Cincuenta días sin descanso enfrentando llamas que superan los 50 metros
En el sur de Argentina, donde el fuego ha devorado más de 230.000 hectáreas en pocas semanas, los cinco gobernadores patagónicos han elevado una voz colectiva al Congreso: la crisis ya no puede contenerse con los instrumentos ordinarios del Estado. Su pedido de una Ley de Emergencia Ígnea, formulado con urgencia ante las sesiones extraordinarias del 2 de febrero, refleja una verdad antigua sobre los desastres naturales —que la magnitud del sufrimiento exige que las instituciones se muevan tan rápido como las llamas.
- Más de 230.000 hectáreas han ardido en la Patagonia, con llamas que superan los 50 metros en Chubut y el fuego amenazando poblaciones como Cholila y Esquel.
- Brigadistas de varias provincias y cuadrillas chilenas llevan casi 50 días combatiendo sin descanso en condiciones extremas, mientras residentes pierden ganado y viviendas ante el avance imparable del fuego.
- Los cinco gobernadores patagónicos se coordinaron en videoconferencia y trasladaron al ministro del Interior su decisión de impulsar la Ley de Emergencia Ígnea ante el Congreso, cuyas sesiones extraordinarias comienzan el 2 de febrero.
- La aprobación de la ley desbloquearía fondos extraordinarios, agilizaría medios aéreos y fortalecería la coordinación entre Nación y provincias, aunque su inclusión en la agenda legislativa aún no está garantizada.
Mientras las llamas consumen el sur del país sin dar tregua, los cinco gobernadores patagónicos —Weretilneck, Torres, Ziliotto, Figueroa y Vidal— se reunieron por videoconferencia para tomar una decisión que consideran impostergable: exigirle al Congreso la aprobación urgente de la Ley de Emergencia Ígnea. Los incendios han arrasado más de 230.000 hectáreas en la región, con La Pampa como la provincia más golpeada con 168.000 hectáreas devastadas, seguida por Chubut con 45.000. La magnitud del desastre, sostienen los mandatarios, excede los instrumentos ordinarios del Estado.
Tras la cumbre virtual, los gobernadores contactaron al ministro del Interior Diego Santilli para comunicarle su decisión de impulsar el reclamo legislativo. El momento es crítico: el 2 de febrero se reanudan las sesiones extraordinarias, donde el Ejecutivo presentará su propia agenda. La ley de emergencia permitiría destrabar fondos extraordinarios, incorporar medios aéreos con mayor rapidez y coordinar de forma integral la respuesta entre Nación y provincias.
En el terreno, la situación no da respiro. En Chubut, brigadistas de varias provincias y cuadrillas llegadas desde Chile llevan casi 50 días combatiendo llamas que superan los 50 metros de altura, impulsadas por el viento y alimentadas por la sequía. Los focos más activos rodean el Lago Menéndez y los lagos Verde y Rivadavia, dentro del Parque Nacional Los Alerces, donde un incendio iniciado en diciembre por una tormenta eléctrica fue reavivado con mayor intensidad por el calor extremo y la falta de lluvias.
Ante el agravamiento, la Agencia Federal de Emergencias cambió su prioridad: ya no se trata de frenar el avance del fuego, sino de proteger las comunidades cercanas. Vecinos como Hugo Huenelaf relatan cómo han perdido parte de su ganado mientras intentan salvar lo que queda. Lo que ocurra en el Congreso en los próximos días podría definir si la Patagonia tendrá los recursos necesarios para enfrentar lo que aún está por venir.
Mientras las llamas avanzan sin control en el sur del país, los cinco gobernadores de la Patagonia se reunieron por videoconferencia para tomar una decisión que consideran urgente: pedirle al Congreso que apruebe de inmediato la Ley de Emergencia Ígnea. Los incendios forestales han consumido ya más de 230.000 hectáreas en la región, una cifra que representa un desastre ambiental y económico sin precedentes para la zona. La provincia de La Pampa es la más golpeada, con 168.000 hectáreas devastadas; Chubut reporta 45.000; Río Negro 10.000; Neuquén 6.000; y Santa Cruz 700.
La reunión virtual contó con la presencia de Alberto Weretilneck de Río Negro, Ignacio Torres de Chubut, Sergio Ziliotto de La Pampa, Rolando Figueroa de Neuquén y Claudio Vidal de Santa Cruz. Durante el encuentro, los mandatarios reconocieron el trabajo coordinado con el Gobierno nacional a través del Sistema Nacional del Manejo del Fuego, pero dejaron clara una conclusión: la magnitud de la crisis requiere herramientas extraordinarias que solo una ley de emergencia puede proporcionar. Luego de la cumbre, contactaron al ministro del Interior, Diego Santilli, para comunicarle su decisión de impulsar el reclamo ante el Congreso. El timing es crucial: el próximo lunes 2 de febrero se reactivarán las sesiones extraordinarias, cuando el Poder Ejecutivo presentará su agenda legislativa que incluye temas como la baja de edad de imputabilidad y reforma laboral.
En el terreno, la situación sigue siendo crítica. En Chubut, cientos de brigadistas continúan trabajando sin descanso hace casi 50 días, enfrentando llamas que superan los 50 metros de altura. El fuego avanza acelerado por el viento, amenazando poblaciones cercanas y recursos productivos. Refuerzos de brigadistas de otras provincias y cuadrillas enviadas desde Chile se han sumado a los esfuerzos de combate terrestre. Los medios aéreos —aviones hidrantes y helicópteros— operan de forma intermitente, limitados por las condiciones climáticas y la visibilidad reducida por el humo denso. Equipos de maquinaria pesada trabajan en la apertura de cortafuegos mientras autobombas se despliegan en múltiples frentes.
Los focos más activos se concentran en el brazo sur del Lago Menéndez y alrededor de los lagos Verde y Rivadavia. El incendio en el Parque Nacional Los Alerces comenzó a principios de diciembre por una tormenta eléctrica; aunque fue controlado inicialmente, la combinación de altas temperaturas y ausencia de lluvias lo reavivó con mayor intensidad. Las llamas han amenazado con expandirse hacia Cholila, una villa turística, y hacia Esquel. El lunes 26, cuando las condiciones meteorológicas permitieron una ventana favorable, los brigadistas debieron replegarse por el agravamiento de la situación. La Agencia Federal de Emergencias cambió entonces la prioridad: de intentar frenar el avance del fuego a proteger las comunidades cercanas.
Los gobernadores sostienen que la aprobación de la Ley de Emergencia Ígnea permitiría destrabar fondos extraordinarios, agilizar la incorporación de medios aéreos y equipamiento, fortalecer la coordinación entre la Nación y las provincias, asistir directamente a las poblaciones damnificadas y planificar una respuesta integral. En el terreno, los residentes colaboran como pueden: trasladando animales a zonas seguras, intentando salvar lo que queda de sus rebaños. Hugo Huenelaf, vecino de la región, relató cómo han perdido parte del ganado mientras realizan esfuerzos desesperados por proteger lo que les queda. La ventana meteorológica del lunes permitió operaciones aéreas sobre sectores como Lago Menéndez y Laguna Froilán, aunque el fuego incrementó su actividad nuevamente en horas de la tarde. Lo que suceda en el Congreso en los próximos días podría determinar si la región cuenta con los recursos necesarios para enfrentar lo que aún está por venir.
Citas Notables
La magnitud de los focos y la crisis climática en curso requieren recursos y herramientas extraordinarias, tanto para combatir el fuego como para asistir a las comunidades y restaurar los ecosistemas dañados— Los gobernadores patagónicos en su comunicado conjunto
Han perdido parte del ganado y realizan esfuerzos para salvar lo que queda— Hugo Huenelaf, vecino de la región afectada
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Por qué los gobernadores sienten que una ley de emergencia es diferente a lo que ya están haciendo?
Porque una ley de emergencia desbloquea fondos que de otro modo requieren trámites más lentos. Cuando hay una emergencia declarada, el dinero fluye sin las restricciones presupuestarias normales. También permite contratar personal y equipamiento sin las licitaciones que normalmente toman semanas.
¿Cuál es el riesgo si el Congreso no aprueba la ley?
Que sigan trabajando con los recursos que tienen, que claramente no son suficientes. Cincuenta días sin descanso para los brigadistas no es sostenible. Los medios aéreos siguen siendo intermitentes. Sin fondos extraordinarios, la respuesta sigue siendo reactiva, no preventiva.
¿Cómo es posible que un incendio que fue controlado en diciembre se reavive con tanta fuerza?
Las condiciones climáticas cambiaron. Temperaturas altas, sin lluvia, vientos fuertes. El fuego no muere realmente en esas circunstancias; solo espera. Una brasa que parecía apagada puede reavivarse en horas si el clima es el adecuado.
¿Qué pierden los residentes además de las casas?
Ganado, principalmente. Algunos pierden décadas de trabajo. Pero también pierden ecosistemas. El Parque Nacional Los Alerces no se recupera en años. Eso es una pérdida que va más allá de lo económico.
¿Por qué el timing del lunes 2 de febrero es tan importante?
Porque es cuando el Congreso vuelve a sesionar. Si no lo aprueban entonces, en sesiones extraordinarias, tendrán que esperar a sesiones ordinarias. Cada semana que pasa es más hectáreas quemadas, más brigadistas agotados, más comunidades en riesgo.