Descubren que el 'perro' de Gran Canaria es un resello del siglo XVI, no una falsificación del XVIII

Marcaban su calderilla con perros y palmas, intentando otorgar valor a lo condenado a la oxidación
Cómo los isleños del XVI usaban símbolos locales para validar monedas extranjeras y evitar que abandonaran el archipiélago.

El resello del cánido en monedas de Gran Canaria fue grabado entre 1560-1577, anterior al resello de la palma que aparece superpuesto en algunas piezas. Las monedas marcadas eran 'Cuartos' y 'Maravedís' de Santo Domingo, consideradas de 'mala ley', utilizadas como 'moneda de los pobres' en Canarias por escasez de circulante.

  • El resello del cánido en Gran Canaria fue grabado entre 1560-1577, no en 1734
  • Las monedas marcadas eran 'Cuartos' y 'Maravedís' de Santo Domingo, acuñadas entre 1542-1555
  • La palma estampada encima del perro en algunas piezas prueba que el animal fue grabado primero
  • Carlos III homogeneizó el sistema monetario canario en 1774 con una emisión especial de maravedís

Un investigador revela que el misterioso resello del 'perro' en monedas canarias del siglo XVI data de 1560-1577, no de 1734 como se creía, marcando dinero para evitar su salida del archipiélago.

En las Canarias del siglo XVI, el dinero era un lujo que el archipiélago no podía permitirse. Las islas, atrapadas en fragmentos de roca volcánica y separadas del continente por el océano, sufrían una escasez crónica de moneda menuda. Los cuerpos de los isleños, gastados por el basalto y la sal, necesitaban algún tipo de validación para sus intercambios; ante la ausencia de oro castellano, las autoridades se vieron obligadas a recurrir a los desechos de cobre que llegaban desde Santo Domingo y Ceuta. Era una economía de supervivencia donde incluso el metal era un lujo.

Durante siglos, los historiadores han debatido sobre una marca extraña que aparecía grabada en estas monedas: la figura de un animal de cuatro patas dentro de un cartucho rectangular. Algunos creían que era un león, otros un perro. La teoría más aceptada, propuesta por el investigador Santiago Medina Gil en 2022, sostenía que se trataba de una falsificación del año 1734, un intento tardío de imitar las famosas monedas 'Bambas'. Pero en 2024, el análisis del investigador Jaime Alberto García González, economista por la Universidad de La Laguna con un MBA por la Universidad Europea de Canarias, desmanteló esa hipótesis al examinar dos piezas inéditas que revelaban algo decisivo.

La prueba estaba en la superposición. En uno de los ejemplares, la conocida "hoja de palma" —otro resello grancanario datado entre 1578 y 1625— aparecía estampada directamente encima de la figura del animal. Este detalle técnico es fundamental: para que la palma estuviera encima, el animal tuvo que grabarse antes. Con este dato, García González situó la creación del resello del cánido en un nuevo rango temporal entre 1560 y 1577, invalidando completamente la conexión con las falsificaciones del siglo XVIII. El hallazgo fue publicado en la Revista Numismática Hécate en 2025.

Lo que hace aún más fascinante el descubrimiento es cómo el diseño del animal evolucionó con el tiempo. Las primeras piezas presentaban una figura tosca y abstracta que recordaba a un león rampante, el símbolo del poder real que los herreros locales probablemente nunca habían visto en persona. Pero García González propone que el diseño se transformó hacia una posición "pasante", inspirándose en los perros de presa que ya en el siglo XVI eran un símbolo de fuerza y vigilancia en Gran Canaria. Los documentos históricos del 5 de febrero de 1526 muestran que las autoridades locales ordenaban el exterminio de estos perros por los daños que causaban al ganado, permitiendo solo la supervivencia de una pareja para los carniceros. Esta familiaridad con el cánido habría llevado a los grabadores a modificar el punzón, dotándolo de una cabeza ancha, orejas rectas y una cola larga inclinada sobre el lomo.

Las piezas que portaban estas marcas eran 'Cuartos' de cuatro maravedís y, por primera vez documentado en Canarias, ejemplares de dos maravedís, todos acuñados en la ceca de Santo Domingo entre 1542 y 1555 a nombre de Juana I y Carlos I. Estas monedas, fabricadas en cobre casi puro y consideradas de "mala ley" en la Península, llegaban masivamente a los puertos canarios para paliar la falta de cambio. Los investigadores Eduardo Almenara, Ana Rosa Pérez y Candelaria Martín del Río las llamaron la "moneda de los pobres". El sistema de resellos fue la respuesta desesperada a una precariedad que comenzó justo después de la Conquista. Ante el alto coste de traer especialistas y la ausencia de minas, Castilla optó por implantar los "ceutíes", pequeñas piezas de cobre de origen portugués que se intercambiaban con reales castellanos desde aproximadamente 1450.

El caos monetario que reinaba en las islas era casi incomprensible: convivían monedas de los Reyes Católicos con piezas de México y Santo Domingo, todas ellas marcadas con símbolos locales para evitar que la escasa masa monetaria abandonara el territorio insular. Esta situación solo terminó con la llegada de Carlos III. En 1774, el monarca impuso una homogeneización mediante una emisión especial de maravedís para las islas, una medida que fue recibida con alborozo pero que condenó al olvido a la antigua y deteriorada "moneda canaria". El hallazgo de García González no solo pone en valor un patrimonio antes ignorado, sino que conecta la numismática con la arqueología moderna, como los restos encontrados en el cementerio de esclavos de la Finca de Clavijo en Santa María de Guía, donde aparecieron monedas con resellos similares. La investigación concluye que el resello del cánido es una marca genuina y propia de Gran Canaria, un acto de resistencia económica contra la geografía.

El resello del cánido es una marca genuina y propia de Gran Canaria, utilizada para validar el dinero y evitar que la escasa masa monetaria abandonara el territorio insular
— Jaime Alberto García González, investigador
Entre sus principales características destacaban el premio con el que se dotó a los distintos valores en uso, a fin de facilitar su aporte a las islas, y la escasez perpetua de circulante
— Santiago M. Medina Gil, historiador
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
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¿Por qué importa tanto saber cuándo se grabó este símbolo del perro en las monedas?

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Porque cambia toda la narrativa sobre cómo Canarias respondió a su aislamiento. Si es del XVI, no es una falsificación desesperada del XVIII, sino una solución institucional pensada desde el principio.

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¿Cómo descubrió García González que el perro era anterior a la palma?

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Encontró una moneda donde la palma estaba literalmente grabada encima del perro. En numismática, el orden de superposición te dice el orden cronológico. Lo que estaba debajo fue primero.

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¿Qué tiene que ver un perro de presa con la economía de una isla pobre?

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Era lo que los isleños conocían. Los leones eran símbolos de poder real que nadie había visto. Los perros de presa eran reales, peligrosos, locales. El grabador eligió lo que entendía.

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¿Estas monedas de Santo Domingo eran realmente tan malas?

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Eran de cobre casi puro, consideradas de "mala ley" en el continente. Pero en Canarias no había nada mejor. Eran desechos coloniales que se convirtieron en la única moneda disponible.

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¿Qué pasó cuando Carlos III llegó al poder?

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Impuso orden. En 1774 emitió maravedís especiales para las islas. Fue una solución que la gente celebró, pero que enterró dos siglos de ingenio monetario improvisado.

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¿Qué nos dice esto sobre cómo funcionaba la economía canaria?

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Que era una economía de puro ingenio frente a la escasez. No tenían oro, no tenían minas, no tenían especialistas. Así que marcaban el dinero que llegaba para que no se escapara. Era desesperación convertida en sistema.

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