Estudio sugiere frenar El Niño blanqueando nubes marinas

El sistema climático es un mecanismo profundamente interconectado
García-Soto advierte sobre los riesgos de modificar deliberadamente fenómenos climáticos complejos como El Niño.

En un momento en que El Niño amenaza con intensificarse, investigadores de la Universidad de California en San Diego proponen una intervención sin precedentes: blanquear nubes marinas mediante aerosoles para reflejar la luz solar y debilitar el fenómeno. La idea, publicada en Science Advances, pertenece a esa categoría de propuestas humanas que revelan tanto nuestra ingeniosidad como nuestra fragilidad ante los sistemas que intentamos controlar. Expertos independientes reconocen el valor científico del ejercicio, pero advierten que la distancia entre lo teóricamente posible y lo prudentemente aplicable sigue siendo, por ahora, inconmensurable.

  • Con El Niño proyectado como especialmente intenso en 2026, la urgencia de encontrar herramientas de intervención climática empuja a los científicos hacia territorios inexplorados.
  • La propuesta de inyectar aerosoles en la troposfera para crear nubes más reflectantes desafía la frontera entre observar el clima y modificarlo deliberadamente.
  • Simulaciones de episodios históricos como los de 1997-1998 y 2015-2016 sugieren que una intervención temprana podría interrumpir los procesos que alimentan el fenómeno, aunque solo en teoría.
  • El riesgo de desencadenar una La Niña prematura revela el dilema central: en un sistema climático profundamente interconectado, cada solución potencial lleva consigo consecuencias impredecibles.
  • Expertos como Carlos García-Soto advierten que pasar de una hipótesis físicamente plausible a una aplicación real exige un nivel de evidencia radicalmente superior al alcanzado hasta ahora.

Un equipo de la Universidad de California en San Diego publicó en Science Advances una propuesta audaz: debilitar El Niño mediante el blanqueamiento de nubes marinas, una técnica de geoingeniería solar que inyecta aerosoles en la troposfera inferior para crear nubes más brillantes que reflejen luz solar hacia el espacio, de manera similar a como lo hace el hielo blanco en la Antártida.

Los investigadores probaron la idea con simulaciones de episodios históricos de El Niño, específicamente los de 1997-1998 y 2015-2016. Los resultados sugirieron que una intervención temprana podría interrumpir los procesos atmosféricos que alimentan el fenómeno. El estudio llega en un momento significativo: se espera que El Niño sea particularmente intenso en 2026.

Sin embargo, los propios autores reconocieron limitaciones importantes. La más preocupante es que alterar El Niño artificialmente podría provocar efectos secundarios como una La Niña prematura, ilustrando un problema fundamental: el sistema climático es un mecanismo profundamente interconectado donde mover una pieza puede desplazar otras de formas impredecibles.

Carlos García-Soto, del Instituto Español de Oceanografía, valoró el estudio como una contribución científica interesante, pero advirtió que sus resultados deben interpretarse con prudencia. Según él, demostrar que una idea es físicamente plausible está muy lejos de justificar una intervención real. Modificar un sistema tan complejo exige un nivel de evidencia mucho más alto.

La verdadera cuestión que plantea el estudio no es si blanquear nubes es posible en teoría, sino si la humanidad está en condiciones de asumir las consecuencias de intervenir deliberadamente en el clima global. La investigación abre una conversación necesaria, pero también subraya por qué esa conversación debe avanzar con extrema cautela.

Un equipo de investigadores de la Universidad de California en San Diego acaba de publicar un estudio en la revista Science Advances que plantea una idea audaz: podrían debilitar El Niño mediante una técnica de geoingeniería solar que hace las nubes más brillantes. La propuesta, llamada blanqueamiento de nubes marinas, funcionaría inyectando aerosoles en la troposfera inferior, la capa más baja de la atmósfera, para crear nubes que reflejen más luz solar hacia el espacio. El calor rebotaría de la misma manera que lo hace el hielo blanco en la Antártida.

Los científicos pusieron a prueba esta idea mediante simulaciones climáticas. Modelaron escenarios donde aplicaban el blanqueamiento de nubes marinas en el sureste del océano Pacífico durante episodios históricos de El Niño, específicamente los de 1997-1998 y 2015-2016. Los resultados sugirieron que una intervención temprana podría interrumpir algunos de los procesos atmosféricos que alimentan el crecimiento del fenómeno, debilitándolo en teoría. El timing del estudio es notable: llega justo cuando se espera que El Niño sea particularmente intenso en 2026.

Pero los propios investigadores fueron cuidadosos al presentar sus hallazgos. Reconocieron limitaciones significativas en su propuesta. La más preocupante es que modificar El Niño artificialmente podría desencadenar efectos secundarios no deseados, como una La Niña más temprana después del episodio de El Niño previsto. Esto ilustra un problema fundamental: el sistema climático es un mecanismo profundamente interconectado, y tocar una pieza puede mover otras de formas impredecibles.

Carlos García-Soto, del Instituto Español de Oceanografía, ofreció una perspectiva crítica sobre el trabajo. Reconoció que el estudio es una contribución científica interesante porque explora una posibilidad física mediante simulación. Sin embargo, advirtió que sus resultados deben interpretarse con prudencia. El estudio demuestra que la hipótesis merece investigación, pero no que el sistema climático pueda modificarse deliberadamente con un nivel de seguridad suficiente para una aplicación real. García-Soto enfatizó que modificar un sistema tan complejo como El Niño requiere un nivel de evidencia mucho más alto que el necesario para demostrar que una idea es físicamente plausible.

La brecha entre lo teóricamente posible y lo prácticamente seguro es el verdadero tema aquí. Los investigadores han mostrado que blanquear nubes marinas podría, en teoría, interrumpir algunos procesos que alimentan El Niño. Pero pasar de esa demostración a una intervención real en el clima global es un salto enorme. Las alteraciones remotas del clima, como señala García-Soto, ilustran precisamente la dificultad de intervenir sobre un sistema fuertemente interconectado. El estudio abre una puerta a una conversación necesaria sobre herramientas potenciales para enfrentar fenómenos climáticos extremos, pero también subraya por qué esa puerta debe abrirse con extrema cautela.

El estudio demuestra que esta hipótesis merece ser investigada, pero no que el sistema climático pueda modificarse deliberadamente con un nivel de seguridad suficiente para plantear una aplicación real
— Carlos García-Soto, Instituto Español de Oceanografía
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
Inventor

¿Por qué los investigadores eligieron específicamente blanquear nubes marinas en lugar de otras técnicas de geoingeniería?

Model

Porque las nubes marinas tienen una característica única: son relativamente oscuras naturalmente, así que aumentar su brillo refleja mucha más luz solar de la que lo haría blanquear otras nubes. Es una intervención quirúrgica comparada con otras opciones más amplias.

Inventor

¿Y por qué el sureste del océano Pacífico?

Model

Esa región es donde El Niño se origina y se desarrolla. Si interrumpes los procesos en la fuente, antes de que se propaguen globalmente, tienes más posibilidades de debilitar el fenómeno completo.

Inventor

Pero García-Soto dice que necesitamos más evidencia. ¿Qué le falta al estudio?

Model

Falta la diferencia entre demostrar que algo es posible en un modelo de computadora y demostrar que es seguro hacerlo en el mundo real. Los modelos son simplificaciones. El clima tiene retroalimentaciones que no entendemos completamente.

Inventor

¿Cuál es el riesgo más concreto que mencionan?

Model

Que al debilitar El Niño podrías acelerar la llegada de La Niña, su opuesto climático. Cambiarías un problema por otro, potencialmente peor.

Inventor

¿Entonces nunca deberíamos intentarlo?

Model

No es eso. Es que antes de intentarlo a escala global, necesitamos entender mucho mejor cómo el clima responde a perturbaciones. El estudio es un primer paso, no una solución lista para implementar.

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