En un país tan polarizado lo importante es que la gente salga a votar
Más de 300.000 colombianos inscritos en España participaron en votaciones que superaron la afluencia de años anteriores, con ambiente festivo y participación ciudadana masiva. Las encuestas dan clara mayoría a Cepeda, tendencia que se reflejó en Madrid donde sus simpatizantes celebraban su desempeño, mientras otros votantes buscaban cambio político.
- Más de 300.000 colombianos inscritos en España participaron en la votación
- La afluencia en Madrid superó significativamente la de años anteriores
- Iván Cepeda encabezaba las encuestas frente a Abelardo de la Espriella y Paloma Valencia
- Se requiere mayoría absoluta para ganar en primera vuelta; de lo contrario, habrá segunda vuelta el 21 de junio
Miles de colombianos votaron en Madrid el domingo con alta afluencia y total normalidad en la primera vuelta de elecciones presidenciales, donde el izquierdista Iván Cepeda lidera las encuestas frente a ultraderechista Abelardo de la Espriella y la uribista Paloma Valencia.
Más de trescientos mil colombianos inscritos en España se presentaron a las urnas el domingo para la primera vuelta de las elecciones presidenciales de su país, en una jornada que superó los niveles de participación de años anteriores. La votación, que había comenzado el lunes anterior, transcurrió con total normalidad en los centros habilitados, particularmente en Madrid, donde la afluencia fue notoriamente superior a la registrada en procesos electorales pasados.
En el pabellón satélite de la Casa de Campo, el ambiente reflejaba la importancia del momento. Colombianos vestidos con camisetas de la selección nacional, sombreros vueltiaos y banderas tricolores llenaban el espacio. Había música, bocadillos, celebración. Pero debajo de la festividad había algo más serio: la conciencia de que en un país profundamente dividido, el acto de votar era en sí mismo un acto de fe. Sebastián, quien lleva cuatro años en España, lo expresó con claridad: en una nación tan polarizada, lo fundamental era que la gente ejerciera su derecho al voto, sin importar por quién lo hiciera.
Las encuestas llegaban a Madrid con un mensaje claro. Iván Cepeda, el candidato de izquierda, encabezaba las preferencias con una ventaja considerable sobre sus dos principales competidores: Abelardo de la Espriella, representante de la ultraderecha, y Paloma Valencia, de la derecha uribista. En los centros de votación madrileños, esa tendencia se hacía audible. Los gritos de apoyo a Cepeda resonaban entre la multitud: "Cepeda en primera vuelta", "quienes quieren a Colombia han votado a Cepeda", "Cepeda arrasó en Madrid". Pero no era un voto unánime. Otros votantes expresaban su esperanza en De la Espriella, al que apodaban "el Tigre", convencidos de que su llegada significaría un cambio de rumbo para el país.
Sebastián, nuevamente, explicó su voto por Cepeda con la honestidad de quien ha reflexionado sobre las opciones. Reconocía que todos los candidatos tenían fortalezas y debilidades, pero después de revisar los programas de los otros aspirantes, encontraba que Cepeda ofrecía las mejores ideas y las más esperanzadoras. Natalia Moreno, quien llevaba veintiséis años fuera de Colombia, votó diferente. Veía la situación en su país como "muy dura y peligrosa" y creía que era necesario un cambio radical. Por eso votó por De la Espriella, esperando que su llegada significara la salida del presidente actual, Gustavo Petro.
Alexis Gómez, uno de los jurados en Madrid, observaba el flujo de votantes minutos antes del cierre de las urnas. La jornada, dijo, estaba "yendo muy bien". La gente llegaba masivamente, todo funcionaba sin problemas. El cónsul general de Colombia en Madrid, Javier Higuera, confirmó esa impresión. Aunque las cifras oficiales de participación aún no estaban disponibles, la afluencia en la capital española había crecido "fuertemente". El sábado anterior, el sexto día de votación en el exterior, Madrid había registrado un número de votos que prácticamente igualaba el nivel de las elecciones de 2022. Y el domingo, todo eso era adicional, un incremento que mostraba una participación ciudadana "bastante fuerte".
Higuera subrayó que los seis días y medio de votación hasta ese momento habían transcurrido "con total normalidad, con transparencia", con una participación alta y una cooperación fluida entre todos los actores del proceso: jurados, testigos, observadores, auditores. No había incidentes que reportar, no había fricciones que resolver. El proceso funcionaba como debía funcionar.
Ahora el país esperaba. Para ganar en primera vuelta, un candidato necesitaba la mitad más uno de los votos. Si ninguno lo lograba, los dos más votados irían a una segunda vuelta el veintiuno de junio, donde se definiría quién sucedería a Petro en la presidencia. Los números de Madrid sugerían que Cepeda tenía un camino claro, pero el resultado final dependería de cómo votara el resto del país, tanto dentro como fuera de sus fronteras.
Citas Notables
En un país tan polarizado lo importante es que la gente salga a votar y a ejercer el derecho al voto— Sebastián, votante colombiano en Madrid
Los seis días y medio de votación han transcurrido con total normalidad, con transparencia, con una alta participación ciudadana— Javier Higuera, cónsul general de Colombia en Madrid
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Por qué la participación en Madrid fue tan superior a la de años anteriores?
Hay varios factores. Colombia está en un momento político intenso, con una polarización real. La gente que vive en el exterior siente eso con fuerza. Además, el proceso electoral de 2026 generó más expectativa que los anteriores. Y Madrid, como capital española con una gran comunidad colombiana, siempre concentra mucha atención.
¿Qué tan decisivo es el voto en el exterior para el resultado final?
Más de trescientos mil votos en España es un número significativo, pero hay que recordar que Colombia tiene casi treinta y dos millones de habitantes. El voto en el exterior importa, pero no es determinante por sí solo. Lo que sí refleja es las tendencias que existen dentro del país.
Los votantes que entrevistaron tenían razones muy diferentes para sus elecciones.
Exacto. Sebastián votó por Cepeda después de analizar programas. Natalia votó por De la Espriella porque quería un cambio radical. No era un voto de entusiasmo en ambos casos, sino de cálculo, de elegir lo que cada uno creía que era mejor para Colombia.
¿Qué significa que haya "total normalidad" en un proceso electoral tan polarizado?
Significa que a pesar de las divisiones profundas, el sistema funcionó. No hubo violencia, no hubo fraude reportado, no hubo caos. La gente votó, algunos celebraron, otros no, y todos respetaron el proceso. Eso es más importante de lo que parece en un país con la historia de Colombia.
¿Qué pasa si nadie gana en primera vuelta?
Entonces los dos candidatos más votados van a una segunda vuelta el veintiuno de junio. Las encuestas sugerían que Cepeda tenía ventaja, pero si no alcanza la mayoría absoluta, todo se abre de nuevo. La segunda vuelta podría ser muy diferente.