He estado contando esta historia en todas mis películas durante años
Durante más de dos décadas, Christopher Nolan ha estado preparándose, película a película, para adaptar la epopeya más antigua de Occidente. Este viernes llega a España 'La odisea', rodada íntegramente en IMAX con un presupuesto de 250 millones de euros y Matt Damon como Odiseo, un héroe imperfecto que el cineasta lleva toda su vida reconociendo como propio. Como el personaje que retrata, Nolan ha completado un largo y tortuoso regreso a casa.
- Nolan lleva décadas sin poder sacudirse a Homero de encima: cada película suya ha sido, en secreto, un ensayo para este momento.
- El reto es monumental: adaptar más de 12.000 versos y un mito universal sin traicionarlo ni aplastarlo bajo el peso de la reverencia.
- La apuesta tecnológica es sin precedentes: 'La odisea' es la primera producción de Hollywood rodada íntegramente en IMAX, una obsesión que Nolan arrastra desde los 16 años.
- Matt Damon encarna a un Odiseo gris y contradictorio, lejos del héroe impoluto, en la línea de los protagonistas moralmente fracturados que definen el cine de Nolan.
- Tras el éxito de mil millones de dólares de 'Oppenheimer', el director por fin tuvo el capital y la autoridad para llevar este proyecto a la pantalla sin concesiones.
Christopher Nolan tenía cinco o seis años cuando vio a compañeros mayores representar una obra de teatro en su escuela de Londres. Recuerda el caballo de madera sobre un carrito, las sirenas. Desde entonces, la epopeya de Homero quedó grabada en su ADN cinematográfico. Este viernes, con 55 años y un Oscar bajo el brazo, estrena en España 'La odisea', la película que lleva toda su carrera construyendo sin saberlo del todo.
Vista en retrospectiva, su filmografía parece un largo ensayo para este momento. En 'Batman Begins', Bruce Wayne regresa a Gotham como Odiseo a Ítaca. En 'Dunkerque', soldados atrapados como guerreros dentro de un caballo de Troya. En 'Interstellar', hombres que anhelan volver con sus hijos. Sus héroes siempre han sido viajeros, siempre han sido Odiseo: reclutados para sacrificios personales en pos de causas mayores, atravesando laberintos de tiempo y espacio.
Nunca existió una adaptación cinematográfica de gran presupuesto de 'La odisea'. Ni siquiera en los años dorados del peplum. Nolan casi dirigió 'Troya' en 2004 —fue el primer director contratado para ese proyecto— y allí concibió una imagen que lo obsesionó: un caballo de Troya varado en la playa, no erguido sobre ruedas, porque cualquier guerrero olería la trampa de otro modo. Cuando firmó para 'Troya', comprendió que aún no estaba listo. Necesitaba aprender a hacer cine a gran escala. El éxito de 'Oppenheimer', que recaudó mil millones de dólares, le permitió reunir los 250 millones de euros necesarios para intentarlo por fin.
'La odisea' es también la primera película de Hollywood rodada íntegramente en IMAX. Nolan lleva queriendo hacerlo desde los 16 años, cuando visitó el Teatro Omnimax de Chicago y no pudo dejar de preguntarse qué pasaría si se rodara ficción con esa tecnología. Lo que IMAX hizo con el rostro humano en 'Oppenheimer' —aquella sensación de haberle abierto un agujero en la cara a Cillian Murphy— lo convenció de que era el formato definitivo para Homero.
Matt Damon interpreta a un Odiseo tortuoso y torturado, un embaucador inteligente y astuto cuyas mejores intenciones salen terriblemente mal. Nolan lo eligió porque tiene una conexión visceral con el público, capaz de arrastrar al espectador incluso a través de los errores del personaje. Odiseo no es un chaval: es un hombre de mediana edad que ha gastado décadas en ese regreso a casa, que mide el tiempo de manera distinta. Como Nolan, que ha pasado su carrera entera preparándose para contar esta historia. Ahora, finalmente, ha llegado a casa.
Christopher Nolan ha pasado más de dos décadas persiguiendo un sueño que, según él mismo reconoce, ha estado tejiendo en cada fotograma de su carrera. La odisea, que se estrena este viernes en España, no es simplemente su última película. Es el destino final de un viaje que comenzó cuando era un niño de cinco o seis años en una escuela de Londres, viendo a compañeros mayores representar una obra de teatro. Recuerda especialmente el caballo de madera sobre un carrito, las sirenas. Desde entonces, la epopeya de Homero ha estado grabada en su ADN cinematográfico.
El cineasta británico-estadounidense de 55 años, ganador del Oscar con Oppenheimer, ha construido una filmografía que, vista en retrospectiva, parece un largo ensayo para este momento. En Batman Begins, Bruce Wayne regresa a Gotham como Odiseo a Ítaca. En Dunkerque, soldados griegos conteniendo el aliento dentro de un caballo de Troya mientras las balas alemanas perforan el casco. En Interstellar, hombres anhelando regresar con sus hijos. Sus héroes siempre han sido viajeros, siempre han sido Odiseo: reclutados para sacrificios personales en pos de causas mayores, atravesando laberintos de tiempo y espacio. Cuando Nolan reflexiona sobre su propia obra, descubre que ha estado contando la misma historia fundamental una y otra vez: una historia de familia, de amor, de venganza, de guerra, de iniciación.
Nunca existió una adaptación cinematográfica de gran presupuesto de la Odisea. Ni siquiera durante los años de gloria del peplum, cuando películas como Cleopatra y Espartaco derrochaban dinero en pantalla. Ray Harryhausen hizo magia con presupuestos de serie B en Furia de titanes, pero carecía de la capacidad económica para llevar a cabo los elementos fantásticos a la escala que Nolan imaginaba. Eso ha alimentado su obsesión durante décadas. Oppenheimer, que recaudó mil millones de dólares en todo el mundo, le permitió finalmente reunir 250 millones de euros para este proyecto, aunque curiosamente no es su película más cara; ese honor extraño recae en El caballero oscuro: la leyenda renace.
Nolan casi dirigió Troya en 2004. Fue el primer director contratado para liderar esa visión de la Ilíada con Brad Pitt. Allí concibió una idea que lo obsesionó: un caballo de Troya varado en la playa, no erguido sobre ruedas. La razón era práctica: cualquier guerrero olería la trampa si encontrara un artilugio gigante de madera con ruedines, pero descubrirlo encallado en la arena era distinto. También era un homenaje a la Estatua de la Libertad de El planeta de los simios, una imagen que se le quedó grabada. Cuando firmó para Troya, se metió en un lío. Necesitaba aprender a hacer películas a gran escala antes de poder rodar La odisea. De aquel proyecto a este, Nolan ha atravesado un viaje de más de dos décadas. Como Odiseo.
Lo que aprendió durante su década realizando la trilogía de Batman fue que no puedes preocuparte por lo que otros piensan que debería ser. Lo que tienes que hacer es honrar el texto original interpretándolo de la manera más contundente que puedas. Es la obra de Homero, pero además es la visión de Nolan. Cuando adaptó la biografía de Oppenheimer, de 864 páginas con centenares de personajes, demostró una capacidad de síntesis que asombra. La Odisea es un poema estructurado en 24 cantos con más de 12.000 versos y entre 130.000 y 140.000 palabras, dependiendo de la traducción. Nolan no ve esto como un obstáculo insuperable. Lo único que puede hacer es realizar la mejor película posible de la manera más sincera, diferente a como lo haría cualquier otro. Y de eso se trata la adaptación.
La odisea es la primera película de Hollywood rodada íntegramente en IMAX, y Nolan estaba predestinado a ello. Sus recuerdos del cine cuando era niño son de pantallas gigantescas. A los 16 años visitó el Teatro Omnimax del Museo de Ciencia e Industria de Chicago y quedó alucinado. Mientras veía documentales científicos, solo podía pensar: ¿y si se hiciera una película de ficción con esa tecnología? Llevaba queriendo hacerlo desde entonces. Las cámaras IMAX presentaban problemas: el ruido que provocan, el poco metraje que pueden filmar sin recargar, su inmenso tamaño las hacían inadecuadas para momentos íntimos. En La odisea ha puesto remedio a esas trabas. No lo ha hecho por aumentar la taquilla, sino por amor al arte cinematográfico. Lo que IMAX hizo con el rostro humano en Oppenheimer lo impresionó muchísimo; parecía que le había realizado un agujero a la cara de Cillian Murphy.
Odiseo, interpretado por Matt Damon, es un personaje tortuoso y torturado, como Leonard en Memento u Oppenheimer. No es un héroe plano. Los protagonistas del cine de Nolan se mueven en los grises. De pequeño disfrutó de La guerra de las galaxias, la vio decenas de veces, y le atrajo muchísimo Han Solo, aunque el héroe de aquella saga era Luke Skywalker. Odiseo es un embaucador, alguien inteligente y astuto, con motivaciones contradictorias y defectos que hacen que sus mejores intenciones salgan terriblemente mal. Nolan eligió a Damon porque tiene una conexión increíble con el público; los atrapa. Para un personaje tan complejo, necesitas un actor que se mimetice con el personaje, que sea muy abierto con el público, porque lo acompañará en sus errores. Y comete muchos. Damon fue el hombre común en Marte y una especie de superhéroe en las películas de Jason Bourne. Odiseo es parte hombre común, parte superhéroe.
El tiempo ha sido siempre la obsesión de Nolan. Desde Following, su primera película, ha habido viajes obligados —físicos, como Dunkerque; mentales, como Memento— para completar la hazaña del personaje. Sus estructuras narrativas se fragmentan y se repiten en el tiempo. Todas sus películas hablan del tiempo, o están marcadas por una línea temporal severa, o tienen que cumplir un plazo temporal narrativo marcado. Odiseo no es un chaval, sino un hombre de mediana edad que ha gastado décadas de su vida en ese retorno a casa. Mide el tiempo de manera muy distinta a la de los jóvenes, como pasaba en Interstellar, cuando unos viajeros sufren de manera distinta a otros el transcurso del tiempo. Nolan ha pasado su carrera cinematográfica preparándose para contar esta historia. Ahora, finalmente, ha llegado a casa.
Citações Notáveis
Uno de mis primeros recuerdos es estar en la escuela primaria en Londres, a los 5 o 6 años, y ver a los niños mayores representar una obra de teatro. Recuerdo el caballo, seguro que era algún tipo de artilugio de cartón sobre un carrito, y las sirenas, sobre todo.— Christopher Nolan, en The New York Times
Necesitaba aprovechar lo que aprendí haciendo películas a gran escala para poder rodar ahora La odisea.— Christopher Nolan, en Los Angeles Times
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
¿Por qué crees que Nolan tardó tanto en hacer esta película si dice que siempre estuvo en su mente?
Porque necesitaba aprender. No podía hacer La odisea con presupuesto de serie B. Necesitaba dominar el cine a gran escala, entender cómo contar historias complejas en pantalla gigante, cómo hacer que los rostros humanos transmitieran lo que transmiten en IMAX.
Pero eso suena a que fue un accidente, no a un plan.
No, fue más bien una necesidad. Cuando casi dirige Troya, se dio cuenta de que no tenía las herramientas. Así que pasó dos décadas construyendo esas herramientas, película tras película, cada una un paso más cerca.
¿Y si Oppenheimer no hubiera ganado mil millones de dólares?
Entonces La odisea no existiría, al menos no como Nolan la imaginaba. El dinero no es lo único, pero sin él, no hay IMAX, no hay 250 millones de euros, no hay la escala que requiere Homero.
Matt Damon es un actor extraño para Odiseo. ¿Por qué no alguien más joven, más heroico?
Porque Odiseo no es heroico en el sentido tradicional. Es un embaucador, alguien que comete errores terribles. Damon puede ser vulnerable y fuerte al mismo tiempo, y eso es lo que necesitas para un personaje que es parte hombre común, parte superhéroe.
¿Crees que Nolan finalmente ha contado la historia que quería contar?
Creo que sí. Pero también creo que si la hubiera hecho hace veinte años, habría sido una película completamente distinta. El viaje fue tan importante como el destino.