Financiación climática desacelera su crecimiento pese a superar 2 billones de dólares

Los impactos climáticos han reducido el PIB per cápita entre 4% y 12% en países de ingresos bajos y medios bajos durante los últimos once años.
El crecimiento se desaceleró a 6 por ciento cuando necesitamos triplicar la inversión
La financiación climática alcanzó un récord pero su ritmo de crecimiento se está frenando justo cuando la urgencia climática exige aceleración.

Por primera vez en la historia, el financiamiento climático global superó los dos billones de dólares en 2024, un umbral que debería ser motivo de celebración. Sin embargo, la desaceleración del crecimiento —de 22% en 2022 a apenas 6% en 2024— revela que el mundo avanza, pero no con la urgencia que la crisis exige. Mientras los países más vulnerables ya pagan con su prosperidad el costo de décadas de inacción, la brecha entre lo invertido y lo necesario sigue siendo abismal.

  • El financiamiento climático alcanzó un récord histórico de 2,008 billones de dólares en 2024, pero su ritmo de crecimiento cayó a la mitad en solo un año.
  • Para cumplir los objetivos climáticos, el mundo necesita casi triplicar la inversión actual antes de 2035, mientras la velocidad de ese capital se ralentiza peligrosamente.
  • El capital privado ya domina la transición climática con el 62% del total, duplicando su participación desde 2019 y desplazando al financiamiento público como motor principal.
  • Los hogares invierten directamente 332 mil millones de dólares en vehículos eléctricos y energías renovables, señal de que la voluntad ciudadana existe cuando las condiciones lo permiten.
  • Los países en desarrollo más pobres ya sufren pérdidas de entre 4% y 12% de su PIB per cápita por el cambio climático, pagando el precio más alto con los recursos más escasos.

El financiamiento climático mundial cruzó por primera vez la barrera de los dos billones de dólares en 2024, según la Iniciativa de Política Climática. Pero el dato que inquieta a los expertos no es el récord, sino la caída en el ritmo de crecimiento: de 22% en 2022 y 16% en 2023, a apenas 6% el año pasado. La señal es clara: el capital climático avanza, pero se está quedando sin velocidad.

La brecha con lo necesario es enorme. Los analistas estiman que se requieren al menos 6,2 billones de dólares anuales para 2035, y hasta 9,0 billones entre 2031 y 2035. Eso implica casi triplicar la inversión actual en menos de una década, precisamente cuando su crecimiento se desacelera.

Uno de los cambios más significativos es el protagonismo creciente del capital privado, que ya representa el 62% del total, frente a una división casi pareja con el sector público hace apenas cinco años. Al mismo tiempo, los hogares aportaron 332 mil millones de dólares en compras de vehículos eléctricos, electrodomésticos eficientes y sistemas de energía renovable, lo que sugiere que la disposición ciudadana a actuar existe cuando las condiciones lo facilitan.

En el Sur global, los flujos de financiamiento entre países en desarrollo se duplicaron desde 2021, alcanzando 27 mil millones de dólares. Asia meridional, África subsahariana y América Latina emergen como destinos prioritarios para inversión en redes eléctricas, energía solar y transporte limpio. Pero el contexto es urgente: los últimos once años fueron los más cálidos registrados, y en los países de ingresos bajos y medios bajos, el cambio climático ya ha erosionado entre 4% y 12% del PIB per cápita. Son las economías que menos han contribuido al problema y que más están pagando por él.

El financiamiento climático mundial cruzó por primera vez la barrera de los dos billones de dólares en 2024, un hito que parecería celebrarse. Pero los números que acompañan ese récord cuentan una historia más inquietante: el ritmo de crecimiento se está desmoronando. Según la Iniciativa de Política Climática, un grupo de investigadores que monitorean estos flujos globales, la inversión climática llegó a 2,008 billones de dólares el año pasado. Sin embargo, el crecimiento anual se desaceleró drásticamente a apenas 6 por ciento, comparado con el 16 por ciento registrado en 2023 y el 22 por ciento en 2022. Esa caída abrupta ha encendido las alarmas entre expertos sobre si el mundo puede movilizar capital con la velocidad necesaria para alcanzar sus objetivos climáticos.

La brecha entre lo que se está invirtiendo y lo que se necesita es enorme. Los analistas estiman que la inversión climática anual debe llegar a al menos 6,2 billones de dólares para 2035 si se quiere estar en camino. Más ambicioso aún, los requisitos de financiamiento para mitigación climática se sitúan en 7,8 billones de dólares anuales entre 2025 y 2030, y suben a 9,0 billones entre 2031 y 2035. Eso significa que el mundo necesita casi triplicar lo que está invirtiendo ahora, y hacerlo mientras el crecimiento de esos flujos se ralentiza.

Donde sí hay movimiento es en los mercados nacionales. Más de 1,7 billones de dólares, es decir el 85 por ciento de toda la inversión climática en 2024, fluyó a través de sistemas financieros domésticos. Gran parte de eso provino de hogares: 332 mil millones de dólares fueron invertidos directamente por personas en vehículos eléctricos, electrodomésticos eficientes en energía, bombas de calor y sistemas pequeños de energía renovable. Esa cifra sugiere que cuando se trata de dinero personal, la gente está dispuesta a actuar.

Lo que ha cambiado de manera fundamental es quién está financiando la transición climática. La inversión privada superó los 1,2 billones de dólares en 2024 y ahora representa el 62 por ciento de todo el financiamiento climático global. Hace apenas cinco o seis años, en 2019 y 2020, la división entre capital público y privado era casi pareja. Esa transformación refleja un cambio en cómo se financia la acción climática: menos dependencia de gobiernos, más confianza en mercados y empresas privadas.

Hay un rayo de luz en el financiamiento Sur-Sur, donde los países en desarrollo se están financiando mutuamente. Esos flujos se duplicaron desde 2021, alcanzando 27 mil millones de dólares en 2024. Aunque es una cifra modesta comparada con el total global, representa un cambio en la dirección del capital climático. Los investigadores identifican a Asia meridional, África subsahariana y América Latina como los principales destinos para inversión futura, particularmente en expansión de redes eléctricas, proyectos solares distribuidos y a gran escala, y transporte limpio.

Pero el contexto de urgencia es innegable. Los últimos once años, de 2015 a 2025, fueron los más cálidos jamás registrados. Y esa calidez tiene un costo económico brutal: en países de ingresos bajos y medios bajos, los impactos del cambio climático han reducido el producto interno bruto per cápita entre 4 y 12 por ciento durante esa década. Son economías que ya están siendo golpeadas por el clima, mientras el mundo lucha por encontrar la velocidad de inversión que la crisis exige.

El crecimiento anual se desaceleró bruscamente a 6 por ciento desde el 16 por ciento en 2023
— Iniciativa de Política Climática
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
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¿Cómo es posible que el financiamiento climático alcance un récord de dos billones de dólares pero al mismo tiempo estemos preocupados?

Model

Porque el crecimiento se está frenando justo cuando necesitamos acelerar. Pasamos de crecer 22 por ciento en 2022 a apenas 6 por ciento en 2024. Es como si hubiéramos llegado a una velocidad importante pero estuviéramos pisando el freno.

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¿Cuánto dinero se necesita realmente?

Model

Según los expertos, entre 6,2 y 9 billones de dólares anuales, dependiendo del período. Estamos en 2 billones. La brecha es enorme, y el tiempo se agota.

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¿De dónde viene la mayor parte de ese dinero?

Model

Principalmente de mercados nacionales, no de flujos internacionales. Y cada vez más de inversores privados, no de gobiernos. El 62 por ciento ahora es privado, cuando hace cinco años era casi mitad y mitad.

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¿Quién está invirtiendo ese dinero privado?

Model

Mucho viene de hogares comunes. Personas comprando autos eléctricos, instalando paneles solares, cambiando electrodomésticos. Eso fue 332 mil millones de dólares solo en 2024.

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¿Dónde debería ir el dinero futuro?

Model

A Asia meridional, África subsahariana y América Latina. Redes eléctricas, energía solar, transporte limpio. Son regiones que necesitan inversión y que también están siendo golpeadas más duramente por el cambio climático.

Inventor

¿Cuál es el costo de no invertir lo suficiente?

Model

Ya lo estamos viendo. En países pobres y de ingresos medios bajos, el cambio climático ha reducido el PIB per cápita entre 4 y 12 por ciento en los últimos once años. Es una pérdida económica que se acumula cada año.

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