El Guernica desata batalla política entre Madrid y País Vasco por su traslado

La pintura misma parece haber tomado una decisión que los gobiernos aún no quieren aceptar
El estado deteriorado del Guernica tras décadas de viajes hace que el traslado sea técnicamente desaconsejable, independientemente de los argumentos políticos.

El presidente vasco Imanol Pradales pidió el traslado temporal del cuadro para conmemorar el 90º aniversario del bombardeo de Guernica en 1937. El Museo Reina Sofía advierte que la obra ha sufrido alteraciones tras décadas de viajes y desaconseja rotundamente su traslado por riesgos de daño irreversible.

  • El Guernica mide 7,8 metros de largo por 3,5 metros de alto
  • Fue pintado en 1937, semanas después del bombardeo de Guernica
  • Permaneció en el Museo de Arte Moderno de Nueva York durante más de 40 años antes de regresar a España en 1981
  • Desde 1992 se encuentra en el Museo Reina Sofía de Madrid
  • El presidente vasco Imanol Pradales solicitó el traslado temporal para conmemorar el 90º aniversario del bombardeo

El País Vasco solicita trasladar temporalmente el Guernica de Picasso al Museo Guggenheim de Bilbao como reparación simbólica, pero el Museo Reina Sofía desaconseja el movimiento y Madrid se opone.

Un lienzo de casi ocho metros de largo cuelga en una de las salas más visitadas del Museo Reina Sofía de Madrid. El Guernica de Picasso, pintado en 1937 apenas semanas después de que la aviación nazi bombardeara la ciudad vasca que le da nombre, se ha convertido en algo más que una obra maestra: es un objeto de disputa política que ahora enfrenta a tres actores con intereses encontrados.

A finales de marzo, el presidente del País Vasco, Imanol Pradales, se reunió con el jefe del Gobierno español y planteó una solicitud que lleva años flotando en el aire: quería que el cuadro se trasladara temporalmente al Museo Guggenheim de Bilbao. El argumento era simbólico y político a la vez. Con el 90º aniversario del bombardeo de Guernica aproximándose, Pradales presentó el movimiento como una "reparación simbólica y política" para la región vasca, el territorio que sufrió el ataque que inspiró la obra.

La respuesta del Ministerio de Cultura fue encomendar un informe al propio Museo Reina Sofía. Lo que volvió fue un dictamen contundente: no se debería mover. Los conservadores del museo habían realizado estudios exhaustivos que documentaban las alteraciones que la pintura ha sufrido a lo largo de sus décadas de viajes. El riesgo de daño irreversible durante un nuevo traslado era demasiado alto. La conclusión fue clara: quedarse donde está.

Pero entonces entró en juego Madrid. La presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, se alineó con el museo y fue más allá de los argumentos técnicos. Defendió que el cuadro permaneciera en la capital porque atrae a multitudes de visitantes. Luego, en un giro que encendió los ánimos, calificó las pretensiones vascas de "catetas", una palabra que en español evoca lo rústico y lo pueblerino. Para reforzar su posición, Ayuso añadió una pregunta provocadora: si el criterio era el origen geográfico, ¿por qué no trasladar toda la obra de Picasso a Málaga, la ciudad donde nació el artista?

El Gobierno central, que tendría la última palabra en esta disputa, respondió con cautela. Su portavoz, Elma Saiz, señaló que cualquier decisión se basaría en "criterios técnicos y profesionales", es decir, en lo que dijera el museo. Pero también criticó a Ayuso por recurrir a insultos en lugar de argumentos. El contexto político es importante: el Gobierno de Pedro Sánchez depende del apoyo parlamentario de formaciones de extrema izquierda y de partidos nacionalistas vascos y catalanes, lo que significa que cualquier decisión sobre este cuadro tiene implicaciones que van más allá de la cultura.

La historia del Guernica es en sí misma un viaje político. Picasso lo pintó en 1937 para el pabellón español en la Exposición Universal de París. Dos años después, en 1939, fue enviado al Museo de Arte Moderno de Nueva York, donde Picasso pidió que permaneciera hasta que la democracia regresara a España. Durante la dictadura de Franco, las reproducciones del cuadro se convirtieron en símbolos de resistencia. No fue hasta 1981, años después de la muerte tanto de Picasso como de Franco, que el lienzo pisó suelo español nuevamente, primero en el Prado y luego, desde 1992, en el Reina Sofía.

La ironía es que el Guernica ya ha viajado antes. En 1995, las autoridades españolas se negaron a prestarlo al Centro Georges Pompidou de París por miedo a los daños. Un año después, Bernard Picasso, nieto del artista y administrador de su obra, se opuso a un préstamo temporal al Guggenheim de Bilbao. Ahora, tres décadas después, la solicitud vuelve, pero las condiciones técnicas de la obra han empeorado. Lo que una vez fue posible rechazar por precaución ahora es rechazado porque el cuadro simplemente no puede soportar otro viaje. La batalla política continúa, pero la pintura misma, con sus grietas y alteraciones, parece haber tomado una decisión que los gobiernos aún no quieren aceptar.

Estamos solicitando un traslado temporal como una reparación simbólica y política
— Imanol Pradales, presidente del País Vasco
Se desaconseja rotundamente su traslado
— Museo Reina Sofía, en su informe técnico
A Conversa do Hearth Outra perspectiva sobre a história
Inventor

¿Por qué el País Vasco cree que tiene derecho a este cuadro en particular?

Model

Porque el bombardeo de Guernica en 1937 fue un ataque a su territorio, a su gente. El cuadro es, en cierto sentido, un monumento a ese sufrimiento específico. Trasladarlo a Bilbao sería reconocer eso.

Inventor

Pero el cuadro fue pintado para París, no para el País Vasco.

Model

Cierto. Pero Picasso lo hizo como respuesta directa a lo que sucedió en Guernica. Para los vascos, es un documento de su historia, no solo una obra de arte abstracta.

Inventor

¿Y por qué Madrid se opone tan fuertemente?

Model

Hay dos razones. Una es genuina: el museo dice que moverlo lo dañaría. La otra es que Madrid lo ve como un activo cultural y turístico. El cuadro trae visitantes, dinero, prestigio.

Inventor

¿Entonces esto es realmente sobre turismo?

Model

Es sobre turismo, pero también sobre poder. Quién controla el Guernica controla una narrativa sobre la guerra civil española, sobre el sufrimiento, sobre la identidad nacional.

Inventor

¿Qué pasará ahora?

Model

El Gobierno central dirá que sigue los criterios técnicos del museo. Pero la verdad es que cualquier decisión será política, no importa cómo la justifiquen.

Quer a matéria completa? Leia o original em infobae ↗
Fale Conosco FAQ