El Ibex cierra en rojo presionado por el petróleo y temores inflacionistas

El petróleo no deja de subir, y el mercado teme que eso derive en inflación
Los precios del Brent superan los 102 dólares mientras los inversores anticipan decisiones de bancos centrales.

En una semana marcada por la incertidumbre energética, el Ibex 35 cerró el viernes con una caída modesta pero simbólica, resistiendo apenas por encima de los 17.000 puntos mientras el petróleo Brent superaba los 102 dólares y el euro tocaba mínimos de siete meses. La vieja tensión entre el coste de la energía y el miedo a la inflación vuelve a recordar a los mercados que la estabilidad económica es siempre provisional. Con el BCE y la Reserva Federal preparando sus próximas decisiones, los inversores contemplan un horizonte en el que cada subida del crudo puede convertirse en un argumento para endurecer aún más la política monetaria.

  • El Ibex 35 pierde 80,6 puntos en una sola sesión, acumulando ya un retroceso del 1,44% desde enero, señal de que la presión sobre los mercados españoles no es pasajera.
  • El barril de Brent supera los 102 dólares y el WTI roza los 98, alimentando el temor a una espiral inflacionista que podría extenderse a toda la economía europea.
  • El euro cae a su nivel más bajo en siete meses, por debajo de 1,15 dólares, reflejando la fragilidad de la zona euro ante la crisis energética en curso.
  • Repsol se desmarca del resto del selectivo con una revalorización superior al 20% desde los ataques de EE.UU. e Israel en Irán, evidenciando cómo el conflicto geopolítico redistribuye ganadores y perdedores en el mercado.
  • Los mercados aguardan con nerviosismo las decisiones del BCE y la Reserva Federal, conscientes de que una subida agresiva de tipos podría agravar las caídas en la renta variable.

El viernes dejó al Ibex 35 en territorio negativo, con una pérdida de 80,6 puntos que lo situó en 17.059,3 puntos, una caída del 0,47%. El índice logró mantenerse por encima del umbral psicológico de los 17.000 puntos, pero el balance anual acumula ya un retroceso del 1,44%, reflejo de meses de presión sostenida sobre los mercados españoles.

Dos fuerzas dominan el estado de ánimo de los inversores. Por un lado, el petróleo no da tregua: el Brent cerró por encima de los 102 dólares y el WTI subió casi un 1,5% hasta los 97,8 dólares, consolidando una tendencia alcista que lleva semanas sin revertirse. Por otro, el miedo a la inflación crece a medida que los precios energéticos amenazan con trasladarse al conjunto de la economía, justo cuando el BCE y la Reserva Federal se preparan para decidir sobre los tipos de interés.

Dentro del selectivo, la excepción fue Repsol, que ha acumulado una revalorización superior al 20% desde los ataques de Estados Unidos e Israel sobre objetivos iraníes, ilustrando cómo la geopolítica puede beneficiar a las energéticas mientras castiga al resto del mercado. El euro, por su parte, cayó por debajo de 1,15 dólares, su nivel más bajo en siete meses, subrayando la vulnerabilidad de la zona euro ante la crisis energética.

El gas natural ofreció una nota de relativa calma: los futuros del TTF en Ámsterdam se mantuvieron estables en torno a los 50 dólares para entregas en mayo, un contraste llamativo con la volatilidad del crudo. Lo que ocurra en las próximas reuniones de los bancos centrales marcará el rumbo: una política monetaria más agresiva podría profundizar las caídas, mientras que una postura más prudente abriría la puerta a cierta recuperación de la confianza inversora.

El viernes cerró con los mercados españoles en territorio negativo. El Ibex 35, el índice que agrupa a las 35 mayores empresas que cotizan en bolsa en España, perdió 80,6 puntos en la jornada, cerrando en 17.059,3 puntos, lo que representa una caída del 0,47%. Aunque la sesión fue roja, el selectivo logró mantenerse por encima de la barrera psicológica de los 17.000 puntos, un nivel que ha servido como soporte durante las últimas semanas de volatilidad.

La semana completa ha sido complicada para los inversores españoles. Después de tres días consecutivos de retrocesos, el Ibex apenas se movió en el cómputo semanal, dejándose solo un 0,09%. Sin embargo, el panorama es más preocupante si se amplía la perspectiva: desde el comienzo del año, el índice acumula una caída del 1,44%, señal de que los mercados españoles están bajo presión desde hace meses.

La presión viene de dos frentes principales que dominan la conversación en los mercados. El primero es el petróleo, que no deja de subir. El barril de Brent, la referencia para Europa, cerró la sesión por encima de los 102 dólares, superando la barrera de los 100 dólares que había sido un punto de atención. El crudo de Texas, el WTI que se usa como referencia en Estados Unidos, también subió casi un 1,5% hasta los 97,8 dólares por barril. Estos aumentos sostenidos en los precios energéticos no son un fenómeno aislado de una jornada, sino una tendencia que lleva semanas sin dar tregua.

El segundo frente es el temor a la inflación. Los inversores temen que el aumento de los precios del petróleo se traduzca en una espiral inflacionista más amplia que afecte a toda la economía. Este miedo es especialmente relevante ahora, porque tanto el Banco Central Europeo como la Reserva Federal de Estados Unidos tienen reuniones próximas en las que podrían tomar decisiones sobre tipos de interés. Los mercados están nerviosos ante la posibilidad de que estas instituciones se vean obligadas a subir más los tipos para combatir la inflación, lo que a su vez podría frenar el crecimiento económico.

Dentro del Ibex, la mayoría de las empresas han retrocedido en las últimas sesiones. Solo dos valores se han salvado de esta tendencia a la baja: Endesa y, especialmente, Repsol. La petrolera española ha vivido una revalorización superior al 20% desde que Estados Unidos e Israel atacaron objetivos en Irán. Este movimiento refleja cómo los conflictos geopolíticos que afectan al suministro de petróleo pueden beneficiar a las empresas energéticas, aunque el resto del mercado sufra por los precios más altos.

La debilidad también se ha extendido a la moneda europea. El euro cayó este viernes por debajo de 1,15 dólares, alcanzando su nivel más bajo en siete meses. El Banco Central Europeo fijó el cambio de referencia en 1,1476 dólares. Esta caída de la moneda refleja nuevamente la preocupación por la crisis energética y sus implicaciones inflacionistas para la economía de la zona euro.

En cambio, el gas natural ha mostrado más estabilidad. Los futuros del TTF, que cotizan en Ámsterdam, se han mantenido prácticamente sin cambios en la última sesión de la semana, rondando los 50 dólares para entregas en mayo. Este comportamiento más tranquilo del gas contrasta con la volatilidad del petróleo, sugiriendo que los mercados ven dinámicas diferentes en ambos mercados energéticos.

Lo que viene ahora es crucial. Los próximos movimientos de los bancos centrales europeo y estadounidense determinarán en gran medida cómo evolucionan los mercados en las próximas semanas. Si deciden subir tipos de interés de forma agresiva para combatir la inflación, los mercados de renta variable podrían sufrir más caídas. Si, por el contrario, deciden ser más cautelosos, los inversores podrían recuperar algo de confianza. Mientras tanto, el petróleo seguirá siendo el termómetro de la economía global, y cada movimiento en sus precios seguirá reverberando en los mercados españoles.

Solo dos empresas se salvan de los retrocesos: Endesa y Repsol, que ha vivido una revaloración de más del 20% desde el conflicto en Irán
— Análisis del comportamiento del Ibex 35
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
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¿Por qué el Ibex apenas se movió en la semana si el viernes fue rojo?

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Porque los retrocesos de los últimos tres días fueron pequeños. El viernes perdió 0,47%, pero los días anteriores también cayeron poco. En conjunto, eso suma casi nada. Es como si el mercado estuviera en suspenso, sin dirección clara.

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¿Y por qué el petróleo sube tanto si eso es malo para la economía?

Model

Porque hay menos petróleo disponible. El conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán ha puesto en riesgo el suministro. Los inversores en petróleo ganan dinero cuando sube el precio. Pero los inversores en empresas normales pierden, porque el petróleo caro encarece todo lo demás.

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Entonces Repsol gana porque vende petróleo más caro.

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Exacto. Ha subido más del 20% desde los ataques. Mientras el resto del Ibex cae, Repsol se beneficia directamente de los precios altos. Es una de las pocas ganadores en este mercado.

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¿Qué pasa con el euro cayendo?

Model

El euro débil refleja el miedo. Si la inflación sube en Europa y el Banco Central Europeo tiene que subir tipos de interés, eso hace menos atractivo invertir en euros. Los inversores cambian euros por dólares, y eso debilita la moneda.

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¿El gas también está subiendo como el petróleo?

Model

No. El gas se ha mantenido estable alrededor de los 50 dólares. Es curioso. Sugiere que los mercados ven el problema del petróleo como algo más inmediato, más relacionado con la geopolítica. El gas tiene dinámicas diferentes.

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¿Qué espera el mercado de los bancos centrales?

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Que suban tipos de interés para frenar la inflación. Pero eso es malo para las acciones, porque hace que los préstamos sean más caros y los negocios ganan menos. Es un dilema: si no suben tipos, la inflación se descontrola; si suben, el mercado de acciones sufre.

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