Estudio vincula sedentarismo frente a TV con 40% más riesgo de demencia

Si estás horas frente al televisor, el riesgo no se reduce si después vas al gimnasio
Un investigador explica por qué el ejercicio físico no compensa completamente las horas de sedentarismo frente a pantalla.

Durante doce años, más de 146.000 personas en el Reino Unido llevaron sus hábitos cotidianos como testigos involuntarios de una pregunta que la ciencia apenas comenzaba a formular: ¿qué le hace al cerebro el simple acto de sentarse frente a una pantalla? La respuesta que emergió es tan incómoda como reveladora: ver televisión durante el tiempo libre aumenta en un 40% el riesgo de desarrollar demencia, y el ejercicio físico, por sí solo, no alcanza para deshacer ese daño. En un mundo que ha normalizado el descanso pasivo como recompensa al movimiento, este hallazgo invita a repensar no solo cómo nos movemos, sino cómo elegimos detenernos.

  • Un estudio de 146.651 personas seguidas durante 12 años revela que ver televisión eleva el riesgo de demencia en un 40%, una cifra que sacude las suposiciones sobre el envejecimiento saludable.
  • La brecha entre pantallas es desconcertante: usar una computadora en el tiempo libre solo aumenta ese riesgo en un 20%, lo que sugiere que no todo sedentarismo es igual para el cerebro.
  • El hallazgo más perturbador es que el ejercicio físico no cancela el daño: quienes iban al gimnasio pero pasaban muchas horas frente al televisor seguían teniendo mayor riesgo de demencia.
  • Los investigadores aún no comprenden del todo por qué la televisión es más dañina que el ordenador, aunque sospechan que la computadora exige más actividad cognitiva incluso cuando el cuerpo está quieto.
  • El mensaje que emerge es doble e inseparable: moverse más no es suficiente si no se reduce también el tiempo de sedentarismo pasivo frente a la pantalla.

Hace una década, investigadores reclutaron a más de 146.000 personas de alrededor de 64 o 65 años y les hicieron una pregunta aparentemente simple: cuánto tiempo pasaban sentados, y frente a qué. Diez años después, los resultados fueron inquietantes: quienes habían pasado más horas frente al televisor tenían un 40% más de probabilidad de haber desarrollado demencia.

El estudio, publicado en julio de 2022 y basado en datos del UK Biobank británico, fue uno de los seguimientos más extensos realizados sobre este tema. Los participantes reportaron su actividad física y su tiempo sedentario —frente a la televisión o a una computadora en el tiempo libre— durante 12 años. Lo que emergió fue una distinción crucial: no todas las pantallas afectan al cerebro de la misma manera. Mientras que la televisión aumentaba el riesgo en un 40%, el uso recreativo del ordenador solo lo hacía en un 20%.

El neurocientífico David Raichlen, quien lideró la investigación, especula que la computadora podría ser cognitivamente más exigente que la televisión, manteniendo al cerebro activo incluso cuando el cuerpo está inmóvil. Pero reconoce que se trata de una hipótesis, no de una certeza, y que se necesitan experimentos más específicos para confirmar esa relación causal.

Lo más sorprendente fue lo que no funcionaba como antídoto: el ejercicio físico. El neuropsicólogo David Bartrés-Faz lo resumió sin rodeos: ir al gimnasio después de horas frente al televisor no elimina el riesgo. Ambos comportamientos importan de forma independiente. El estudio desafía así la creencia de que moverse más compensa sentarse mal, y lanza un mensaje que incomoda precisamente porque apunta a uno de los hábitos más arraigados del tiempo libre moderno.

Hace una década, investigadores estadounidenses reclutaron a más de 146.000 personas de alrededor de 64 o 65 años y les hicieron una pregunta simple: cuánto tiempo pasaban sentados, y frente a qué. Luego esperaron. Diez años después, volvieron a contactarlos. Lo que encontraron fue inquietante: quienes habían pasado más horas frente al televisor durante esa década tenían un 40% más de probabilidad de haber desarrollado demencia.

La demencia y el alzhéimer afectan aproximadamente al 5% de la población mundial, según la Organización Mundial de la Salud, lo que suma casi 50 millones de personas. A medida que envejecemos, el riesgo aumenta. Los científicos han sospechado durante años que la actividad física y la salud mental están conectadas, pero nadie había investigado realmente si simplemente sentarse frente a una pantalla podría acelerar el deterioro cognitivo. Este estudio, publicado en julio de 2022 y basado en datos del UK Biobank británico, fue uno de los seguimientos más extensos jamás realizados sobre este tema específico.

Lo que hizo el trabajo particularmente valioso fue su escala y su duración. Los investigadores siguieron a 146.651 personas durante 12 años, comparando su estado cognitivo al inicio con su situación una década después. Los participantes reportaron cuánta actividad física realizaban y cuánto tiempo pasaban sedentarios, ya fuera viendo televisión o trabajando en una computadora, aunque el tiempo laboral no fue incluido en el análisis.

Pero aquí es donde la historia se vuelve más matizada. El riesgo no era igual para todas las pantallas. Mientras que pasar horas frente al televisor aumentaba el riesgo de demencia en un 40%, usar una computadora durante el tiempo libre solo lo aumentaba en un 20%. David Raichlen, el neurocientífico que lideró la investigación, reconoce que la razón exacta sigue siendo un misterio. Su hipótesis es que el uso de una computadora podría ser cognitivamente más exigente que ver televisión, lo que significa que el cerebro está trabajando más incluso mientras el cuerpo está quieto. Pero esto es especulación fundamentada, no certeza. Para realmente entender por qué una pantalla es peor que la otra, se necesitaría investigación más profunda y experimentos diseñados específicamente para probar estas relaciones causales.

Lo más sorprendente del estudio fue lo que no importaba: el ejercicio físico. El equipo descubrió que las personas que pasaban muchas horas viendo televisión tenían mayor riesgo de demencia sin importar cuánto ejercicio hicieran. No era que una hora en el gimnasio compensara ocho horas en el sofá. David Bartrés-Faz, neuropsicólogo consultado sobre el trabajo, lo expresó de manera directa: si pasas horas frente al televisor, ir al gimnasio después no elimina ese riesgo. Ambas cosas importan. Tienes que hacer ejercicio, pero también tienes que dejar de ver televisión.

Este hallazgo desafía una suposición común: que la actividad física es un antídoto universal para los comportamientos sedentarios. Sugiere que el sedentarismo en sí mismo, o al menos ciertos tipos de sedentarismo, tiene un efecto independiente en la salud del cerebro que el ejercicio no puede revertir completamente. Los investigadores ahora buscan entender los mecanismos exactos detrás de estas diferencias, con la esperanza de diseñar intervenciones que realmente funcionen. Por ahora, el mensaje es claro: no se trata solo de moverse más. También se trata de sentarse menos, especialmente frente a una pantalla que no te está pidiendo que pienses.

Si estás horas delante del televisor, el riesgo no se reduce si después vas una hora al gimnasio. Está bien ir al gimnasio, pero también debes dejar de ver la tele.
— David Bartrés-Faz, investigador principal de la Barcelona Brain Health Initiative
Es posible que el uso del ordenador durante el tiempo de ocio sea cognitivamente exigente de una manera que contrarreste los riesgos de estar demasiado tiempo sentado.
— David Raichlen, neurocientífico
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
Inventor

¿Por qué el televisor es peor que la computadora si ambas te mantienen sentado?

Model

Esa es la pregunta que los investigadores aún no pueden responder completamente. La teoría es que cuando usas una computadora en tu tiempo libre, tu cerebro está más activo, resolviendo problemas, escribiendo, navegando. Con la televisión, simplemente recibes información pasivamente.

Inventor

Entonces, ¿si veo televisión pero hago ejercicio después, estoy bien?

Model

No. Ese fue el hallazgo más sorprendente. El ejercicio no compensa las horas de sedentarismo frente a la pantalla. Ambos comportamientos importan independientemente.

Inventor

¿Esto significa que debería dejar de ver televisión completamente?

Model

No necesariamente completamente, pero el estudio sugiere que el tiempo que pasas viendo televisión tiene un efecto real en tu riesgo de demencia una década después. Es un factor de riesgo que no desaparece solo porque hagas ejercicio.

Inventor

¿Qué tan confiable es este estudio?

Model

Es uno de los más grandes jamás realizados sobre este tema específico, con más de 146.000 personas seguidas durante 12 años. Pero los investigadores admiten que solo detectaron asociaciones, no causas definitivas. Se necesita más investigación para entender exactamente cómo y por qué sucede esto.

Inventor

¿Hay algo que pueda hacer ahora mismo?

Model

Reducir el tiempo frente a la televisión es lo obvio. Pero también considera qué haces en tu tiempo libre. Si puedes cambiar parte de ese tiempo de televisión a actividades que requieran más pensamiento, eso podría ayudar.

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