El partido de Milei gana las legislativas argentinas con 40,7% y refuerza su control del Congreso

La población vulnerable experimenta deterioro económico: pensionistas reportan reducción de ingresos reales, desempleo creciente y dificultades para cubrir necesidades básicas ante inflación que supera salarios y pensiones.
Estamos eligiendo el mal menor
Un votante argentino describe su experiencia en las elecciones donde ninguna opción inspira optimismo.

La Libertad Avanza superó al peronismo (31.7%) en un contexto de participación electoral históricamente baja desde 1983, ganando 14 escaños en Senado y 64 en Diputados. Trump felicitó a Milei y condicionó asistencia financiera de 40,000 millones de dólares al desempeño electoral, evidenciando el interés geopolítico estadounidense en el experimento ultraliberal argentino.

  • La Libertad Avanza ganó con 40,7% de los votos frente a 31,7% del peronismo
  • Participación electoral de 68%, la más baja desde 1983 en Argentina
  • Trump condicionó 40 mil millones de dólares en asistencia al desempeño electoral de Milei
  • Inflación reducida del 289% anual (abril 2024) al 32% (septiembre 2025), pero aún supera salarios

El partido de Javier Milei obtuvo una victoria decisiva en las elecciones legislativas argentinas con 40.7% de los votos, fortaleciendo su capacidad para impulsar reformas de libre mercado respaldadas por Estados Unidos, aunque enfrenta desafíos económicos crecientes.

Argentina votó el domingo pasado en unas elecciones legislativas que se convirtieron en algo más que una renovación de bancas: un referéndum sobre el experimento económico radical del presidente Javier Milei y, de manera inusual, un evento que capturó la atención de Washington y Wall Street con una intensidad que pocas votaciones legislativas argentinas han generado antes.

El partido de Milei, La Libertad Avanza, ganó con 40,7% de los votos, superando ampliamente al peronismo en sus distintas variantes, que sumó 31,7%. La cifra provisional del órgano electoral, con 98,9% de las mesas escrutadas, le permitió al presidente anunciar que su bloque y sus aliados obtuvieron 14 escaños en el Senado y 64 en la Cámara de Diputados, suficientes para sostener vetos presidenciales y bloquear intentos de juicio político. Pero el resultado llegó bajo una sombra: la participación fue la más baja desde que Argentina recuperó la democracia en 1983. Solo el 68% de los casi 36 millones de ciudadanos habilitados para votar se presentó en las urnas, cuando el promedio histórico en elecciones nacionales ronda el 70%.

Lo que hizo estas elecciones extraordinariamente relevantes para actores externos fue el dinero estadounidense en juego. El presidente Trump, aliado ideológico de Milei, pareció condicionar un paquete de 40 mil millones de dólares —20 mil en un swap de divisas con el Banco Central argentino y otros 20 mil en créditos de bancos privados— al desempeño electoral del mandatario ultraliberal. Cuando los mercados percibieron que el público argentino estaba perdiendo paciencia con las reformas y que la carrera sería cerrada, los bonos y la moneda se desplomaron. Milei quemó miles de millones en reservas para sostener el peso. En un gesto extraordinario, el Tesoro estadounidense salió al rescate, vendiendo dólares para satisfacer la demanda creciente. Tras la victoria, Trump escribió en su red social Truth: "Felicitaciones al presidente Javier Milei por su aplastante victoria en Argentina. Está haciendo un excelente trabajo. Nuestra confianza en él ha sido justificada por el pueblo de Argentina".

Pero la victoria de Milei ocurre en un contexto de adversidad económica que ha puesto a prueba el respaldo a su programa de ajuste. Aunque sus políticas han reducido la inflación de un pico anual del 289% en abril de 2024 al 32% hace un mes, los aumentos de precios aún superan a los salarios y las pensiones. En Buenos Aires, la provincia más poblada, el gobierno había perdido por más de 13 puntos en las elecciones locales de septiembre y ahora quedó prácticamente empatado con el peronismo, lo que sugiere una recuperación pero también la fragilidad del apoyo. El gobernador peronista Axel Kicillof escribió en redes que Milei se equivocaba si festejaba un resultado donde seis de cada diez argentinos dijeron no estar de acuerdo con su modelo.

La polarización es visible en las calles. En Puerto Madero, el distrito financiero, los concesionarios de autos de lujo reportan aumentos de ventas desde que Milei eliminó restricciones a las importaciones. Los banqueros elogian al presidente por permitir la venta de dólares en línea. Los restaurantes de lujo reciben ejecutivos petroleros celebrando los esfuerzos para atraer inversión extranjera. Pero al otro lado del Riachuelo, en un comedor comunitario, Epifanía Contreras, de 64 años, describió cómo su pensión mensual de 200 dólares se ha reducido en valor real desde que Milei recortó los aumentos por costo de vida. "No se puede vivir con 290 mil pesos al mes con la inflación de hoy", dijo. "La situación está cada vez peor". Matías Paredes, corredor de bienes raíces de 50 años cuyos clientes extranjeros desaparecieron con el tipo de cambio fuerte, votó "por obligación, nada más". "Ninguna de estas figuras inspira optimismo", dijo. "Estamos eligiendo el mal menor".

Pese a la victoria, los expertos advierten que Milei aún necesita construir coaliciones amplias para sostener su agenda. Dado que solo una parte de las bancas estaban en juego, era matemáticamente imposible que ganara una mayoría en ninguna de las dos cámaras. El consultor político Sergio Berensztein señaló que la victoria es "necesaria, pero no suficiente para mantener el control del Congreso". Milei ya llamó a los poderosos gobernadores provinciales para acelerar acuerdos sobre reformas económicas de largo plazo. Los próximos meses pondrán a prueba si la paciencia pública puede sostener los recortes mientras la población se divide cada vez más entre quienes se benefician de las reformas y quienes dicen sufrir más dificultades que nunca para llegar a fin de mes.

Hoy pasamos el punto bisagra, hoy comienza la construcción de la Argentina grande
— Javier Milei, en su discurso de victoria
Esta victoria es necesaria, pero no suficiente para mantener el control del Congreso
— Sergio Berensztein, consultor político
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
Inventor

¿Por qué estas elecciones legislativas generaron tanto interés en Washington y Wall Street cuando típicamente son votaciones internas?

Model

Porque Milei representa algo que Trump ve como ideológicamente afín: un experimento radical de libre mercado en América Latina. Estados Unidos puso 40 mil millones de dólares en juego, así que dejó de ser solo política argentina.

Inventor

¿Cómo se explica que la participación electoral fuera la más baja desde 1983 si el voto es obligatorio?

Model

La gente fue a votar porque es obligatorio, pero la participación del 68% sugiere que muchos simplemente no se presentaron o lo hicieron sin entusiasmo. Es un síntoma de desgaste, no de apoyo.

Inventor

¿Qué significa que Milei ganara pero que Buenos Aires, la provincia más poblada, quedara empatada con el peronismo después de perder por 13 puntos hace un mes?

Model

Significa que recuperó terreno, pero que su apoyo es frágil. No es una victoria consolidada. Es más bien un respiro antes de que la realidad económica vuelva a presionar.

Inventor

¿Cómo vota alguien que dice que "ninguna de estas figuras inspira optimismo"?

Model

Por obligación, como dijo ese corredor de bienes raíces. Elige el mal menor. Es una forma de participación que no es realmente un voto de confianza, sino de resignación.

Inventor

¿Qué tan real es el riesgo de que Milei no pueda sostener su agenda sin más apoyo político?

Model

Muy real. Ganó escaños, pero no mayoría. Necesita aliados. Y esos aliados van a querer algo a cambio. La victoria electoral no resuelve el problema matemático del Congreso.

Inventor

¿Por qué una pensionista de 64 años siente que carga con el peso de los recortes mientras los banqueros celebran?

Model

Porque los beneficiarios de las reformas —los que pueden importar autos, vender dólares, atraer inversión— están en un lado. Los que viven de pensiones que se erosionan en valor real están en el otro. La inflación sigue superando los salarios. Eso es la polarización hecha realidad.

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