The Beat Voice o Cola de Lagarto: revelan al mejor grupo musical en la Final de 'A Otro Nivel'

La música se convierte en herramienta de transformación personal
Reflexión sobre el propósito de A Otro Nivel más allá de la competencia musical.

En la noche del 26 de junio, Colombia aguardó el veredicto de tres maestros de la música para conocer cuál de dos grupos —The Beat Voice o Cola de Lagarto— merecía llamarse el mejor conjunto musical del país. Más allá del trofeo, la Gran Final de A Otro Nivel reveló algo que los concursos rara vez muestran: que el verdadero premio es el crecimiento humano que la música hace posible. En un estudio convertido en espejo de la identidad cultural colombiana, el jurado no solo juzgó voces, sino trayectorias, vínculos y raíces.

  • Dos grupos con estilos y almas distintas se enfrentaron en una final que el país entero seguía con la respiración contenida.
  • The Beat Voice desplegó una versatilidad vocal de múltiples texturas que dejó a sus propios rivales expresando admiración en voz alta.
  • Cola de Lagarto respondió con una puesta en escena cargada de emoción, interpretando dos joyas del cancionero popular que resonaron como un abrazo colectivo.
  • Felipe Peláez recibió el agradecimiento público de los artistas no por su técnica, sino por haberles enseñado a amar su tierra y sus raíces vallenatas.
  • Gian Marco, Peláez y Kike Santander reconocieron que la química construida durante el programa fue tan decisiva como cualquier nota cantada.
  • Con los votos ya contados, la noche esperaba el anuncio que cerraría el destino de dos grupos que habían llegado juntos hasta el último escenario.

La noche del 26 de junio, el estudio de A Otro Nivel se convirtió en el epicentro de una decisión que todo Colombia esperaba. Gian Marco, Felipe Peláez y Kike Santander, junto a la presentadora Cristina Hurtado, tenían ante sí los números finales: entre The Beat Voice y Cola de Lagarto, uno se llevaría el título de mejor grupo musical del país.

The Beat Voice llegó a esa final con un despliegue vocal que jugaba con registros y texturas, exhibiendo la versatilidad que los había traído hasta ese punto. Sus rivales no escatimaron elogios, reconociendo no solo la técnica sino la entrega que había marcado su recorrido. La noche también fue espacio de gratitud: varios artistas aprovecharon para agradecerle a Felipe Peláez algo que va más allá de la música, por haberles enseñado a conectar con las raíces del vallenato y a amar su tierra.

Cola de Lagarto, cuarteto de presencia consistente a lo largo del programa, respondió con una actuación que capturó al público y al jurado por igual. Sus versiones de Mi hermano y yo y Hoy tengo ganas de ti no fueron simples interpretaciones: fueron una demostración de la química que los unía como grupo, construida nota a nota, gesto a gesto.

El jurado fue explícito: no evaluaron solo técnica. Destacaron la calidad humana de ambos finalistas y reconocieron que la dinámica de respeto y crecimiento mutuo cultivada durante el programa había sido parte esencial del proceso. La Gran Final de A Otro Nivel fue, en el fondo, un reflejo de su propia promesa: no solo descubrir talentos, sino transformarlos. Los votos estaban contados. Solo faltaba el anuncio.

La noche del 26 de junio, en el estudio de A Otro Nivel, tres figuras de la música colombiana e internacional se sentaron a tomar la decisión que todo el país esperaba. Gian Marco, Felipe Peláez y Kike Santander, acompañados por la presentadora Cristina Hurtado, tenían ante sí los números finales de votación. Entre The Beat Voice y Cola de Lagarto, uno de estos dos grupos se llevaría el título de mejor grupo musical de Colombia.

La noche fue más que un simple anuncio de ganador. Fue un espacio donde la música se convirtió en reflexión, donde los artistas en competencia tuvieron oportunidad de mirar atrás en su recorrido por el programa. The Beat Voice presentó un despliegue vocal que jugaba con las texturas y los registros, demostrando la versatilidad que los había llevado hasta esa final. Sus compañeros de competencia no dudaron en expresar su admiración, reconociendo no solo la técnica sino la dedicación que había caracterizado su paso por A Otro Nivel.

Pero la noche también fue momento de gratitud. Los artistas que compartieron escenario con Felipe Peláez aprovecharon para agradecerle al maestro vallenato por algo que va más allá de la música: por enseñarles a amar su tierra, a conectar con las raíces de un género que define parte de la identidad cultural colombiana. Sus compañeros destacaron también su generosidad como amigo, la calidad humana que había demostrado durante toda la competencia.

Cola de Lagarto, por su parte, llegó a esa final con cuatro participantes que habían demostrado consistentemente por qué merecían estar en ese escenario. Con una puesta en escena que capturó la atención del público y el jurado, el grupo presentó versiones propias de dos canciones que forman parte del patrimonio musical: Mi hermano y yo y Hoy tengo ganas de ti. Cada nota, cada gesto, cada momento en el escenario fue cuidadosamente construido para demostrar no solo talento vocal sino también la química que los unía como grupo.

El jurado, al evaluar a ambos finalistas, no se limitó a calificar técnica. Gian Marco, Felipe Peláez y Kike Santander reconocieron explícitamente la calidad humana de los artistas en competencia. Destacaron cómo, en el transcurso del programa, los tres jurados habían logrado construir una dinámica de trabajo que permitió que los grupos se desarrollaran en un ambiente de respeto y crecimiento mutuo. Esa química, dijeron, había sido fundamental en el proceso.

La Gran Final de A Otro Nivel fue, en última instancia, un reflejo de lo que el programa se propone: no solo descubrir voces y grupos talentosos, sino crear espacios donde la música se convierte en herramienta de transformación personal y colectiva. Los votos ya estaban contados. Lo que quedaba era el anuncio que sellaría el destino de estos dos grupos que habían llegado juntos hasta el final.

Sus compañeros agradecieron a Felipe Peláez por enseñarles a amar su tierra y su género musical, así como por ser un gran amigo
— Compañeros de competencia
El jurado destacó no solo el talento sino la calidad humana de los artistas y la buena química de trabajo que lograron crear entre los tres
— Gian Marco, Felipe Peláez y Kike Santander
The Hearth Conversation Another angle on the story
Inventor

¿Qué hace que una final de este tipo sea diferente a una simple competencia de canto?

Model

Aquí no se trata solo de quién canta mejor. Es el momento donde los artistas reflexionan sobre lo que han aprendido, donde sus compañeros reconocen su impacto, donde el jurado ve más allá de las notas.

Inventor

¿Por qué fue importante que Felipe Peláez estuviera en ese jurado?

Model

Porque representa algo específico: la tradición, el género, la tierra. Cuando agradecen al vallenato, no agradecen solo música, agradecen una conexión con Colombia misma.

Inventor

¿Qué diferencia había entre los dos grupos finalistas?

Model

The Beat Voice jugaba con la versatilidad vocal, con la técnica. Cola de Lagarto apostaba por la puesta en escena, por la construcción de un momento. Dos caminos distintos hacia el mismo lugar.

Inventor

¿Importaba realmente quién ganara?

Model

Importaba, pero no era lo único. El programa ya había ganado al traer a estos grupos hasta ese punto, al crear un espacio donde la calidad humana de los artistas era tan visible como su talento.

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¿Qué significa que el jurado hablara de la química entre ellos?

Model

Que el programa funcionó como debería: no como una máquina de juzgar, sino como un espacio donde maestros y aprendices construyen algo juntos.

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