En renta fija, lo más importante es no perder
Los conflictos geopolíticos han frenado las bajadas de tipos de interés, creando volatilidad en fondos de deuda que valoran sus carteras a precios de mercado. Gestores activos como Buy & Hold, Dunas Capital y Horos Asset Management superan índices en renta fija mediante selección rigurosa de bonos corporativos de calidad.
- Más de 3.000 millones de euros captados por fondos de deuda soberana europea entre enero y mayo de 2026
- Fondo B&H Bonds logró rentabilidad acumulada del 52% en la última década (4,1% anual)
- Dunas Valor Flexible consiguió retorno medio anual de casi el 6% desde 2021
- Más del 50% de gestores activos en renta fija baten a los índices, frente al 10% en Bolsa
En contexto de incertidumbre sobre política monetaria global, los inversores conservadores deben optar por gestores activos en renta fija que identifiquen oportunidades en bonos corporativos de calidad.
La guerra en Oriente Próximo ha trastocado algo tan fundamental como los tipos de interés. El cierre del Estrecho de Ormuz disparó los precios del petróleo, la inflación se propagó por las economías desarrolladas, y los bancos centrales frenaron en seco las bajadas de tipos que estaban ejecutando. El Banco Central Europeo ya subió tipos; la Reserva Federal estadounidense lo está considerando. Para el inversor conservador, esto significa navegar un terreno voluble donde la pasividad es peligrosa.
La lección viene de 2022. Cuando los bancos centrales suben tipos para contener la inflación, los bonos nuevos ofrecen mayor rentabilidad. Los bonos antiguos, atrapados con tasas inferiores, pierden atractivo en el mercado. Su precio cae. Un bono del Tesoro que pagaba el 4% se vuelve poco apetecible cuando los nuevos bonos pagan el 5%. Como los fondos de renta fija valoran sus carteras a precios de mercado, esa caída se traduce en pérdidas temporales en el valor liquidativo. El efecto es más severo cuanto más largo es el plazo de vencimiento: un bono a diez años sufre más que uno a dos años. Francisco Quintana, estratega de mercados de ING en España, lo llama un escenario de riesgo asimétrico. Si los bancos centrales suben más de lo esperado, los inversores conservadores pueden sufrir daño real. Y lo peor es que esa decisión dependerá del curso de la guerra.
Ante esta incertidumbre, los gestores activos emergen como la herramienta más confiable. Rafael Valera, consejero delegado de Buy & Hold, administra más de 800 millones de euros y su fondo ha logrado una rentabilidad acumulada del 52% en la última década, equivalente al 4,1% anual. Valera desconfía de los pronósticos sobre política monetaria. Prefiere la selección rigurosa de bonos corporativos y subraya algo crucial: muchos inversores se asustan con caídas del 10%, algo completamente normal en los mercados. Dunas Capital, dirigida por David Angulo, demostró su capacidad en 2022 cerrando el año en positivo mientras los fondos conservadores se desplomaban. La firma, que administra más de 5.000 millones de euros, persigue objetivos de rentabilidad absoluta —euríbor más 2%, más 4%, más 6%— con control estricto de volatilidad. Su fondo Dunas Valor Flexible ha conseguido un retorno medio anual de casi el 6% desde 2021. Alfonso Benito, director de inversiones, explica que apuestan por duraciones reducidas, menos de cinco años, en empresas de elevada calidad crediticia. José María Lecube, su experto en bonos, considera que la deuda soberana europea y los bonos de alta calidad cotizan a precios muy exigentes sin recorrido aparente.
Horos Asset Management, que administra 400 millones de euros, ha dado un paso hacia la renta fija corporativa aplicando filosofía value: buscar emisiones infravaloradas tras análisis profundo. Juan Luis Fresneda, gestor del fondo Horos Patrimonio, resume el enfoque en una frase: en renta fija, lo más importante es no perder. Bestinver Rentas, conducido por Eduardo Roque, ha logrado un rendimiento medio anual del 6,3% en los tres últimos ejercicios. La ventaja competitiva de la gestión activa en renta fija es clara: más del 50% de los gestores activos baten a los índices, mientras que en Bolsa apenas llega al 10%. La razón radica en cómo se construyen los índices de bonos, donde tienen mucho peso los países y empresas más endeudados, y en la propia estructura del activo.
Los flujos de dinero confirman el giro. Entre enero y mayo de este año, los fondos especializados en deuda soberana europea a largo plazo captaron más de 3.000 millones de euros, el 30% de todas las suscripciones netas en España. En cambio, sale dinero de los fondos garantizados y fondos de rentabilidad objetivo. La explicación es simple: en 2022, cuando subieron los tipos de forma abrupta, los bancos lanzaron fondos que ofrecían rentabilidades del 3% al 4% TAE con vencimiento fijo. El riesgo era bajo entonces. Ahora ese dinero está llegando a su vencimiento, pero las perspectivas de política monetaria son inciertas. Los inversores prefieren confiar en gestores activos que vayan detectando las mejores oportunidades en tiempo real, en lugar de esperar pasivamente a que un fondo llegue a su fecha de vencimiento.
Citas Notables
Estamos ante un claro escenario de riesgo asimétrico. Si los bancos centrales suben los tipos de interés más de lo esperado, eso puede acabar explotando en la cara de los inversores más conservadores.— Francisco Quintana, estratega de mercados de ING en España
En renta fija, más del 50% de los gestores batimos a los índices con los que nos comparamos, mientras que en Bolsa no llega ni al 10%.— Rafael Valera, consejero delegado de Buy & Hold
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Por qué exactamente la guerra en Oriente Próximo afecta tanto a los tipos de interés?
Porque interrumpe el suministro de petróleo, dispara la inflación, y los bancos centrales responden subiendo tipos para contenerla. Eso cambia todo el panorama de rentabilidad de los bonos.
Pero si suben los tipos, ¿no debería ser bueno para quien invierte en bonos nuevos?
Sí, pero el problema es para quien ya tiene bonos antiguos. Su valor cae en el mercado porque nadie quiere pagar lo mismo por un bono que paga el 4% cuando puede comprar uno nuevo que paga el 5%.
¿Y eso por qué importa si el inversor simplemente espera a que venza el bono?
Porque los fondos valoran sus carteras a precios de mercado cada día. Esa caída de precio se traduce en pérdidas temporales en el valor liquidativo, aunque el bono siga siendo sólido.
Entonces, ¿la gestión activa puede evitar eso?
No puede evitarlo completamente, pero puede anticiparlo. Un gestor activo puede acortar plazos, buscar bonos corporativos de calidad que otros no ven, o cambiar de posición antes de que el mercado se mueva.
¿Por qué los gestores activos en renta fija baten más a los índices que en Bolsa?
Porque los índices de bonos están sesgados hacia los países y empresas más endeudados. Un gestor activo puede elegir selectivamente, mientras que un índice es mecánico. En Bolsa, el mercado es más eficiente y hay más competencia.
¿Qué debería hacer un inversor conservador ahora mismo?
Buscar un gestor activo contrastado que entienda de bonos corporativos, que no tema acortar plazos, y que sepa decir no a activos que cotizan caros. Y sobre todo, aceptar que una caída del 10% es normal.