Empresas que cerraron en Perú por la pandemia: Soyuz, Paris, Uber Eats y Avianca

Se estima que 2.7 millones de peruanos perdieron sus empleos entre abril y junio de 2020 en Lima debido a la crisis económica.
Una decisión difícil que minimizaba el impacto en equipos, restaurantes y repartidores
Uber Eats explicó su salida de Perú en junio de 2020 citando los problemas generados por la pandemia.

En el verano de 2020, la pandemia de COVID-19 no solo detuvo la economía peruana, sino que comenzó a borrar del mapa empresas que habían sido parte del tejido cotidiano del país durante décadas. Desde la empresa de transportes Soyuz hasta restaurantes centenarios y cadenas de retail, el cierre de negocios emblemáticos reveló cuán frágil era la estructura económica que sostenía los empleos de millones de peruanos. Lo que emergía no era una crisis pasajera, sino una reconfiguración profunda del mundo laboral y comercial del Perú.

  • El cierre de Soyuz tras 38 años de operaciones encendió una señal de alarma: la pandemia no estaba perdonando ni a las empresas más arraigadas en la vida cotidiana peruana.
  • Entre abril y junio de 2020, aproximadamente 2.7 millones de personas en Lima perdieron su empleo, convirtiendo la crisis sanitaria en una catástrofe social de proporciones históricas.
  • El 30% de las empresas peruanas tuvo que cambiar de rubro o cerrar definitivamente durante el estado de emergencia, mientras el turismo acumulaba pérdidas de más de 5,500 millones de dólares.
  • Empresas como Tiendas Paris, Uber Eats, Avianca Perú y el restaurante Brujas de Cachiche anunciaron cierres o liquidaciones, dibujando un paisaje de devastación sistemática en múltiples sectores.
  • Las que sobrevivieron lo hicieron mutiladas: Topitop cerró seis locales, Yanbal trasladó su producción a Colombia, y las cadenas retail enfrentaron reducciones forzadas de hasta el 30% de su operación.

En julio de 2020, el anuncio del cierre de Soyuz —empresa de transportes con 38 años de historia en Perú— se convirtió en el rostro más visible de una crisis que ya estaba reescribiendo el mapa empresarial del país. La pandemia no solo había paralizado la economía: estaba disolviendo instituciones comerciales que formaban parte del paisaje urbano peruano desde hacía décadas.

Los números eran contundentes. Entre abril y junio, cerca de 2.7 millones de personas en Lima perdieron sus empleos. La Asociación de Empresas Familiares estimó que el 30% de las empresas del país cambió de rubro o quebró durante el estado de emergencia. Soyuz citó el transporte informal como causa de su liquidación. Tiendas Paris cerró sus 11 sucursales a inicios de julio, y Uber Eats abandonó el mercado peruano en junio, reconociendo en su comunicado que los protocolos de reactivación hacían insostenible continuar.

El sector gastronómico y turístico fue especialmente devastado. Brujas de Cachiche, con casi 29 años de historia, se declaró en quiebra. Su liquidador señaló que la pandemia había expuesto una fragilidad financiera acumulada durante años. La Cámara Nacional del Turismo estimaba que más de 50 mil empresas del sector habían cerrado, con pérdidas acumuladas de 5,550 millones de dólares en ventas. Avianca Perú también inició su proceso de disolución, acogiéndose a la ley de bancarrota estadounidense.

Otras empresas sobrevivieron, pero transformadas. Topitop cerró seis locales y vio caer sus ingresos un 30%. Yanbal trasladó su producción de joyería a Colombia. Lo que estaba ocurriendo no era una recesión ordinaria, sino una reconfiguración estructural: el Perú empresarial emergería de la crisis más pequeño, más frágil, y profundamente distinto.

En julio de 2020, cuando la empresa de transportes Soyuz anunció que cerraba después de 38 años operando en Perú, se convirtió en un símbolo visible de algo mucho más amplio: una economía en colapso. La pandemia había puesto en marcha una crisis que no solo derribaba negocios emblemáticos, sino que estaba reescribiendo el mapa empresarial del país entero.

Los números eran brutales. Entre abril y junio de ese año, aproximadamente 2.7 millones de peruanos en Lima perdieron sus empleos. No eran despidos aislados. Según la Asociación de Empresas Familiares, el 30% de todas las empresas del país tuvo que cambiar de rubro para sobrevivir o simplemente quebró durante el estado de emergencia. Aún no había cifras exactas sobre cuántos negocios desaparecieron en total, pero los casos más conocidos pintaban un cuadro de devastación sistemática.

Soyuz fue quizá el más simbólico. La empresa de transporte anunció su liquidación citando la proliferación del transporte informal como causa principal. Pero Tiendas Paris, que operaba 11 sucursales en el país, también cerró a inicios de julio. El Grupo Cencosud simplemente decidió que los resultados no justificaban seguir. Uber Eats, la división de entregas de la plataforma estadounidense, se fue en junio. En su comunicado, la empresa reconoció que era "una decisión difícil" pero que los protocolos de reactivación y los problemas generados por la pandemia hacían insostenible continuar. Dijeron que su prioridad era minimizar el daño a sus equipos, restaurantes asociados, repartidores y usuarios.

El sector de restaurantes y turismo fue particularmente golpeado. Brujas de Cachiche, un restaurante que había funcionado casi 29 años, se declaró en quiebra. Según Francisco Barrón Velis, quien dirigía su liquidación, la pandemia había destapado "una débil situación financiera arrastrada de años anteriores". Los cuatro meses de paralización obligatoria fueron el detonante final. La Asociación de Hoteles Restaurantes y Afines calculaba que el rubro había perdido 5,550 millones de dólares en ventas. La Cámara Nacional del Turismo estimaba que más de 50 mil empresas del sector turismo habían cerrado sus puertas.

Avianca Perú también anunció su cierre en mayo, iniciando un proceso de disolución y liquidación. La aerolínea se acogió a la ley de bancarrota estadounidense, aunque continuaría operando rutas hacia y desde Perú a través de otras subsidiarias. No fue un cierre total, pero fue un cierre de todas formas.

Otras empresas no desaparecieron, pero fueron amputadas. Topitop cerró seis de sus locales y vio reducidos sus ingresos en un 30%. Yanbal cerró su planta de joyería en Perú, trasladando la producción a Colombia. Según la Asociación de Empresarios y Locatarios de Centros Comerciales, las cadenas retail con entre 10 y 20 tiendas enfrentaban reducciones forzadas del 20 al 30% de su operación.

Lo que estaba sucediendo no era simplemente una recesión. Era una reconfiguración. Miles de empleos desaparecían. Empresas que habían sido parte del paisaje urbano peruano durante décadas se disolvían. Y aunque algunos negocios sobrevivirían, lo harían más pequeños, más frágiles, transformados por una crisis que nadie sabía cuándo terminaría.

Una débil situación financiera arrastrada de años anteriores fue destapada por la pandemia
— Francisco Barrón Velis, encargado de la liquidación de Brujas de Cachiche
Esta es una decisión difícil, y nuestra prioridad ahora es minimizar en lo posible el impacto en nuestros equipos, socios restaurantes, socios repartidores y usuarios
— Comunicado de Uber Eats al anunciar su salida de Perú
The Hearth Conversation Another angle on the story
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¿Por qué Soyuz, una empresa con 38 años, no pudo adaptarse?

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Soyuz enfrentaba algo que no podía controlar: el transporte informal. Cuando la pandemia paralizó todo, ese transporte ilegal se volvió más competitivo, más barato. Una empresa formal no puede competir contra eso.

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¿Fue la pandemia la que mató a estas empresas, o solo aceleró lo inevitable?

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Probablemente ambas cosas. Brujas de Cachiche, por ejemplo, ya tenía problemas financieros de años atrás. La pandemia fue el golpe final. Pero para Uber Eats, fue más directo: los protocolos de reactivación hicieron imposible el modelo de negocio.

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¿Qué pasó con los trabajadores de estas empresas?

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Eso es lo que los números no capturan bien. 2.7 millones de personas perdieron empleos en Lima en esos tres meses. Algunos trabajaban en empresas que cerraron completamente. Otros en empresas que redujeron operaciones. No hay un solo destino para todos ellos.

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¿El turismo fue el sector más afectado?

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Fue devastador. Más de 50 mil empresas de turismo cerraron. El sector perdió 5,550 millones de dólares en ventas en solo cuatro meses. Es difícil imaginar una recuperación rápida de eso.

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¿Algunas empresas encontraron una salida?

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Algunas cambiaron de rubro, según la Asociación de Empresas Familiares. Pero eso significa dejar de hacer lo que sabían hacer. Topitop redujo tiendas. Yanbal cerró una planta completa. Sobrevivir significaba ser más pequeño.

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