El arte es soñar. Sin sueño ni siquiera estás viva.
En Córdoba, ciudad donde la guitarra lleva siglos siendo lengua propia, el festival que lleva su nombre enfrenta la pregunta que toda tradición viva debe hacerse: ¿cómo se transmite lo esencial sin convertirlo en reliquia? Esta edición responde con un gesto doble —honrar a Blanca del Rey con un estreno mundial y abrir la programación a voces que expanden el flamenco sin traicionarlo— como si el festival creyera que la autenticidad, cuando es genuina, no necesita explicarse para encontrar a quien la busca.
- Las butacas del festival envejecen junto a su público fiel, y la pregunta sobre quién vendrá después ya no puede postergarse.
- El estreno mundial de 'La Reina Blanca', homenaje a Blanca del Rey, sacude la programación como una apuesta que va más allá del concierto: es una declaración de que el flamenco sigue siendo territorio de descubrimiento.
- La mezcla de Lagartija Nick, Morente, Leonard Cohen y artistas murcianos en el cierre crea una tensión deliberada entre lo que el flamenco es y todo lo que puede llegar a tocar.
- El festival navega entre la nostalgia y la creación viva, apostando a que ofrecer algo verdadero —no solo técnica ni tradición— es la única forma de atraer generaciones que aún no saben que lo necesitan.
El Festival de la Guitarra de Córdoba ha tomado una decisión clara en esta edición: girar hacia el flamenco con la intención de encontrar público nuevo sin soltar lo que lo define. No es un ajuste menor de programación; es un punto de quiebre.
El centro de esa apuesta es 'La Reina Blanca', estreno mundial y homenaje absoluto a Blanca del Rey, una artista cuya relación con el movimiento y la música desafía las categorías fáciles. Del Rey ha dicho que el arte es soñar, que sin sueño ni siquiera se está viva. El festival parece haber hecho suya esa convicción: la guitarra y el flamenco no son formas acabadas, sino territorios donde todavía hay cosas por descubrir.
El cierre de la edición reúne a Lagartija Nick, Leonard Cohen, Morente y artistas murcianos —una mezcla deliberada de nombres que hablan flamenco, lo cuestionan y lo expanden. Morente dedicó décadas a buscar cómo el flamenco podía dialogar con otras músicas sin perder su raíz. Cohen nunca fue flamenco, pero su gravedad y su obsesión con la palabra lo acercan a esa misma sensibilidad.
Lo que está verdaderamente en juego es generacional. Córdoba tiene una tradición guitarrística profunda, pero el público que creció con estos artistas no será eterno. El festival apuesta a que si ofrece creación viva en lugar de nostalgia pura, las nuevas audiencias llegarán solas. Como sugirió Del Rey al hablar del baile: el gozo de sentir no es lo mismo que la forma rítmica. El festival parece decir algo equivalente sobre la guitarra: que si solo ofrece técnica, pierde lo que la hace respirar.
Esta edición no mira hacia atrás. Mira hacia adentro, buscando qué del flamenco sigue siendo necesario, sigue siendo vivo —y confiando en que eso, presentado sin filtros, encontrará a quien lo necesita sin importar la edad.
El Festival de la Guitarra de Córdoba ha decidido girar hacia el flamenco con una intención clara: encontrar público nuevo sin abandonar lo que lo define. Esta edición marca un punto de quiebre, tanto en lo que se programa como en lo que se busca contar.
El festival presenta este año 'La Reina Blanca', un homenaje absoluto a Blanca del Rey que funciona como estreno mundial. No es un concierto más en la agenda. Es una apuesta por poner en el centro a una artista cuya relación con el movimiento y la música desafía las categorías fáciles. Del Rey ha dicho que el arte es soñar, que sin sueño ni siquiera se está viva. Eso resume algo de lo que el festival intenta transmitir: que la guitarra y el flamenco no son formas acabadas, sino territorios donde todavía hay cosas por descubrir.
La programación refleja esa tensión entre tradición e innovación. Junto a Del Rey, el festival cierra con actuaciones de Lagartija Nick, Leonard Cohen, Morente y artistas murcianos. Es una mezcla deliberada: nombres que hablan flamenco pero también que lo cuestionan, que lo expanden. Morente, en particular, pasó décadas buscando cómo el flamenco podía dialogar con otras músicas sin perder su raíz. Leonard Cohen nunca fue flamenco, pero su gravedad, su obsesión con la palabra y el sonido, lo acerca a esa sensibilidad.
Lo que está en juego es generacional. Córdoba tiene una tradición guitarrística profunda, pero las butacas se envejecen. El público que creció con estos artistas sigue viniendo, pero ¿quién viene después? El festival apuesta por que si ofrece algo verdadero, algo que no sea nostalgia pura sino creación viva, las nuevas audiencias llegarán. Del Rey lo expresó de otra forma: bailar viene del gozo de sentir, y eso no es lo mismo que la forma rítmica. El festival parece estar diciendo algo parecido sobre la guitarra: que si solo ofrece técnica y tradición, pierde lo que la hace respirar.
Esta edición, entonces, no es un festival que mira hacia atrás. Es uno que mira hacia adentro, buscando qué del flamenco y la guitarra sigue siendo necesario, sigue siendo vivo. Y apuesta a que eso, cuando se presenta sin filtros, atrae a quien lo necesita, sin importar la edad.
Citações Notáveis
El arte es soñar. Si no sueñas, ni siquiera estás viva.— Blanca del Rey
Bailar viene del gozo de sentir y eso no es lo mismo que la forma rítmica.— Blanca del Rey
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
¿Por qué un festival de guitarra decide volverse tan flamenco justo ahora?
Porque el flamenco es lo que queda cuando la guitarra deja de ser solo técnica. Es donde la tradición se encuentra con la urgencia de decir algo.
Pero eso suena como nostalgia. ¿No es lo que siempre hace un festival tradicional?
La diferencia está en quién está en el escenario. Blanca del Rey no es un museo. Ella sigue creando, sigue cuestionando qué es el baile, qué es el flamenco. Eso no es nostalgia.
¿Y el público joven? ¿Cómo llega a ellos un festival de guitarra en 2026?
No llega si solo ofrece lo que ya conocen. Pero si ofrece algo verdadero, algo que respire, que tenga urgencia, entonces sí. Lagartija Nick no es tradicional. Leonard Cohen no es flamenco. Pero todos hablan el mismo idioma.
¿Cuál es ese idioma?
La necesidad de decir algo que no se puede decir de otra forma. Eso es lo que une a la guitarra con el flamenco. Y eso es lo que atrae a gente nueva, si existe.
¿Existe?
El festival está apostando a que sí. Veremos.