Estudio sugiere que la psilocibina podría combatir la adicción a la cocaína

Millones de personas sufren adicción a la cocaína y estimulantes, con muertes relacionadas en aumento continuo a nivel mundial.
Una perspectiva completamente nueva sobre patrones profundamente arraigados
Cómo la psilocibina podría interrumpir ciclos de adicción donde otros tratamientos han fracasado.

En un momento en que la adicción a la cocaína sigue cobrando vidas sin que la medicina disponga de un tratamiento farmacológico aprobado, un pequeño ensayo clínico publicado en JAMA Network Open abre una pregunta antigua con ojos nuevos: ¿pueden las sustancias que alteran la conciencia ayudar a liberar a las personas de los ciclos más difíciles de romper? Treinta y seis participantes en Estados Unidos recibieron psilocibina o placebo acompañados de terapia psicológica, y quienes tomaron la sustancia mostraron mayor abstinencia de cocaína durante el seguimiento. El hallazgo no es una respuesta definitiva, sino una invitación a seguir buscando en un territorio donde la ciencia y la experiencia humana se encuentran de maneras inesperadas.

  • Las muertes por estimulantes aumentan en todo el mundo y la producción de cocaína alcanza máximos históricos, mientras la medicina carece de un solo medicamento aprobado para tratar esta adicción.
  • Un ensayo con apenas 36 personas desafía décadas de escepticismo: una dosis única de psilocibina, combinada con acompañamiento terapéutico, logró mayor abstinencia de cocaína que el placebo.
  • Los investigadores creen que la clave está en la plasticidad psicológica que genera la psilocibina, su capacidad de abrir patrones de pensamiento rígidos que los tratamientos convencionales no han podido romper.
  • El propio estudio advierte sus límites: excluyó a personas con depresión o ansiedad asociadas, lo que pone en duda si los resultados se aplican a la población más vulnerable.
  • El camino hacia un tratamiento clínico disponible es largo, pero los autores consideran los datos suficientemente sólidos para justificar ensayos más amplios en los próximos años.

Un pequeño ensayo clínico realizado en Estados Unidos sugiere que la psilocibina, el compuesto activo de ciertos hongos alucinógenos, podría abrir una vía inesperada contra la adicción a la cocaína. El estudio, publicado en JAMA Network Open, incluyó a 36 personas con trastorno por consumo de cocaína: diecinueve recibieron una dosis única de psilocibina con acompañamiento terapéutico, y diecisiete recibieron placebo en las mismas condiciones. El grupo que tomó la sustancia mostró mayores probabilidades de mantenerse alejado de la droga durante el seguimiento.

La urgencia detrás de esta investigación es concreta: no existen medicamentos aprobados para tratar la adicción a la cocaína o a otros estimulantes, las muertes relacionadas siguen aumentando globalmente y la producción de cocaína ha alcanzado máximos históricos. Millones de personas viven atrapadas en ciclos de consumo que los tratamientos convencionales no han logrado interrumpir.

Los investigadores proponen que la psilocibina actúa de forma radicalmente distinta a otros tratamientos: en lugar de intervenir sobre los mismos receptores que las drogas problemáticas, genera un estado alterado de conciencia que puede facilitar cambios profundos en la perspectiva. La psicóloga clínica Gabrielle Agin-Liebes, de la Facultad de Medicina de Yale, señala que la experiencia psicodélica en entorno controlado podría promover autocompasión y transformar la relación de la persona con su propio consumo. La clave, según los expertos, está en la plasticidad psicológica: la capacidad de modificar patrones de conducta profundamente arraigados.

Sin embargo, los propios autores piden cautela. El ensayo excluyó a personas con depresión o ansiedad asociadas, lo que limita la extrapolación de sus resultados. A pesar de ello, consideran los datos suficientemente prometedores para justificar ensayos más amplios. El trayecto desde un estudio piloto hasta un tratamiento disponible en clínicas es largo, pero este trabajo representa un paso significativo en la búsqueda de respuestas para una crisis que los enfoques tradicionales han dejado en gran medida sin resolver.

Un pequeño estudio clínico realizado en Estados Unidos sugiere que la psilocibina, el compuesto activo de ciertos hongos alucinógenos, podría ofrecer una vía inesperada para tratar la adicción a la cocaína. La investigación, publicada recientemente en JAMA Network Open, incluyó a 36 personas diagnosticadas con trastorno por consumo de cocaína. Diecinueve de ellas recibieron una única dosis de psilocibina mientras trabajaban con terapeutas especializados; las otras diecisiete recibieron un placebo bajo las mismas condiciones de acompañamiento psicológico. Los resultados mostraron que quienes consumieron la sustancia psicodélica tuvieron mayores probabilidades de mantenerse alejados de la cocaína que el grupo control.

Durante décadas, las setas alucinógenas han permanecido en la imaginación pública como símbolos de la contracultura y las experiencias recreativas. Pero en los últimos años, la comunidad científica ha comenzado a explorar un papel radicalmente distinto: el de herramienta terapéutica. Este estudio representa uno de los esfuerzos más recientes por investigar esa posibilidad, enfocándose en un problema de salud pública que carece de soluciones farmacológicas establecidas.

La urgencia detrás de esta investigación es real. Actualmente no existen medicamentos aprobados específicamente para combatir la adicción a la cocaína o a otros estimulantes como la metanfetamina. Mientras tanto, las muertes relacionadas con estimulantes continúan aumentando a nivel mundial, y la producción global de cocaína ha alcanzado máximos históricos en años recientes. Millones de personas viven atrapadas en ciclos de consumo que los tratamientos convencionales no han logrado interrumpir de manera efectiva.

Los investigadores creen que la psilocibina funciona de una manera fundamentalmente distinta a otros tratamientos para las adicciones. En lugar de actuar sobre los mismos receptores cerebrales que las drogas problemáticas, la sustancia genera un estado alterado de conciencia que puede facilitar cambios profundos en la perspectiva y el comportamiento. Gabrielle Agin-Liebes, psicóloga clínica de la Facultad de Medicina de Yale, explica que la experiencia psicodélica, cuando ocurre dentro de un entorno controlado y con acompañamiento terapéutico, podría ayudar a generar procesos de autocompasión y cambios en la forma en que una persona se relaciona con su consumo. Los expertos señalan que la clave reside en la capacidad de la psilocibina para aumentar la plasticidad psicológica: la habilidad de modificar patrones de pensamiento y comportamiento profundamente arraigados. Las adicciones, por su naturaleza, se caracterizan precisamente por conductas repetitivas que resultan extraordinariamente difíciles de romper.

Sin embargo, los propios autores del estudio advierten contra el optimismo precipitado. Reconocen que es demasiado pronto para hablar de una solución definitiva. Un comentario crítico publicado junto al estudio señaló que los resultados podrían no ser extrapolables a toda la población, particularmente porque el ensayo excluyó a personas con depresión o ansiedad asociadas. A pesar de estas limitaciones, los investigadores consideran que los datos son suficientemente prometedores como para justificar ensayos clínicos más amplios en los próximos años. El camino desde un pequeño estudio piloto hasta un tratamiento disponible en clínicas es largo, pero este trabajo representa un paso significativo en la búsqueda de nuevas herramientas para una crisis de salud pública que los enfoques tradicionales han dejado en gran medida sin resolver.

La psilocibina genera un estado alterado de conciencia que puede facilitar cambios de perspectiva y procesos de autocompasión que ayuden a modificar conductas
— Gabrielle Agin-Liebes, psicóloga clínica de la Facultad de Medicina de Yale
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
Inventor

¿Por qué un hongo alucinógeno podría funcionar donde otros medicamentos han fracasado?

Model

Porque la psilocibina no intenta bloquear los mismos circuitos cerebrales que la cocaína activa. En cambio, abre una puerta diferente: genera un estado mental donde las personas pueden ver sus patrones de consumo desde una perspectiva completamente nueva, casi como si se vieran a sí mismas desde afuera.

Inventor

Pero ¿no es arriesgado darle alucinógenos a alguien que ya lucha contra una adicción?

Model

Es una pregunta válida. Por eso el estudio fue cuidadoso: una sola dosis, en un entorno controlado, con terapeutas presentes. No es como consumir la sustancia en la calle. El contexto lo cambia todo.

Inventor

¿Qué pasó con las personas que recibieron placebo?

Model

Algunos mejoraron también, porque la terapia psicológica tiene valor en sí misma. Pero el grupo que recibió psilocibina se mantuvo alejado de la cocaína con más consistencia. La diferencia fue medible.

Inventor

¿Esto significa que pronto habrá clínicas ofreciendo psilocibina para la adicción?

Model

No todavía. Este fue un estudio pequeño con 36 personas. Los investigadores mismos dicen que es prematuro. Necesitan ensayos más grandes, con poblaciones más diversas, antes de que algo así sea posible.

Inventor

¿Qué hace que este momento sea diferente? ¿Por qué ahora se estudia esto?

Model

Porque la crisis es real y los medicamentos tradicionales no están funcionando. Las muertes por estimulantes suben cada año. Cuando nada más funciona, los científicos comienzan a mirar en lugares inesperados.

Inventor

¿Cuál es el riesgo más grande de este enfoque?

Model

Que los resultados no se repliquen en poblaciones más grandes, o que funcione solo para cierto tipo de personas. El estudio excluyó a quienes tenían depresión o ansiedad graves. La vida real es más complicada.

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