El lunes tocó cielo; el viernes volvió a tierra
Tras alcanzar máximos históricos el lunes, el Ibex 35 cerró la semana con una caída del 1,51%, situándose en 17.672,4 puntos y poniendo fin a dos semanas consecutivas de ganancias. Los datos de inflación en Estados Unidos y España, junto a un mercado laboral americano más robusto de lo esperado, recordaron a los inversores que la euforia bursátil siempre convive con la incertidumbre macroeconómica. En ese espacio entre el récord y la corrección, los mercados buscan ahora una nueva lectura sobre el rumbo de la política monetaria de la Reserva Federal.
- El Ibex 35 tocó máximos históricos el lunes en 18.195 puntos y luego encadenó cuatro sesiones consecutivas de pérdidas, borrando casi toda la euforia de la semana.
- Los datos de inflación en España —una décima por encima de lo previsto— y en EE.UU. —también ligeramente superior a las estimaciones— desencadenaron una presión vendedora que se intensificó a lo largo del viernes.
- La banca española fue el sector más castigado, con CaixaBank cayendo un 4,53%, BBVA un 3,23% y Santander un 2,62%, mientras Acerinox lideró las pérdidas industriales con un descenso del 4,5%.
- La creación de 130.000 empleos en EE.UU. en enero —el doble de lo esperado— siembra dudas sobre si la Fed recortará tipos en marzo, dejando a los inversores sin una narrativa clara.
- Los mercados europeos y Wall Street navegan en territorio mixto, mientras el oro supera los 5.000 dólares por onza como refugio ante la incertidumbre sobre la política monetaria global.
El lunes, el Ibex 35 rozó los 18.200 puntos y cerró en máximos históricos. Fue un momento de celebración en la Bolsa de Madrid. Lo que vino después fue otra historia.
A lo largo de la semana, el selectivo español encadenó cuatro sesiones consecutivas de pérdidas y cerró el viernes en 17.672,4 puntos, con una caída semanal del 1,51% que interrumpió dos semanas seguidas en positivo. En algunos momentos del viernes, el índice llegó a cotizar por debajo de los 17.600 puntos, lejos ya de la barrera de los 18.000 que había cruzado por primera vez a principios de febrero.
Los detonantes fueron los datos de inflación. El IPC español de enero se moderó hasta el 2,3%, una décima por encima de lo esperado. Poco después, el IPC estadounidense de enero se situó en el 2,4%, también una décima más alto de lo anticipado por los analistas. Ambas sorpresas, aunque pequeñas, bastaron para girar el mercado hacia las ventas.
La banca española fue la más golpeada: CaixaBank retrocedió un 4,53%, BBVA un 3,23% y Santander un 2,62%. Acerinox lideró las pérdidas del sector industrial con una caída del 4,5%. Solo Cellnex logró avanzar, con una subida del 2,01%, insuficiente para contrarrestar la tendencia general.
A la presión inflacionaria se sumó otro factor: el miércoles se supo que el mercado laboral estadounidense había creado 130.000 empleos en enero, el doble de los 65.000 que esperaban los analistas. Esa fortaleza, combinada con una inflación que no termina de ceder, ha generado dudas sobre si la Reserva Federal mantendrá su senda de recortes de tipos en marzo.
Europa vivió una semana parecida. El Mib italiano fue el más afectado entre los grandes índices, con una caída del 1,80% el viernes. Wall Street permanece en territorio mixto, sin saber bien cómo interpretar señales contradictorias de empleo fuerte e inflación moderada. El oro, por su parte, cerró por encima de los 5.000 dólares por onza, buscando refugio en la incertidumbre. Los mercados están recalibrando sus expectativas, y eso se nota en cada sesión.
El lunes pasado, el Ibex 35 tocó cielo. El índice español cerró en máximos históricos, rozando los 18.200 puntos con una lectura de 18.195,10. Era un momento de celebración en la Bolsa de Madrid. Pero lo que vino después fue un descenso sostenido que borró esa euforia casi por completo.
La semana terminó con el selectivo español en 17.672,4 puntos, una caída del 1,51% que rompió una racha de dos semanas consecutivas en positivo. El viernes fue especialmente brutal: el índice se desplomó un 1,25% en la última sesión bursátil, completando así cuatro días seguidos de pérdidas. En algunos momentos de la jornada, el Ibex llegó a cotizar por debajo de los 17.600 puntos, alejándose significativamente de la barrera de los 18.000 que había franqueado por primera vez a principios de febrero.
Los culpables fueron claros: los datos de inflación. Cuando abrió el mercado el viernes, llegó el IPC español de enero, que se moderó hasta el 2,3%, una décima por encima de lo esperado. El selectivo dudó apenas unos minutos, pero luego se giró decididamente hacia las pérdidas. Poco después, llegaron los números de inflación estadounidense, que agudizaron la caída. El IPC de enero en Estados Unidos se situó en el 2,4%, tres décimas por debajo del mes anterior, aunque una décima más alto de lo que los analistas habían anticipado. La inflación subyacente, excluyendo alimentos y energía, también bajó una décima hasta el 2,5%.
La banca española fue la más golpeada. CaixaBank retrocedió un 4,53%, BBVA cayó un 3,23% y Santander perdió un 2,62%. Todas las entidades financieras cerraron con números rojos. El sector industrial tampoco se salvó: Acerinox lideró las pérdidas con una caída del 4,5%. Solo Cellnex logró avanzar, ganando un 2,01%, aunque su esfuerzo fue insuficiente para contrarrestar la tendencia general. Las energéticas Acciona e Indra también intentaron sostener el índice, pero sin éxito.
La volatilidad de la semana estuvo marcada por dos variables macroeconómicas de peso. El miércoles, los inversores se enteraron de que el mercado laboral estadounidense había creado 130.000 empleos en enero, cifra que sorprendió ampliamente. Los analistas esperaban 65.000, así que el dato fue el doble de lo previsto. Esa fortaleza laboral también se reflejó en la tasa de desempleo, que bajó una décima hasta el 4,3%. Estos números buenos en empleo, combinados con la moderación inflacionaria, han sembrado dudas entre los inversores sobre si la Reserva Federal mantendrá su trayectoria de recortes de tipos en marzo.
Europa en su conjunto experimentó una semana similar. Los principales índices comenzaron con cierto optimismo el lunes, pero las últimas sesiones enfriaron el entusiasmo. La mayoría de los índices europeos cerraron con balance positivo gracias a caídas menos pronunciadas que la del Ibex, pero el Mib italiano sufrió particularmente: cayó un 1,80% el viernes. Wall Street, por su parte, vive en territorio mixto, con inversores dudando cómo interpretar estas señales contradictorias de empleo fuerte e inflación moderada.
En los mercados de materias primas, el petróleo Brent se movió entre los 67 y 69 dólares por barril durante la semana, retrocediendo un 0,70%. El crudo de Texas cayó un 1,26% hasta los 62,75 dólares por barril. El oro fue la excepción, cerrando la semana en positivo y por encima de los 5.000 dólares por onza, buscando refugio en la incertidumbre. Lo que queda claro es que los mercados están recalibrando sus expectativas sobre la política monetaria estadounidense, y eso está generando movimientos bruscos en todos los frentes.
Citações Notáveis
Los inversores empiezan a hacerse sus propias ideas sobre las próximas decisiones que tomará la Fed respecto a los tipos y ya dudan sobre si habrá un nuevo recorte en las tasas en marzo— Análisis de mercado
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
¿Por qué un dato de inflación un poco más alto de lo esperado causa una caída tan fuerte?
Porque los inversores estaban apostando a que la Fed seguiría bajando tipos. Si la inflación no baja lo suficiente, esa apuesta se tambalea.
Pero el empleo fue muy fuerte. ¿Eso no es bueno?
Sí, pero es un problema. Empleo fuerte más inflación pegajosa significa que la Fed podría frenar los recortes. Los inversores habían construido sus carteras asumiendo lo contrario.
¿Por qué la banca cayó tan duro?
La banca vive de los diferenciales de tipos. Si los tipos se quedan altos más tiempo, sus márgenes se comprimen. Además, en un mercado asustado, la banca es lo primero que vende.
¿Fue solo España o pasó en toda Europa?
Pasó en toda Europa, pero España fue más dura. El Ibex es más sensible a estos cambios porque tiene mucho peso en banca y energía, sectores que reaccionan fuerte a las expectativas de tipos.
¿Qué pasa ahora?
Los inversores están esperando a marzo para ver si la Fed realmente recorta tipos o se queda quieta. Hasta entonces, habrá volatilidad. El mercado está revaluando todo.