El Partido se concibe como un maestro que coordina acciones que los ciudadanos no comprenden
China lidera en patentes de IA, superando a EE.UU. con 183.302 frente a 48.197 anuales, impulsada por empresas como DeepSeek y Z.ai con financiación estatal. El Partido Comunista, con 101 millones de miembros, controla incontestablemente la innovación tecnológica mediante planificación quinquenal y dirección de ingenieros en el Estado.
- El Partido Comunista chino cumple 105 años con más de 101 millones de miembros
- China emite 183.302 patentes de IA anuales frente a 48.197 de Estados Unidos
- Z.ai, empresa de IA china, vio sus acciones subir más del 1.700% desde su salida a bolsa en enero
- El XV Plan Quinquenal menciona inteligencia artificial más de 50 veces
En su 105 aniversario, el Partido Comunista chino integra avances en IA y tecnología con su control leninista sobre todas las esferas del Estado, posicionando a China como rival tecnológico de Occidente.
Un oso panda de peluche abre los ojos con un brillo azul eléctrico. Está despierto, listo para hablar. Dentro de su suave cuerpo de juguete vive una inteligencia artificial capaz de enseñar matemáticas básicas o física avanzada, de responder preguntas sobre el mundo. Y cuando se le pregunta qué es lo más importante de China, el panda responde sin dudarlo: el Partido Comunista es la fuerza central que impulsa la revolución tecnológica del país. El juguete, diseñado por Shi Pengfei en su empresa Nebula, es más que un objeto de entretenimiento infantil. Es un símbolo perfecto de lo que China intenta hacer en este momento de su historia: fusionar dos mundos que parecerían incompatibles a primera vista.
Este año marca el 105 aniversario de la fundación del Partido Comunista chino, ocurrida en 1921. La organización ha crecido hasta reunir más de 101 millones de miembros y ejerce un control absoluto sobre todas las dimensiones de la vida en la superpotencia asiática. Pero mientras celebra este hito histórico, el Partido no mira hacia atrás. Mira hacia adelante, hacia la inteligencia artificial, la computación cuántica, la biotecnología. Y en particular hacia la IA, que el presidente Xi Jinping ha declarado comparable en importancia histórica a la máquina de vapor, la electricidad e Internet. En enero, durante una reunión en la Escuela Central del Partido, Xi subrayó que esta ola de innovación tecnológica representa la próxima transformación que marcará una época. El mensaje llegó a ministros y autoridades provinciales que tomaban notas cuidadosas.
La apuesta es seria y sistemática. El XV Plan Quinquenal, aprobado en marzo, menciona la inteligencia artificial más de 50 veces. El documento extensísimo también insiste en fortalecer la dirección del Partido sobre todo el proceso de implementación, en estudiar e implementar el Pensamiento de Xi Jinping sobre el Socialismo con Características Chinas para una Nueva Era. Los dos planos conviven en el mismo texto, sin contradicción aparente. Para Adam Tooze, historiador británico de la Universidad de Columbia, el Partido es la fórmula secreta que ha permitido transformar las inversiones de la República Popular en crecimiento de alta calidad. Hablando en un foro con ejecutivos occidentales en Pekín poco después de la aprobación del plan, Tooze fue directo: no cree que Occidente pueda seguir eludiendo esta conclusión. Aunque resulte políticamente incómodo reconocer que en 2026 se participa en paneles celebrando la estabilidad que aporta un plan quinquenal cuyos ancestros fueron estalinistas.
La planificación ha funcionado. El año pasado, DeepSeek, una compañía casi desconocida, lanzó un modelo de IA asequible que sacudió los cimientos de los gigantes de Silicon Valley. Este año, la atención se centra en Z.ai, también conocida como Zhipu AI, nacida en 2019 como escisión de un laboratorio de la Universidad de Tsinghua. Es considerada uno de los tigres de la IA china, parte de un grupo selecto de actores clave en los esfuerzos de Pekín por competir con Washington y reducir su dependencia tecnológica. Zheng Qinkai, uno de sus investigadores, explica durante una visita a la sede que quieren que las máquinas piensen como seres humanos. Las acciones de la empresa, bien nutrida de financiación estatal y con apoyo de gigantes como Alibaba y Tencent, han subido más del 1.700% desde su salida a bolsa en Hong Kong en enero. El frenesí de los inversores refleja optimismo frente a las herramientas estadounidenses de OpenAI y Anthropic.
La competencia va más allá del dominio tecnológico. Se despliega sobre el campo militar y la influencia geopolítica. Un estudio de mayo del Centro sobre la Economía y las Instituciones de China de Stanford señala que la inteligencia artificial se ha convertido en el principal campo de batalla de la rivalidad tecnológica entre Estados Unidos y China. Los números son elocuentes: China superó a Estados Unidos en la concesión anual de patentes de IA alrededor de 2020. Para 2023, emitía casi cuatro veces más: 183.302 frente a 48.197. La semana pasada, OpenAI publicó una entrada en su blog alertando sobre los fuertes vínculos de Z.ai con empresas estatales chinas, sobre el objetivo de Pekín de llegar a mercados emergentes antes que rivales estadounidenses o europeos. La compañía fue incluida en la Lista de Entidades del Departamento de Comercio de Estados Unidos en enero, bajo el argumento de que impulsa la modernización militar de China mediante el desarrollo e integración de investigaciones avanzadas en inteligencia artificial.
En la sede de Z.ai son escuetos al hablar del respaldo gubernamental, aunque Zheng reconoce la importancia del apoyo para la capacidad de computación y de contar con una base de jóvenes talentos en el entorno. Zhongguancun, el epicentro tecnológico en el noroeste de Pekín donde tiene sede la empresa, cuenta con 30 universidades en los alrededores, entre ellas la prestigiosa Tsinghua, y una cantera de alrededor de 100.000 estudiantes. Cheng Hui, directora de promoción industrial de Zhongguancun Science City, describe la zona como los tres kilómetros cuadrados más inteligentes del país. Pero aclara que un ecosistema así no se construye de un día para otro. Requiere el esfuerzo continuo del Gobierno. Del Partido.
Dan Wang, investigador asociado de la Institución Hoover de Stanford, argumenta en su ensayo A toda máquina: China y la gran carrera por el futuro que China ha tenido más éxito que cualquier otro país autoritario de la historia al combinar crecimiento económico con control político. El ascenso del gigante asiático ha tenido mucho que ver, sostiene, con las directrices de un Gobierno integrado en gran medida por ingenieros, a diferencia de Estados Unidos, donde los abogados dominan las élites políticas. Este Estado ingenieril es algo más que autocracia o alta modernidad tecnológica. Tiene aspectos positivos, como la gestión funcional de las ciudades o la ampliación de la base manufacturera. Pero también consecuencias a veces nefastas para el individuo, como mantener una estrategia de covid cero hasta llevar el país a la locura. El Partido Comunista, escribe Wang, se concibe a sí mismo como un gran maestro que coordina acciones unificadas entre el Estado y la sociedad, capaz de lanzar maniobras estratégicas más allá de lo que los ciudadanos llegan a comprender. Su filosofía consiste en maximizar la discrecionalidad del Estado y minimizar los derechos de los individuos. En este 105 aniversario, esa filosofía se despliega a través de máquinas que piensan, de patentes que se multiplican, de un futuro que el Partido intenta escribir antes que nadie.
Citações Notáveis
La inteligencia artificial se ha convertido en el principal campo de batalla de la competencia tecnológica entre Estados Unidos y China— Centro sobre la Economía y las Instituciones de China de Stanford
China ha tenido más éxito que cualquier otro país autoritario de la historia al combinar crecimiento económico con control político— Dan Wang, investigador de la Institución Hoover
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
¿Por qué un oso de peluche que habla sobre el Partido Comunista es tan revelador de lo que está pasando en China ahora?
Porque no es accidental. El juguete no fue diseñado para ser propaganda. Fue diseñado para ser útil, para enseñar a los niños. Pero la IA dentro de él está entrenada para responder de cierta manera, para reflejar ciertos valores. Es el control suave, integrado en la tecnología misma.
¿Cómo logra China combinar innovación tecnológica de punta con un sistema político tan centralizado?
No lo ve como una contradicción. El Partido cree que puede dirigir la innovación como dirige todo lo demás. Tiene recursos, tiene talento, tiene un plan de 15 años. Y hasta ahora, funciona. DeepSeek lo demostró el año pasado.
Pero ¿no limita el control político la creatividad que necesita la tecnología?
Esa es la pregunta occidental. Pero Wang argumenta que tener ingenieros en el poder, no abogados, permite decisiones más rápidas sobre infraestructura, sobre dónde invertir. El costo es que no hay espacio para disentir sobre los objetivos finales.
¿Qué significa que China emita casi cuatro veces más patentes de IA que Estados Unidos?
Significa que la carrera ya no es teórica. Es real, es medible. Y no es solo sobre quién tiene mejor tecnología. Es sobre quién controla los mercados emergentes, quién define los estándares, quién tiene poder geopolítico.
¿Puede sostenerse este modelo a largo plazo?
Eso es lo que nadie sabe. El control funciona cuando hay crecimiento, cuando hay recursos para distribuir. Pero la historia de los sistemas autoritarios es que eventualmente se vuelven rígidos. La pregunta es si la IA y la tecnología pueden mantener la flexibilidad que necesita el sistema para no colapsar.