EE.UU. intensifica bombardeos contra yihadistas en Nigeria con apoyo de Abuja

La insurgencia islamista en Nigeria desde 2009 ha causado más de 40.000 muertes y millones de desplazados internos.
Los grupos armados mantienen su presencia en amplias áreas del norte
A pesar de una década de operaciones militares y ahora apoyo aéreo estadounidense, la insurgencia persiste.

En los confines del lago Chad, donde la geografía y el olvido han permitido que la violencia eche raíces profundas, aviones estadounidenses volvieron a surcar el cielo del norte de Nigeria para golpear posiciones de Boko Haram e ISWAP en los estados de Borno y Yobe. La operación, coordinada con las fuerzas armadas nigerianas y respaldada por acuerdos bilaterales antiterroristas, destruyó bases y depósitos de armas y causó decenas de bajas entre los combatientes. Es un capítulo más en una insurgencia que desde 2009 ha consumido más de 40.000 vidas y desplazado a millones, recordándonos que la violencia que no se atiende en sus orígenes tiende a persistir más allá de cualquier bombardeo.

  • Los ataques aéreos del sábado representan una escalada visible en la intensidad de las operaciones conjuntas entre Washington y Abuja contra el extremismo en el Sahel.
  • Borno y Yobe, estados que llevan años funcionando como bastiones yihadistas junto al lago Chad, volvieron a ser escenario de destrucción de infraestructura militar insurgente.
  • El Gobierno nigeriano celebró los bombardeos como prueba de una cooperación antiterrorista sólida, mientras el ejército estadounidense guardó silencio oficial sobre la operación.
  • La geografía aislada y de difícil acceso de la región sigue siendo el mayor aliado de los grupos armados, que mantienen presencia persistente a pesar de más de una década de ofensivas militares.
  • Con más de 40.000 muertos y millones de desplazados desde 2009, los ataques de este fin de semana alivian tensión táctica pero no resuelven la profundidad estructural del conflicto.

El sábado, las autoridades nigerianas confirmaron una nueva ronda de bombardeos estadounidenses contra células de Boko Haram e ISWAP en los estados norteños de Borno y Yobe, territorios que durante años han servido de refugio a ambas organizaciones insurgentes. Las operaciones, ejecutadas en coordinación directa con el ejército local, destruyeron varias bases y depósitos de armamento y causaron decenas de bajas entre los combatientes.

El portavoz del Gobierno, Suleiman Idris, presentó los ataques como una demostración concreta de los acuerdos bilaterales antiterroristas entre Abuja y Washington, enmarcados en una estrategia más amplia para frenar la expansión del extremismo en el Sahel. El ejército estadounidense, por su parte, no emitió declaración alguna, aunque fuentes de seguridad locales señalaron que las acciones se concentraron en zonas cercanas al lago Chad, una región de acceso complicado donde la violencia ha persistido de forma intermitente durante más de una década.

El telón de fondo es de una gravedad difícil de soslayar: Nigeria arrastra una insurgencia islamista desde 2009 que ha costado más de 40.000 vidas y ha desplazado a millones de civiles. A pesar del apoyo aéreo estadounidense y de los esfuerzos sostenidos del ejército nigeriano, los grupos armados mantienen una presencia significativa en amplias zonas del norte y el este del país, subrayando que los bombardeos, por contundentes que sean, no bastan por sí solos para cerrar una herida tan honda.

El sábado, las autoridades nigerianas confirmaron una nueva ronda de ataques aéreos estadounidenses contra posiciones yihadistas en el norte del país. Los bombardeos, ejecutados en coordinación directa con las fuerzas armadas locales, apuntaron específicamente a células de Boko Haram y del Estado Islámico de África Occidental, conocido por sus siglas en inglés como ISWAP. Según el comunicado oficial del Ministerio de Información nigeriano, las operaciones se concentraron en zonas rurales de los estados de Borno y Yobe, territorios que durante años han servido como bastiones para ambas organizaciones insurgentes.

Los ataques dejaron un saldo que las autoridades describen como significativo: varias bases militares y depósitos de armamento fueron destruidos completamente, y decenas de combatientes perdieron la vida en la operación. El portavoz del Gobierno, Suleiman Idris, caracterizó los bombardeos como una prueba tangible de la cooperación antiterrorista que existe entre Abuja y Washington. Según sus palabras, estos ataques forman parte de acuerdos bilaterales más amplios diseñados para contener la expansión del extremismo en toda la región del Sahel.

Por su parte, el ejército estadounidense no ha emitido declaración alguna sobre la operación. Sin embargo, fuentes de seguridad consultadas por medios locales indicaron que los ataques se concentraron principalmente en zonas cercanas al lago Chad, una región de acceso complicado donde la violencia ha persistido de manera intermitente durante más de diez años. La geografía del área, con sus terrenos difíciles y su aislamiento relativo, ha permitido que los grupos armados mantengan una presencia persistente a pesar de los esfuerzos militares.

El contexto más amplio de esta operación es sombrío. Nigeria ha estado inmersa en una insurgencia islamista desde 2009, un conflicto que ha cobrado la vida de más de 40.000 personas y ha desplazado a millones de civiles dentro del país. A pesar de los esfuerzos sostenidos del ejército nigeriano y ahora del apoyo aéreo estadounidense, los grupos armados continúan manteniendo una presencia significativa en amplias extensiones del norte y el este del territorio nacional. Los bombardeos de este fin de semana representan un escalamiento en la intensidad de las operaciones conjuntas, pero también subrayan la persistencia del desafío de seguridad que enfrenta la región.

Las acciones refuerzan la cooperación antiterrorista entre Abuja y Washington
— Suleiman Idris, portavoz del Gobierno nigeriano
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Inventor

¿Por qué ahora? ¿Qué ha cambiado para que Estados Unidos intensifique estos bombardeos?

Model

No está claro si hay un cambio táctico específico o si es parte de una estrategia más gradual. Lo que sí sabemos es que Nigeria ha estado pidiendo apoyo aéreo durante años, y Washington parece estar respondiendo de manera más visible.

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¿Y Abuja por qué lo anuncia públicamente? ¿No sería más discreto mantenerlo en secreto?

Model

Anunciarlo es una forma de mostrar a su población que está actuando, que tiene aliados poderosos. También es un mensaje a los grupos armados: estamos coordinados, tenemos capacidades que no podéis contrarrestar.

Inventor

Pero si llevan más de una década con esta insurgencia y siguen perdiendo territorio, ¿qué hace pensar que unos bombardeos van a cambiar algo?

Model

Probablemente no cambien el resultado final, al menos no rápidamente. Pero degradan capacidades, destruyen depósitos, matan combatientes. Es una guerra de desgaste, no de victoria rápida.

Inventor

¿Y los civiles? ¿Hay riesgo de víctimas colaterales en zonas rurales?

Model

El comunicado oficial no menciona civiles. Pero en operaciones aéreas en zonas rurales densamente pobladas, siempre hay riesgo. Es lo que no se dice lo que a veces importa más.

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¿Esto es sostenible? ¿Puede Estados Unidos mantener este nivel de apoyo indefinidamente?

Model

Eso depende de Washington, no de Abuja. Pero históricamente, estos compromisos tienden a ser más cortos de lo que se promete.

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