Estudio revela que el 58% de llamadas al 911 en NYC no son delitos

Un joven de 22 años con esquizofrenia fue baleado por la policía en enero en Queens; en los últimos 10 años se registraron al menos 24 muertes en interacciones policiales similares.
Pedimos demasiado a nuestros policías
El portavoz del alcalde explica por qué la ciudad necesita especialistas para responder a crisis de salud mental.

En 2025, más de 3,6 millones de llamadas al 911 de Nueva York fueron atendidas por la policía, aunque un análisis del Vera Institute of Justice revela que el 58% de ellas no guardaba relación con ningún delito. El hallazgo invita a una reflexión más profunda sobre los límites del rol policial en la vida urbana: qué significa realmente proteger a una comunidad, y si la figura del oficial armado es siempre la respuesta más adecuada al sufrimiento humano. La ciudad de Nueva York, sacudida por tragedias como el caso de Jabez Chakraborty, un joven con esquizofrenia baleado durante una crisis psicótica, busca ahora rediseñar quién acude cuando alguien pide ayuda.

  • El 58% de las llamadas al 911 en Nueva York durante 2025 no tenían relación con delitos, y sin embargo todas recibieron respuesta policial, revelando una brecha profunda entre la función real y la función esperada de la policía.
  • En enero, Jabez Chakraborty, de 22 años y diagnosticado con esquizofrenia, fue baleado por agentes durante un episodio psicótico en su propia casa, sumándose a al menos 24 muertes en situaciones similares en la última década.
  • El Vera Institute recomienda crear modelos alternativos de respuesta: especialistas en salud mental, mediadores comunitarios y personal de apoyo social que puedan atender emergencias sin componente criminal.
  • El alcalde Zohran Mamdani propone un nuevo Departamento de Seguridad Comunitaria que enviaría expertos en lugar de policías a muchas de estas llamadas, liberando a los agentes para concentrarse en el crimen violento.
  • El NYPD rechaza el análisis y advierte que las situaciones clasificadas como 'no criminales' pueden escalar rápidamente, cuestionando la metodología del estudio y la viabilidad del modelo alternativo.

Más de 3,6 millones de llamadas llegaron al 911 de Nueva York en 2025, y la policía respondió a todas. Sin embargo, un análisis exhaustivo del Vera Institute of Justice concluyó que apenas el 42% de esas llamadas estaban relacionadas con delitos. Los delitos violentos —agresiones, robos, acoso— representaron solo el 9% del total. El resto correspondía a crisis de salud mental, disputas vecinales, accidentes de tráfico y problemas de calidad de vida como ruido o vehículos abandonados.

Daniela Gilbert, directora de la iniciativa Redefining Public Safety del Vera Institute, formuló la pregunta central: si más de la mitad de las llamadas no involucran delitos, ¿por qué la policía —entrenada para combatir el crimen— es quien responde a todas ellas? El instituto recomendó explorar modelos alternativos: especialistas en salud mental para crisis psiquiátricas, mediadores para disputas, y personal capacitado para conectar a los residentes con recursos comunitarios.

El debate cobró urgencia tras el caso de Jabez Chakraborty, un joven de 22 años con esquizofrenia que fue baleado por la policía durante un episodio psicótico en su casa en Queens en enero. Sobrevivió, pero su historia se convirtió en símbolo de lo que puede salir mal. En los últimos diez años, al menos 24 personas murieron en interacciones policiales similares.

El alcalde Zohran Mamdani respondió con una propuesta concreta: crear un Departamento de Seguridad Comunitaria que envíe especialistas —no policías— a emergencias sin componente criminal. Su portavoz lo resumió con claridad: se le pide demasiado a la policía, y el nuevo organismo permitiría que los agentes se concentraran en lo que realmente saben hacer.

El NYPD rechazó las conclusiones del estudio, argumentando que muchas situaciones clasificadas como 'no criminales' pueden volverse peligrosas en segundos, y que el informe distorsiona la realidad del trabajo policial. La tensión entre ambas visiones define ahora el debate sobre cómo debe responder una ciudad cuando alguien llama pidiendo ayuda.

Más de tres millones y medio de llamadas llegaron al 911 de Nueva York durante 2025. De esas, la policía respondió a todas. Pero según un análisis exhaustivo del Vera Institute of Justice, una organización sin fines de lucro dedicada a la justicia penal, apenas cuatro de cada diez de esas llamadas tenían algo que ver con un delito. El hallazgo ha reabierto una conversación incómoda sobre qué trabajo debería hacer realmente la policía en una ciudad, y quién más podría hacerlo.

La investigación examinó cómo los despachadores clasificaban esas 3,6 millones de llamadas. Solo el 42% fueron etiquetadas como relacionadas con delitos. Dentro de ese grupo, apenas el 28% reportaba un delito ocurriendo en ese momento. Los delitos violentos —agresiones, robos, acoso— representaron solo el 9% del total. En cambio, más de la mitad de los reportes correspondían a lo que los investigadores llamaron "posibles delitos": personas que parecían sospechosas, actividad que podría estar relacionada con drogas, cosas que quizá eran criminales pero quizá no. Un 19% adicional reportaba delitos que ya habían sucedido.

Eso dejaba el 58% de todas las llamadas clasificadas como "no relacionadas con delitos". Muchas involucraban crisis de salud mental. Otras eran disputas entre vecinos, problemas con servicios públicos, accidentes de tráfico. Entre julio y diciembre de 2025, la ciudad registró cerca de 155,000 llamadas por "calidad de vida": ruido, venta ambulante sin permiso, bicicletas eléctricas estacionadas de forma peligrosa, autos abandonados. Cada una de esas llamadas terminó con un oficial de policía siendo enviado a la escena.

Daniela Gilbert, directora de la iniciativa Redefining Public Safety del Vera Institute, planteó la pregunta obvia: si más de la mitad de las llamadas no tienen nada que ver con delitos, y la policía está entrenada específicamente para combatir el crimen, ¿por qué la policía está respondiendo a todas ellas? El instituto recomendó que la ciudad explore modelos alternativos de respuesta para emergencias que no representen una amenaza inmediata. Especialistas en salud mental podrían atender crisis psiquiátricas. Mediadores comunitarios podrían resolver disputas. Personal capacitado podría conectar a residentes con recursos.

El debate ganó urgencia tras un incidente en enero en Queens. Jabez Chakraborty, un joven de 22 años diagnosticado con esquizofrenia, estaba atravesando un episodio psicótico dentro de su casa cuando la policía llegó y le disparó. Sobrevivió, pero el caso se convirtió en símbolo de lo que puede salir mal cuando la policía responde a crisis de salud mental. En los últimos diez años, al menos 24 personas murieron en interacciones policiales similares, ya sea por disparos o descargas de táser.

El alcalde Zohran Mamdani respondió proponiendo un nuevo organismo municipal: el Departamento de Seguridad Comunitaria. La agencia enviaría especialistas en lugar de policías a muchas de esas llamadas. Sam Raskin, portavoz de la alcaldía, lo expresó así: pedimos demasiado a nuestros policías. Responden a crisis de salud mental, a fallas de la red de seguridad social, a cosas que no son crimen. El nuevo departamento permitiría que los oficiales se concentraran en lo que realmente saben hacer: combatir el crimen violento.

La policía de Nueva York rechazó el análisis. Erika Tannor, portavoz del NYPD, argumentó que la metodología del estudio no refleja la realidad del trabajo policial. Muchas de esas llamadas clasificadas como "no criminales" pueden volverse peligrosas rápidamente. Una disputa puede escalar. Un paquete sospechoso puede ser una bomba. La policía sostuvo que el informe tergiversa fundamentalmente cuándo y por qué se envía a los oficiales a emergencias.

El Vera Institute concluyó que la ciudad necesita un enfoque más amplio. Debería involucrar a operadores del 911, despachadores, equipos de respuesta alternativos y residentes con experiencia en el sistema para diseñar un modelo más efectivo. Lo que está en juego es simple: cómo responde una ciudad a la crisis, y quién debería estar en la primera línea cuando alguien llama pidiendo ayuda.

Si más de la mitad de las llamadas no están relacionadas con delitos y la policía está particularmente capacitada para abordar la criminalidad, entonces claramente necesitamos alternativas para estas respuestas
— Daniela Gilbert, directora de Redefining Public Safety del Vera Institute of Justice
Este informe tergiversa fundamentalmente cuándo y por qué se envía a los oficiales a emergencias
— Erika Tannor, portavoz del NYPD
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué importa que el 58% de las llamadas no sean delitos? ¿No debería la policía responder a todo de todas formas?

Model

Porque cada oficial enviado a una llamada que no es un delito es un oficial que no está disponible para uno que sí lo es. Y porque enviar a alguien entrenado para combatir el crimen a una crisis de salud mental es como enviar a un cirujano a arreglar una tubería.

Inventor

Pero la policía dice que esas llamadas pueden volverse peligrosas. ¿No tienen razón?

Model

Pueden volverse peligrosas. Pero eso no significa que la policía sea la mejor respuesta. Un especialista en salud mental sabe cómo desescalar una crisis psiquiátrica. Un policía sabe cómo hacer cumplir la ley. Son habilidades diferentes.

Inventor

¿Qué pasó con ese joven en Queens?

Model

Jabez Chakraborty tenía esquizofrenia y estaba en medio de un episodio psicótico. La policía llegó y le disparó. Sobrevivió, pero en los últimos diez años, al menos 24 personas no sobrevivieron en situaciones similares.

Inventor

¿Entonces el nuevo departamento que propone el alcalde resolvería esto?

Model

Podría. Si cuando alguien llama al 911 por una crisis mental, la ciudad envía a un especialista en lugar de un policía, menos personas terminan baleadas. Pero primero hay que construir ese departamento, entrenar a esa gente, cambiar cómo funciona el 911.

Inventor

¿Cuál es el obstáculo más grande?

Model

La policía dice que el estudio está equivocado. Y tal vez tienen un punto sobre algunos casos. Pero el debate real es este: ¿queremos que la policía sea la respuesta a todo, o queremos que sea la respuesta a lo que realmente sabe hacer?

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