Encuesta de Poder 2025 confirma "triunvirato" entre Boluarte, Acuña y Fujimori

Un poder que tiene que ver mucho con la confianza
Reflexión sobre cómo se construye y percibe la influencia política en el Perú actual.

Una vez más, el poder en el Perú no se mide por cargos formales sino por percepciones compartidas: la Encuesta del Poder 2025 de Ipsos confirma que Dina Boluarte, César Acuña y Keiko Fujimori forman un triunvirato que articula el Ejecutivo con las bancadas parlamentarias que lo sostienen. Más de doscientos líderes del sector público y privado ratifican así una estructura que no es nueva ni accidental, sino persistente y consolidada. La pregunta que queda suspendida es si alguna fuerza institucional tiene la capacidad real de contrapesar ese núcleo.

  • Con 76%, 69% y 68% de poder percibido respectivamente, Boluarte, Acuña y Fujimori no compiten entre sí: se complementan en un sistema donde el Ejecutivo y el Congreso actúan como vasos comunicantes.
  • La encuesta no revela una sorpresa, sino una confirmación: la misma configuración de poder que se observaba en años anteriores se ha vuelto estructura fija, no anomalía pasajera.
  • Figuras cuestionadas como Nicanor Boluarte y el exministro Santiváñez mantienen influencia significativa dentro del círculo presidencial, lo que sugiere que el escrutinio público no erosiona necesariamente el poder real.
  • La concentración en tres actores deja a otros sectores políticos sin palancas claras para ejercer contrapeso, planteando una tensión latente sobre la distribución institucional del Estado.
  • En el ámbito mediático, la dupla de RPP Fernando Carvallo y Mávila Huertas emerge como la voz periodística más influyente, reflejo de una confianza pública construida con deliberación a lo largo del tiempo.

La Encuesta del Poder 2025 de Ipsos, publicada a través de Semana Económica, no deja lugar a interpretaciones ambiguas: el Estado peruano tiene tres centros de gravedad. Dina Boluarte encabeza la lista con 76 por ciento de poder percibido, seguida por César Acuña con 69 por ciento y Keiko Fujimori con 68 por ciento. Diego Chirinos, director de la revista, lo nombró sin rodeos: es un triunvirato. La presidenta controla el Ejecutivo; Acuña y Fujimori controlan las bancadas que le dan respaldo legislativo. Juntos forman un sistema que, según más de doscientos líderes consultados del sector público y privado, concentra las decisiones que realmente importan.

Lo que distingue a esta medición no es el hallazgo en sí, sino su persistencia. Chirinos subrayó que la encuesta de este año ratifica lo que ya se veía en ediciones anteriores: la misma configuración se repite y se consolida. No es una fotografía de un momento de crisis, sino el retrato de una estructura que se ha vuelto estable.

Alrededor de ese núcleo tripartito orbitan figuras de influencia más discreta pero igualmente significativa. Nicanor Boluarte, hermano de la presidenta, y el exministro Juan José Santiváñez aparecen en la encuesta con poder percibido relevante, pese a los cuestionamientos públicos que ambos enfrentan. Chirinos explicó que la presidenta ha optado por apoyarse en estos cuadros en los últimos meses de su gobierno, con o sin cargo formal, y que Santiváñez en particular seguirá siendo una figura de peso en las decisiones ejecutivas.

El estudio también midió influencia mediática: Fernando Carvallo y Mávila Huertas, conductores de Ampliación de Noticias de RPP, fueron identificados como los periodistas radiales más influyentes del país, un reconocimiento que Chirinos atribuyó a la confianza que la emisora ha cultivado de manera sostenida. Lo que queda al final de este mapa de poder es una pregunta incómoda: si tres personas concentran las decisiones fundamentales del Estado, ¿qué espacio real queda para que otros actores políticos ejerzan contrapeso?

La Encuesta del Poder 2025, publicada por Ipsos a través de la revista Semana Económica, traza un mapa claro de quién controla realmente el Estado peruano. Los números son contundentes: Dina Boluarte encabeza la lista con un 76 por ciento de poder percibido, seguida por César Acuña con 69 por ciento y Keiko Fujimori con 68 por ciento. Estos tres nombres no aparecen juntos por casualidad. Representan una estructura de poder que se extiende desde la presidencia hasta las dos bancadas parlamentarias más relevantes del Congreso, aquellas que sostienen al Gobierno en sus iniciativas legislativas.

Diego Chirinos, director de Semana Económica, fue claro al interpretar lo que estos números significan: existe un "triunvirato" en el poder. No es una concentración en una sola persona o institución, sino una distribución entre tres actores que se refuerzan mutuamente. La presidenta controla el Ejecutivo. Acuña y Fujimori controlan las bancadas que le dan respaldo parlamentario. Juntos, según la percepción de más de doscientos líderes del sector público y privado consultados, son quienes toman las decisiones que importan.

Esta no es la primera vez que la encuesta captura esta sensación. Chirinos subrayó que el estudio de este año ratifica lo que ya se observaba en mediciones anteriores: la misma configuración de poder persiste. Lo que cambia es la confirmación de que no se trata de una anomalía pasajera, sino de una estructura que se consolida.

Alrededor de este núcleo de tres figuras, hay un círculo más cercano que también concentra influencia significativa. El exministro Juan José Santiváñez aparece en la encuesta, al igual que Nicanor Boluarte, hermano de la presidenta. Ambos enfrentan cuestionamientos públicos sobre sus roles y decisiones, pero eso no ha disminuido su poder percibido. Chirinos explicó que lo que se ve aquí es una dinámica donde la presidenta ha decidido apoyarse en estos cuadros, con o sin cargo formal, en los últimos meses de su Gobierno. Santiváñez, en particular, se perfila como alguien que seguirá siendo relevante en las decisiones ejecutivas, independientemente de las críticas que enfrente.

La encuesta también midió influencia en otros ámbitos. En la prensa radial, Fernando Carvallo y Mávila Huertas, la dupla de Ampliación de Noticias de RPP, aparecen como los periodistas más influyentes. Chirinos interpretó esto como un reflejo de la confianza que el público deposita en ellos, algo que la emisora ha cultivado deliberadamente a lo largo de los años.

Lo que emerge de todo esto es un retrato de un Estado donde el poder no está distribuido de manera equilibrada entre instituciones, sino concentrado en personas específicas que ocupan posiciones clave. La presidencia, el Congreso y los círculos cercanos al Ejecutivo forman un sistema donde tres figuras principales actúan como puntos de decisión. Esto plantea preguntas sobre cómo otros actores políticos, fuera de este triunvirato, pueden ejercer contrapeso o influencia real en las decisiones que afectan al país.

Esta sensación de triunvirato en el poder de la presidenta con los dos líderes de bancadas sumamente relevantes y que en muchos casos defienden al Gobierno desde el Congreso
— Diego Chirinos, director de Semana Económica
Se percibe una sensación de que estos cuadros o personas ajenas al Gobierno ya sea con cargos o sin cargos, sobre los cuales Dina Boluarte ha decidido apoyarse en los últimos meses
— Diego Chirinos
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Por qué importa que una encuesta confirme lo que ya se sospechaba? ¿No es solo un número más?

Model

Porque la diferencia entre sospechar y confirmar es la diferencia entre rumor e hecho. Cuando más de doscientos líderes de sectores públicos y privados coinciden en que tres personas controlan el Estado, eso deja de ser opinión. Se convierte en diagnóstico.

Inventor

Pero Boluarte es presidenta, Acuña y Fujimori lideran bancadas. ¿No es normal que tengan poder?

Model

Lo normal sería que el poder estuviera distribuido entre más actores. Que hubiera contrapesos reales. Aquí lo que se ve es que estos tres no solo tienen poder, sino que lo ejercen de manera coordinada, defendiendo al Gobierno desde posiciones distintas.

Inventor

¿Y qué pasa con alguien como Santiváñez, que ya no es ministro pero sigue siendo poderoso?

Model

Eso es lo inquietante. Significa que el poder no está atado al cargo. Está atado a la proximidad con quien toma decisiones. Santiváñez no necesita ser ministro para influir. Solo necesita estar cerca de Boluarte.

Inventor

¿Esto es sostenible? ¿Puede un país funcionar así?

Model

Funciona mientras los tres acuerden. El momento en que no lo hagan, el sistema se quiebra. No hay instituciones fuertes que lo sostengan. Solo hay personas.

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