La principal brecha no es tecnológica, sino de liderazgo
En un momento en que la inteligencia artificial permea cada rincón de la vida productiva, un estudio realizado entre 1.200 directivos españoles revela que la mayor barrera para su adopción no es técnica sino humana: el liderazgo no ha madurado al ritmo de la tecnología. Casi la mitad de los ejecutivos encuestados desconfía de una herramienta que no comprende del todo, y más de la mitad de los consejos de administración carece de políticas claras para gobernarla. La pregunta que subyace no es si la IA está lista para las empresas, sino si las empresas —y quienes las dirigen— están listas para la IA.
- El 42% de los líderes empresariales españoles admite que sus organizaciones no están preparadas para aprovechar plenamente la inteligencia artificial, y una cuarta parte ni siquiera tiene un plan concreto de implementación.
- La resistencia no es técnica sino emocional: el 47% de los directivos desconfía de la IA por desconocimiento, y temen perder relevancia, empleo o control sobre decisiones que hoy consideran propias.
- La ausencia de gobernanza agrava el estancamiento: más de la mitad de los consejos de administración opera sin políticas específicas sobre uso, protección de datos o supervisión de algoritmos.
- Mientras tanto, expertos como el profesor Almirall advierten que el retraso español en adopción de IA generativa tiene consecuencias reales de competitividad y riqueza, sin señales claras de reversión.
- El horizonte, sin embargo, no es oscuro: el 64% reconoce que la IA potencia la toma de decisiones, y los especialistas apuntan a un nuevo perfil de líder que combine criterio humano con inteligencia de datos.
La inteligencia artificial ya forma parte del paisaje cotidiano de las empresas, pero una pregunta incómoda persiste entre los ejecutivos españoles: ¿están realmente preparados para usarla? Un estudio encargado por Parangon Partners y el profesor José Ramón Pin del IESE, basado en entrevistas a 1.200 directivos, ofrece una respuesta inquietante: el 42% cree que su organización aún no está a la altura, y una cuarta parte carece de un plan concreto de implementación.
El socio sénior Antonio Núñez señala que el problema no es el acceso a la tecnología —esa parte es relativamente sencilla— sino la capacidad de integrarla en la estrategia, los procesos y la cultura corporativa. «La principal brecha no es tecnológica, sino de liderazgo», afirma. Pin añade que el retraso es preocupante pero no irreversible; lo verdaderamente grave es que muchas empresas no saben cómo traducir la IA en beneficios reales. El profesor Almirall, de Esade, es más severo: el ritmo de adopción de la IA generativa en España es insuficiente, y eso tiene un coste directo en competitividad.
La resistencia tiene raíces profundas. Casi la mitad de los encuestados desconfía de la tecnología por desconocimiento, y Pin identifica tres miedos concretos: ignorar hasta dónde puede llegar la IA, temer que reemplace puestos directivos, y sentir que los algoritmos podrían erosionar su autoridad sobre las decisiones. A esto se suma la falta de gobernanza: más de la mitad de los consejos de administración no tiene políticas claras sobre uso, datos o supervisión, lo que deja a las organizaciones en una zona de indefinición peligrosa.
Pero el estudio también registra optimismo. El 64% reconoce que la IA mejora la capacidad de decisión al procesar datos masivos, anticipar riesgos y simular escenarios. Núñez es claro: la tecnología no sustituye al líder, lo potencia. Y el perfil del líder del futuro, según los expertos, combina curiosidad intelectual, visión estratégica, liderazgo humano y aprendizaje continuo. Como lo formulan Almirall y Vives: el directivo del mañana será un arquitecto de ecosistemas, capaz de tomar decisiones valientes donde la experiencia humana y la recomendación algorítmica se encuentran.
La inteligencia artificial ya está en todas partes. Sugiere qué cenar, resume hojas de cálculo, procesa datos en segundos. Pero una pregunta incómoda persigue a los ejecutivos españoles: ¿realmente están listos para usarla?
Un estudio encargado por la consultora Parangon Partners y el profesor José Ramón Pin del IESE Business School buscó respuesta. Entrevistaron a 1.200 consejeros delegados, directores corporativos y miembros de comités de dirección sobre sus dudas y esperanzas respecto a la IA. Lo que encontraron fue revelador: el 42% de esos líderes cree que sus empresas aún no están preparadas para aprovechar plenamente esta tecnología. Una cuarta parte ni siquiera tiene un plan concreto para implementarla.
Anonio Núñez, socio sénior de Parangon Partners, lo explica así: existe urgencia, sí, pero muchas organizaciones están todavía en fase de preparación, no de ejecución. El problema no es acceso a la tecnología. La mayoría de las empresas pueden comprarla, instalarla, ponerla a funcionar. El verdadero cuello de botella es el liderazgo. Los directivos no saben integrar la IA en la estrategia, en los procesos, en la cultura de la compañía. "La principal brecha no es tecnológica, sino de liderazgo", dice Núñez.
Pin matiza: algunas empresas españolas van retrasadas, pero nada irreparable. Lo preocupante es que muchas no saben usarla para aumentar realmente sus beneficios. Esteve Almirall, profesor de Esade, es más crítico. Las organizaciones españolas no están adoptando la IA generativa al ritmo que deberían, y no hay señales de que eso cambie. Eso nos hace competir peor, ser más pobres.
La resistencia es palpable. El 47% de los encuestados muestra desconfianza por falta de conocimiento. Pin identifica tres miedos profundos. Primero, no saben hasta dónde puede llegar esta tecnología. Segundo, temen que la IA reemplace su trabajo, lo que genera incertidumbre. Tercero, los directivos sienten que pueden perder poder sobre la organización, que decisiones que hoy toman ellos podrían ser modificadas o filtradas por algoritmos.
Hay otro obstáculo concreto: la ausencia de gobernanza clara. Más de la mitad de los consejos de administración aún no tiene políticas específicas sobre el uso de la IA. Antes de hablar de productividad o eficiencia, las organizaciones necesitan definir quién decide, qué usos están permitidos, cómo se protegen los datos, cómo se supervisan los algoritmos, cómo se garantiza la transparencia. La tecnología avanza más rápido que las políticas corporativas, y eso deja a las empresas en tierra de nadie.
Pero el estudio no es todo pesimismo. El 64% de los consultados reconoce que la IA mejora la capacidad de tomar decisiones. Permite procesar enormes volúmenes de datos en tiempo real, identificar tendencias, simular escenarios, anticipar riesgos. Núñez es claro sobre esto: la IA no sustituye el criterio del líder, lo potencia. La tecnología aporta información; el directivo sigue siendo quien interpreta el contexto, valora las implicaciones humanas, asume riesgos, decide.
Eso lleva a una pregunta inevitable: ¿qué debe ser un líder en esta nueva realidad? Núñez enumera cinco características: curiosidad intelectual para entender las posibilidades de la tecnología; capacidad analítica para interpretar datos e informar decisiones; visión estratégica para anticipar cómo la IA transformará el sector; liderazgo humano para movilizar personas en la incertidumbre; aprendizaje continuo para actualizar permanentemente sus competencias. Almirall y Luis Vives, en un artículo de Harvard Deusto de diciembre de 2024, lo plantean así: el líder del mañana será un arquitecto de ecosistemas, alguien capaz de gestionar la complejidad, adaptarse al cambio, tomar decisiones valientes combinando las recomendaciones de la IA con su propia experiencia. La clave no será dominar la tecnología, sino entender su potencial transformador.
Notable Quotes
La mejor forma de superar la resistencia es mediante la formación y experiencia práctica. Los consejos deben desarrollar una comprensión suficiente de la IA para ejercer adecuadamente sus responsabilidades de supervisión.— Antonio Núñez, socio sénior de Parangon Partners
Las organizaciones españolas no están adoptando la IA generativa a la velocidad que deberían. Lo que supone un problema porque nos hace competir peor y ser más pobres.— Esteve Almirall, profesor de Esade
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué el 42% de los líderes dice que no está listo si la tecnología ya existe y es accesible?
Porque acceso no es lo mismo que integración. Puedes comprar la mejor IA del mundo, pero si tu organización no sabe cómo usarla estratégicamente, si tus procesos no están diseñados para ella, si tu gente no la entiende, simplemente no funciona.
¿Entonces el problema es miedo?
Es miedo, pero también ignorancia genuina. El 47% muestra resistencia por falta de conocimiento. No saben qué puede hacer realmente la IA, dónde termina, dónde empieza el riesgo. Eso genera incertidumbre.
¿Qué les asusta específicamente?
Tres cosas. Que la IA reemplace su trabajo. Que pierdan poder de decisión, que los algoritmos filtren o modifiquen lo que ellos deciden. Y que simplemente no entienden hasta dónde puede llegar esta tecnología.
¿Es un problema español o global?
Almirall dice que las organizaciones españolas no avanzan al ritmo que deberían. Pero el estudio sugiere que es un problema de liderazgo, no de geografía. Cualquier empresa que no tenga líderes que entiendan la IA va a quedarse atrás.
¿Qué necesita cambiar?
Gobernanza clara. Más de la mitad de los consejos no tiene políticas específicas sobre IA. Necesitan definir quién decide, qué está permitido, cómo se protegen los datos. Y necesitan líderes curiosos, analíticos, estratégicos, que sepan combinar lo que la IA recomienda con su propio juicio.
¿Entonces la IA no reemplaza al líder?
No. Lo potencia. La IA procesa datos, identifica patrones, anticipa riesgos. Pero el líder es quien interpreta el contexto, valora lo humano, asume riesgos, decide. Sin eso, es solo ruido.