El químico que enseña a entender la cosmética: «La piel necesita constancia, no milagros»

La piel necesita constancia, no milagros
David Fernández rechaza la promesa de resultados inmediatos, comparando el cuidado de la piel con el ejercicio y la alimentación.

En un sector saturado de promesas milagrosas y marketing vacío, David Fernández Polo, químico de Paula's Choice, recorre tiendas y aulas para devolver la cosmética a su territorio legítimo: la ciencia. Su propio acné adolescente lo llevó de los estudios en PubMed a un doctorado en formulación, y hoy traduce esa trayectoria en un mensaje tan sencillo como contracultural: la piel no necesita ochenta productos, necesita constancia, honestidad y comprensión de que el bienestar empieza mucho antes de abrir un bote.

  • La industria cosmética inunda a los consumidores con activos de moda —retinol, niacinamida, ectoína— sin garantizar que la información que los acompaña esté respaldada por evidencia real.
  • Jóvenes de veinticinco años aplican rutinas diseñadas para pieles de cincuenta, confundiendo ingredientes con necesidades, y agravando problemas que intentan resolver.
  • Fernández lleva su mensaje directamente a las consejeras de belleza en puntos de venta, convencido de que la educación en el origen de la cadena es la única forma de frenar la desinformación.
  • Su propuesta es incómoda para el mercado: dos o tres productos con estudios sólidos superan a cualquier arsenal de frascos con promesas inmediatas.
  • El sector empieza a responder —aunque lentamente— con una tendencia hacia ingredientes científicamente probados y una concepción del autocuidado como bienestar integral, no como transformación instantánea.

David Fernández Polo creció prefiriendo los kits de química a cualquier otro juguete. Hoy, como responsable de educación en Paula's Choice —marca presente en más de veinte países—, dedica su jornada a algo que parece simple pero resulta revolucionario: enseñar qué puede hacer realmente la cosmética y qué no.

Su camino no fue accidental. Un brote severo de acné en la adolescencia lo convirtió en detective de etiquetas. Mientras su madre le traía exfoliantes granulados que empeoraban su piel, él leía estudios en PubMed e inspeccionaba ingredientes. Esa curiosidad lo llevó a un grado en Química, luego a un doctorado centrado en ácido hialurónico, y finalmente a Paula's Choice, una firma fundada por Paula Begoun —conocida como 'la policía de la cosmética'— y construida sobre ingredientes avalados por ciencia real.

Fernández visita tiendas como El Corte Inglés para formar a las consejeras de belleza, porque son ellas quienes hablan directamente con los clientes. Ha notado un cambio en el lenguaje del sector: antes los productos se vendían por beneficio, ahora por ingrediente. El problema es que cualquiera puede acceder a información sobre esos activos, pero no toda está respaldada por evidencia.

Su mensaje central incomoda a la industria: no necesitas ochenta productos. Con dos o tres tienes una rutina perfectamente válida. Tampoco cree en los resultados inmediatos —'la piel necesita constancia, como el ejercicio'— ni en la superioridad automática de lo natural. Hay aceites esenciales irritantes, y en realidad todo es química: el agua, el zumo de naranja. Lo importante es que el producto sea seguro y tenga estudios que respalden sus promesas.

Su propia rutina lo ilustra: por la mañana, limpiador, sérum de niacinamida al diez por ciento y protector solar; por la noche, alterna exfoliante BHA y retinol, siempre con hidratante de péptidos. Cuatro o cinco productos. Nada más.

Lo que detecta más allá de los frascos es un cambio cultural: la rutina se está convirtiendo en un momento propio, un espacio de presencia. Pero Fernández es claro en algo: ninguna rutina compensa malos hábitos. La alimentación, el descanso y el estrés hablan a través de la piel. La verdadera belleza, concluye, empieza mucho antes de abrir un bote.

David Fernández Polo fue uno de esos niños que prefería los kits de química a los balones de fútbol. Hoy, como químico responsable de educación en Paula's Choice, una marca cosmética presente en más de veinte países, dedica su jornada a algo que podría parecer simple pero resulta revolucionario: enseñar a vendedores y consumidores qué puede hacer realmente la cosmética y qué no.

Su camino hacia esta profesión no fue accidental. Durante la adolescencia sufrió un brote severo de acné que lo llevó a convertirse en detective de etiquetas. Mientras su madre le traía productos recomendados por amigas —principalmente exfoliantes granulados que empeoraban su piel—, él pasaba horas en PubMed leyendo estudios científicos, inspeccionando cada ingrediente de los medicamentos que encontraba en casa. Esa curiosidad obsesiva lo condujo primero a un grado en Química, luego a un doctorado donde trabajó principalmente con ácido hialurónico y aprendió de verdad cómo se formulan los productos. Después de cinco años en investigación, un trabajo precario de becas encadenadas, encontró en Paula's Choice la oportunidad de aplicar ese conocimiento de forma diferente.

Paula Begoun, la fundadora de la marca, es conocida como "la policía de la cosmética". Fue pionera en exigir transparencia a las marcas cuando nadie lo hacía, escribió libros populares sobre el tema y construyó una empresa basada en ingredientes respaldados por estudios científicos reales. Fernández ocupa ahora el puesto de Skincare Education, un título que en la práctica significa ser el responsable científico y de formación de la firma. Su trabajo consiste en revisar cómo se diseñan los estudios clínicos, qué afirmaciones hace el marketing, qué resultados se obtienen realmente, y luego traducir todo eso en educación.

La cosmética, observa, es un sector donde parece que se puede decir cualquier cosa. Hay mitos por todas partes, desinformación constante, una fiebre de ingredientes activos que la gente usa sin entender si realmente necesita. Parte de su día lo dedica a visitar tiendas como El Corte Inglés para formar a las consejeras de belleza, porque son ellas quienes hablan directamente con los clientes. También está profundamente involucrado en los últimos lanzamientos de la marca, trabajando en productos enfocados en longevidad. Ha notado un cambio en cómo se nombran los productos: antes se vendían por beneficio (iluminador, antimanchas), ahora se venden por ingrediente (retinol, ectoína, niacinamida). El problema es que cualquiera puede acceder a información sobre estos activos, pero no toda esa información está respaldada por ciencia.

Fernández cree que los jóvenes están usando activos que no corresponden a sus necesidades reales. Una piel de veinticinco años con manchas solares es completamente distinta a una de cincuenta con firmeza porque se protegió toda la vida. Cada piel es única, y la cosmética debería servir para mantener este órgano saludable, igual que el ejercicio y la dieta. Él mismo nota cómo su piel acneica reacciona al estrés, cómo le salen más granos cuando está bajo presión.

Su mensaje central es incómodo para la industria: no necesitas ochenta productos. Con dos o tres puedes tener una rutina perfectamente válida. Tampoco le gustan los mensajes de resultados inmediatos. "La piel necesita constancia", dice. Como el ejercicio o la alimentación, un día no cambia nada; el cambio viene con la repetición. Rechaza también la idea de que lo natural sea automáticamente mejor. Hay muchos aceites esenciales irritantes, y en realidad todo es química: el agua, el zumo de naranja. Lo importante es que el producto sea seguro y tenga estudios que avalen sus promesas.

Su propia rutina es simple. Por las mañanas: limpiador, sérum de niacinamida al diez por ciento y protector solar. Por las noches alterna entre un exfoliante líquido BHA al dos por ciento para controlar granos y marcas de acné, y retinol, siempre seguido de una crema hidratante con péptidos. Cuatro o cinco productos. Nada más. Una creencia que lo cansa especialmente es que la cosmética tiene género. No existen diferencias reales entre hombres y mujeres; en la mayoría de casos se reduce a la fragancia, el mismo producto con distinto olor. El perfume añadido puede irritar y no aporta nada a la piel más allá del olor.

Lo que observa en el sector es un cambio cultural más amplio. Los clientes de Paula's Choice siguen siendo mayoritariamente mujeres, pero la tendencia está cambiando. Y más allá del género, lo que detecta es que la rutina se está convirtiendo en un momento propio, un espacio de autocuidado que ayuda a estar presente. Al final, lo que está de moda es simplemente cuidarse. Aunque Fernández es claro en algo: ninguna rutina de belleza puede compensar malos hábitos. La cosmética ayuda, pero influyen la alimentación, el descanso, el estrés. La piel nos avisa constantemente. Las rojeces, los brotes, las reacciones muchas veces están relacionadas con mal descanso, mala alimentación o estrés. La verdadera belleza, al parecer, empieza mucho antes de abrir un bote.

En cosmética parece que se puede decir de todo y hay muchos mitos y desinformación
— David Fernández
La piel necesita constancia. Igual que con la alimentación o el deporte: un día no cambia nada; el cambio viene con la repetición
— David Fernández
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
Inventor

¿Por qué crees que la gente sigue creyendo en soluciones milagrosas si hay tanta información disponible?

Model

Porque la información no es lo mismo que la comprensión. Hay mucho ruido. El marketing es muy potente, y la gente quiere creer que existe una solución rápida. Es más fácil que aceptar que necesitas constancia.

Inventor

Tu acné en la adolescencia fue lo que te llevó a esto. ¿Sientes que tu trabajo es personal?

Model

Totalmente. Cuando ves a alguien usando productos que no necesita, o irritándose la piel con cosas que no funcionan, reconozco mi propia frustración de entonces. Quiero que otros no pasen por eso.

Inventor

¿Qué es lo más difícil de explicar a los consumidores?

Model

Que la cosmética no es medicina. Tiene límites. Puede mejorar la salud de tu piel, pero no puede cambiar tu genética ni compensar que duermas tres horas. La gente quiere que sea más poderosa de lo que es.

Inventor

Paula Begoun fue pionera en transparencia. ¿Sientes que el sector ha cambiado desde entonces?

Model

Ha cambiado, pero lentamente. Ahora hay más marcas hablando de ciencia, pero sigue habiendo mucho marketing disfrazado de educación. Mi trabajo es desenmascararlo.

Inventor

¿Qué te sorprende más de tu trabajo?

Model

Que la gente no sabe leer su propia piel. No entienden que está constantemente comunicándose. Si escuchas, te dice qué necesita. Eso es lo fundamental.

Inventor

¿Crees que alguna vez la industria dejará de prometer milagros?

Model

No. Pero espero que cada vez más gente sea lo suficientemente educada para ignorar esas promesas. Eso es lo que intento hacer.

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