue en su cargo, pero el clima en La Victoria dista mucho de ser sereno a pocos días del inicio del Torneo Clausura.

Guede llegó a Alianza a comienzos de año con una misión precisa y la cumplió: ganó el Apertura. Sin embargo, ese título no ha blindado su posición ni ha resuelto los problemas que hoy lo inquietan. Su frustración tiene dos caras concretas: la pretemporada que nunca ocurrió —había planificado viajes al extranjero con amistosos incluidos durante el receso por el Mundial 2026— y la ausencia total de refuerzos para el plantel campeón.

Detrás de ambas carencias hay una explicación institucional. Alianza atraviesa un cambio de mando significativo: Antonio Armejo y Fernando Farah, nuevos acreedores del club, han propuesto a Alfredo Arosemena como administrador. En medio de esa transición, los movimientos financieros están congelados. No hay presupuesto para fichajes ni para viajes. El club prioriza la estabilidad administrativa por encima de las necesidades inmediatas del equipo.

Guede se mantiene en el banquillo, pero lo hace en una posición incómoda: ganó con lo que tenía y ahora se le pide que compita sin mejoras y sin la preparación que él mismo había diseñado. La tensión es palpable. El Clausura comenzará con ese peso de fondo, con un entrenador campeón que enfrenta un panorama considerablemente menos favorable para repetir la hazaña.

Pablo Guede sigue en Alianza Lima. Eso es lo primero que hay que aclarar, porque en las últimas horas corrió el rumor de que el entrenador argentino había presentado su renuncia tras la derrota 2-0 contra Deportivo Cali en el Alejandro Villanueva. No es cierto. Guede permanece en su cargo, pero el ambiente en La Victoria está lejos de ser tranquilo a días del inicio del Torneo Clausura.

Guede llegó a Alianza a principios de año con una misión clara: ganar. Lo logró en el Apertura, levantando el título con los íntimos. Ese éxito, sin embargo, no ha blindado su posición ni ha resuelto los problemas que ahora enfrenta el club. El técnico está molesto, y sus razones son concretas.

La frustración tiene varias capas. La primera es la pretemporada que nunca fue. Guede había planificado llevar al equipo al extranjero durante el receso por el Mundial 2026, con al menos dos partidos amistosos programados para afinar la puesta a punto antes del Clausura. Esos planes se evaporaron. La segunda es más profunda: no hay refuerzos. El plantel que ganó el Apertura no se ha fortalecido para la siguiente competencia, y Guede lo siente como una debilidad que lo deja vulnerable.

La razón de todo esto está en la cúpula del club. Alianza Lima atraviesa cambios administrativos significativos. Alfredo Arosemena está a punto de asumir como nuevo administrador, propuesto por Antonio Armejo y Fernando Farah, quienes son ahora los nuevos acreedores de la institución. En medio de esta transición, el club ha congelado los movimientos financieros. No hay dinero para fichajes. No hay presupuesto para viajes de pretemporada. La institución está en modo espera, priorizando la estabilidad administrativa sobre las necesidades inmediatas del equipo.

Esto deja a Guede en una posición incómoda. Ganó un campeonato con lo que tenía, pero ahora se le pide que compita en el Clausura sin refuerzos y sin la preparación que consideraba necesaria. El técnico no ha renunciado, pero tampoco está conforme. El silencio sobre su continuidad, la falta de movimientos en el mercado, la cancelación de planes que él había diseñado: todo suma a una tensión que es palpable en el club.

Lo que viene es incierto. Arosemena llegará como administrador, y con él, probablemente, nuevas decisiones sobre cómo se manejará el presupuesto y la estructura del equipo. Guede seguirá en el banquillo por ahora, pero el ambiente en Alianza es el de una institución en transición, donde las prioridades del técnico no siempre coinciden con las del club. El Clausura comenzará con esta tensión de fondo, con un entrenador que ganó el torneo anterior pero que enfrenta un panorama menos favorable para defender su título.

El ambiente no es de los mejores en el cuadro de La Victoria a pocos días del arranque del Torneo Clausura
— Fuentes cercanas a Alianza Lima
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
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¿Por qué Guede no simplemente se fue si estaba tan molesto?

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Porque renunciar después de ganar un campeonato es complicado. Además, probablemente hay contrato de por medio. Pero la verdadera razón es que el fútbol es así: los técnicos se quedan esperando que las cosas mejoren, que lleguen los fichajes, que se resuelva la situación administrativa.

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¿Qué tan grave es no tener pretemporada internacional?

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Para un técnico como Guede, que tiene una idea clara de cómo quiere que juegue su equipo, es muy grave. La pretemporada no es solo para ganar amistosos; es para entrenar sin presión, para probar cosas nuevas, para que el equipo llegue al Clausura con ritmo.

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¿Los cambios en la administración son buenos o malos para Alianza?

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Eso depende de quién sea Arosemena y qué visión traiga. Pero en el corto plazo, mientras se estabiliza la administración, el equipo sufre. Los fichajes se congelan, los planes se posponen. Es un costo que paga el fútbol cuando hay turbulencia arriba.

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¿Puede Guede ganar el Clausura sin refuerzos?

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Puede, porque ya demostró que sabe ganar con lo que tiene. Pero es más difícil. El Apertura fue un logro; repetir sin refuerzos sería casi un milagro. Y los milagros cansan.

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¿Qué pasa si Alianza no tiene un buen Clausura?

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Entonces la presión sobre Guede será inmensa. Los directivos dirán que necesitaban refuerzos, Guede dirá que le faltó apoyo, y el ciclo se rompe. Por eso el ambiente es tenso ahora, antes de que empiece todo.

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