Funcionarios estadounidenses supervisan operación de ayuda en Venezuela tras terremotos devastadores

3.342 personas muertas, 16.740 heridas, más de 31.000 desaparecidas y 17.345 sin vivienda tras terremotos que colapsaron 190 edificios en Venezuela.
Voy poco a poco y así sacamos los cuerpos; ya llevo 8 y ahí vamos
Un operador de excavadoras describe el ritmo implacable del trabajo de extracción de víctimas en La Guaira.

Lisa Kenna y Caleb Orr encabezaron misión de inspección en áreas devastadas como La Guaira y Playa Grande para verificar avance de respuesta humanitaria internacional. Los terremotos causaron 3.342 muertes, 16.740 heridos y más de 31.000 desaparecidos, con 190 edificios colapsados y 1,25 millones de toneladas de escombros.

  • Lisa Kenna y Caleb Orr encabezaron inspección de operaciones de ayuda en Venezuela
  • 3.342 muertos, 16.740 heridos, más de 31.000 desaparecidos tras terremotos del 24 de junio
  • 190 edificios colapsados; 1,25 millones de toneladas de escombros solo en Caraballeda
  • 27.482 voluntarios desplegados; 79 campamentos transitorios habilitados por el gobierno

Altos funcionarios del Departamento de Estado estadounidense visitaron Venezuela para evaluar operaciones de asistencia tras terremotos del 24 de junio que dejaron miles de muertos y desaparecidos.

El 24 de junio, Venezuela fue sacudida por terremotos que se convertirían en la catástrofe natural más mortífera que el país ha experimentado en casi seis décadas. Días después, mientras los equipos de rescate aún removían escombros con las manos y maquinaria improvisada, una delegación de altos funcionarios estadounidenses aterrizó en Caracas. Lisa Kenna, secretaria ejecutiva del Departamento de Estado, y Caleb Orr, subsecretario de Asuntos Económicos, Energéticos y de Negocios, llegaron para inspeccionar sobre el terreno cómo se desplegaba la respuesta humanitaria internacional y evaluar la magnitud real del desastre.

La misión se integró al equipo de Respuesta de Asistencia para Desastres (DART) y realizó sobrevuelos sobre las zonas más golpeadas con apoyo del Departamento de Defensa. Su prioridad fue constatar la situación en La Guaira, una región costera donde el colapso de edificios residenciales había dejado a centenares de personas atrapadas bajo toneladas de concreto y acero. En ese escenario de devastación, Marco Contreras removía los restos de un estacionamiento subterráneo buscando a su hermana, desaparecida once días atrás. "Mijita, ¿dónde estás? No te veo", clamaba mientras sus manos y las de otros voluntarios excavaban en la oscuridad.

Carlos García, operador de excavadoras, trabajaba con precisión letal. "Voy poco a poco y así sacamos los cuerpos; ya llevo 8 y ahí vamos", relató mientras continuaba la tarea de extraer víctimas de entre los escombros. En Playa Grande, otra zona devastada, voluntarios y vecinos habían asumido ellos mismos la remoción de ruinas ante la falta inicial de recursos. Uno de los participantes en los rescates describió el peso psicológico del trabajo: sacaban entre diez y once cuerpos diarios. En una sola torre de doce plantas, se estimaba que aún quedaban alrededor de 120 personas bajo los restos del edificio.

Los voluntarios habían llegado a un punto crítico. "Hasta el momento hemos hecho lo que nos han permitido nuestras manos y nuestras herramientas, pero ya llegamos a un punto en que indispensablemente necesitamos maquinaria pesada", explicó uno de ellos mientras observaba la llegada de nuevas máquinas para reforzar el operativo. Las cifras oficiales revelaban la dimensión de la tragedia: 3.342 muertos, 16.740 heridos, y más de 31.000 personas sin localizar según la iniciativa ciudadana "Desparecidos Terremoto Venezuela". El gobierno reportó 6.462 personas rescatadas y 17.345 que perdieron sus viviendas.

La respuesta institucional fue masiva pero insuficiente. El gobierno habilitó 79 campamentos transitorios y desplegó más de 29.500 efectivos del Ejército y fuerzas de seguridad. Se distribuyeron 9.585 toneladas de alimentos y 669.008 litros de agua. Un total de 27.482 voluntarios mantuvieron las operaciones de búsqueda y atención. Sin embargo, la presencia internacional se había reducido, y la carga recaía cada vez más sobre los hombros de quienes trabajaban en el terreno.

En Caraballeda, solo en esa localidad, 190 edificios habían colapsado, generando al menos 1,25 millones de toneladas de escombros. Las calles estaban ocupadas por grúas, retroexcavadoras y camiones en una carrera contrarreloj. Los municipios más castigados en Caracas y otros seis estados seguían en situación crítica. El sismo del 24 de junio superaba en mortandad la tragedia de 1967, marcando un antes y un después en la historia de desastres naturales de Venezuela. Mientras los funcionarios estadounidenses completaban su inspección, los voluntarios continuaban su trabajo sin descanso, conscientes de que cada hora que pasaba reducía las posibilidades de encontrar con vida a quienes aún permanecían bajo los escombros.

Mijita, ¿dónde estás? No te veo
— Marco Contreras, buscando a su hermana desaparecida en La Guaira
Hasta el momento hemos hecho lo que nos han permitido nuestras manos y nuestras herramientas, pero ya llegamos a un punto en que indispensablemente necesitamos maquinaria pesada
— Voluntario de rescate en Playa Grande
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué era importante que funcionarios estadounidenses de ese nivel visitaran Venezuela en ese momento específico?

Model

Porque la magnitud del desastre superaba la capacidad de respuesta local. No era solo verificar números en un reporte; era estar presente, ver con los propios ojos dónde se necesitaba ayuda internacional y cómo canalizarla efectivamente.

Inventor

¿Qué diferencia hace la presencia de maquinaria pesada cuando ya hay voluntarios trabajando?

Model

La diferencia entre rescatar a alguien vivo o encontrar un cuerpo. Los voluntarios con las manos pueden remover escombros, pero la maquinaria pesada es la única forma de acceder a los espacios profundos donde la gente quedó atrapada. Sin ella, simplemente no llegas.

Inventor

Marco Contreras llevaba once días buscando a su hermana. ¿Qué significa eso para la dinámica del rescate?

Model

Significa que cada día que pasa, la esperanza se erosiona. Pero también significa que hay miles de historias como la suya, cada una con su propio ritmo de desesperación. Los equipos de rescate no solo trabajan contra el tiempo; trabajan contra la psicología del duelo.

Inventor

¿Por qué el gobierno reportaba números tan diferentes a los de la iniciativa ciudadana sobre desaparecidos?

Model

Porque contar muertos es más fácil que contar desaparecidos. Un cuerpo es verificable. Una persona desaparecida es una incertidumbre que puede durar meses. La iniciativa ciudadana capturaba todas las denuncias, mientras que los números oficiales reflejaban solo lo que se había confirmado.

Inventor

¿Qué quiso decir el voluntario cuando repitió "aquí entre todos nos hemos ayudado"?

Model

Que en ausencia de recursos suficientes, la solidaridad fue lo que mantuvo vivo el operativo. No era una frase bonita; era la realidad de cómo se estaba haciendo el trabajo.

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