Tres décadas preservando lo que la hace cubana
En Manzanillo, Cuba, un músico llamado Alberto Carrillo Peña ha pasado más de treinta años demostrando que la identidad cultural no se hereda pasivamente, sino que se sostiene con trabajo diario. Con el lanzamiento de su primer disco oficial como líder de orquesta, 'A mi tierra', Carrillo Peña —conocido como El Gallo— convierte su trayectoria en un acto de devoción hacia las raíces sonoras de su región. Su historia recuerda que preservar una cultura no es congelarla, sino mantenerla viva en cada canción.
- Tras tres décadas de carrera, El Gallo llega a su primer disco oficial como líder de orquesta, un hito que muchos artistas no alcanzan jamás.
- El riesgo de que la música popular cubana se diluya ante nuevas tendencias es real, y 'A mi tierra' surge como una respuesta deliberada y urgente.
- El álbum reúne guarachas, cumbias y sones grabados en los Estudios Siboney de la EGREM, institución que cumple cuarenta años de campaña cultural, cargando el proyecto de peso histórico.
- Un equipo completo de productores, coristas, vocalistas y diseñadores respalda el disco, señalando que esto no fue un esfuerzo solitario sino un acto colectivo de afirmación cultural.
- El lanzamiento posiciona a El Gallo como referente para nuevas generaciones, demostrando que la identidad musical cubana es un organismo vivo, no una reliquia.
Alberto Carrillo Peña, conocido en el mundo musical cubano como El Gallo y como 'El Charanguero de Cuba', ha construido durante más de treinta años una carrera que hoy es sinónimo de música popular manzanillera. Nacido en Manzanillo, aprendió el oficio en Los X, un grupo de aficionados, antes de convertirse en voz principal de la Orquesta Original de Manzanillo. Hoy dirige su propia agrupación con la misma dedicación que lo ha caracterizado desde el principio.
Como compositor, Carrillo Peña acumula más de doscientos temas. Canciones como 'La pantera', 'Patica de chivo' y 'La botellita' viven en la memoria colectiva cubana porque capturan algo verdadero: la cotidianidad, las costumbres, el pulso de la gente. No son piezas complicadas. Son auténticas, y eso es lo que las mantiene vivas.
Este año lanzó 'A mi tierra', su primer disco oficial como líder de orquesta. El álbum reúne doce temas —guarachas, cumbias y sones— grabados en los Estudios 18 de la EGREM y en Cativana Records en Bayamo. Fue masterizado en los Estudios Siboney de la EGREM, precisamente cuando esa institución celebra cuarenta años de campaña cultural, lo que añade una dimensión histórica al proyecto.
Carrillo Peña no trabajó solo: el Coro Ismaelillo y las vocalistas María Victoria Puig Ortiz, Verónica María Puig Ortiz y Arinledy Rodríguez enriquecieron el sonido. La producción musical estuvo a cargo de Carlos Alarcón Longoria, la mezcla y masterización de Carlos Rafael Puig Battle, y la imagen visual de Carlos Acosta. Detrás de 'A mi tierra' hay un equipo que entendió que este disco era algo más que un lanzamiento ordinario: es la prueba de que la identidad musical de un país no es un museo, sino algo que se defiende cada vez que se toca una canción.
Alberto Carrillo Peña lleva más de treinta años construyendo una carrera que ha terminado por convertirse en sinónimo de la música popular cubana. Nacido en Manzanillo, comenzó en Los X, un grupo de aficionados donde aprendió el oficio, antes de asumir la voz principal en la Orquesta Original de Manzanillo. Hoy dirige su propia agrupación, El Gallo y su Orquesta, manteniendo viva la sonoridad de su región natal con una dedicación que no ha flaqueado en tres décadas.
Como compositor, Carrillo Peña ha dejado un catálogo de más de doscientos temas. Canciones como "La pantera", "Patica de chivo", "Un pariente en el campo" y "La botellita" circulan en la memoria colectiva cubana porque capturan algo real: la vida cotidiana, las costumbres, el ritmo de la gente. No son piezas complicadas. Son auténticas, directas, pegadizas. Eso es lo que las ha mantenido vivas.
Este año, Carrillo Peña lanzó su primer disco oficial como líder de orquesta. Se llama A mi tierra, y es un acto de devoción hacia Manzanillo y su identidad sonora. El álbum fue masterizado en los Estudios Siboney de la EGREM, la institución que ha custodiado la música cubana en disco durante décadas. El timing no es casual: el disco se publica mientras Siboney celebra cuarenta años de campaña cultural, lo que añade peso histórico al proyecto.
El disco reúne doce temas grabados en dos lugares: los Estudios 18 de la EGREM y Cativana Records en Bayamo, provincia de Granma. El repertorio es guarachas, cumbias y sones, los géneros que forman el esqueleto de la música tradicional cubana. Carrillo Peña dirigió vocalmente el proyecto, pero no trabajó solo. El Coro Ismaelillo participó, junto con las vocalistas María Victoria Puig Ortiz, Verónica María Puig Ortiz y Arinledy Rodríguez. La producción musical corrió a cargo de Carlos Alarcón Longoria. Carlos Rafael Puig Battle hizo la mezcla y masterización. Roberto Karel Boza Blanco fotografió el proyecto, y Carlos Acosta diseñó la imagen visual. Es decir, detrás de A mi tierra hay un equipo que entendió que esto no era un disco más.
En el mundo musical cubano, Carrillo Peña es conocido también como "El Charanguero de Cuba", un apodo que habla de su conexión con las raíces. Lo que lo define no es solo el talento, sino la consistencia: tres décadas preservando, difundiendo, renovando la música popular sin abandonar lo que la hace cubana. Para las nuevas generaciones, es un referente. Su trabajo demuestra que la identidad musical de un país no es un museo, sino algo vivo, algo que se defiende cada vez que se toca una canción.
Citas Notables
Reconocido como El Charanguero de Cuba, Carrillo Peña es un referente en la preservación y difusión de la música popular cubana— Fuente del reportaje
La Conversación del Hearth Otra perspectiva de la historia
¿Por qué un artista que lleva treinta años en la música espera hasta ahora para sacar su primer disco oficial?
Porque la música popular cubana no siempre ha necesitado de los discos para existir. El Gallo ha estado tocando, componiendo, enseñando todo este tiempo. El disco es un documento, una forma de decir: esto importa, esto merece quedar registrado.
¿Qué hace que sus canciones hayan perdurado?
Hablan de cosas que la gente reconoce. "Un pariente en el campo", "Patica de chivo"—son títulos que suenan a vida real. No son poéticos ni lejanos. Son de aquí.
¿Por qué grabar en Siboney, en los Estudios 18 de la EGREM?
Porque esos estudios tienen historia. La EGREM es donde se ha grabado la música cubana que importa. Grabar allí es decir que esto forma parte de esa tradición, que no es algo marginal.
¿Quién es El Charanguero de Cuba?
Es el apodo que le han dado. El charangüero es quien toca el charangüero, el instrumento de cuerda que define mucho de la música popular cubana. Es una forma de decir que Carrillo Peña está en el corazón de eso.
¿Qué significa que colaboren con él el Coro Ismaelillo y vocalistas como María Victoria Puig?
Significa que esto no es un proyecto solitario. Es un acto colectivo de preservación. Cuando otros artistas se suman, están diciendo que esto vale la pena, que la música de El Gallo merece ser amplificada.