Exmodela brasileña revela escenas perturbadoras en el avión privado de Epstein en 2002

Aproximadamente 30 menores de edad fueron expuestas a abuso sexual y explotación en el avión privado de Epstein, incluyendo niñas entre 14 y 16 años.
Sabía que había algo mal, pero no sabía exactamente qué
Ungaro recuerda la sensación de estar en el avión de Epstein a los 17 años, sin comprender completamente la magnitud del abuso que presenciaba.

Amanda Ungaro viajó en el Lolita Express en 2002 y presenció aproximadamente 30 menores de edad, algunas sentadas en el regazo de Epstein, junto a Ghislaine Maxwell. El agente francés Jean-Luc Brunel intentó obligarla a guardar drogas en su bolso durante el vuelo; Brunel actuaba como reclutador de Epstein en Brasil según documentos desclasificados.

  • Amanda Ungaro viajó en el Lolita Express en junio de 2002 y presenció aproximadamente 30 menores de edad
  • Jean-Luc Brunel intentó obligarla a transportar drogas durante el vuelo; actuaba como reclutador de Epstein en Brasil
  • Paolo Zampolli, su expareja, aparece decenas de veces en archivos del caso Epstein y actualmente es Enviado Especial presidencial
  • Ghislaine Maxwell, presente en el vuelo, cumple sentencia de 20 años por tráfico sexual y conspiración

Una exmodela brasileña de 17 años presenció en 2002 a menores en el avión privado de Jeffrey Epstein, donde también fue presionada para transportar drogas. Su testimonio emerge años después de la muerte del financista en prisión.

Amanda Ungaro tenía 17 años cuando subió a un avión privado en París en junio de 2002, sin saber que estaba a punto de presenciar escenas que la perturbaron profundamente y que solo ahora, décadas después, se atreve a contar. El vuelo hacia Nueva York era el Lolita Express, la aeronave de Jeffrey Epstein, el financista cuyos crímenes sexuales no saldrían a la luz hasta 2005, años después de que ella estuviera a bordo. En una entrevista exclusiva, la exmodela brasileña describe lo que vio en ese viaje: aproximadamente 30 chicas jóvenes, muchas de ellas entre 14 y 16 años, que no parecían modelos profesionales sino estudiantes. Algunas estaban sentadas en el regazo de Epstein, jugando, familiarizadas con él de una manera que sugería encuentros previos.

Ungaro, quien hoy tiene 41 años, llegó a Brasil deportada de Estados Unidos después de vivir allí durante 23 años. Fue su agente francés, Jean-Luc Brunel, quien la llevó al avión bajo el pretexto de un viaje privado con amigos. Brunel, según documentos desclasificados del Departamento de Justicia estadounidense, actuaba como reclutador de Epstein en Brasil. Cuando Ungaro expresó su inquietud al ver a tantas menores a bordo, Brunel la presentó directamente con Epstein. El financista se acercó sin formalidades, preguntó su edad y de dónde era. Luego llegó Ghislaine Maxwell, entonces novia y socia de Epstein, quien reaccionó con entusiasmo al saber que Ungaro era brasileña. Maxwell cumple actualmente una sentencia de 20 años en una prisión de Texas por cinco acusaciones que incluyen tráfico sexual y conspiración.

Durante el vuelo, Ungaro se mantuvo aislada, observando cómo las otras pasajeras parecían conocer a Epstein con familiaridad. En un momento, Epstein y Maxwell se retiraron hacia la parte trasera del avión acompañados por algunas de las jóvenes. Cuando Ungaro preguntó a Brunel quiénes eran esas chicas y quién era el hombre del avión, él respondió vagamente que era un amigo y que ellas eran modelos. La respuesta no la convenció, pero a los 17 años, tímida y sin saber quién era Epstein, no cuestionó más.

Lo que sucedió después fue aún más perturbador. Mientras Ungaro y Brunel estaban sentados frente a frente en sofás separados por una pequeña mesa redonda, el agente francés lanzó hacia ella un pequeño paquete envuelto en papel transparente. "Ponelo dentro de tu bolso", le ordenó. Cuando ella preguntó qué era, Brunel insistió. Al negarse nuevamente, él volvió a arrojar el paquete en su dirección. La insistencia irritada de Brunel dejó claro a Ungaro qué contenía el paquete. "Ahí, en ese momento, ya me di cuenta más o menos de que era droga. Y dije: 'De ninguna manera, en mi bolso no'", recuerda. Brunel terminó guardando él mismo el paquete.

Ungaro describe la sensación de estar en ese avión como profundamente incómoda. Sabía que algo estaba mal, pero a los 17 años no comprendía completamente la magnitud de lo que estaba presenciando. Lo único que quería era salir de allí. Cuando el avión aterrizó en Estados Unidos, ella y Brunel fueron de los primeros en desembarcar.

Ahora, el testimonio de Ungaro adquiere importancia adicional porque vincula a Paolo Zampolli, un empresario italiano que fue su pareja durante 19 años y con quien tiene un hijo de 15 años. Zampolli aparece decenas de veces en los archivos del caso Epstein desclasificados por el Departamento de Justicia. Era dueño de ID Models, una agencia de modelos que Epstein visitaba frecuentemente en Nueva York, y junto con Epstein intentó comprar Elite Models, la mayor agencia de modelos del mundo, en 2004. Zampolli actualmente ocupa el cargo de Enviado Especial del Presidente de Estados Unidos para Asociaciones Globales y es amigo de Donald Trump.

Ungaro acusa a Zampolli de haber usado su influencia en Washington para lograr que fuera detenida por el ICE, la agencia de inmigración estadounidense, en medio de una disputa por la custodia de su hijo. Su deportación marca el final de más de dos décadas vividas en Estados Unidos, y su testimonio ahora emerge como parte de un patrón más amplio de explotación y abuso que rodeaba a Epstein y a quienes lo facilitaban. Los crímenes de Epstein no salieron a la luz hasta 2006, cuando fue acusado formalmente de abusar sexualmente de menores en Palm Beach, Florida. Aunque enfrentó múltiples acusaciones, fue imputado solo por solicitar prostitución, una decisión que generó críticas y llevó al FBI a abrir una investigación federal. Epstein fue encontrado muerto en su celda de prisión en 2019 mientras aguardaba juicio por tráfico sexual.

Había más o menos unas 30 chicas en el avión. Me pareció aquello muy extraño. Eran más parecidas a estudiantes que a modelos.
— Amanda Ungaro, exmodela brasileña
Lo que más quería era salir de ese avión. No me estaba sintiendo a gusto. Sabía que había algo mal, pero no sabía exactamente qué.
— Amanda Ungaro, sobre su experiencia en el vuelo
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué decide contar esto ahora, después de más de dos décadas?

Model

Porque finalmente está fuera de Estados Unidos, donde vivió bajo presión. La deportación la liberó de cierta manera, le permitió hablar sin miedo a represalias inmediatas.

Inventor

¿Cree que Brunel sabía exactamente lo que estaba sucediendo en ese avión?

Model

Según documentos desclasificados, Brunel era un reclutador activo de Epstein en Brasil. No era un agente inocente. Estaba facilitando el acceso a menores.

Inventor

¿Qué la asusta más de ese viaje: lo que vio o lo que intentaron obligarla a hacer?

Model

Probablemente ambas cosas. Ver a esas chicas tan jóvenes, tan familiarizadas con Epstein, fue perturbador. Pero que Brunel intentara meterla en un delito, que la usara como mula de drogas, eso fue el momento en que supo que estaba en peligro real.

Inventor

¿Cree que su testimonio ahora puede cambiar algo?

Model

Vincula a personas que aún están en posiciones de poder. Zampolli sigue siendo Enviado Especial presidencial. Eso es lo que importa. No es solo historia antigua.

Inventor

¿Qué le diría a esas 30 chicas que estaban en el avión?

Model

Que no fue culpa suya. Que fueron víctimas de un sistema que las reclutó deliberadamente porque eran jóvenes, vulnerables y de países donde nadie las buscaría.

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