Polonia retira la máxima condecoración a Zelenski por honrar al UPA

El UPA fue responsable de la muerte de aproximadamente 100.000 civiles polacos durante la Segunda Guerra Mundial, según registros históricos polacos.
Para uno es genocidio, para el otro es resistencia
La disputa sobre el UPA refleja dos interpretaciones históricas irreconciliables entre Polonia y Ucrania.

Entre aliados forjados por la urgencia de la guerra, la memoria histórica ha abierto una grieta que ningún enemigo común puede cerrar fácilmente. El presidente polaco Karol Nawrocki retiró a Volodimir Zelenski la Orden del Águila Blanca —la más alta distinción de Polonia— después de que el líder ucraniano nombrara una unidad militar en honor al UPA, organización que Polonia considera responsable del genocidio de unos 100.000 civiles polacos durante la Segunda Guerra Mundial. Lo que en Ucrania es símbolo de resistencia nacional, en Polonia es cicatriz de masacre colectiva; y ese abismo interpretativo amenaza ahora una alianza estratégica que el presente exige, pero que el pasado complica.

  • Nawrocki retiró públicamente la máxima condecoración polaca a Zelenski, convirtiendo un gesto diplomático en una declaración de desaprobación sin precedentes entre dos gobiernos aliados.
  • La decisión de Ucrania de nombrar una unidad militar con las siglas del UPA desató la crisis: para Polonia, esas letras no evocan independencia sino el asesinato de 100.000 de sus ciudadanos.
  • El 65% de los polacos ya percibe negativamente las relaciones con Ucrania, una fractura de opinión pública que presiona a los gobiernos en un momento en que la cooperación militar es vital.
  • Polonia acoge a casi un millón de refugiados ucranianos, lo que hace aún más paradójica la ruptura simbólica: el apoyo material coexiste con una condena histórica irreconciliable.
  • La alianza estratégica entre Varsovia y Kiev —clave para la resistencia frente a Rusia— enfrenta su prueba más delicada, atrapada entre las exigencias del presente y las heridas del pasado.

El presidente polaco Karol Nawrocki anunció el viernes la retirada de la Orden del Águila Blanca a Volodimir Zelenski, la condecoración más alta de Polonia, otorgada originalmente en 2003. La decisión marca un quiebre diplomático abierto entre dos gobiernos que hasta hace poco se presentaban como aliados cercanos frente a la invasión rusa.

El detonante fue la elección de Zelenski de nombrar una unidad de las Fuerzas Armadas ucranianas en honor al UPA, el Ejército Insurgente Ucraniano. Para Polonia, ese nombre no es un símbolo neutro: representa a una organización que, según registros históricos polacos, fue responsable de la muerte de aproximadamente 100.000 civiles polacos durante la Segunda Guerra Mundial, crímenes que el gobierno polaco clasifica como genocidio. En un discurso difundido en redes, Nawrocki subrayó que para la mayoría de los polacos el UPA sigue siendo ante todo una formación responsable de brutalidades contra sus ciudadanos.

La historia del UPA es disputada. Fue la rama militar de un movimiento independentista ucraniano que combatió al ejército soviético, pero también perpetró masacres contra civiles polacos y judíos, y mantuvo vínculos ambiguos con las fuerzas nazis. En Ucrania, especialmente desde 2022, el UPA es honrado como símbolo de resistencia frente a ocupantes extranjeros. Para muchos ucranianos, nombrar una unidad militar con ese legado es un acto de afirmación nacional en tiempos de existencia amenazada.

Esta tensión de memorias ocurre mientras Polonia acoge a casi un millón de refugiados ucranianos, siendo el principal receptor de desplazados por la guerra. Pese a ese apoyo, una encuesta reciente indica que el 65% de los polacos considera que la decisión de Zelenski daña negativamente su visión de las relaciones bilaterales. El retiro de la condecoración no es una ruptura total, pero sí una declaración pública que trasciende la diplomacia privada y expone una grieta profunda: dos países que necesitan estar unidos contra una amenaza común, divididos por interpretaciones irreconciliables del pasado.

El presidente polaco Karol Nawrocki anunció el viernes la retirada de la Orden del Águila Blanca, la condecoración más alta de su país, que había sido otorgada a Volodimir Zelenski en abril de 2003. La decisión marca un quiebre diplomático abierto entre dos gobiernos que hasta hace poco se presentaban como aliados cercanos en la resistencia contra la invasión rusa.

El detonante fue la decisión de Zelenski de nombrar a una unidad de las Fuerzas Armadas ucranianas con el nombre del Ejército Insurgente Ucraniano, conocido por sus siglas UPA. Para Polonia, esta elección es más que un acto simbólico: representa un homenaje a una organización que, según registros históricos polacos, fue responsable de la muerte de aproximadamente 100.000 civiles polacos durante la Segunda Guerra Mundial en territorios que actualmente forman parte de Ucrania. El gobierno polaco clasifica estas muertes como genocidio.

En un discurso difundido a través de la red X, Nawrocki expresó que para la mayoría de la sociedad polaca, el UPA sigue siendo ante todo una formación responsable de crímenes brutales contra ciudadanos polacos durante la Segunda Guerra Mundial. La declaración refleja una herida histórica que permanece viva en la memoria colectiva polaca, a pesar de los ochenta años transcurridos desde los hechos.

La historia del UPA es compleja y disputada. La organización fue la rama militar de un movimiento independentista ucraniano que luchó contra el ejército soviético durante y después de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, también se enfrentó a la resistencia polaca y fue responsable de masacres contra civiles polacos y judíos. En algunos momentos colaboró con las fuerzas nazis, aunque posteriormente se volvió contra ellas. Esta ambigüedad histórica no existe para los polacos: el UPA representa principalmente la violencia sufrida por sus ciudadanos.

En Ucrania, la narrativa es radicalmente distinta. Especialmente desde que comenzó la invasión rusa en 2022, el UPA es honrado como una fuerza que luchó por la independencia del país, un símbolo de resistencia contra ocupantes extranjeros. Para muchos ucranianos, nombrar una unidad militar con este nombre es un acto de continuidad histórica y de afirmación nacional en un momento de existencia amenazada.

La tensión entre estas dos interpretaciones del pasado ocurre en un contexto de cooperación práctica inmediata. Polonia ha acogido a casi un millón de refugiados ucranianos, según datos de la agencia europea de estadística Eurostat, convirtiéndose en el principal receptor de desplazados por la guerra. A pesar de este apoyo material significativo, la decisión de Zelenski ha erosionado la percepción pública de las relaciones bilaterales. Según una encuesta reciente del portal Onet.pl, el 65% de los polacos considera que la decisión de honrar al UPA influye negativamente en su visión de las relaciones con Ucrania.

El retiro de la condecoración es un gesto político deliberado que señala los límites de la solidaridad polaca. No es una ruptura total de relaciones, pero es una declaración pública de desaprobación que trasciende la diplomacia privada. El conflicto expone una grieta fundamental: dos países que necesitan estar unidos contra una amenaza común están divididos por interpretaciones irreconciliables del pasado. La pregunta que queda abierta es si esta ruptura simbólica presagia tensiones más profundas en la alianza estratégica entre Polonia y Ucrania en los meses venideros.

Para la inmensa mayoría de la sociedad polaca, el UPA sigue siendo ante todo una formación responsable de los crímenes brutales cometidos contra ciudadanos de la República de Polonia durante la Segunda Guerra Mundial
— Karol Nawrocki, presidente de Polonia
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
Inventor

¿Por qué un nombre de unidad militar genera una crisis diplomática entre aliados?

Model

Porque no es solo un nombre. Para Polonia, es como si Ucrania estuviera honrando a quienes masacraron a sus abuelos. La historia no es pasado muerto aquí.

Inventor

Pero Ucrania ve al UPA como símbolo de independencia, ¿no?

Model

Exactamente. Ambos países miran el mismo grupo histórico y ven cosas completamente opuestas. Para uno es genocidio, para el otro es resistencia. No hay puente entre esas dos realidades.

Inventor

¿Cómo se llega a esto cuando Polonia acoge a un millón de refugiados ucranianos?

Model

Esa es la paradoja. La solidaridad material no borra las heridas históricas. De hecho, quizá las hace más visibles: estamos ayudando, pero no nos respetan lo que sufrimos.

Inventor

¿Qué significa retirar una condecoración en términos prácticos?

Model

Es un golpe simbólico pero público. No rompe la alianza, pero dice: hay límites. Y el 65% de los polacos está de acuerdo.

Inventor

¿Puede esto afectar el apoyo militar a Ucrania?

Model

Eso es lo que preocupa. Si la opinión pública polaca se gira contra Ucrania, los políticos tendrán que escuchar. Y Polonia es crucial para el suministro de armas y refugio.

Quieres la nota completa? Lee el original en LA RAZÓN ↗
Contáctanos FAQ