Técnicamente sus crisis no se resolvieron
En 2024, las empresas públicas peruanas no solo protagonizaron las crisis más graves del año, sino que revelaron una incapacidad estructural para resolverlas. Petroperú acumuló cuatro episodios de colapso institucional y Corpac paralizó el principal aeropuerto del país durante diez horas, dejando a diez mil personas varadas en sus pasillos. Lo que el estudio del OBICOM ilumina no es la inevitabilidad de las crisis, sino la fragilidad de organizaciones atrapadas entre la urgencia técnica y la parálisis política.
- Un cortocircuito en el aeropuerto Jorge Chávez en junio dejó sin luz la pista de aterrizaje durante diez horas, canceló 215 vuelos y obligó a diez mil pasajeros a pasar la noche en la terminal.
- Petroperú acumuló cuatro crisis en un solo año —problemas financieros, renuncia de su directorio completo, un nuevo rescate estatal y una deriva institucional— sin que ninguna fuera técnicamente resuelta.
- El estudio del OBICOM monitoreó más de 50,000 impactos en medios y redes sociales, e identificó que siete de las diez crisis más graves del año correspondieron a empresas del Estado.
- Expertos señalan que los directivos de entidades públicas carecen de autonomía real para tomar decisiones difíciles, quedando atrapados en ciclos de crisis sin salida visible.
- Para 2025, los analistas advierten que el desgobierno político y el avance de la delincuencia y la minería ilegal podrían intensificar las crisis, especialmente en el sector minero y de infraestructura.
Un estudio del Observatorio de Imagen y Comunicación (OBICOM) publicado a inicios de 2025 trazó un mapa inquietante de la vulnerabilidad empresarial peruana en 2024. Tras monitorear más de 50,000 impactos en redes sociales y medios de comunicación, el análisis identificó dieciocho casos críticos y expuso una brecha profunda entre la capacidad de respuesta del sector privado y la parálisis que caracteriza a las empresas del Estado.
La crisis individual más grave del año ocurrió en junio, cuando un cortocircuito por falta de mantenimiento apagó la pista de aterrizaje del aeropuerto Jorge Chávez. Corpac no pudo operar durante diez horas: 215 vuelos cancelados, diez mil pasajeros atrapados en los pasillos de la terminal. El Indicador de Gravedad de Crisis le asignó 89 puntos, la calificación máxima. Una negligencia técnica paralizó la infraestructura aérea más crítica del país.
Pero fue Petroperú quien se consagró como la empresa más castigada del año, acumulando cuatro crisis en doce meses. Primero llegaron los resultados financieros negativos; luego, la renuncia en bloque de su directorio ante la falta de respaldo para reorganizarse; después, un nuevo rescate con fondos del Estado; y finalmente, un período de deriva con un directorio cuestionado y revelaciones sobre sus propiedades e instalaciones de esparcimiento. Lo más alarmante, según el estudio, es que ninguna de estas crisis fue realmente resuelta: simplemente ocurrieron, causaron daño y la empresa siguió adelante.
El sector privado no estuvo exento. Interbank sufrió la caída de sus sistemas digitales y su plataforma Plin tras la extorsión de un ciberdelincuente, y su CEO pidió disculpas públicamente. Rutas de Lima enfrentó reclamos masivos por el peaje en Chillón, y Lima Airport Partners fue cuestionada por los problemas en el inicio de operaciones de su nueva terminal. Sin embargo, de las diez crisis más graves del año, siete correspondieron a empresas públicas.
Carlos Oviedo, director del Observatorio, explicó la raíz del problema: los directivos de entidades estatales no tienen la autonomía ni la capacidad decisoria de sus equivalentes privados, lo que los deja atrapados en ciclos de crisis sin salida. Mirando hacia 2025, la directora de Comunicación e Imagen Empresarial de la UPC, Claudia Guillén, advirtió que el desgobierno político y el avance de la delincuencia y la minería ilegal crean condiciones propicias para nuevas crisis, especialmente en el sector minero. La conclusión del estudio es tan sencilla como contundente: la principal causa de las crisis sigue siendo la impreparación.
Un estudio del Observatorio de Imagen y Comunicación reveló en 2024 un patrón inquietante: las empresas públicas peruanas enfrentan crisis con una vulnerabilidad que sus contrapartes privadas no exhiben. El análisis, que monitoreó más de 50,000 impactos en redes sociales y medios de comunicación durante todo el año, identificó dieciocho casos críticos y expuso una realidad incómoda sobre la capacidad de gestión en tiempos de turbulencia.
La crisis que encabezó el ranking ocurrió en junio cuando un cortocircuito sumió en la oscuridad la pista de aterrizaje del aeropuerto Jorge Chávez. Durante diez horas, la Corporación Peruana de Aeropuertos y Aviación Comercial no pudo operar. Doscientos quince vuelos fueron cancelados. Aproximadamente diez mil pasajeros quedaron atrapados en la terminal, muchos pasando la noche en los pasillos. El Indicador de Gravedad de Crisis le asignó la máxima calificación de 89 puntos. La causa fue simple y devastadora: falta de mantenimiento adecuado. Una negligencia que paralizó una de las infraestructuras más críticas del país.
Pero si Corpac protagonizó la crisis individual más grave, fue Petroperú la que se llevó el título de campeona de desastres empresariales. La estatal petrolera acumuló cuatro crisis en 2024, tres de ellas clasificadas como muy graves. Primero vinieron los problemas financieros y resultados negativos. Luego, la renuncia de su directorio completo ante la falta de respaldo para ejecutar una reorganización. Después, un nuevo salvamento financiero que requirió recursos del Estado. Y finalmente, un período de deriva institucional con la designación de un directorio cuestionado, seguido de revelaciones sobre sus inmuebles y centros de esparcimiento. Lo más preocupante, según el análisis, es que técnicamente ninguna de estas crisis fue resuelta. Simplemente ocurrieron, generaron daño, y la empresa continuó.
Corporac enfrentó tres crisis en 2024. Además del apagón de junio, hubo una cancelación de vuelos en febrero que afectó a más de seis mil pasajeros, y en noviembre, paros de trabajadores aeronáuticos que obligaron a reprogramar 51 servicios aéreos. Interbank, por su parte, sufrió una sola crisis pero de magnitud considerable: la caída de sus sistemas dejó sin operación sus agencias, banca móvil y la plataforma Plin. El CEO Carlos Tori reconoció públicamente la extorsión de un ciberdelincuente y una falla en las instalaciones, pidiendo disculpas por el pánico generado entre usuarios. Rutas de Lima enfrentó reclamos masivos por el peaje en Chillón, mientras que Lima Airport Partners fue cuestionada por problemas en el inicio de operaciones de su nueva terminal.
Lo que distingue a las empresas públicas no es la cantidad de crisis, sino su incapacidad para resolverlas. Carlos Oviedo, director del Observatorio, explicó que los directivos de entidades estatales carecen de la autonomía y capacidad decisoria que poseen sus equivalentes en el sector privado. Sin poder tomar decisiones difíciles pero necesarias, quedan atrapados en ciclos de crisis sin salida. De las diez crisis más graves del año, siete correspondieron a empresas públicas y solo tres a privadas.
Mirando hacia 2025, los expertos advierten sobre nuevas vulnerabilidades. Claudia Guillén, directora de la Carrera de Comunicación e Imagen Empresarial de la UPC, señaló que la ausencia del Estado y el desgobierno político crean un entorno propicio para crisis complejas, especialmente en sectores como minería. Dos empresas mineras ya están gravemente afectadas por delincuencia y minería ilegal, reflejando un abandono evidente del gobierno. El problema no se limita a La Libertad; ocurre en múltiples regiones, algunas menos visibles pero igualmente vulnerables. La conclusión del estudio es simple pero contundente: las crisis seguirán siendo una posibilidad en la vida empresarial, y su causa principal sigue siendo la impreparación.
Citações Notáveis
Los directivos de las empresas estatales suelen carecer de autonomía y capacidad decisoria que tienen sus contrapartes en el sector privado, lo que les impide tomar medidas difíciles pero necesarias— Carlos Oviedo, director del OBICOM
Hay dos empresas mineras gravemente afectadas por la delincuencia y la minería ilegal. Esto refleja un evidente abandono por parte del gobierno— Claudia Guillén, directora de Comunicación e Imagen Empresarial de la UPC
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
¿Por qué Petroperú tuvo cuatro crisis en un solo año mientras otras empresas apenas una o dos?
Porque Petroperú no resolvió ninguna. Cada crisis dejó problemas sin cerrar, creando las condiciones para la siguiente. Es como un edificio con grietas que nunca se reparan.
¿Y eso tiene que ver con que sea empresa pública?
Exactamente. Los directivos de Petroperú no pueden tomar decisiones rápidas sin aprobaciones políticas. En Interbank, el CEO grabó un video en horas. En Petroperú, el directorio renunció esperando respaldo que nunca llegó.
El apagón del aeropuerto suena como un accidente. ¿Cómo se clasifica eso como crisis empresarial?
No fue accidente. Fue negligencia. Diez horas sin luces en una pista de aterrizaje, diez mil personas atrapadas. Eso es una crisis de gestión, no de mala suerte.
¿Qué debería haber pasado diferente?
Mantenimiento preventivo. Auditorías. Planes de contingencia. Las herramientas existen. Lo que falta es la voluntad y la autonomía para usarlas antes de que todo se quiebre.
¿Entonces 2025 será peor?
Probablemente. Si el Estado sigue ausente y las empresas públicas siguen sin poder decidir, las crisis van a multiplicarse. La minería ya está en problemas graves.