La guerra dejó de ser algo que ves en las noticias
Los drones rusos hackeados y los bombardeos acercan peligrosamente la guerra a territorio de la OTAN, con impactos ya registrados en Rumanía y amenazas diarias en el espacio báltico. Países como Noruega adoptan el paraguas nuclear francés, Alemania refuerza protección civil, y los bálticos reclaman defensas antiaéreas más robustas ante incursiones diarias de drones.
- Drones rusos han impactado edificios en Rumania; incursiones diarias en el espacio báltico
- Finlandia cuenta con búnkeres que protegerían al 90% de su población
- Evike Silina, primera ministra de Letonia, perdió su cargo por la crisis de drones
- Narva, Estonia, tiene frontera con Rusia y población 90% de origen ruso
- Trump retiró 5.000 soldados estadounidenses de Alemania y canceló despliegue de misiles Tomahawk
Países nórdicos, bálticos, Polonia y Alemania intensifican medidas defensivas ante la escalada de la guerra en Ucrania, incluyendo paraguas nuclear, búnkeres y sistemas antidrones, mientras la OTAN advierte de consecuencias devastadoras ante cualquier ataque ruso.
La guerra en Ucrania ha dejado de ser un conflicto lejano. En las últimas semanas, los drones rusos han cruzado fronteras, impactando edificios en Rumania y sembrando alarma en los cielos del Báltico. Los bombardeos sobre Kiev continúan sin tregua. Y ahora, desde Tallin hasta Berlín, los gobiernos europeos están reescribiendo sus planes de defensa como si la amenaza ya estuviera tocando sus puertas.
Esta semana, los ministros de Defensa de la OTAN se reunieron en Helsingborg, Suecia, y el mensaje fue claro: Rusia está acorralada. Kaja Kallas, jefa de la diplomacia europea, lo expresó sin ambages en una entrevista con Der Spiegel: Moscú está en un callejón sin salida, usando el terror contra civiles ucranianos e intimidando a otros países. Si Rusia ataca territorio de la OTAN, advirtió, las consecuencias serían devastadoras. El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, y el secretario de Estado estadounidense, Marco Rubio, repitieron el mismo mensaje en esa misma reunión. No es una amenaza velada. Es una línea roja dibujada con tinta permanente.
Pero las palabras no tranquilizan a los países que viven en la primera línea. Los estados nórdicos y bálticos, junto con Polonia y Alemania, están tomando medidas concretas. Noruega, que no es miembro de la Unión Europea pero sí de la OTAN, ha buscado refugio bajo el paraguas nuclear francés impulsado por Emmanuel Macron, aunque formalmente sigue dependiendo de la disuasión atómica estadounidense. Los países bálticos reclaman sistemas de defensa aérea más potentes. Alemania ha añadido la protección civil a su agenda de rearme. Dos años después de que Suecia y Finlandia ingresaran aceleradamente en la OTAN, el bloque nórdico completo—Noruega, Dinamarca e Islandia—no parece relajado. Todos tienen ejércitos modernos y tecnificados. Finlandia, en particular, cuenta con una red de búnkeres que podría proteger a casi el 90 por ciento de su población.
De la reunión en Helsingborg surgió una iniciativa llamada Arctic Sentry, un operativo de vigilancia de la OTAN lanzado a principios de año. Los Siete del Ártico—los cinco países europeos mencionados, más Canadá y Estados Unidos—se comprometieron a reforzarlo. Rusia fue excluida del grupo tras la invasión de Ucrania. Islandia, por su parte, está considerando reabrir negociaciones de adhesión a la Unión Europea, un proceso que había quedado congelado en 2013. Hasta hace poco, su población era reacia a la adhesión. Ahora hay un giro perceptible, impulsado por el deseo de cohesión ante la competencia por el control del Ártico entre Rusia, China y Estados Unidos. En Noruega, la oposición también ha reabierto el debate sobre el ingreso a la UE.
Pero el verdadero punto de quiebre está en el Báltico. Lituania, Letonia y Estonia viven bajo un acoso constante. Los drones ucranianos, algunos presuntamente hackeados por sistemas electrónicos rusos, caen regularmente en sus territorios. El presidente lituano, Gitanas Nauseda, describió la situación sin rodeos: incursiones diarias de drones, interferencias electrónicas, campañas de desinformación y sabotajes. Esto demuestra, dijo, lo cerca que está la guerra. Las poblaciones de Lituania se ven obligadas a retirarse a refugios casi a diario. En Letonia, la crisis de los drones fue tan grave que costó el puesto a la primera ministra, Evike Silina, cuya coalición se desmoronó entre acusaciones contra su ministro de Defensa, Andris Spruds. Los tres países bálticos reconocen que Ucrania no puede renunciar a sus drones. Pero exigen a Bruselas una implementación rápida de la Misión de Vigilancia del Flanco Oriental para mejorar las defensas antiaéreas e interceptación de drones.
En Estonia se encuentra uno de los puntos más vulnerables de toda la Unión Europea: la ciudad de Narva, fronteriza con Rusia, donde el 90 por ciento de la población es de origen ruso. El presidente estonio, Alar Karins, advirtió a Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, sobre una estrategia creciente desde Moscú para desestabilizar las democracias de la región.
Alemania, entretanto, enfrenta sus propias incertidumbres. El Gobierno de Friedrich Merz ha mantenido la compostura ante la decisión de Donald Trump de retirar 5.000 soldados de bases alemanas. El total de militares estadounidenses en el país ronda los 36.000, y Ramstein, la mayor base de Estados Unidos fuera de su territorio, es crucial para operaciones en Oriente Medio. Pero lo que más preocupa en Berlín es que Trump haya cancelado un acuerdo alcanzado con Joe Biden para desplegar misiles Tomahawk de largo alcance en territorio alemán. Esos misiles habrían ofrecido protección teórica contra los equivalentes rusos basados en Kaliningrada. Sin ellos, la brecha de seguridad se abre de nuevo.
Notable Quotes
Rusia está en un callejón sin salida. Moscú impone el terror con ataques a la población civil ucraniana y amenazas a otros países— Kaja Kallas, jefa de la diplomacia europea
Los cielos del espacio báltico no son seguros. Sufren a diario incursiones de drones, interferencias electrónicas, campañas de desinformación y sabotajes— Gitanas Nauseda, presidente de Lituania
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué estos países están tan asustados ahora? ¿Qué ha cambiado en las últimas semanas?
Los drones rusos han empezado a caer en territorio de la OTAN. No es teoría. Es un edificio en Rumania destruido, es Lituania corriendo a refugios cada día. La guerra dejó de ser algo que ves en las noticias.
Pero Ucrania está usando esos drones. ¿No son los ucranianos los que los envían?
Sí, pero Rusia los está hackeando, desviándolos hacia el Báltico. Los países bálticos no pueden pedirle a Ucrania que deje de defenderse. Necesitan defensas mejores, más rápido.
¿Y el paraguas nuclear francés? ¿Eso realmente cambia algo?
Es un símbolo más que una solución. Noruega sigue confiando en Estados Unidos para la disuasión real. Pero busca opciones porque no sabe si Trump seguirá comprometido.
¿Qué pasó con esa primera ministra letona?
Evike Silina perdió su coalición por no responder rápido a los drones. Su ministro de Defensa fue culpado. En política, cuando la gente tiene que correr a refugios, los gobiernos caen.
¿Y Narva? ¿Por qué es tan vulnerable?
Está en la frontera con Rusia, y el 90 por ciento de su población es rusa. Moscú puede explotar eso, sembrar división, desestabilizar desde adentro. Es una grieta que Rusia puede abrir.
¿Crees que esto termina en guerra abierta?
Nadie lo sabe. Pero estos países no están preparándose para nada. Están preparándose para lo peor.