Integrar tecnología y gestión en un único recorrido formativo
En un momento en que los sistemas alimentarios exigen tanto rigor científico como visión estratégica, Cataluña inaugura una titulación universitaria sin precedentes en España: un grado que funde ingeniería, ciencias de la vida y gestión empresarial en un único itinerario formativo para el sector agroalimentario. La alianza entre la UPC y la UB, impulsada por fundaciones y con el respaldo directo del tejido empresarial, no es solo una respuesta curricular, sino un reconocimiento de que los desafíos del presente requieren profesionales capaces de pensar en toda la cadena, desde el campo hasta el mercado. Con 50 plazas iniciales y un sector que representa el 18% del PIB catalán, esta iniciativa aspira a cerrar una brecha que el propio sector ha señalado durante años.
- El sector agroalimentario catalán, con más de 177.000 empleos y 58.000 millones en facturación, arrastraba una carencia crítica: no había titulados capaces de integrar tecnología y gestión empresarial en un solo perfil.
- La proliferación de más de cien startups en agritech y foodtech ha intensificado la presión sobre las universidades para formar profesionales híbridos que el mercado ya demanda pero el sistema educativo aún no producía.
- La UPC y la UB han respondido con una arquitectura académica poco convencional que rompe los silos disciplinares y obliga a ingeniería, ciencias y administración a coexistir en un mismo recorrido formativo.
- Las empresas del sector no son espectadoras: han participado en el diseño del currículo y mantendrán presencia activa con prácticas, retos reales y colaboración en los trabajos finales, anclando la formación a la realidad productiva.
- Con docencia en inglés desde segundo curso y 240 créditos ECTS, el programa se posiciona como una apuesta de largo alcance que replica y amplía el éxito de un grado industrial previo que ya formó a más de 200 estudiantes.
Cataluña ha estrenado una titulación universitaria sin precedentes en España. El nuevo grado en Tecnologías y Dirección de Empresas Agroalimentarias nace de una alianza entre la Universitat Politècnica de Catalunya y la Universitat de Barcelona, con el impulso de la Fundación BEST, Barcelona Global y FemCAT. La propuesta responde a un momento de transformación profunda en el sistema alimentario, donde tecnología y sostenibilidad marcan el rumbo del cambio.
Lo que distingue al programa es su arquitectura académica: en lugar de ofrecer formaciones separadas en ingeniería, ciencias o gestión, integra las tres disciplinas en un único recorrido. Los estudiantes comprenderán la cadena agroalimentaria en su totalidad, desde la producción hasta la comercialización. La primera promoción tendrá 50 plazas, repartidas entre el campus de Castelldefels de la UPC y las facultades de Biología y de Economía y Empresa de la UB. Desde segundo curso, toda la docencia se impartirá en inglés.
Un rasgo decisivo es la participación directa del tejido empresarial. Las compañías del sector no solo colaboraron en el diseño del currículo, sino que mantendrán presencia activa a través de prácticas, visitas, retos reales y apoyo a los trabajos de fin de grado. Esta conexión con la realidad productiva es, precisamente, lo que el sector reclamaba: Cataluña concentra el 18% del PIB agroalimentario español, genera más de 177.000 empleos y cuenta con un ecosistema de más de cien startups en agritech y foodtech, pero carecía de profesionales capaces de combinar conocimiento tecnológico con visión empresarial.
El grado suma 240 créditos ECTS y abre salidas en dirección de plantas agroindustriales, consultoría técnica, innovación en productos y gestión estratégica. También permite continuar con posgrados en ingeniería agronómica, biotecnología o administración de empresas. La iniciativa se apoya en un precedente exitoso: hace ocho años, las mismas entidades lanzaron el grado en Tecnologías Industriales y Análisis Económico, que ya ha formado a más de 200 estudiantes. Ahora, ese modelo se traslada al ámbito agroalimentario con la intención de consolidar una propuesta educativa a la altura de uno de los sectores más dinámicos de la economía catalana.
Cataluña acaba de estrenar una titulación universitaria sin precedentes en España. El nuevo grado en Tecnologías y Dirección de Empresas Agroalimentarias nace de una alianza entre la Universitat Politècnica de Catalunya y la Universitat de Barcelona, impulsada por la Fundación BEST, Barcelona Global y FemCAT. La propuesta responde a un momento de transformación profunda en el sistema alimentario, donde la tecnología y la sostenibilidad se han convertido en los ejes que definen el cambio.
Lo que distingue este programa es su arquitectura académica poco convencional. En lugar de ofrecer formaciones separadas en ingeniería, ciencias o gestión empresarial, el grado integra las tres disciplinas en un único recorrido formativo. Los estudiantes cursarán materias de ingeniería, ciencias de la vida y administración de empresas con el objetivo de comprender la cadena agroalimentaria en su totalidad: desde la producción hasta la transformación y la comercialización. La primera promoción contará con 50 plazas. La docencia se distribuirá entre el campus de Castelldefels de la UPC, donde funciona la Escuela de Ingeniería Agroalimentaria y de Biosistemas, y las facultades de Biología y de Economía y Empresa de la Universidad de Barcelona.
Un rasgo decisivo del programa es la participación directa del tejido empresarial en su diseño y desarrollo. Las compañías del sector no solo han colaborado en la definición del currículo, sino que mantendrán una presencia activa durante toda la formación a través de prácticas, visitas a instalaciones, retos reales y colaboración en los trabajos de fin de grado. A partir del segundo curso, la docencia se impartirá íntegramente en inglés, una decisión alineada con el carácter internacional del sector agroalimentario.
Esta iniciativa no surge del vacío. Cataluña concentra el 18 por ciento del producto interior bruto español en el ámbito agroalimentario, genera más de 177.000 empleos y factura cerca de 58.000 millones de euros anuales. Sobre este peso económico se ha desarrollado un ecosistema innovador en expansión, con más de cien startups activas en áreas como agritech y foodtech. Sin embargo, el sector ha identificado una carencia persistente: la falta de profesionales capaces de integrar conocimiento tecnológico con visión empresarial. El nuevo grado aspira a cerrar esa brecha.
El programa suma 240 créditos ECTS y abre múltiples caminos profesionales. Los graduados podrán dirigir proyectos y plantas agroindustriales, trabajar en consultoría técnica, liderar innovación en productos o desempeñarse en gestión estratégica. La diversidad de salidas refleja la complejidad de un sector que combina tradición e innovación. Además, el grado permite continuar la formación en posgrados especializados en ingeniería agronómica, biotecnología o administración de empresas.
La iniciativa se construye sobre un precedente exitoso. Hace ocho años, las mismas entidades impulsoras lanzaron el grado en Tecnologías Industriales y Análisis Económico, que ha formado a más de 200 estudiantes. Ahora, el modelo formativo se traslada al ámbito agroalimentario con la intención de consolidar una propuesta educativa conectada con la realidad productiva del sector. La presentación oficial del programa fue presidida por Núria Montserrat, quien destacó el carácter pionero de la iniciativa y el papel central de la colaboración público-privada en su desarrollo.
Notable Quotes
El nuevo grado aspira a cubrir el espacio de perfiles con capacidad para integrar conocimiento tecnológico y visión empresarial— Impulsores del programa durante la presentación oficial
The Hearth Conversation Another angle on the story
¿Por qué una universidad decide crear un grado completamente nuevo en lugar de adaptar los existentes?
Porque el sector agroalimentario ha cambiado más rápido que la oferta educativa. Las empresas necesitaban perfiles que entendieran tanto la tecnología como el negocio, y eso no existía en una sola titulación.
¿Qué hace diferente este grado de, digamos, estudiar ingeniería agrónoma y luego un máster en administración?
La diferencia es que aquí todo está integrado desde el primer día. No es secuencial; es simultáneo. Los estudiantes ven cómo la tecnología y la gestión se aplican juntas en problemas reales del sector.
¿Quién participa en el diseño del currículo?
Las propias empresas. No es un programa diseñado solo por académicos. Las compañías del sector han estado en la mesa definiendo qué necesitan, y seguirán presentes con prácticas, visitas y proyectos reales durante toda la carrera.
¿Por qué en inglés a partir del segundo curso?
Porque el agroalimentario es un sector global. Las startups de agritech y foodtech trabajan en redes internacionales. Si los estudiantes quieren competir en ese mercado, necesitan fluidez en inglés desde el principio.
¿Cuánto tiempo lleva preparar algo así?
Este es el segundo grado que impulsan estas entidades. El primero, hace ocho años, formó a más de 200 estudiantes. Eso les dio experiencia y credibilidad para hacer esto bien.
¿Qué pasa después de graduarse? ¿Hay demanda real de estos perfiles?
El sector agroalimentario catalán representa el 18 por ciento del PIB regional. Hay más de cien startups innovadoras buscando talento. La demanda existe; lo que faltaba era la oferta educativa.