Sin acuerdo con Rusia, no tendremos precios aceptables de energía
Europa ha evitado lo peor este invierno gracias a temperaturas templadas, GNL estadounidense y relajación de sanciones, pero enfrenta tres o cuatro años complicados sin acuerdo con Rusia. La reapertura económica china aumentará demanda de petróleo en 300.000-400.000 barriles diarios solo en aviación, presionando precios globales hacia máximos de 110 dólares en verano.
- Francisco Blanch, jefe de Materias Primas de Bank of America, pronostica petróleo a 100 dólares en 2023
- Europa enfrenta tres o cuatro años complicados sin acuerdo con Rusia
- China aumentará demanda de petróleo en 300.000-400.000 barriles diarios solo en aviación
- Rusia sigue siendo el segundo mayor proveedor de gas de la UE a pesar de la guerra
- BASF y otras industrias pesadas han cerrado fábricas sin perspectiva de reapertura
El jefe de materias primas de Bank of America pronostica precios de petróleo en 100 dólares hacia mediados de 2023 cuando China reactive su economía, y sostiene que la crisis energética europea no se resolverá sin un acuerdo completo con Rusia.
Francisco Blanch regresó a Madrid hace un año después de más de veinte años viviendo en el extranjero. Como jefe global de Materias Primas y Derivados de Bank of America, ocupa una de las posiciones más privilegiadas para observar los mercados energéticos mundiales. Desde esa atalaya, donde la pandemia le permitió trabajar en remoto desde su ciudad natal, tiene una visibilidad única sobre la crisis que ha sacudido a Europa.
Hace apenas unos meses, cuando los temores sobre el colapso energético europeo alcanzaban su punto máximo, nadie habría imaginado que enero traería cierta calma. Pero los astros se alinearon de formas inesperadas. El invierno ha sido templado, lo que desbarató la estrategia de Vladímir Putin de apretar a Europa mediante el frío. Los gobiernos y las familias pagaron un precio enorme por el gas durante 2022, pero las temperaturas suaves proporcionaron un respiro. Además, Estados Unidos intervino de manera decisiva. Convenció a Europa de abandonar las sanciones de bloqueo completo al petróleo ruso y adoptar en su lugar un tope de precio de 60 dólares por barril. También relajó las restricciones sobre los barcos que transportan crudo ruso. La lógica estadounidense fue pragmática: mejor aumentar la oferta y deprimir los precios que mantener sanciones que, paradójicamente, enriquecían a Rusia. En 2022, a pesar de exportar una fracción minúscula del gas que enviaba años atrás, Rusia ganó mucho más dinero gracias a los precios disparados del mercado holandés TTF.
Pero esta tregua temporal no resuelve el problema de fondo. Rusia ha quedado debilitada de formas que podrían ser permanentes. Su economía descansa sobre dos pilares: energía y armas. En energía, ha perdido a su cliente principal. La confianza de Europa en Rusia es ahora cero. En armas, la guerra no ha sido precisamente beneficiosa para su industria. Ambas patas de su economía han sido tocadas profundamente. Sin un cambio de liderazgo en el Kremlin —algo que parece improbable mientras Putin permanezca en el poder—, no hay perspectiva de una realineación que pudiera transformar los mercados energéticos. Un relevo en Moscú tendría un efecto espectacular, generando una deflación brutal y beneficiando el crecimiento económico global.
La guerra ha provocado un cambio ambiental preocupante: la sustitución masiva de gas y petróleo por carbón. Europa logró cubrir sus necesidades el año pasado pagando precios astronómicos y gracias a que China, el mayor productor y consumidor mundial de carbón, relajó su propia política climática para producir en cantidades enormes. Esa producción china liberó gas en Asia que de otro modo habría ido a Europa, cubriendo parcialmente el agujero dejado por el gas ruso.
Ahora la atención se centra en el próximo invierno. La buena noticia es que Europa saldrá de este con inventarios mucho más altos de lo previsto, lo que proporciona un colchón para el crecimiento económico e inflación. La dificultad real es cómo llenar los depósitos sin el gas ruso que llegaba por tuberías. Es una ironía que Rusia siga siendo el segundo mayor proveedor de gas de la UE, subrayando una dependencia energética que lleva cuarenta o cincuenta años construyéndose. Europa ha recurrido al gas natural licuado como solución de emergencia, pero la capacidad global de licuefacción es insuficiente. Hay muchas nuevas regasificadoras, pero no hay alimento para todas. Los precios del TTF probablemente no bajarán de 80 euros por megavatio hora en 2023. A medio plazo, Europa necesitará algo de gas ruso por tuberías por tres razones simples: está al lado, hay mucho, y es el más barato.
Sin un acuerdo completo con Rusia, la crisis energética europea no se resolverá. Europa enfrenta tres o cuatro años muy complicados. Empresas como BASF han cerrado fábricas y no las reabrirán hasta tener visibilidad clara sobre el suministro energético. Industrias enteras —fertilizantes, procesamiento de metales, química— están desapareciendo. Europa se está empobrecing rápidamente, dependiendo cada vez más del sector servicios.
La reapertura de la economía china añade otra capa de complejidad. La demanda de petróleo aumentará significativamente, especialmente en transporte. Solo la aviación aumentará su consumo en 300.000 a 400.000 barriles diarios. Los coches vendidos el año pasado como estímulo económico ahora serán conducidos. Cuando China comience a tirar con fuerza en la segunda mitad de 2023, podría haber una segunda ola de inflación energética. Blanch prevé que el petróleo promediará 100 dólares ese año, con picos de 110 en verano. No hay margen de maniobra: si Estados Unidos y Europa también estuvieran en plena expansión económica, los precios del petróleo se dispararían sin control.
A corto plazo, la crisis energética asfixiará a todos. Pero a medio plazo acelerará la transición hacia renovables. Los costos de generación solar y eólica han bajado enormemente, permitiendo a países como España generar electricidad muy barata. Mientras tanto, los precios de alimentos deberían revertir a la media. No hay una OPEP del trigo, maíz o soja, y la presión alcista de los últimos meses debería ceder en 2023 conforme los costos energéticos bajen y las cosechas sean potentes. Este es un factor desinflacionario importante que podría llevar a bancos centrales como la Reserva Federal y el BCE a replantearse sus políticas agresivas de subidas de tipos. En Europa, donde la inflación ha venido principalmente de energía y materias primas, los salarios no están subiendo como en Estados Unidos. La inflación aquí es de oferta, no de demanda.
Citações Notáveis
No se resolverá hasta que no haya un acuerdo completo con Rusia; hasta entonces, no tendremos precios aceptables de la energía— Francisco Blanch, Bank of America
Tenemos por delante tres o cuatro años muy complicados en Europa. No hay energía, vas a tener que seguir pagando mucho más y vas a perder industria— Francisco Blanch
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
¿Entonces dice que sin Rusia no hay solución?
Sin un acuerdo completo con Rusia, no. Puedes sobrevivir un invierno, dos quizá, pero a medio plazo necesitas ese gas. Está ahí al lado, es abundante y es barato. No hay forma de llenar esos depósitos solo con barcos.
¿Y si China sigue creciendo fuerte?
Eso es lo que me preocupa. Si China tira con fuerza en la segunda mitad del año, y Estados Unidos también está fuerte, no hay capacidad de licuefacción en el mundo que aguante esa demanda. Los precios se van a las nubes.
¿Qué pasa con las industrias que están cerrando?
No van a volver. BASF cerró fábricas. Eso no es temporal. Cuando una industria pesada se va, se va. Europa se está empobrecing a toda velocidad, aunque el invierno sea templado.
¿Cree que Putin puede caer?
Mientras esté arriba, no hay cambio de ciclo. Si cayera, sería espectacular para los mercados. Una deflación brutal. Pero eso no está en nuestras manos.
¿Y las renovables?
Son la solución a medio plazo. Los costos han bajado enormemente. Pero a corto plazo nos van a asfixiar a todos. No hay atajo.
¿Debería el BCE seguir subiendo tipos?
La inflación aquí no viene de los salarios. Es de oferta. El BCE está yendo muy lejos. Hace meses Lagarde dijo que en Europa hay tres trabajadores por cada empleo. Parece que se le olvidó.