Mirtha Legrand brilla en blanco y plata para celebrar el Día de la Bandera

El blanco y la plata sugieren los colores nacionales sin nombrarlos
Mirtha eligió una paleta que evocaba la identidad argentina a través de la sofisticación visual.

En el Día de la Bandera, Mirtha Legrand convirtió su presencia en pantalla en un acto de celebración patriótica: vestida con un diseño de Claudio Cosano en blanco y plata bordado en cristales, la conductora histórica de la televisión argentina recordó que la identidad nacional también puede habitarse desde la elegancia y el símbolo. Su estudio decorado con banderas y flores, y una mesa de invitados que reunía historias de reconocimiento y resurrección, confirmaron que ciertas fechas patrias se honran no con discursos, sino con presencia cuidada.

  • Mirtha Legrand eligió el Día de la Bandera para aparecer en pantalla como pocas veces: cubierta de cristales que capturaban la luz del estudio en un vestido blanco y plateado de Claudio Cosano.
  • El único acento de color en todo el look era un rojo intenso en las uñas, un punto cálido que irrumpía en la monocromía patriótica con precisión calculada.
  • El estudio fue transformado con banderas argentinas, flores blancas y amarillas y portavelas dorados, convirtiendo el set televisivo en un espacio de celebración contenida y elegante.
  • La mesa reunió a Guido Kaczka —doble ganador del Martín Fierro de Oro— y a Joaquín Levinton, quien regresó a los escenarios tras un infarto y lanzó su primer álbum solista.
  • La noche fue una confluencia de reconocimiento, recuperación y reinvención, todo bajo el signo de una fecha patria celebrada con la precisión que define a la televisión argentina en sus momentos más solemnes.

El viernes 20 de junio, Mirtha Legrand llegó a su escritorio vestida de blanco y plata, cubierta de cristales que capturaban cada luz del estudio. Era el Día de la Bandera, y la conductora había decidido que su presencia en pantalla sería un acto de celebración patriótica tan cuidado como cualquier palabra que pronunciara durante la emisión.

El vestido de Claudio Cosano se extendía desde el cuello hasta el piso con una arquitectura precisa: los cristales se concentraban en el escote en V y en los puños de las mangas largas, mientras el blanco nacarado adquiría calidez bajo las luces del estudio. La paleta no fue accidental: blanco y plata como referencia directa a los colores nacionales, reforzada por la escarapela que Legrand llevó prendida durante toda la emisión. El único acento cromático que rompía esa monocromía era el esmalte rojo intenso en las uñas, visible en cada toma como el único punto de color cálido del conjunto.

El estudio también había sido transformado: dos banderas argentinas flanqueaban el escritorio negro, flores blancas y amarillas completaban la decoración, y portavelas dorados acompañaban la ambientación. Una celebración contenida, elegante, televisiva.

La mesa de invitados trajo consigo historias de peso. Guido Kaczka, consagrado en mayo con el Martín Fierro de Oro —el galardón más alto de la televisión argentina— fue reconocido esa noche también en la categoría de Labor en Conducción Masculina, sumando su segundo Martín Fierro de Oro tras el obtenido en radio en 2019. Lo acompañó Claudia Fontán, con quien comparte el ciclo radial matutino No Está Todo Dicho en La 100.

El tercer invitado fue Joaquín Levinton, líder de Turf, quien había sufrido un infarto en diciembre mientras tocaba en un bar de Colegiales. Su regreso a los escenarios en el Cosquín Rock 2026 fue teatral —entró en camilla— y poco después lanzó Yo soy Joaquín, su primer álbum solista, un trabajo íntimo de nueve canciones gestado durante más de una década. También se había integrado al jurado del reality Es mi sueño, conducido por Kaczka.

La noche reunió elegancia visual, ambientación patriótica e historias de reconocimiento y reinvención, todo bajo el signo de una fecha patria celebrada con la precisión que caracteriza a la televisión argentina en sus momentos más solemnes.

Mirtha Legrand llegó a su escritorio el viernes 20 de junio vestida como pocas veces: de blanco y plata, cubierta de cristales que capturaban cada luz del estudio. No era una noche cualquiera. Era el Día de la Bandera, y la conductora de La Noche de Mirtha había decidido que su presencia en pantalla sería un acto de celebración patriótica tan cuidado como cualquier monólogo que pronunciara durante la emisión.

El vestido provenía de Claudio Cosano, un diseño que se extendía desde el cuello hasta el piso sin interrupciones. Lo que lo hacía notable no era su extensión sino su arquitectura: los cristales no se distribuían de manera uniforme por toda la tela, sino que se concentraban estratégicamente en el escote en V, donde formaban una suerte de collar integrado al tejido mismo, y luego reaparecían en los puños de las mangas largas. El blanco no era un blanco plano ni frío, sino que poseía un brillo suave, casi nacarado, que bajo las luces del estudio adquiría calidez y profundidad. La paleta de colores no fue accidental: el blanco y la plata funcionaban como una referencia directa a los colores nacionales argentinos, un guiño visual que se reforzaba con la escarapela que Legrand llevó prendida en el pecho durante toda la emisión.

Los detalles complementarios fueron precisos. Aros plateados de tamaño mediano enmarcaban su rostro. En ambas manos lucía anillos, uno de ellos con una perla blanca que dialogaba con la paleta general del conjunto. El único acento cromático que rompía la monocromía blanca y plateada era el esmalte: un rojo intenso en las uñas que aparecía en cada toma como el único punto de color cálido de todo el look. Su cabello blanco, peinado en ondas cortas de volumen generoso, enmarcaba un maquillaje de labios en tono natural y ojos marcados con precisión.

El estudio mismo había sido transformado para la ocasión. Sobre el escritorio negro donde Legrand se sentaba cada noche había dos banderas argentinas flanqueando su espacio de trabajo. Flores blancas y amarillas completaban la decoración, junto con portavelas dorados que acompañaban la ambientación de la noche. Todo el ambiente respiraba la fecha patria, pero sin estridencia: era una celebración contenida, elegante, televisiva.

La mesa de invitados reflejaba el calibre de la emisión. Guido Kaczka, conductor de Buenas noches familia en El Trece, ocupó un lugar destacado. Kaczka había sido consagrado en mayo con el Martín Fierro de Oro, el galardón más alto de la televisión argentina, y esa noche fue reconocido nuevamente en la categoría de Labor en Conducción Masculina, sumando así su segundo Martín Fierro de Oro en su carrera, tras el que había obtenido en radio en 2019. Claudia Fontán, actriz y figura habitual de la pantalla, acompañó a Kaczka en la mesa. Ambos comparten el ciclo radial No Está Todo Dicho en La 100, un programa que transmiten de lunes a viernes en el horario de la mañana.

El tercer invitado fue Joaquín Levinton, líder de la banda Turf, quien había atravesado un año de exposición pública intensa. En diciembre del año anterior había sufrido un infarto mientras tocaba en un bar del barrio porteño de Colegiales y fue trasladado de urgencia al Hospital Fernández. Su recuperación fue seguida con atención por sus seguidores. Cuando volvió a los escenarios en el Cosquín Rock 2026, lo hizo con una entrada teatral en camilla, un gesto que marcó su regreso a la música en vivo. Poco después lanzó Yo soy Joaquín, su primer álbum solista, un trabajo de nueve canciones de perfil íntimo que había comenzado a gestarse hace más de una década. Además de su carrera musical, Levinton se había integrado al jurado del reality Es mi sueño, el ciclo de talentos que conducía Kaczka en el prime time de El Trece desde marzo.

La noche fue, entonces, una confluencia: la elegancia visual de Legrand en su vestido de cristales, la ambientación patriótica del estudio, y una mesa de invitados que traía consigo historias de reconocimiento, recuperación y reinvención. Todo bajo el signo del Día de la Bandera, celebrado no con discursos sino con presencia, con cuidado en cada detalle, con la precisión que caracteriza a la televisión argentina en sus momentos más solemnes.

Kaczka fue consagrado en mayo con el Martín Fierro de Oro, el galardón más alto de la televisión argentina, y esa noche fue reconocido nuevamente en la categoría de Labor en Conducción Masculina
— contexto de la emisión
Levinton volvió a los escenarios en el Cosquín Rock 2026 con una entrada teatral en camilla, tras recuperarse de un infarto sufrido en diciembre
— trayectoria de Joaquín Levinton
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
Inventor

¿Por qué crees que Mirtha eligió precisamente blanco y plata para esta noche, en lugar de los colores de la bandera de forma más directa?

Model

Porque el blanco y la plata son más sofisticados que el azul y el celeste puros. Son colores que funcionan en televisión, que no compiten con la luz de los reflectores. Y además, el blanco y la plata sugieren los colores nacionales sin nombrarlos explícitamente. Es una forma de decir algo sin decirlo.

Inventor

¿Qué rol juega la escarapela en todo esto?

Model

Es el ancla. El vestido podría ser cualquier cosa, un vestido de gala para cualquier ocasión. Pero la escarapela prendida en el pecho durante toda la emisión es lo que le dice al espectador: esto es sobre Argentina, sobre esta fecha, sobre nosotros.

Inventor

Notaste que el único color que rompe la monocromía es el rojo de las uñas. ¿Eso fue accidental?

Model

No. Nada en Mirtha es accidental. El rojo en las uñas es el único acento cálido, el único punto de vida en un conjunto que de otra forma sería demasiado frío, demasiado plateado. Es un detalle que dice: sigo siendo Mirtha, sigo siendo una mujer, no soy solo un símbolo.

Inventor

¿Y los invitados? ¿Qué tienen en común Kaczka, Fontán y Levinton?

Model

Todos son figuras que están en su momento. Kaczka acaba de ganar su segundo Martín Fierro de Oro. Fontán es una presencia constante en la pantalla. Y Levinton acaba de volver de una muerte casi segura. Son personas que representan continuidad, reconocimiento, resiliencia.

Inventor

¿Crees que la audiencia notó todos estos detalles?

Model

Algunos sí, otros no. Pero eso no importa. Lo que importa es que estaban ahí, que formaban parte de la experiencia de ver a Mirtha esa noche. La televisión funciona así: los detalles que no ves conscientemente son los que más te afectan.

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