Fuerza Popular respalda a Alva pero sus votos resultan insuficientes para la presidencia

El país necesita orden, pero los políticos siguen discutiendo
Fuerza Popular explicó su posición ante la elección de la Mesa Directiva del Congreso.

En un Congreso que ha visto ocho presidentes en menos de una década, Perú volvió a enfrentarse al ritual de recomponerse tras la destitución de José Jerí. La elección de la Mesa Directiva reunió cuatro candidaturas y expuso, una vez más, que las alianzas parlamentarias en Lima son tan frágiles como urgentes: Fuerza Popular respaldó a María del Carmen Alva, pero sus votos no alcanzaron, y la inestabilidad siguió siendo el único resultado previsible.

  • La destitución de José Jerí obligó al Congreso a elegir una nueva Mesa Directiva en medio de rumores de alianzas improbables entre la derecha y la izquierda radical.
  • Renovación Popular acusó públicamente a Fuerza Popular de traición, con López Aliaga y Norma Yarrow publicando mensajes idénticos en redes sociales cargados de desprecio y alarma.
  • Fuerza Popular respondió con un pronunciamiento en los exteriores del Auditorio Faustino Sánchez Carrión, reafirmando su apoyo a Alva y rechazando la censura del día anterior.
  • A pesar del respaldo explícito de Fuerza Popular, los votos sumados resultaron insuficientes para llevar a Alva a la presidencia del Congreso.
  • La fragmentación parlamentaria volvió a imponerse, confirmando que en el Perú actual ni las alianzas declaradas garantizan estabilidad institucional.

Cuando José Jerí fue destituido, el Congreso peruano enfrentó lo que ya se ha vuelto costumbre: elegir a un nuevo conductor del Parlamento. Era el octavo cambio presidencial en menos de una década, un número que resume por sí solo la fragilidad del sistema político peruano.

Cuatro candidatos disputaban la presidencia de la Mesa Directiva: Edgard Reymundo por el Bloque Democrático, Héctor Acuña Peralta desde la derecha parlamentaria, María del Carmen Alva de Acción Popular, y José María Balcázar de Perú Libre. Pero lo que debía ser una elección interna se convirtió en un campo de batalla de acusaciones y sospechas.

Circularon rumores de que Fuerza Popular apoyaría a Balcázar junto a Perú Libre. Keiko Fujimori fue cautelosa ante las preguntas, lo que muchos interpretaron como una confirmación tácita. Renovación Popular reaccionó con dureza: López Aliaga y Norma Yarrow publicaron mensajes idénticos acusando a una fracción de Fuerza Popular de entregar sus votos a la izquierda por venganza política tras la destitución de Jerí.

La congresista Rosangella Barbarán respondió con ironía, cuestionando si Yarrow pretendía gobernar basándose en chismes y recordando que Fuerza Popular tomaba decisiones de manera colectiva. El cruce en redes sociales dejó al descubierto la hostilidad que recorre las bancadas de derecha.

Minutos antes de la votación, legisladores de Fuerza Popular se reunieron frente al Auditorio Faustino Sánchez Carrión para hacer un pronunciamiento público. Defendieron la necesidad de orden, rechazaron la censura reciente y criticaron que la política parlamentaria se alejara de los problemas reales del país. En ese marco, confirmaron su respaldo a Alva.

Pero los votos no alcanzaron. La candidatura de Alva no prosperó, y la fragmentación parlamentaria volvió a imponerse sobre cualquier intento de acuerdo. En el Perú de hoy, incluso las alianzas explícitas resultan insuficientes: las lealtades son efímeras, la venganza política pesa más que los intereses comunes, y la inestabilidad sigue siendo la única constante.

Cuando José Jerí fue destituido de la presidencia peruana, el Congreso se enfrentó a una tarea que se ha vuelto rutinaria en los últimos años: elegir a un nuevo jefe de Estado. Era el octavo cambio presidencial en menos de una década, un número que por sí solo cuenta la historia de un país en búsqueda constante de estabilidad.

La elección de la Mesa Directiva del Congreso se convirtió en el campo de batalla donde se dirimirían las alianzas. Cuatro candidaturas competían por el cargo de presidente del Parlamento. Edgard Reymundo representaba al Bloque Democrático. Héctor Acuña Peralta, un congresista que había transitado por varias bancadas antes de asentarse en la derecha parlamentaria, presentaba su propia candidatura. María del Carmen Alva Prieto, abogada de larga trayectoria en Acción Popular, también buscaba el puesto. Y José María Balcázar, de Perú Libre, cerraba la lista de aspirantes.

Lo que sucedió después reveló las fracturas profundas que atraviesan el Congreso. Circularon rumores de que Fuerza Popular, la bancada liderada por Keiko Fujimori, se uniría a Perú Libre para respaldar a Balcázar. La noticia generó especulación y tensión. Cuando se le preguntó al respecto, Fujimori fue cautelosa: dijo que su bancada se reuniría para tomar una decisión y que Fuerza Popular no estaba postulando a nadie. Pero el silencio fue interpretado como una confirmación de lo que muchos sospechaban.

Renovación Popular, el partido de Rafael López Aliaga, no se quedó callado. López Aliaga y Norma Yarrow, su candidata a la vicepresidencia, publicaron mensajes idénticos en redes sociales acusando a Fuerza Popular de traición. López Aliaga escribió que una fracción de FP —a la que llamó despectivamente "los Babys" o "la viuda"— estaba dispuesta a entregar sus votos a Balcázar por venganza política tras haber sacado a su "nefasto presidente". Acusó al partido de entregar el Perú a la izquierda radical y de anteponer la venganza al interés nacional.

La respuesta no tardó. Rosangella Barbarán, congresista de Fuerza Popular, replicó a Yarrow con una mezcla de ironía y reproche. Le preguntó si pretendía presidir un país basándose en chismes, y le recordó que Fuerza Popular, como partido serio, se reunía antes de tomar decisiones. El intercambio en redes sociales capturó la hostilidad que hervía bajo la superficie de la política parlamentaria peruana.

Minutos antes de la votación, miembros de Fuerza Popular se reunieron en los exteriores del Auditorio Faustino Sánchez Carrión, en el centro de Lima, para hacer un pronunciamiento. Los legisladores enfatizaron que el país necesitaba orden y estabilidad. Rechazaron la censura que había ocurrido el día anterior y dijeron que defendían al Perú, no gobiernos. Criticaron que la agenda política se alejara de los problemas reales: la inseguridad, la economía frágil, la paralización de obras públicas. En ese contexto, reafirmaron su respaldo a María del Carmen Alva para la presidencia del Congreso.

Pero los votos de Fuerza Popular, aunque sumados a los de Alva, resultaron insuficientes. No fue suficiente para llevarla a la presidencia. La fragmentación parlamentaria había ganado nuevamente. El resultado dejó en claro que en el Perú contemporáneo, incluso las alianzas explícitas entre bancadas no garantizan nada. La inestabilidad que ha caracterizado al país en la última década —ocho presidentes en menos de diez años— no es un accidente. Es el reflejo de un Congreso donde las lealtades son frágiles, donde la venganza política pesa más que los intereses compartidos, y donde la búsqueda del poder institucional sigue siendo más importante que la construcción de soluciones.

El país necesita orden y estabilidad, defendemos al Perú no gobiernos
— Miembros de Fuerza Popular en pronunciamiento público
Una fracción de Fuerza Popular estaría dispuesta a dar sus votos a Balcázar por venganza tras haber sacado a su nefasto presidente
— Rafael López Aliaga, líder de Renovación Popular
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué Fuerza Popular no simplemente apoyó abiertamente a Alva desde el principio si sabían que era su candidata?

Model

Porque en el Congreso peruano, la ambigüedad es una estrategia. Keiko Fujimori quería mantener opciones abiertas, presionar, negociar. Si declaras tu apoyo demasiado pronto, pierdes poder de negociación.

Inventor

Pero entonces, ¿realmente apoyaron a Alva o fue solo un gesto?

Model

Sí apoyaron. Pero sus votos no fueron suficientes. Eso es lo importante. En un Congreso tan fragmentado, incluso cuando te alías con alguien, puede no ser bastante.

Inventor

¿Y por qué Renovación Popular reaccionó tan agresivamente?

Model

Porque López Aliaga vio una amenaza. Si Fuerza Popular se aliaba con Perú Libre, eso significaba que la derecha parlamentaria estaba dividida. Y eso lo debilitaba a él.

Inventor

¿Esto es solo sobre poder, entonces?

Model

Es sobre poder, sí. Pero también sobre lo que significa el poder en un país donde has tenido ocho presidentes en diez años. Significa que nadie confía en que las instituciones vayan a funcionar.

Inventor

¿Qué viene después de esto?

Model

Más fragmentación, probablemente. Un Congreso que no puede ponerse de acuerdo sobre nada fundamental. Y un país que sigue esperando estabilidad que nunca llega.

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