Cada nueva infección amplifica el peligro de formas graves
En un país donde el dengue ya no es una amenaza estacional sino una presencia permanente, la comunidad científica mexicana eleva una advertencia que trasciende lo médico: la ausencia de una vacuna en el programa universal no es solo una laguna sanitaria, sino una decisión que se pagará en vidas. Con el 70% del territorio nacional expuesto y la mayor epidemia global de dengue registrada apenas en 2024, México se encuentra ante una ventana que, según los expertos, no permanecerá abierta por mucho tiempo.
- México vive en 'hiperendemicidad': los cuatro serotipos del dengue circulan simultáneamente, convirtiendo cada nueva infección en un riesgo potencialmente mortal para millones de personas.
- La epidemia de 2024 —la más grande documentada en el mundo— no fue un accidente histórico, sino la señal de un patrón que ya se repite en 2026 con casi 25 mil casos probables registrados.
- La Asociación Mexicana de Vacunología presentó formalmente a la presidenta Sheinbaum una propuesta para incorporar la vacuna al Programa de Vacunación Universal, comenzando por niños de 6 a 11 años en los municipios más afectados.
- Brasil ya aplicó más de 20 millones de dosis de una vacuna que obtuvo registro sanitario en México a finales de 2025 y podría estar disponible en meses, lo que hace más visible el rezago potencial del país.
- Sin acción gubernamental, los especialistas advierten que México seguirá atrapado en ciclos epidémicos recurrentes, con hospitalizaciones, muertes y pérdidas económicas que una vacuna podría haber evitado.
La Asociación Mexicana de Vacunología presentó una propuesta formal a la presidenta Claudia Sheinbaum para incorporar la vacuna contra el dengue al Programa de Vacunación Universal. La solicitud no nace de la teoría, sino de una realidad epidemiológica que el coordinador de la asociación, Rodrigo Romero, describe con una sola palabra: hiperendemicidad.
El mosquito transmisor, que antes se limitaba a regiones específicas, hoy prospera en aproximadamente el 70% del territorio nacional, impulsado por el cambio climático y la expansión urbana. Los cuatro serotipos del virus circulan de forma simultánea, lo que convierte cada reinfección en un riesgo elevado de dengue grave. Quien ya tuvo contacto con un serotipo y se expone a otro enfrenta mayores probabilidades de hospitalización o complicaciones severas.
La magnitud del problema quedó expuesta en 2024, cuando México vivió la epidemia de dengue más grande jamás documentada a nivel mundial. En 2026, el país ya acumula casi 25 mil casos probables, una señal de que el fenómeno no fue aislado sino parte de un patrón que tiende a intensificarse.
La propuesta no busca reemplazar el control del mosquito, sino sumar una herramienta que actúe directamente sobre el virus. La estrategia sugiere comenzar en los municipios con mayor incidencia, priorizando a niños y adolescentes de entre 6 y 11 años. Romero subraya que la vacunación reduciría hospitalizaciones, muertes y el peso económico que generan las incapacidades laborales y escolares.
El contexto internacional presiona: una vacuna obtuvo registro sanitario en México a finales de 2025 y podría estar disponible en meses. Brasil ya aplicó más de 20 millones de dosis durante su propia epidemia. La pregunta que queda abierta es si el gobierno actuará antes de que la próxima gran ola llegue.
México enfrenta una encrucijada sanitaria que los expertos en vacunología consideran urgente resolver. La Asociación Mexicana de Vacunología presentó hace poco una propuesta formal a la presidenta Claudia Sheinbaum: incorporar la vacuna contra el dengue al Programa de Vacunación Universal del país. La solicitud no es académica ni especulativa. Surge de un panorama epidemiológico que se ha vuelto cada vez más complejo y amenazante.
El coordinador de la asociación, Rodrigo Romero, describe la situación actual como "hiperendemicidad". Esa palabra técnica resume una realidad concreta: México se ha convertido en un territorio donde el dengue circula permanentemente, alimentado por factores que van desde el cambio climático hasta la expansión urbana descontrolada. El mosquito transmisor, que antes solo sobrevivía en regiones específicas, ahora prospera en aproximadamente el 70 por ciento del territorio nacional. Millones de mexicanos viven en zonas donde el virus es endémico, lo que significa que una parte significativa de la población ya ha tenido contacto con al menos uno de los cuatro serotipos que circulan simultáneamente.
Lo que hace particularmente peligrosa esta situación es precisamente esa circulación simultánea de los cuatro serotipos. Cuando una persona se infecta por primera vez con uno de ellos, desarrolla inmunidad contra ese tipo específico. Pero si luego se expone a un serotipo diferente, el riesgo de desarrollar dengue grave aumenta dramáticamente. Romero enfatiza que cada nueva infección por un serotipo distinto incrementa las probabilidades de cuadros clínicos severos, hospitalizaciones y, en los casos más críticos, fallecimientos.
La magnitud del problema quedó demostrada en 2024, cuando México experimentó la epidemia de dengue más grande jamás documentada, no solo en el país sino a nivel mundial. Ese año marcó un punto de quiebre que los especialistas no esperaban superar. Ahora, en 2026, México ya ha registrado casi 25 mil casos probables, con más de 2.400 confirmados hasta la semana epidemiológica 22. Los números sugieren que el país no está ante un fenómeno aislado sino ante un patrón que tiende a repetirse y a intensificarse.
La propuesta de la Asociación Mexicana de Vacunología no busca reemplazar las medidas existentes de control del mosquito transmisor. Romero es claro en este punto: los esfuerzos actuales para eliminar criaderos, aplicar insecticidas y ejecutar otras estrategias de control vectorial deben continuar. Lo que plantea es sumar una herramienta adicional, una que actúe directamente contra el virus en lugar de solo contra el mosquito. La vacunación, según el especialista, permitiría reducir hospitalizaciones, complicaciones y muertes, además de generar beneficios económicos al disminuir la demanda de atención hospitalaria y las pérdidas por incapacidades laborales y escolares.
La estrategia propuesta es gradual y enfocada. La asociación sugiere comenzar la inmunización en los municipios con mayor incidencia de casos, concentrándose inicialmente en niños y adolescentes de entre 6 y 11 años. Esta aproximación por regiones y grupos etarios permitiría maximizar el impacto mientras se optimizan los recursos disponibles.
El contexto internacional añade urgencia a la solicitud. Una vacuna contra el dengue obtuvo registro sanitario en México a finales de 2025 y podría estar disponible en los próximos meses. Brasil ya comenzó a utilizar esta herramienta durante su epidemia de 2024, y hasta ahora se han aplicado más de 20 millones de dosis en distintos países. Otras opciones vacunales se encuentran en desarrollo. Aunque Romero evita afirmar explícitamente que México está rezagado respecto a otros países latinoamericanos, la implicación es clara: la ventana para actuar no permanecerá abierta indefinidamente.
Sin avances en esta dirección, advierte el especialista, México seguirá atrapado en ciclos epidémicos recurrentes. Los próximos años traerán inevitablemente nuevas olas de dengue de importancia. La pregunta que queda pendiente es si el gobierno incorporará esta herramienta preventiva antes de que la próxima gran epidemia llegue.
Citações Notáveis
Lo que recomendamos no es que se eliminen las otras medidas, sino que esta se sume al programa que hoy ya tenemos para el control del dengue— Rodrigo Romero, coordinador de la Asociación Mexicana de Vacunología
En los próximos años seguramente tendremos otra epidemia de importancia de dengue— Rodrigo Romero
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
¿Por qué ahora? ¿Qué ha cambiado en los últimos años para que los expertos insistan tan fuertemente en la vacunación?
El cambio climático y el crecimiento urbano han transformado el escenario completamente. El mosquito transmisor ahora sobrevive en lugares donde antes no podía. Además, 2024 fue un punto de quiebre: fue la epidemia más grande documentada globalmente. Eso cambió la conversación.
Pero México ya tiene medidas de control del mosquito. ¿No son suficientes?
No son suficientes porque actúan sobre el vector, no sobre el virus. Puedes eliminar criaderos y aplicar insecticidas, pero si el mosquito sigue presente en el 70 por ciento del territorio, la población sigue expuesta. La vacuna ataca el problema desde otro ángulo.
¿Cuál es el riesgo específico de tener cuatro serotipos circulando al mismo tiempo?
Que la gente que ya fue infectada una vez está en mayor riesgo de dengue grave si se expone a un serotipo diferente. Cada nueva infección amplifica el peligro. Con los cuatro circulando simultáneamente, esa exposición es casi inevitable en zonas endémicas.
¿Por qué enfocarse en niños de 6 a 11 años?
Porque son un grupo que aún no ha tenido contacto masivo con el virus. Vacunarlos antes de que se infecten naturalmente los protege de ese riesgo de dengue grave. Además, es más eficiente que vacunar a adultos que ya han tenido contacto con algunos serotipos.
Brasil ya está usando la vacuna. ¿Eso no debería haber acelerado las cosas en México?
Debería, pero la incorporación de nuevas vacunas a programas nacionales es lenta. Requiere decisiones políticas, presupuesto, logística. Brasil actuó durante su epidemia de 2024. México está pidiendo que no espere a la próxima epidemia grande para decidir.
¿Qué pasa si México no actúa?
Seguirá atrapado en ciclos epidémicos recurrentes. El especialista es directo: en los próximos años habrá otra epidemia de importancia. Sin vacunación, el país estará igual de vulnerable que ahora.